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⠀⠀Cuando el hombre veía el amanecer de sus días, los inocentes hijos de Dios comenzaron a jugar con poderes que no debían; el padre de las mentiras tentaba con su lengua bífida. Y él fue una de esas víctimas, cuando la verdad se difuminaba entre tantos sacrificios: la sangre, el hedor al rito, los humos y las risas, el poder que obtuvo fue increíble, pero todo tenía su precio. En ese entonces, se veía la silueta de un anciano que pactaba frente a frente contra el demonio, dándole la mano como un amigo, y ambos con dedos cruzados tras la espalda.
⠀⠀Pero esa ya no era su vida, ese pasado tan distante quedó atrás, y ahora mismo solo jugaba a ser el peón del Señor, carente de sentido si la idea era lo que realmente quería, o solo seguía metido en ese tablero de fe y moral, destinado a hallar una redención que tal vez no exista.
⠀⠀Suspiró. Mientras tanto, el atardecer brindaba su dorado color ante el cabello castaño del ahora joven, camino al Vaticano. Los recuerdos le pesan.
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⠀⠀Cuando el hombre veía el amanecer de sus días, los inocentes hijos de Dios comenzaron a jugar con poderes que no debían; el padre de las mentiras tentaba con su lengua bífida. Y él fue una de esas víctimas, cuando la verdad se difuminaba entre tantos sacrificios: la sangre, el hedor al rito, los humos y las risas, el poder que obtuvo fue increíble, pero todo tenía su precio. En ese entonces, se veía la silueta de un anciano que pactaba frente a frente contra el demonio, dándole la mano como un amigo, y ambos con dedos cruzados tras la espalda.
⠀⠀Pero esa ya no era su vida, ese pasado tan distante quedó atrás, y ahora mismo solo jugaba a ser el peón del Señor, carente de sentido si la idea era lo que realmente quería, o solo seguía metido en ese tablero de fe y moral, destinado a hallar una redención que tal vez no exista.
⠀⠀Suspiró. Mientras tanto, el atardecer brindaba su dorado color ante el cabello castaño del ahora joven, camino al Vaticano. Los recuerdos le pesan.
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