• Jean se había tomado un tiempo libre fuera de su oficina, sin embargo, no salió a caminar ni a estirarse. Aprovechó para ir a la arena de entrenamiento con los Caballeros de Favonius. Miró el entrenamiento de ellos detenidamente miró errores, fallas casi de inmediato.

    -Deberé regañar a Kaeya. Los está consintiendo demasiado...

    Al escuchar a la Gran Maestra, los caballeros se tensaron, se pusieron en posición de firmes y saludaron en coro a la maestra. Ella, no sonrió, por primera vez, pudo haber respondido con aquella sonrisa amable con la que siempre saludaba, pero era preocupante lo que vio. Caminó por las escaleras bajando a la arena dejando que su paso firme resonara sobre el suelo de piedra.

    -Agradezco su disposición y su esfuerzo para mejorar enormemente. Sin embargo, no están siendo óptimos. ¿Dónde está Kaeya? -Dijo mientras buscaba al peli azul con la mirada-.

    +E-el Capitán Ka-Kaeya... dijo: "Consideren esto una prueba de iniciativa. Si necesitan que esté aquí para entrenar, entonces ya van retrasados".

    -.....

    Jean puso sus dedos en el puente de su nariz cerrando los ojos emitiendo un profundo suspiro "Me las va a pagar", pensó de inmediato, el caballero se puso nervioso y tragó seco.

    -No están en problemas. Pero vamos a organizar algunas cosas. Los movimientos que están usando carecen de funcionalidad, son movimientos muertos, eso al final cansa al cuerpo, para cuando necesitan responder ya hicieron seis o siente movimientos entre estocada, dejan mucho espacio, no hay una buena guardia.

    Después de irlos corrigiendo e indicando los movimientos que deberían hacer. Jean los puso a prueba. Tomó a siete caballeros en el centro de la arena. La Gran Maestra se enfrentó a todos al mismo tiempo, movimientos fluidos, elegantes, casi automáticos, instinto desarrollado y entrenamiento pulido juntos, esquivaba, bloqueaba, aprovechaba la fuerza de ellos y sus errores para usar el mínimo de fuerza necesario. Todos terminaron derrotados en el suelo, agotados, Jean, en el centro con a penas dos gotas de sudor en su frente por el sol.

    +N-no puede ser...no puede haber tanta diferente...
    Dijeron algunos. Los caballeros expectantes fuera de la arena murmuraban, otros silbaban por ver en acción a la Maestra porque casi nunca pasaba ello.

    -¿Ven lo que les dije?...Tienen "programado" la mala rutina que estuvieron haciendo. Comiencen desde cero con los ejercicios que les puse hasta que se les haga un hábito. Los errores que comentan aquí serán su sentencia en el campo de batalla. No quiero que ninguno de mis caballeros caiga.

    Los Caballeros se miraron entre ellos entendiendo una cosa, no los estaba maltratando, no los estaba humillando, les estaba enseñando, los estaba reconociendo, no como un número en las filas, como personas.

    -No quiero poner un valor a sus vidas, pero si debo hacerlo. Ninguno de ustedes puede morir en un campo de batalla hasta matar a 200 enemigos, uno menos a ello, le diré a Babara que los sane lo antes posible y los mataré yo misma. ¿Queda claro?

    Los caballeros terminaron sonriendo y riendo por el comentario, de alguna forma se habían motivado y entre risas y aplausos hubo un grito de guerra.

    -Bien. Entonces sigan con lo que les enseñé. 10 vueltas a los muros exteriores de Mondstadt, 100 estocadas y 100 bloqueos. ¡Coman, descansen, hidrátense, vayan con Sara al Gran Cazador! ¡La cuenta corre por Kaeya!.

