El frío de las noches cala en el cuerpo con fuerza, y la necesidad de no pensar en ello hace que la mente comience a trabajar para distraerse con otras cosas. El calor del cigarrillo apenas es suficiente para dejar de temblar, pero es una de esas noches reflexivas en las que no puede simplemente regresar a su departamento y resguardarse. Pensar es necesario, rebuscar explicaciones y plantearse escenarios que pudieron ser es parte de la rutina diaria del fin de semana durante el tiempo destinado a divagar.

"Tal vez debí hablarle con más calma." Es el primer pensamiento que cruza su mente cuando le da una calada al cigarrillo. Sabía que el trabajo a veces era difícil, que ya de por sí el estrés y los deadlines lo hacían complicado para todavía poner más peso en los hombros de sus subordinados. Pero si no eran ellos, sería él. Una torre siempre cae cuando sus cimientos se sacuden y flaquean; tal vez en ese sismo no caería, pero lo haría en el siguiente, o en el siguiente de ese, o en el siguiente del siguiente. Era un hecho que tarde o temprano alguien terminaría cayendo y ese no podía -ni debía- ser él. "Tal vez debí entenderlo y mirarlo con otros ojos".

— No, le di demasiadas oportunidades y no las supo aprovechar. —Suspiró, aprovechó de hacerlo en el momento que soltó el humo del cigarrillo, como si con ello estuviese dejando que parte de sus preocupaciones se esfumaran lentamente. La tensión en los hombros era grande, llegaba a ser dolorosa incluso del lado derecho, pero el pesar del corazón le hacía creer que era un precio justo.— Quizá sí sea esta la mejor decisión, un ultimátum hace cambiar a las personas. ¡Argh! Dios.

Vincent se desesperó. Arrojó la colilla del cigarro al suelo y la pisó para asegurarse de que lo había apagado y, poco después, comenzó a palparse los bolsillos para encontrar la cajetilla. Obtuvo uno más y se lo llevó a la boca pero, al no encontrar el encendedor, sólo lo mantuvo sujeto mientras que refunfuñaba.

— ¿Qué debería hacer en este caso? ¿Por qué es tan difícil asumir la responsabilidad sobre los sentimientos de los demás? Odio esta parte del trabajo.
El frío de las noches cala en el cuerpo con fuerza, y la necesidad de no pensar en ello hace que la mente comience a trabajar para distraerse con otras cosas. El calor del cigarrillo apenas es suficiente para dejar de temblar, pero es una de esas noches reflexivas en las que no puede simplemente regresar a su departamento y resguardarse. Pensar es necesario, rebuscar explicaciones y plantearse escenarios que pudieron ser es parte de la rutina diaria del fin de semana durante el tiempo destinado a divagar. "Tal vez debí hablarle con más calma." Es el primer pensamiento que cruza su mente cuando le da una calada al cigarrillo. Sabía que el trabajo a veces era difícil, que ya de por sí el estrés y los deadlines lo hacían complicado para todavía poner más peso en los hombros de sus subordinados. Pero si no eran ellos, sería él. Una torre siempre cae cuando sus cimientos se sacuden y flaquean; tal vez en ese sismo no caería, pero lo haría en el siguiente, o en el siguiente de ese, o en el siguiente del siguiente. Era un hecho que tarde o temprano alguien terminaría cayendo y ese no podía -ni debía- ser él. "Tal vez debí entenderlo y mirarlo con otros ojos". — No, le di demasiadas oportunidades y no las supo aprovechar. —Suspiró, aprovechó de hacerlo en el momento que soltó el humo del cigarrillo, como si con ello estuviese dejando que parte de sus preocupaciones se esfumaran lentamente. La tensión en los hombros era grande, llegaba a ser dolorosa incluso del lado derecho, pero el pesar del corazón le hacía creer que era un precio justo.— Quizá sí sea esta la mejor decisión, un ultimátum hace cambiar a las personas. ¡Argh! Dios. Vincent se desesperó. Arrojó la colilla del cigarro al suelo y la pisó para asegurarse de que lo había apagado y, poco después, comenzó a palparse los bolsillos para encontrar la cajetilla. Obtuvo uno más y se lo llevó a la boca pero, al no encontrar el encendedor, sólo lo mantuvo sujeto mientras que refunfuñaba. — ¿Qué debería hacer en este caso? ¿Por qué es tan difícil asumir la responsabilidad sobre los sentimientos de los demás? Odio esta parte del trabajo.
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