• La plaza del pueblo estaba sumida en el caos.

    Fragmentos de piedra rodaban por el suelo entre una nube de polvo gris. La enorme estatua que representaba a Dios, venerada durante generaciones, yacía destruida a los pies de la iglesia. El sonido del último golpe aún resonaba en el aire cuando el joven cura dejó caer el pesado martillo y observó los restos con expresión severa.

    A su alrededor, los habitantes del pueblo gritaban indignados. Algunos lloraban. Otros apretaban los puños, exigiendo explicaciones. Para ellos, aquella figura era sagrada; el corazón mismo de su fe.

    -¡Blasfemo!

    Gritó un anciano.

    -¡Has destruido la imagen del Señor!

    -¡Deberían expulsarte!

    El sacerdote levantó la mirada hacia la multitud. Su sotana estaba cubierta de polvo y pequeñas heridas marcaban sus manos por el esfuerzo. Sin embargo, no había duda ni miedo en sus ojos. Cuando los gritos comenzaron a apagarse, habló con voz firme:

    ●¿La imagen del Señor?

    Se inclinó y tomó uno de los fragmentos de piedra caídos.

    ●Esto es piedra.

    Lo dejó caer nuevamente.

    ●Nada más.

    El silencio empezó a extenderse entre la multitud.

    ●Habéis olvidado las mismas enseñanzas que decís defender.

    Entonces recitó con fuerza, como si estuviera pronunciando una sentencia:

    ●«Maldito el hombre que haga ídolo o imagen de fundición, abominación al Señor, obra de las manos del artífice, y la erige en secreto».

    Muchos bajaron la vista.

    El cura señaló los restos de la estatua.

    ●¿Quién la hizo? Un hombre.

    Señaló los fragmentos dispersos.

    ●¿Quién la rompió? Otro hombre.

    Después llevó una mano a su pecho.

    ●¿Y acaso Dios cambió por ello?

    Nadie respondió.

    ●Dios no necesita estatuas. No necesita pinturas. No necesita que el hombre le dé una forma para existir. Él no es como los dioses paganos nacidos de la piedra, del metal o de la madera. Porque ÉL es Dios.

    El viento atravesó la plaza mientras las palabras resonaban entre las casas.

    ●Vosotros os arrodillabais ante una obra humana y olvidasteis aquello que representaba. Protegíais la imagen, pero descuidabais las enseñanzas. Defendíais la piedra con más fervor que la misericordia, la justicia y la verdad.

    Uno a uno, los rostros furiosos comenzaron a transformarse en expresiones de duda.

    El cura extendió los brazos hacia la multitud.

    ●Ahora responded como ordena la Escritura.

    Su voz retumbó en la plaza.

    ●«Y todo el pueblo responderá, y dirá: Amén».

    Durante unos segundos nadie habló.

    Entonces una anciana inclinó la cabeza.

    -Amén...

    Otro la siguió.

    -Amén.

    Y poco a poco, como una ola que recorría la plaza, las voces comenzaron a unirse.

    -Amén.

    -Amén.

    -Amén.

    Mientras el eco de aquella palabra llenaba el pueblo, el joven sacerdote permaneció inmóvil frente a los restos de la estatua, sin celebrar su victoria. Porque para él no había destruido una imagen de Dios.