    Jean guardó su espada mientras hablaba y llevó sus manos a la altura de su pecho dando dos aplausos fuertes para romper filas. Los caballeros gritaron, silbaron y rieron por la cuenta de Kaeya mientras se fueron a cumplir el entrenamiento. Jean ahora si sonrió y con aquella sonrisa, sacudió su ropa y caminó por la ciudad.
    Jean se había tomado un tiempo libre fuera de su oficina, sin embargo, no salió a caminar ni a estirarse. Aprovechó para ir a la arena de entrenamiento con los Caballeros de Favonius. Miró el entrenamiento de ellos detenidamente miró errores, fallas casi de inmediato. -Deberé regañar a Kaeya. Los está consintiendo demasiado... Al escuchar a la Gran Maestra, los caballeros se tensaron, se pusieron en posición de firmes y saludaron en coro a la maestra. Ella, no sonrió, por primera vez, pudo haber respondido con aquella sonrisa amable con la que siempre saludaba, pero era preocupante lo que vio. Caminó por las escaleras bajando a la arena dejando que su paso firme resonara sobre el suelo de piedra. -Agradezco su disposición y su esfuerzo para mejorar enormemente. Sin embargo, no están siendo óptimos. ¿Dónde está Kaeya? -Dijo mientras buscaba al peli azul con la mirada-. +E-el Capitán Ka-Kaeya... dijo: "Consideren esto una prueba de iniciativa. Si necesitan que esté aquí para entrenar, entonces ya van retrasados". -..... Jean puso sus dedos en el puente de su nariz cerrando los ojos emitiendo un profundo suspiro "Me las va a pagar", pensó de inmediato, el caballero se puso nervioso y tragó seco. -No están en problemas. Pero vamos a organizar algunas cosas. Los movimientos que están usando carecen de funcionalidad, son movimientos muertos, eso al final cansa al cuerpo, para cuando necesitan responder ya hicieron seis o siente movimientos entre estocada, dejan mucho espacio, no hay una buena guardia. Después de irlos corrigiendo e indicando los movimientos que deberían hacer. Jean los puso a prueba. Tomó a siete caballeros en el centro de la arena. La Gran Maestra se enfrentó a todos al mismo tiempo, movimientos fluidos, elegantes, casi automáticos, instinto desarrollado y entrenamiento pulido juntos, esquivaba, bloqueaba, aprovechaba la fuerza de ellos y sus errores para usar el mínimo de fuerza necesario. Todos terminaron derrotados en el suelo, agotados, Jean, en el centro con a penas dos gotas de sudor en su frente por el sol. +N-no puede ser...no puede haber tanta diferente... Dijeron algunos. Los caballeros expectantes fuera de la arena murmuraban, otros silbaban por ver en acción a la Maestra porque casi nunca pasaba ello. -¿Ven lo que les dije?...Tienen "programado" la mala rutina que estuvieron haciendo. Comiencen desde cero con los ejercicios que les puse hasta que se les haga un hábito. Los errores que comentan aquí serán su sentencia en el campo de batalla. No quiero que ninguno de mis caballeros caiga. Los Caballeros se miraron entre ellos entendiendo una cosa, no los estaba maltratando, no los estaba humillando, les estaba enseñando, los estaba reconociendo, no como un número en las filas, como personas. -No quiero poner un valor a sus vidas, pero si debo hacerlo. Ninguno de ustedes puede morir en un campo de batalla hasta matar a 200 enemigos, uno menos a ello, le diré a Babara que los sane lo antes posible y los mataré yo misma. ¿Queda claro? Los caballeros terminaron sonriendo y riendo por el comentario, de alguna forma se habían motivado y entre risas y aplausos hubo un grito de guerra. -Bien. Entonces sigan con lo que les enseñé. 10 vueltas a los muros exteriores de Mondstadt, 100 estocadas y 100 bloqueos. ¡Coman, descansen, hidrátense, vayan con Sara al Gran Cazador! ¡La cuenta corre por Kaeya!. Jean guardó su espada mientras hablaba y llevó sus manos a la altura de su pecho dando dos aplausos fuertes para romper filas. Los caballeros gritaron, silbaron y rieron por la cuenta de Kaeya mientras se fueron a cumplir el entrenamiento. Jean ahora si sonrió y con aquella sonrisa, sacudió su ropa y caminó por la ciudad.
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Es cazar o ser cazado.
    Sus paredes de piedra sólo les sirven para tapar sus vistas de esa verdad.
    Tal vez para que ni intenten defenderse de los verdaderos cazadores.
    Es cazar o ser cazado. Sus paredes de piedra sólo les sirven para tapar sus vistas de esa verdad. Tal vez para que ni intenten defenderse de los verdaderos cazadores.
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    10
    1 turno 0 maullidos
  • Se ha enterado HOY de que AYER fue el cumpleaños de Ansel y se siente fatal. Como no le conoce demasiado y como tampoco es que la vida de cazadora le deje demasiado presupuesto... ha optado por comprar algo de comida china y un six-pack de una cerveza buenísima


    -¡FELICIDADES! O... algo así sé que fue ayer... -decía mientras dejaba la comida sobre la pequeña mesa de camping- pero me he enterado hoy.... He hecho lo que he podido... Vas a alucinar con la comida china...
    Se ha enterado HOY de que AYER fue el cumpleaños de [THEFIRST.ALPHA] y se siente fatal. Como no le conoce demasiado y como tampoco es que la vida de cazadora le deje demasiado presupuesto... ha optado por comprar algo de comida china y un six-pack de una cerveza buenísima -¡FELICIDADES! O... algo así sé que fue ayer... -decía mientras dejaba la comida sobre la pequeña mesa de camping- pero me he enterado hoy.... He hecho lo que he podido... Vas a alucinar con la comida china...
    Me encocora
    1
    1 turno 0 maullidos
  • -Dean… No planeo irme a ningún lado…-negó ella con la cabeza.

    Soltó la mano del cazador para luego girarse ligeramente y poder tomar el rostro masculino entre ambas manos.

    -Me moría de ganas de volver. Aquí. Contigo. Pensé que lo que echaba de menos era Nueva Orleans y, aunque tengo grandes recuerdos allí… y siempre seré bien recibida, es contigo donde quiero estar. Aquí, en Luisiana o en una cabaña perdida en medio de ninguna parte. Pero contigo -puntualizó acariciando una de sus mejillas ligeramente con la yema de uno de sus pulgares.


    ⸻ extracto de rol con Dean Winchester
    -Dean… No planeo irme a ningún lado…-negó ella con la cabeza. Soltó la mano del cazador para luego girarse ligeramente y poder tomar el rostro masculino entre ambas manos. -Me moría de ganas de volver. Aquí. Contigo. Pensé que lo que echaba de menos era Nueva Orleans y, aunque tengo grandes recuerdos allí… y siempre seré bien recibida, es contigo donde quiero estar. Aquí, en Luisiana o en una cabaña perdida en medio de ninguna parte. Pero contigo -puntualizó acariciando una de sus mejillas ligeramente con la yema de uno de sus pulgares. ⸻ extracto de rol con [BxbyDriver] ⸻
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Empieza a anochecer. Las últimas luces del día lo tiñen todo con su tonalidad anaranjada y me acompañan de vuelta a casa.

    La calle está desierta. Sólo yo, mis pasos y el ruido constante dentro de mi cabeza.

    Un golpe de viento gélido se cuela por la apertura de mi cazadora y hace ondear la bufanda a mi espalda.

    Entonces, un pensamiento intrusivo. Un cascabel.

    Ella tenía razón. La lana merina es la mejor para el frío.
    Empieza a anochecer. Las últimas luces del día lo tiñen todo con su tonalidad anaranjada y me acompañan de vuelta a casa. La calle está desierta. Sólo yo, mis pasos y el ruido constante dentro de mi cabeza. Un golpe de viento gélido se cuela por la apertura de mi cazadora y hace ondear la bufanda a mi espalda. Entonces, un pensamiento intrusivo. Un cascabel. Ella tenía razón. La lana merina es la mejor para el frío.
    Me gusta
    Me encocora
    10
    0 turnos 0 maullidos
  • -¿Lo ves? -rie Hope tras ver a Dean Winchester admirar a su viejo "yo" en el espejo tras el corte de cabello- Solucionado, tal y como prometí...

    Deja que el cazador la acerque hacia si tras quitarse la toalla de los hombros y se estrecha contra el cazador antes de pasear sus dedos por el cabello masculino.