    ●Te Deum laudamus

    Había destruido un ídolo.
    La plaza del pueblo estaba sumida en el caos. Fragmentos de piedra rodaban por el suelo entre una nube de polvo gris. La enorme estatua que representaba a Dios, venerada durante generaciones, yacía destruida a los pies de la iglesia. El sonido del último golpe aún resonaba en el aire cuando el joven cura dejó caer el pesado martillo y observó los restos con expresión severa. A su alrededor, los habitantes del pueblo gritaban indignados. Algunos lloraban. Otros apretaban los puños, exigiendo explicaciones. Para ellos, aquella figura era sagrada; el corazón mismo de su fe. -¡Blasfemo! Gritó un anciano. -¡Has destruido la imagen del Señor! -¡Deberían expulsarte! El sacerdote levantó la mirada hacia la multitud. Su sotana estaba cubierta de polvo y pequeñas heridas marcaban sus manos por el esfuerzo. Sin embargo, no había duda ni miedo en sus ojos. Cuando los gritos comenzaron a apagarse, habló con voz firme: ●¿La imagen del Señor? Se inclinó y tomó uno de los fragmentos de piedra caídos. ●Esto es piedra. Lo dejó caer nuevamente. ●Nada más. El silencio empezó a extenderse entre la multitud. ●Habéis olvidado las mismas enseñanzas que decís defender. Entonces recitó con fuerza, como si estuviera pronunciando una sentencia: ●«Maldito el hombre que haga ídolo o imagen de fundición, abominación al Señor, obra de las manos del artífice, y la erige en secreto». Muchos bajaron la vista. El cura señaló los restos de la estatua. ●¿Quién la hizo? Un hombre. Señaló los fragmentos dispersos. ●¿Quién la rompió? Otro hombre. Después llevó una mano a su pecho. ●¿Y acaso Dios cambió por ello? Nadie respondió. ●Dios no necesita estatuas. No necesita pinturas. No necesita que el hombre le dé una forma para existir. Él no es como los dioses paganos nacidos de la piedra, del metal o de la madera. Porque ÉL es Dios. El viento atravesó la plaza mientras las palabras resonaban entre las casas. ●Vosotros os arrodillabais ante una obra humana y olvidasteis aquello que representaba. Protegíais la imagen, pero descuidabais las enseñanzas. Defendíais la piedra con más fervor que la misericordia, la justicia y la verdad. Uno a uno, los rostros furiosos comenzaron a transformarse en expresiones de duda. El cura extendió los brazos hacia la multitud. ●Ahora responded como ordena la Escritura. Su voz retumbó en la plaza. ●«Y todo el pueblo responderá, y dirá: Amén». Durante unos segundos nadie habló. Entonces una anciana inclinó la cabeza. -Amén... Otro la siguió. -Amén. Y poco a poco, como una ola que recorría la plaza, las voces comenzaron a unirse. -Amén. -Amén. -Amén. Mientras el eco de aquella palabra llenaba el pueblo, el joven sacerdote permaneció inmóvil frente a los restos de la estatua, sin celebrar su victoria. Porque para él no había destruido una imagen de Dios. ●Te Deum laudamus Había destruido un ídolo.
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  • Ya algunas personas me han preguntado. Biboo porque estuviste presa? Ehem. Aqui una pequeña explicacion y presentacion mia.

    Quedo perfecta {Bebiendo de una lata de soda}

    https://www.youtube.com/watch?v=Op93qMSs24o
    Ya algunas personas me han preguntado. Biboo porque estuviste presa? Ehem. Aqui una pequeña explicacion y presentacion mia. Quedo perfecta {Bebiendo de una lata de soda} https://www.youtube.com/watch?v=Op93qMSs24o :STK-6:
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  • [Luego de la prueba de hambruna y sed. En las semanas venideras los crueles y antiéticos experimentos a los cuáles fue sometida Unknown no hicieron más que empeorar].

    Dr Stephen Steel: *Duda por un momento si presionar o no el botón para iniciar el reporte. Finalmente decide hacerlo* -El sujeto de prueba ha demostrado ser resistente a la mayoría de daños físicos inflingidos por armas contundentes, cortantes, perforantes, balas de diferentes calibres, electricidad, fuego, ácido, congelamiento... *Se detiene unos segundos como si su propio reporte le causase náuseas* Es capaz de regenerar extremidades e incluso órganos en plazos que varían desde minutos a horas... También ha sido sometida ha... *Apaga el micrófono. En un pensamiento intrusivo que es incapaz de detener, bloquea la puerta de la sala de pruebas. Sabe que dispone de sólo minutos antes de que una serie de guardias armados le exiga abrirla de nuevo y demandar explicaciones. Apaga su auricular. Desonecta las cámaras. Apenas 1 minuto después recibe una llamada*.

    Guardia del sector: -¿Dr Stephen?. Su cámara esta apagada. Ha ocurrido algo?. ¿Doctor?. *Stephen cuelga. No dice ni una sola palabra. Los minutos transcurren. El Dr Stephen se acerca a Unknown y comienza a quitarle las vías venosas que la mantienen sedada*

    Dr Stephen Steel: -Quisiera poder hacer algo para ayudarte. Pero si desobedezco me liquidaran sin dudarlo. Aunque... *Menciona rectificando sus propias palabras* Escucha Unknown. Me tardaré y aún no se cómo... Pero haré lo que este en manos para que salgas de este infernal lugar. *Ella sólo le mira inexpresiva. Aún exhausta y adolorida por las pruebas recientes* Hay todo un mundo allá afuera. Sin celdas ni frías paredes estériles.

    Unknown: *Al disminuir la sedación murmulla con voz rasposa* Mu... mu... mu... mu... ndo. Mu... ndo. *Ladea la cabeza intentando liberarse de la contención. Dice aún más impaciente* Mu... mu...ndo... mu... mu...ndo. *El Dr Stephen se conmueve al escuchar esto pero las pisadas de cientos de guardias se sienten el pasillo en dirección a la puerta bloqueada*

    Jefe de guardias:-Dr Stephen. Abra la puerta de inmediato. De lo contrario nos veremos obligados a tomar medidas drásticas. *El Dr Stephen se limita a obedecer. Se queda con las manos en alto. Un guardia le rompe la nariz con un fuerte culetazo de un rifle de asalto. Le obligan a arrodillarze. Trasladan a Unknown nuevamente a su celda. Ante la mirada plagada de ira contenida e impotencia del doctor*.
    [Luego de la prueba de hambruna y sed. En las semanas venideras los crueles y antiéticos experimentos a los cuáles fue sometida Unknown no hicieron más que empeorar]. Dr Stephen Steel: *Duda por un momento si presionar o no el botón para iniciar el reporte. Finalmente decide hacerlo* -El sujeto de prueba ha demostrado ser resistente a la mayoría de daños físicos inflingidos por armas contundentes, cortantes, perforantes, balas de diferentes calibres, electricidad, fuego, ácido, congelamiento... *Se detiene unos segundos como si su propio reporte le causase náuseas* Es capaz de regenerar extremidades e incluso órganos en plazos que varían desde minutos a horas... También ha sido sometida ha... *Apaga el micrófono. En un pensamiento intrusivo que es incapaz de detener, bloquea la puerta de la sala de pruebas. Sabe que dispone de sólo minutos antes de que una serie de guardias armados le exiga abrirla de nuevo y demandar explicaciones. Apaga su auricular. Desonecta las cámaras. Apenas 1 minuto después recibe una llamada*. Guardia del sector: -¿Dr Stephen?. Su cámara esta apagada. Ha ocurrido algo?. ¿Doctor?. *Stephen cuelga. No dice ni una sola palabra. Los minutos transcurren. El Dr Stephen se acerca a Unknown y comienza a quitarle las vías venosas que la mantienen sedada* Dr Stephen Steel: -Quisiera poder hacer algo para ayudarte. Pero si desobedezco me liquidaran sin dudarlo. Aunque... *Menciona rectificando sus propias palabras* Escucha Unknown. Me tardaré y aún no se cómo... Pero haré lo que este en manos para que salgas de este infernal lugar. *Ella sólo le mira inexpresiva. Aún exhausta y adolorida por las pruebas recientes* Hay todo un mundo allá afuera. Sin celdas ni frías paredes estériles. Unknown: *Al disminuir la sedación murmulla con voz rasposa* Mu... mu... mu... mu... ndo. Mu... ndo. *Ladea la cabeza intentando liberarse de la contención. Dice aún más impaciente* Mu... mu...ndo... mu... mu...ndo. *El Dr Stephen se conmueve al escuchar esto pero las pisadas de cientos de guardias se sienten el pasillo en dirección a la puerta bloqueada* Jefe de guardias:-Dr Stephen. Abra la puerta de inmediato. De lo contrario nos veremos obligados a tomar medidas drásticas. *El Dr Stephen se limita a obedecer. Se queda con las manos en alto. Un guardia le rompe la nariz con un fuerte culetazo de un rifle de asalto. Le obligan a arrodillarze. Trasladan a Unknown nuevamente a su celda. Ante la mirada plagada de ira contenida e impotencia del doctor*.
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  • Y tal como se habían prometido, una hora después ya habían subido todo al auto del rubio, pasaron por los vivires y ya estaban en camino a adentrarse al bosquecillo.

    Le había dejado un par de mensajes a Thalya y Anyel para avisar la ausencia en la cafetería, sin dar muchas explicaciones de a donde se dirigía.

    Era un día agradable, esperaba que se quedara así al menos un par de días más, en aquella zona la lluvia siempre hacia de las suyas. Una mano iba sobre el volante y la otra descansaba tranquilamente sobre su muslo, tarareando las canciones que Lily Evans iba seleccionando.

    — Si esta experiencia no te saca por lo menos dos canciones, no sé francamente que lo hará.
    Y tal como se habían prometido, una hora después ya habían subido todo al auto del rubio, pasaron por los vivires y ya estaban en camino a adentrarse al bosquecillo. Le había dejado un par de mensajes a Thalya y Anyel para avisar la ausencia en la cafetería, sin dar muchas explicaciones de a donde se dirigía. Era un día agradable, esperaba que se quedara así al menos un par de días más, en aquella zona la lluvia siempre hacia de las suyas. Una mano iba sobre el volante y la otra descansaba tranquilamente sobre su muslo, tarareando las canciones que [illusion_brass_monkey_642] iba seleccionando. — Si esta experiencia no te saca por lo menos dos canciones, no sé francamente que lo hará.
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  • Asumo que no están aqui para llevarme a cenar.
    Ya entregué los reportes al jefe.
    Claro que todo cuadra.
    Son ustedes los que tienen que hacer las explicaciones.
    Ahora, no me despierten hasta que "él" sea quien me llame.
    Asumo que no están aqui para llevarme a cenar. Ya entregué los reportes al jefe. Claro que todo cuadra. Son ustedes los que tienen que hacer las explicaciones. Ahora, no me despierten hasta que "él" sea quien me llame.
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  • La voz de su padre no solía perder el tiempo en saludos innecesarios, mucho menos en explicaciones por teléfono.

    El aula estaba en silencio, apenas roto por el sonido de hojas pasando y el sonido del bolígrafo al apuntar algo concreto. Ariella cerró su cuaderno con calma, viendo el nombre aparecer en la pantalla de su móvil en una llamada: 𝙋𝘼𝘿𝙍𝙀

    —Estoy en la universidad.

    —Lo sé. Ven al despacho —respondió firme, sin dejar opción a otra cosa.

    Hubo una pausa breve, un par de segundos llenos de silencio.

    —Ahora.

    Ariella no respondió de inmediato. Su mirada se deslizó hacia la ventana un instante, como si midiera algo más allá de lo evidente.

    —Salgo en diez minutos.

    Colgó.

    No recogió sus cosas con urgencia. Simplemente se levantó, ajustó su chaqueta y abandonó el aula con la misma compostura con la que había entrado, acomodando su bolso con sus cosas sobre su hombro.

    Sabía que su padre no la llamaba sin motivo. Y que nunca repetía dos veces la misma instrucción.
    La voz de su padre no solía perder el tiempo en saludos innecesarios, mucho menos en explicaciones por teléfono. El aula estaba en silencio, apenas roto por el sonido de hojas pasando y el sonido del bolígrafo al apuntar algo concreto. Ariella cerró su cuaderno con calma, viendo el nombre aparecer en la pantalla de su móvil en una llamada: 𝙋𝘼𝘿𝙍𝙀 —Estoy en la universidad. —Lo sé. Ven al despacho —respondió firme, sin dejar opción a otra cosa. Hubo una pausa breve, un par de segundos llenos de silencio. —Ahora. Ariella no respondió de inmediato. Su mirada se deslizó hacia la ventana un instante, como si midiera algo más allá de lo evidente. —Salgo en diez minutos. Colgó. No recogió sus cosas con urgencia. Simplemente se levantó, ajustó su chaqueta y abandonó el aula con la misma compostura con la que había entrado, acomodando su bolso con sus cosas sobre su hombro. Sabía que su padre no la llamaba sin motivo. Y que nunca repetía dos veces la misma instrucción.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    INVITACIÓN A TRAMA: "EL SUSPIRO DE JOTUNHEIM"

    ¡Hola a todos!

    Se viene una dinámica lineal (nada de multiversos) centrada en Sigurd Lokison y un "pequeño" incidente climático en Manhattan, estamos en Abril de 2026, pero parece que el invierno se ha negado a irse y ha traído refuerzos del Reino de los Gigantes de Hielo.

    ¿De qué trata?

    Sigurd ha decidido que la primavera neoyorquina es aburrida y ha canalizado su herencia Jotun para reclamar la isla.

    No es un frente frío meteorológico; es una invasión de temperatura absoluta que recuerda al frío eterno de Jotunheim.

    ADVERTENCIA: COLAPSO TÉCNICO

    Este frío no es natural, es magia pura de un reino prohibido. Tengan en cuenta que:

    Adiós a los smartphones: Las baterías mueren en segundos y las pantallas se quiebran por la contracción térmica.

    Tecnología en jaque: Los sensores de Industrias Stark y el equipo de alta tecnología están fallando o dando lecturas imposibles.

    Comunicaciones muertas: La atmósfera está tan cargada de energía gélida que las señales de radio y Wi-Fi apenas atraviesan la neblina de escarcha.

    ¿Quiénes pueden participar?

    ¡Todos! Desde el Vengador más poderoso hasta el civil más común:

    Héroes: ¿Cómo van a proteger a la ciudad sin tecnología y luchando contra una hipotermia divina?.

    Villanos: ¿Es este el momento de saquear o es hora de preocuparse porque su escondite ahora es un congelador?.

    Curiosos: Si conoces al "chico del café" de rizos oscuros, quizás sea el momento de ir a pedirle explicaciones (si es que logras llegar a Central Park con vida).

    ¿Dónde?

    La acción arranca en la Terraza de Bethesda (Central Park), donde Sigurd está disfrutando de su nueva obra de arte.

    ¡El tablero está puesto y el hielo está servido!

    ¿Quién se anima a intentar que abril vuelva a ser primavera?
    📢 INVITACIÓN A TRAMA: "EL SUSPIRO DE JOTUNHEIM" ❄️ ¡Hola a todos! Se viene una dinámica lineal (nada de multiversos) centrada en Sigurd Lokison y un "pequeño" incidente climático en Manhattan, estamos en Abril de 2026, pero parece que el invierno se ha negado a irse y ha traído refuerzos del Reino de los Gigantes de Hielo. ¿De qué trata? Sigurd ha decidido que la primavera neoyorquina es aburrida y ha canalizado su herencia Jotun para reclamar la isla. No es un frente frío meteorológico; es una invasión de temperatura absoluta que recuerda al frío eterno de Jotunheim. ⚠️ ADVERTENCIA: COLAPSO TÉCNICO Este frío no es natural, es magia pura de un reino prohibido. Tengan en cuenta que: Adiós a los smartphones: Las baterías mueren en segundos y las pantallas se quiebran por la contracción térmica. Tecnología en jaque: Los sensores de Industrias Stark y el equipo de alta tecnología están fallando o dando lecturas imposibles. Comunicaciones muertas: La atmósfera está tan cargada de energía gélida que las señales de radio y Wi-Fi apenas atraviesan la neblina de escarcha. ¿Quiénes pueden participar? ¡Todos! Desde el Vengador más poderoso hasta el civil más común: 🛡️ Héroes: ¿Cómo van a proteger a la ciudad sin tecnología y luchando contra una hipotermia divina?. 🦹 Villanos: ¿Es este el momento de saquear o es hora de preocuparse porque su escondite ahora es un congelador?. ☕ Curiosos: Si conoces al "chico del café" de rizos oscuros, quizás sea el momento de ir a pedirle explicaciones (si es que logras llegar a Central Park con vida). ¿Dónde? La acción arranca en la Terraza de Bethesda (Central Park), donde Sigurd está disfrutando de su nueva obra de arte. ¡El tablero está puesto y el hielo está servido! ¿Quién se anima a intentar que abril vuelva a ser primavera?
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  • -Observó la foto, recordando el día en que se la tomaron, y se dio cuenta de que tendría que pedirle unas cuántas explicaciones a ella.- [tempest_silver_buffalo_506]

    #SeductiveSunday
    -Observó la foto, recordando el día en que se la tomaron, y se dio cuenta de que tendría que pedirle unas cuántas explicaciones a ella.- [tempest_silver_buffalo_506] #SeductiveSunday
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Tenlo en cuenta al responder.
    // Soy consciente. No he tardado tanto otras veces en responder como en los últimos tiempos.

    Siendo breve y sin dar más explicaciones de las necesarias, diré que las dos últimas semanas, a pesar de haber tratado de llevarlas con la mayor normalidad, a nivel personal han acabado absolutamente con mi cabeza.

    No es justo abandonar el rol ni las conversaciones que tenga activas con vosotros, por lo que por ello trato de mantenerme activo.

    Os agradezco la paciencia y comprensión.
    // Soy consciente. No he tardado tanto otras veces en responder como en los últimos tiempos. Siendo breve y sin dar más explicaciones de las necesarias, diré que las dos últimas semanas, a pesar de haber tratado de llevarlas con la mayor normalidad, a nivel personal han acabado absolutamente con mi cabeza. No es justo abandonar el rol ni las conversaciones que tenga activas con vosotros, por lo que por ello trato de mantenerme activo. Os agradezco la paciencia y comprensión.
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  • El sueño llega como llegan las tragedias: sin aviso.

    Dean está caminando por un lugar que no reconoce. No es el búnker, no es una carretera, no es ninguna ciudad que haya visitado antes. Es un espacio vacío, ni hay cielo, ni suelo, solo una extensión oscura donde todo parece detenido.

    Y allí está ella.

    Hope Mikaelson está de pie, tan solo a unos pocos metros de él. No se mueve. No va hacia él a pesar de que sabe que le ha escuchado mucho antes de verlo. No sonríe. Su cuerpo parece frágil, extraño.

    El cazador siente el miedo atenazando su pecho antes de saber el porque, y sin buscar explicaciones, corre hacia ella.
    Cuando la alcanza, Hope ya se está desplomando. Él la atrapa antes de que caiga al suelo, envolviéndola con los brazos como si así pudiera protegerla de lo que fuera que le estaba pasando. Su cuerpo no responde. Está demasiado quieta. Demasiado silenciosa.

    —Hope… —susurra, pero su voz apenas si consigue salir de sus labios.

    Ella lo mira con sus enormes ojos llenos de algo que no es miedo ni dolor, sino una calma terrible, mezclada con una profunda pena, como si ya supiera lo que va a pasar.

    No hay tiempo para hablar.

    No hay tiempo para promesas.

    Dean intenta sostenerla con más fuerza, como si apretarla contra su pecho pudiera evitar que la apartaran de su lado. Pero algo en ella está cambiando. Lo siente primero en la piel: pierde temperatura, pierde color, pierde vida.

    Como si el tiempo la estuviera consumiendo desde dentro.
    Hope se estaba apagando.
    Su cuerpo comienza a volverse rígido, seco, como una estatua que envejece en segundos. La calidez que siempre la rodeaba desaparece. La magia que solía vibrar bajo su piel ya no está. Solo queda un vacío imposible.

    El Winchester la llama por su nombre una y otra vez.
    No obtiene respuesta.
    La sostiene mientras su cuerpo empieza a quebrarse, mientras pequeñas grietas comienzan a recorrer su rostro, su cuello, sus manos.

    —No… no… no… —murmura Dean, con la voz rota.

    Hope Mikaelson poco a poco se va convirtiendo en polvo, frente a él.
    No cae al suelo.
    Se eleva.

    El viento aparece de la nada, llevándose fragmentos de Hope como si nunca hubiera sido real. Dean intenta atraparla, cerrar las manos, impedir que se vaya, pero sus manos se cierran entorno a la nada. Cada segundo hay menos de ella.

    Dean cae de rodillas abrazando un cuerpo que ya no existe.
    Donde estaba Hope, solo queda espacio vacío.
    El viento se ha llevado el último rastro.
    Y el mundo queda en silencio.

    Dean no grita, no llora, no lucha.
    No puede.
    El sonido se queda atrapado en su pecho.

    Sus manos tiemblan mientras intenta comprender cómo alguien tan real puede desaparecer sin dejar ni un cuerpo que llorar. No hay despedida. Solo polvo que se pierde en el aire como si jamás hubiera importado.

    —No tuve tiempo… —susurra al vacío. De nuevo aquel miedo absoluto, no a la muerte, no a la propia al menos, si no a la ausencia.

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ·  ·  ·  ·  ·  ·  ·  · ·  ·  ·  ·  ·  ·  ·

    Despierta de golpe en el búnker, con el corazón desbocado y las manos cerradas como si aún estuviera sujetando cenizas. Las lagrimas le rompen la voz y su nombre sale de su boca sin permiso.

    —Hope…

    No está a su lado, colchón a su derecha está vacío. Se levanta, camina por los pasillos sin pensar, guiado solo por el pánico. La encuentra dormida, en su batcueva, respirando con tranquilidad, envuelta en una manta, viva.
    Dean se detiene en la puerta, no se acerca, la observa como si pudiera desvanecerse en cualquier momento, tratando de dejar atrás los últimos resquicios de una pesadilla que ojalá pudiera decir que no conocía ya.

    Una pesadilla que deja una certeza que lo persigue incluso despierto:

    Si Hope muere, no quedará nada que salvar.
    Ni siquiera un cuerpo que abrazar.

    Y ese es el tipo de pérdida al que Dean Winchester sabe que no sobrevivirá.
    El sueño llega como llegan las tragedias: sin aviso. Dean está caminando por un lugar que no reconoce. No es el búnker, no es una carretera, no es ninguna ciudad que haya visitado antes. Es un espacio vacío, ni hay cielo, ni suelo, solo una extensión oscura donde todo parece detenido. Y allí está ella. [thetribrid] está de pie, tan solo a unos pocos metros de él. No se mueve. No va hacia él a pesar de que sabe que le ha escuchado mucho antes de verlo. No sonríe. Su cuerpo parece frágil, extraño. El cazador siente el miedo atenazando su pecho antes de saber el porque, y sin buscar explicaciones, corre hacia ella. Cuando la alcanza, Hope ya se está desplomando. Él la atrapa antes de que caiga al suelo, envolviéndola con los brazos como si así pudiera protegerla de lo que fuera que le estaba pasando. Su cuerpo no responde. Está demasiado quieta. Demasiado silenciosa. —Hope… —susurra, pero su voz apenas si consigue salir de sus labios. Ella lo mira con sus enormes ojos llenos de algo que no es miedo ni dolor, sino una calma terrible, mezclada con una profunda pena, como si ya supiera lo que va a pasar. No hay tiempo para hablar. No hay tiempo para promesas. Dean intenta sostenerla con más fuerza, como si apretarla contra su pecho pudiera evitar que la apartaran de su lado. Pero algo en ella está cambiando. Lo siente primero en la piel: pierde temperatura, pierde color, pierde vida. Como si el tiempo la estuviera consumiendo desde dentro. Hope se estaba apagando. Su cuerpo comienza a volverse rígido, seco, como una estatua que envejece en segundos. La calidez que siempre la rodeaba desaparece. La magia que solía vibrar bajo su piel ya no está. Solo queda un vacío imposible. El Winchester la llama por su nombre una y otra vez. No obtiene respuesta. La sostiene mientras su cuerpo empieza a quebrarse, mientras pequeñas grietas comienzan a recorrer su rostro, su cuello, sus manos. —No… no… no… —murmura Dean, con la voz rota. Hope Mikaelson poco a poco se va convirtiendo en polvo, frente a él. No cae al suelo. Se eleva. El viento aparece de la nada, llevándose fragmentos de Hope como si nunca hubiera sido real. Dean intenta atraparla, cerrar las manos, impedir que se vaya, pero sus manos se cierran entorno a la nada. Cada segundo hay menos de ella. Dean cae de rodillas abrazando un cuerpo que ya no existe. Donde estaba Hope, solo queda espacio vacío. El viento se ha llevado el último rastro. Y el mundo queda en silencio. Dean no grita, no llora, no lucha. No puede. El sonido se queda atrapado en su pecho. Sus manos tiemblan mientras intenta comprender cómo alguien tan real puede desaparecer sin dejar ni un cuerpo que llorar. No hay despedida. Solo polvo que se pierde en el aire como si jamás hubiera importado. —No tuve tiempo… —susurra al vacío. De nuevo aquel miedo absoluto, no a la muerte, no a la propia al menos, si no a la ausencia. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ·  ·  ·  ·  ·  ·  ·  · ·  ·  ·  ·  ·  ·  · Despierta de golpe en el búnker, con el corazón desbocado y las manos cerradas como si aún estuviera sujetando cenizas. Las lagrimas le rompen la voz y su nombre sale de su boca sin permiso. —Hope… No está a su lado, colchón a su derecha está vacío. Se levanta, camina por los pasillos sin pensar, guiado solo por el pánico. La encuentra dormida, en su batcueva, respirando con tranquilidad, envuelta en una manta, viva. Dean se detiene en la puerta, no se acerca, la observa como si pudiera desvanecerse en cualquier momento, tratando de dejar atrás los últimos resquicios de una pesadilla que ojalá pudiera decir que no conocía ya. Una pesadilla que deja una certeza que lo persigue incluso despierto: Si Hope muere, no quedará nada que salvar. Ni siquiera un cuerpo que abrazar. Y ese es el tipo de pérdida al que Dean Winchester sabe que no sobrevivirá.
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