    -Sigues siendo el más guapo... Con pelo largo o corto... El más guapo de todos...- asiente la tríbrida con esa expresión de tonta enamorada que se le queda siempre que le mira.
    -¿Lo ves? -rie Hope tras ver a [BxbyDriver] admirar a su viejo "yo" en el espejo tras el corte de cabello- Solucionado, tal y como prometí... Deja que el cazador la acerque hacia si tras quitarse la toalla de los hombros y se estrecha contra el cazador antes de pasear sus dedos por el cabello masculino. -Sigues siendo el más guapo... Con pelo largo o corto... El más guapo de todos...- asiente la tríbrida con esa expresión de tonta enamorada que se le queda siempre que le mira.
    Me encocora
    Me gusta
    4
    1 turno 0 maullidos
  • Nada mas llegar al bunker, el cazador no pierde ni si quiera un segundo de tiempo, antes de salir del garaje, Dean toma la mano de Hope y la mira los ojos muy serio.

    — Ha llegado el momento... — Ante el puchero de Hope, Dean asiente con una amplia sonrisa.— Oh si, guapa, los pelos de hippie tienen los segundos contados. Un trato es un trato.

    Ambos pasan antes por la cocina para coger una banqueta y sin perder ni si quiera tiempo en cambiarse de ropa, ambos entran en el baño.

    Hope Mikaelson Necesito que vuelvas a dejar a tu novio en su versión anterior. Aunque te parezca menos guapo.
    Nada mas llegar al bunker, el cazador no pierde ni si quiera un segundo de tiempo, antes de salir del garaje, Dean toma la mano de Hope y la mira los ojos muy serio. — Ha llegado el momento... — Ante el puchero de Hope, Dean asiente con una amplia sonrisa.— Oh si, guapa, los pelos de hippie tienen los segundos contados. Un trato es un trato. Ambos pasan antes por la cocina para coger una banqueta y sin perder ni si quiera tiempo en cambiarse de ropa, ambos entran en el baño. — [thetribrid] Necesito que vuelvas a dejar a tu novio en su versión anterior. Aunque te parezca menos guapo.
    Me enjaja
    Me shockea
    2
    1 turno 0 maullidos
  • Después de ganar y de haber logrado hacer un trato con el cazador para que conservase aquel corte de cabello resultado de un hechizo defectuoso, la tríbrida se había acercado hasta la tintorería para recuperar su vestido y el traje que Elijah había prestado a Dean para aquella ocasión.

    Por supuesto Dean seguía sin estar demasiado convencido con todo aquello. No le gustaban las bodas, no se encontraba cómodo con esmoquin y, desde luego no estaba contento con ese corte de pelo.

    -¿Te he dicho alguna vez que eres el mejor novio del mundo? El más listo. El más fuerte. El más guapo y el más bueno... -sonrió la tríbrida tras dejar los porta trajes sobre la mesa de la biblioteca y acercarse al cazador para besarlo con mimo.

    Pareció que aquellas palabras cobraban efecto en el Winchester pues, de pronto, y sin que ella se lo esperara, Dean la agarró de la cintura y giró sobre sus pies para hacerla inclinarse hacia atrás. Por supuesto provocando una carcajada en Hope.

    -Y el más sexy...- concluyó Hope alzando una mano por el pecho de Dean Winchester hasta rodear su nuca y así poder atraerle hacia si y besarle con mimo. Esa clase de besos que una da cuando sabe que lo tiene todo en la vida, porque tiene a su lado al hombre más maravilloso de la tierra.
    Después de ganar y de haber logrado hacer un trato con el cazador para que conservase aquel corte de cabello resultado de un hechizo defectuoso, la tríbrida se había acercado hasta la tintorería para recuperar su vestido y el traje que Elijah había prestado a Dean para aquella ocasión. Por supuesto Dean seguía sin estar demasiado convencido con todo aquello. No le gustaban las bodas, no se encontraba cómodo con esmoquin y, desde luego no estaba contento con ese corte de pelo. -¿Te he dicho alguna vez que eres el mejor novio del mundo? El más listo. El más fuerte. El más guapo y el más bueno... -sonrió la tríbrida tras dejar los porta trajes sobre la mesa de la biblioteca y acercarse al cazador para besarlo con mimo. Pareció que aquellas palabras cobraban efecto en el Winchester pues, de pronto, y sin que ella se lo esperara, Dean la agarró de la cintura y giró sobre sus pies para hacerla inclinarse hacia atrás. Por supuesto provocando una carcajada en Hope. -Y el más sexy...- concluyó Hope alzando una mano por el pecho de [BxbyDriver] hasta rodear su nuca y así poder atraerle hacia si y besarle con mimo. Esa clase de besos que una da cuando sabe que lo tiene todo en la vida, porque tiene a su lado al hombre más maravilloso de la tierra.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰

    -: ❈ :- 𝕄𝕚𝕣𝕒𝕕𝕒𝕤 𝕞𝕒𝕝𝕕𝕚𝕥𝕒𝕤.

    ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰

    El recuerdo rítmico del tren de las doce y media siempre se sentía como una llaga mal curada en la memoria de Kenji. Durante meses, la rutina había sido implacable: el traqueteo sordo sobre las vías oxidadas, el olor a ozono y a asientos de vinilo frío, y esa densa niebla de puerto que se pegaba a los cristales como grasa.

    En ese vagón desierto, que avanzaba por la periferia como un ataúd de metal flotante, las miradas entre ambos eran el único punto fijo. Nunca un saludo, nunca un asentimiento con la cabeza, ni un mísero amago de cortesía civil. Solo dos pares de ojos cruzándose en el vacío, midiendo distancias con una hostilidad silenciosa que hacía que el aire pesara el doble. Ella, sentada justo en el asiento de enfrente, era la anomalía exacta que descuadraba sus balances matemáticos diarios; su peor pesadilla vestida de calma.

    Para que se hagan una idea, el escenario se alzaba como un granero de energías opuestas en donde el lobo y el cazador compartían el mismo corral. Sus razones variaban, pero la paz entre ambos mundos; otrora oficio de muerte que el rubio impartía, distanciaba el conflicto bélico entre las dos partes. No siendo eso suficiente, el panorama no siempre era el mismo, en ocasiones rodeándolos de gallinas inocentes que se pavoneaban frente a las fauces de una bestia impredecible.

    Pero esa noche en particular, el engranaje perfecto de Saito se había roto. Un desfase burocrático de última hora en los muelles lo dejó varado lejos de su horario habitual, empujándolo a saltarse el tren y a caminar sin rumbo fijo por el asfalto mojado hasta terminar en los límites de la última estación.

    Al final terminó su desfase dentro de la arquitectura de un bar mala muerte, un espacio confinado que olía a madera vieja barnizada con alcohol barato, humedad estancada y el zumbido mortecino de un letrero de neón rojo que parpadeaba tras la barra. Kenji se había acomodado en la mesa más apartada del rincón, donde la penumbra le ofrecía una tregua temporal. Se había quitado la gabardina, dejándola doblada con una simetría enfermiza sobre la silla contigua. El nudo de su corbata seguía intacto, pero el primer botón de su camisa almidonada cedía apenas un milímetro, delatando el sutil cansancio que le cargaba los hombros.

    Entre sus dedos, un cigarrillo encendido consumía su papel con lentitud, dejando escapar una espiral delgada de humo gris que se enredaba en la luz ámbar de su vaso de whisky. Para un hombre que calculaba cada minuto de su existencia, ese trago y esa brasa eran lo único que lo mantenía anclado a la realidad mientras contemplaba el lento goteo de la lluvia contra el ventanal mugriento.

    Entonces, el tintineo metálico de la campana de la entrada cortó el murmullo del local.

    La corriente de aire frío que entró de la calle arrastró el olor a salitre y asfalto, abriendo una brecha en la pesadez del tabaco. Kenji no se movió, pero sus ojos, ocultos tras los cristales de carey, se fijaron de inmediato en la silueta que cruzaba el umbral.

    Y entonces la volvió a ver...

    ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰
    Co: Jane
    ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰ -: ❈ :- 𝕄𝕚𝕣𝕒𝕕𝕒𝕤 𝕞𝕒𝕝𝕕𝕚𝕥𝕒𝕤. ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰ El recuerdo rítmico del tren de las doce y media siempre se sentía como una llaga mal curada en la memoria de Kenji. Durante meses, la rutina había sido implacable: el traqueteo sordo sobre las vías oxidadas, el olor a ozono y a asientos de vinilo frío, y esa densa niebla de puerto que se pegaba a los cristales como grasa. En ese vagón desierto, que avanzaba por la periferia como un ataúd de metal flotante, las miradas entre ambos eran el único punto fijo. Nunca un saludo, nunca un asentimiento con la cabeza, ni un mísero amago de cortesía civil. Solo dos pares de ojos cruzándose en el vacío, midiendo distancias con una hostilidad silenciosa que hacía que el aire pesara el doble. Ella, sentada justo en el asiento de enfrente, era la anomalía exacta que descuadraba sus balances matemáticos diarios; su peor pesadilla vestida de calma. Para que se hagan una idea, el escenario se alzaba como un granero de energías opuestas en donde el lobo y el cazador compartían el mismo corral. Sus razones variaban, pero la paz entre ambos mundos; otrora oficio de muerte que el rubio impartía, distanciaba el conflicto bélico entre las dos partes. No siendo eso suficiente, el panorama no siempre era el mismo, en ocasiones rodeándolos de gallinas inocentes que se pavoneaban frente a las fauces de una bestia impredecible. Pero esa noche en particular, el engranaje perfecto de Saito se había roto. Un desfase burocrático de última hora en los muelles lo dejó varado lejos de su horario habitual, empujándolo a saltarse el tren y a caminar sin rumbo fijo por el asfalto mojado hasta terminar en los límites de la última estación. Al final terminó su desfase dentro de la arquitectura de un bar mala muerte, un espacio confinado que olía a madera vieja barnizada con alcohol barato, humedad estancada y el zumbido mortecino de un letrero de neón rojo que parpadeaba tras la barra. Kenji se había acomodado en la mesa más apartada del rincón, donde la penumbra le ofrecía una tregua temporal. Se había quitado la gabardina, dejándola doblada con una simetría enfermiza sobre la silla contigua. El nudo de su corbata seguía intacto, pero el primer botón de su camisa almidonada cedía apenas un milímetro, delatando el sutil cansancio que le cargaba los hombros. Entre sus dedos, un cigarrillo encendido consumía su papel con lentitud, dejando escapar una espiral delgada de humo gris que se enredaba en la luz ámbar de su vaso de whisky. Para un hombre que calculaba cada minuto de su existencia, ese trago y esa brasa eran lo único que lo mantenía anclado a la realidad mientras contemplaba el lento goteo de la lluvia contra el ventanal mugriento. Entonces, el tintineo metálico de la campana de la entrada cortó el murmullo del local. La corriente de aire frío que entró de la calle arrastró el olor a salitre y asfalto, abriendo una brecha en la pesadez del tabaco. Kenji no se movió, pero sus ojos, ocultos tras los cristales de carey, se fijaron de inmediato en la silueta que cruzaba el umbral. Y entonces la volvió a ver... ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰ Co: [solar_sapphire_turtle_967]
    Me encocora
    1
    8 turnos 0 maullidos
  • -Te prometo que no te va a doler… -comentó la tríbrida mientras tomaba un bisturí en la mano- Bueno, no puedo prometer que no vaya a doler…- se corrigió mientras se acercaba al Winchester, quien estaba apoyado contra una de las mesas de la biblioteca- Pero te haré un cortecito de nada y te lo voy a curar enseguida.

    Acercó el bisturí a la mejilla de Dean Winchester con pulso firme.

    -Es muy complicado practicar conmigo misma. Recuerda que me curo inmediatamente…- le puso ojitos de Golden retriever reafirmando así lo muy agradecida que estaba con el cazador por ayudarla con aquel hechizo- Así que te estoy… super, super, super agradecida… Vale, ¿listo? Voy a hacerte una pequeñísima heridita…
    -Te prometo que no te va a doler… -comentó la tríbrida mientras tomaba un bisturí en la mano- Bueno, no puedo prometer que no vaya a doler…- se corrigió mientras se acercaba al Winchester, quien estaba apoyado contra una de las mesas de la biblioteca- Pero te haré un cortecito de nada y te lo voy a curar enseguida. Acercó el bisturí a la mejilla de [BxbyDriver] con pulso firme. -Es muy complicado practicar conmigo misma. Recuerda que me curo inmediatamente…- le puso ojitos de Golden retriever reafirmando así lo muy agradecida que estaba con el cazador por ayudarla con aquel hechizo- Así que te estoy… super, super, super agradecida… Vale, ¿listo? Voy a hacerte una pequeñísima heridita…
    Me encocora
    1
    10 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados