• Cuentan (aunque nadie se atreve a preguntarle)que hubo un tiempo en que Hakuja no conocía el miedo. La serpiente blanca no albergaba malicia en su corazón; era antigua, sí, pero no cruel, después de todo había visto siglos pasar.

    Aquella noche, la lluvia caía con una insistencia casi dolorosa cuando lo encontró: un humano herido, apenas consciente, abandonado a su suerte; Hakuja no dudó y enroscó su cuerpo alrededor de él, no para aprisionarlo sino para protegerlo del frío, cubríendo su respiración como si fuera un tesoro. Lo cuidó hasta que el humano despertó y sus ojos se encontraron: los de ella, grandes y translúcidos, llenos de una calma imposible; los de él… llenos de intención, porque donde Hakuja veía vida, él vio oportunidad.

    Esperó lo suficiente, paciente en su miseria, hasta que el cansancio venció a la criatura que nunca aprendió a desconfiar, y cuando Hakuja cerró los ojos, el humano mostró lo que realmente era: con manos torpes, movidas por codicia y miedo, desgarró su párpado sin honor ni duelo, solo violencia cruda, y arrancó uno de sus ojos como si fuera un objeto, no parte de un ser que sentía; el bosque entero guardó silencio, con horror.

    Hakuja despertó con un grito que no pertenecía a este mundo… pero no atacó, no lo persiguió, no buscó venganza ni reclamó lo que era suyo; solo lloró, y sus lágrimas, pesadas marcaban la tierra como si el suelo mismo recordara su dolor, porque lo que realmente se rompió no fue su cuerpo sino su creencia: había pensado que si era buena, el mundo lo sería también, y esa idea fue lo que la destruyó por dentro.

    Dicen que sus sollozos viajaron tan lejos que incluso un dios los escuchó, uno cruel, cansado del ruido del mundo; descendió no por compasión, sino por curiosidad, y lo que encontró lo detuvo: una criatura poderosa, rota no por debilidad, sino por haber creído demasiado.

    Sin palabras, el dios se acercó, al tocarla, cerró la herida y devolvió el ojo a su lugar; entonces Hakuja alzó la mirada, y por primera vez en su larga existencia no había fe en ella… solo silencio.

    Desde entonces sigue vagando, noble y gentil pero aun con el dolor de no comprender qué hizo para merecer aquel ataque.
    Cuentan (aunque nadie se atreve a preguntarle)que hubo un tiempo en que Hakuja no conocía el miedo. La serpiente blanca no albergaba malicia en su corazón; era antigua, sí, pero no cruel, después de todo había visto siglos pasar. Aquella noche, la lluvia caía con una insistencia casi dolorosa cuando lo encontró: un humano herido, apenas consciente, abandonado a su suerte; Hakuja no dudó y enroscó su cuerpo alrededor de él, no para aprisionarlo sino para protegerlo del frío, cubríendo su respiración como si fuera un tesoro. Lo cuidó hasta que el humano despertó y sus ojos se encontraron: los de ella, grandes y translúcidos, llenos de una calma imposible; los de él… llenos de intención, porque donde Hakuja veía vida, él vio oportunidad. Esperó lo suficiente, paciente en su miseria, hasta que el cansancio venció a la criatura que nunca aprendió a desconfiar, y cuando Hakuja cerró los ojos, el humano mostró lo que realmente era: con manos torpes, movidas por codicia y miedo, desgarró su párpado sin honor ni duelo, solo violencia cruda, y arrancó uno de sus ojos como si fuera un objeto, no parte de un ser que sentía; el bosque entero guardó silencio, con horror. Hakuja despertó con un grito que no pertenecía a este mundo… pero no atacó, no lo persiguió, no buscó venganza ni reclamó lo que era suyo; solo lloró, y sus lágrimas, pesadas marcaban la tierra como si el suelo mismo recordara su dolor, porque lo que realmente se rompió no fue su cuerpo sino su creencia: había pensado que si era buena, el mundo lo sería también, y esa idea fue lo que la destruyó por dentro. Dicen que sus sollozos viajaron tan lejos que incluso un dios los escuchó, uno cruel, cansado del ruido del mundo; descendió no por compasión, sino por curiosidad, y lo que encontró lo detuvo: una criatura poderosa, rota no por debilidad, sino por haber creído demasiado. Sin palabras, el dios se acercó, al tocarla, cerró la herida y devolvió el ojo a su lugar; entonces Hakuja alzó la mirada, y por primera vez en su larga existencia no había fe en ella… solo silencio. Desde entonces sigue vagando, noble y gentil pero aun con el dolor de no comprender qué hizo para merecer aquel ataque.
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    FICHA DE ARCHIVO: IDDIG EXCLUSIVE

    ֎ Agencia: Ishtar’s Demonic Déesse Infernal Glamour
    ֎ Publicación: Ishtar’s Exclusive — Edición de Lujo / Vol. IV
    ֎ Concepto: La Sinergia entre el Edén Profano y la Elegancia Abismal

    DETALLES DE LA PUBLICACIÓN
    Directora Creativa: Ishtar.

    Locación: "El Edén del Inframundo" (Jardín privado de la agencia).

    Temática Central: La dualidad del poder: cómo la belleza puede nacer tanto de la luz botánica como de la oscuridad pura.

    PERFIL DE LAS MODELOS (THE ISHTAR GIRLS)

    1. Elara "Déesse de l'Abîme" (Modelo Principal)
    Representando la oscuridad y la alta costura infernal.

    ⁕ Atributos Distintivos: Astas de obsidiana, mirada roja penetrante y piel de porcelana eterna.

    ⁕ Atuendo: Vestido de gala negro noche con aberturas estratégicas y detalles en carmesí. Porta joyería de plata antigua grabada con runas de protección.

    ⁕ Rol en la Agencia: Embajadora del "Infernal Glamour" y portadora de la elegancia sombría.

    2. Liora "Natural Chic" (Modelo Esencia)
    Representando la conexión con la vida y la serenidad del jardín.

    ⁕ Atributos Distintivos: Cabello verde esmeralda, aura de serenidad y una mirada dorada cálida.

    ⁕ Atuendo: Estilo Natural Chic con top blanco de encaje francés, falda de cuero vinílico y gargantilla gótica floral.

    ⁕ Rol en la Agencia: Especialista en Estilo de Vida y Armonía; el equilibrio necesario para la intensidad de la agencia.

    FILOSOFÍA DE LA AGENCIA (IDDIG)
    "En Ishtar’s Demonic Déesse, no solo buscamos la perfección visual, sino la manifestación del poder. Creemos que la verdadera belleza reside en la aceptación de nuestras sombras, adornándolas con el lujo más exquisito y la naturaleza más pura."

    𝄋 Nota del Editor: Esta edición física incluye aroma a rosas negras y tinta de sangre de dragón. Prohibida su reproducción en dimensiones mortales sin permiso previo.
    🖤 FICHA DE ARCHIVO: IDDIG EXCLUSIVE 🖤 ֎ Agencia: Ishtar’s Demonic Déesse Infernal Glamour ֎ Publicación: Ishtar’s Exclusive — Edición de Lujo / Vol. IV ֎ Concepto: La Sinergia entre el Edén Profano y la Elegancia Abismal 🖋️ DETALLES DE LA PUBLICACIÓN Directora Creativa: Ishtar. Locación: "El Edén del Inframundo" (Jardín privado de la agencia). Temática Central: La dualidad del poder: cómo la belleza puede nacer tanto de la luz botánica como de la oscuridad pura. 👠 PERFIL DE LAS MODELOS (THE ISHTAR GIRLS) 1. Elara "Déesse de l'Abîme" (Modelo Principal) Representando la oscuridad y la alta costura infernal. ⁕ Atributos Distintivos: Astas de obsidiana, mirada roja penetrante y piel de porcelana eterna. ⁕ Atuendo: Vestido de gala negro noche con aberturas estratégicas y detalles en carmesí. Porta joyería de plata antigua grabada con runas de protección. ⁕ Rol en la Agencia: Embajadora del "Infernal Glamour" y portadora de la elegancia sombría. 2. Liora "Natural Chic" (Modelo Esencia) Representando la conexión con la vida y la serenidad del jardín. ⁕ Atributos Distintivos: Cabello verde esmeralda, aura de serenidad y una mirada dorada cálida. ⁕ Atuendo: Estilo Natural Chic con top blanco de encaje francés, falda de cuero vinílico y gargantilla gótica floral. ⁕ Rol en la Agencia: Especialista en Estilo de Vida y Armonía; el equilibrio necesario para la intensidad de la agencia. 🔱 FILOSOFÍA DE LA AGENCIA (IDDIG) "En Ishtar’s Demonic Déesse, no solo buscamos la perfección visual, sino la manifestación del poder. Creemos que la verdadera belleza reside en la aceptación de nuestras sombras, adornándolas con el lujo más exquisito y la naturaleza más pura." 𝄋 Nota del Editor: Esta edición física incluye aroma a rosas negras y tinta de sangre de dragón. Prohibida su reproducción en dimensiones mortales sin permiso previo.
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  • — Conoces bastante bien mis gustos, así que no debería sorprender lo exigente que puedo llegar a ser, ya sea en el trabajo o en mí vida personal.

    Otra charla cotidiana con una amistad bastante antigua como prolongada através de los años transcurridos; al parecer se comprendían muy bien, más de lo esperado.
    — Conoces bastante bien mis gustos, así que no debería sorprender lo exigente que puedo llegar a ser, ya sea en el trabajo o en mí vida personal. Otra charla cotidiana con una amistad bastante antigua como prolongada através de los años transcurridos; al parecer se comprendían muy bien, más de lo esperado.
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  • ʙɪᴛáᴄᴏʀᴀ ᴘáɢ. 𝟦𝟩
    ────────────
    》ᴛʀᴇᴅᴊᴇ ᴍåɴᴇᴅ, ᴠɪɴᴛᴇʀᴊᴇᴠɴᴅøɢɴ

    Han pasado ya un par de meses desde que mis pasos se detuvieron en estas tierras.

    Hoy lidero la resistencia.

    Es gratificante observar cómo el pueblo, tras tanto tiempo en las sombras, comienza a entender lo que significa vivir en libertad. Aunque el gobernante del Norte persiste en su ambición de conquistar este suelo, se ha topado con un muro de hombres y mujeres que pelean con el corazón en la mano, defendiendo lo que les pertenece por derecho.

    Piedra a piedra, este lugar se levanta de nuevo.
    ​Al principio, me negué rotundamente a sus súplicas de quedarme de forma definitiva. Sin embargo, encontré una paz extraña al caminar por las callejuelas; el sonido de los artesanos volviendo a sus yunques y las risas de los niños que han regresado a jugar me desarmaron. ¿Para qué seguir viajando? He recorrido cada rincón de los siete reinos buscando algo que no aparecía. Quizás, luchar junto a esta gente y echar raíces para proteger lo que de verdad vale la pena sea, al fin, mi destino.

    ​Ahora resido en la antigua casa del Lord, es un espacio gigante, silencioso, y admito que no me acostumbro a tener tanto sitio para mí sola. El pueblo me mira con una reverencia que me incomoda...preferiría que me vieran como a una igual, pero la responsabilidad sobre mis hombros no me permite el lujo de la modestia.

    He tenido que aprender a delegar, a establecer cargos y a forjar soldados de donde antes solo había campesinos.
    ​En este proceso, tres personas se han vuelto pilares fundamentales para mí. Su lealtad es inquebrantable

    ​◇ Gunnar, el mayor de todos. Es un hombre de proporciones colosales y un temperamento que estalla con la facilidad de una chispa en la paja seca. Tiene un vozarrón gutural capaz de imponer orden en el caos más absoluto del campo de batalla. Aunque sigue mis instrucciones al pie de la letra y ha convertido la plaza de armas en un nido de guerreros eficientes, sigue siendo un testarudo. Le he insistido en que use la espada, pero no suelta su hacha; una compañera fiel que, sospecho, pesa casi tanto como él.

    ​◇ Sigurd a diferencia de Gunnar, es torpe con las manos pero posee una mente brillante. Es un hombre de pluma, papel y estrategia. Lleva el recuento exacto de cada alma en este pueblo y gestiona nuestros recursos con una precisión quirúrgica para que el fantasma de la escasez nunca cruce nuestras puertas. Sin su intelecto, la logística de esta guerra se desmoronaría.

    ​◇ Milenka, mi mano derecha y, en mi fuero interno, la hermana menor que nunca tuve. Tenemos caracteres similares y chocamos constantemente, pues su alma alberga una fuerza indomable. Está en esa etapa de transición, descubriendo la mujer en la que se convertirá, pero su destreza con el arco es algo que incluso yo envidio, tiene una puntería excepcional que no conoce el error.

    ​A los tres les he cedido estancias en el castillo para que vivan con total libertad. Lo mismo ocurre con los antiguos sirvientes; siguen desempeñando sus labores de cocina, limpieza y custodia, pero ya no como esclavos de un linaje, sino como ciudadanos autónomos que reciben techo, abrigo y alimento a cambio de su esfuerzo.


    ​No sé si en algún momento esta vida dejará de resultarme extraña, pero supongo que el tiempo tendrá la última palabra. Hasta entonces seguiré haciendo registro en esta bitácora de todo lo que acontezca
    ʙɪᴛáᴄᴏʀᴀ ᴘáɢ. 𝟦𝟩 ──────────── 》ᴛʀᴇᴅᴊᴇ ᴍåɴᴇᴅ, ᴠɪɴᴛᴇʀᴊᴇᴠɴᴅøɢɴ Han pasado ya un par de meses desde que mis pasos se detuvieron en estas tierras. Hoy lidero la resistencia. Es gratificante observar cómo el pueblo, tras tanto tiempo en las sombras, comienza a entender lo que significa vivir en libertad. Aunque el gobernante del Norte persiste en su ambición de conquistar este suelo, se ha topado con un muro de hombres y mujeres que pelean con el corazón en la mano, defendiendo lo que les pertenece por derecho. Piedra a piedra, este lugar se levanta de nuevo. ​Al principio, me negué rotundamente a sus súplicas de quedarme de forma definitiva. Sin embargo, encontré una paz extraña al caminar por las callejuelas; el sonido de los artesanos volviendo a sus yunques y las risas de los niños que han regresado a jugar me desarmaron. ¿Para qué seguir viajando? He recorrido cada rincón de los siete reinos buscando algo que no aparecía. Quizás, luchar junto a esta gente y echar raíces para proteger lo que de verdad vale la pena sea, al fin, mi destino. ​Ahora resido en la antigua casa del Lord, es un espacio gigante, silencioso, y admito que no me acostumbro a tener tanto sitio para mí sola. El pueblo me mira con una reverencia que me incomoda...preferiría que me vieran como a una igual, pero la responsabilidad sobre mis hombros no me permite el lujo de la modestia. He tenido que aprender a delegar, a establecer cargos y a forjar soldados de donde antes solo había campesinos. ​En este proceso, tres personas se han vuelto pilares fundamentales para mí. Su lealtad es inquebrantable ​◇ Gunnar, el mayor de todos. Es un hombre de proporciones colosales y un temperamento que estalla con la facilidad de una chispa en la paja seca. Tiene un vozarrón gutural capaz de imponer orden en el caos más absoluto del campo de batalla. Aunque sigue mis instrucciones al pie de la letra y ha convertido la plaza de armas en un nido de guerreros eficientes, sigue siendo un testarudo. Le he insistido en que use la espada, pero no suelta su hacha; una compañera fiel que, sospecho, pesa casi tanto como él. ​◇ Sigurd a diferencia de Gunnar, es torpe con las manos pero posee una mente brillante. Es un hombre de pluma, papel y estrategia. Lleva el recuento exacto de cada alma en este pueblo y gestiona nuestros recursos con una precisión quirúrgica para que el fantasma de la escasez nunca cruce nuestras puertas. Sin su intelecto, la logística de esta guerra se desmoronaría. ​◇ Milenka, mi mano derecha y, en mi fuero interno, la hermana menor que nunca tuve. Tenemos caracteres similares y chocamos constantemente, pues su alma alberga una fuerza indomable. Está en esa etapa de transición, descubriendo la mujer en la que se convertirá, pero su destreza con el arco es algo que incluso yo envidio, tiene una puntería excepcional que no conoce el error. ​A los tres les he cedido estancias en el castillo para que vivan con total libertad. Lo mismo ocurre con los antiguos sirvientes; siguen desempeñando sus labores de cocina, limpieza y custodia, pero ya no como esclavos de un linaje, sino como ciudadanos autónomos que reciben techo, abrigo y alimento a cambio de su esfuerzo. ​No sé si en algún momento esta vida dejará de resultarme extraña, pero supongo que el tiempo tendrá la última palabra. Hasta entonces seguiré haciendo registro en esta bitácora de todo lo que acontezca
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  • (Se escucha el siseo rítmico de una válvula de escape y el metálico "clinc" de una llave inglesa golpeando el suelo. Silas está inclinado sobre una mesa de trabajo repleta de diagramas amarillentos, con la espalda empapada en sudor y los músculos de los hombros tensos mientras fuerza un perno oxidado. Ni siquiera se molesta en levantar la vista cuando entras).
    ​"¿Escuchas ese siseo? Los de la Mano Arcana dirían que es el 'llanto de los espíritus de la máquina' o alguna otra estupidez mística. Yo te digo que es una junta de presión mal ajustada en un condensador de vapor del siglo cinco. La diferencia es que yo puedo arreglar la junta; ellos solo saben quemar libros y rezarle al sol."
    ​(Se pone en pie lentamente, su imponente figura de casi dos metros bloqueando la luz de las lámparas de gas del taller. Se limpia la grasa de las manos con un trapo sucio, revelando unos brazos que parecen tallados en piedra, llenos de cicatrices que cuentan historias de derrumbes en ruinas antiguas).
    ​"Me llamo Silas Vane. Algunos me llaman 'bibliotecario', supongo que porque prefiero el peso de un tomo de ingeniería al de un amuleto. No tengo 'chispas' en los dedos ni hablo con los vientos, pero puedo decirte exactamente cuántos kilogramos de presión aguanta ese cráneo tuyo antes de ceder ante mi maza."
    ​(Se cruza de brazos, evaluándote con una mirada analítica, como si estuviera calculando tu centro de gravedad y tus puntos débiles estructurales).
    ​"Si buscas a alguien que te lea el futuro en las estrellas, te has equivocado de calle. Pero si buscas recuperar lo que la humanidad perdió cuando decidió que la magia era más fácil que la ciencia... entonces bienvenido a mi taller. Solo una regla: no toques nada. La mayoría de estos artefactos son más viejos que tu linaje y bastante más peligrosos si no sabes dónde está el interruptor de seguridad."
    (Se escucha el siseo rítmico de una válvula de escape y el metálico "clinc" de una llave inglesa golpeando el suelo. Silas está inclinado sobre una mesa de trabajo repleta de diagramas amarillentos, con la espalda empapada en sudor y los músculos de los hombros tensos mientras fuerza un perno oxidado. Ni siquiera se molesta en levantar la vista cuando entras). ​"¿Escuchas ese siseo? Los de la Mano Arcana dirían que es el 'llanto de los espíritus de la máquina' o alguna otra estupidez mística. Yo te digo que es una junta de presión mal ajustada en un condensador de vapor del siglo cinco. La diferencia es que yo puedo arreglar la junta; ellos solo saben quemar libros y rezarle al sol." ​(Se pone en pie lentamente, su imponente figura de casi dos metros bloqueando la luz de las lámparas de gas del taller. Se limpia la grasa de las manos con un trapo sucio, revelando unos brazos que parecen tallados en piedra, llenos de cicatrices que cuentan historias de derrumbes en ruinas antiguas). ​"Me llamo Silas Vane. Algunos me llaman 'bibliotecario', supongo que porque prefiero el peso de un tomo de ingeniería al de un amuleto. No tengo 'chispas' en los dedos ni hablo con los vientos, pero puedo decirte exactamente cuántos kilogramos de presión aguanta ese cráneo tuyo antes de ceder ante mi maza." ​(Se cruza de brazos, evaluándote con una mirada analítica, como si estuviera calculando tu centro de gravedad y tus puntos débiles estructurales). ​"Si buscas a alguien que te lea el futuro en las estrellas, te has equivocado de calle. Pero si buscas recuperar lo que la humanidad perdió cuando decidió que la magia era más fácil que la ciencia... entonces bienvenido a mi taller. Solo una regla: no toques nada. La mayoría de estos artefactos son más viejos que tu linaje y bastante más peligrosos si no sabes dónde está el interruptor de seguridad."
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    ¡Bienvenid@ a FicRol!
    Hoy damos la bienvenida a un nuevo personaje que se une a la comunidad de Personajes 3D:

    ㅤㅤ¡𝙳𝙰𝙴𝙽𝚈𝚂 𝚃𝙰𝚁𝙶𝙰𝚁𝚈𝙴𝙽!
    Raza: De la sangre de la antigua Valyria
    Fandom: Fire and Blood ~ AKOTSK
    Princesa

    Es un placer tenerte por aquí . Esperamos que disfrutes creando historias, conexiones y momentos memorables en FicRol.

    Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas orientación o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontrarás guías útiles para moverte por la plataforma.

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    ✨ ¡Bienvenid@ a FicRol! ✨ Hoy damos la bienvenida a un nuevo personaje que se une a la comunidad de Personajes 3D: ㅤㅤ¡[FIREBL0OD]! 🧬Raza: De la sangre de la antigua Valyria 👾Fandom: Fire and Blood ~ AKOTSK 💼 Princesa Es un placer tenerte por aquí 🍂. Esperamos que disfrutes creando historias, conexiones y momentos memorables en FicRol. 🧙‍♀️ Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas orientación o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontrarás guías útiles para moverte por la plataforma. 🔎 Recursos útiles para empezar: Normas básicas: https://ficrol.com/static/guidelines Guías y miniguías: https://ficrol.com/posts/147711 Grupo de Personajes 3D: https://ficrol.com/groups/Personajes3D Directorio 3D: https://ficrol.com/posts/181793 ¡Nos vemos en el Inicio! 🍁 #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D
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  • 𝐋𝐚 𝐧𝐚𝐭𝐮𝐫𝐚𝐥𝐞𝐳𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐟𝐞𝐬𝐢𝐨́𝐧.





    El hombre habla con la urgencia de quien teme que el silencio revele demasiado. Sus palabras llegan en ráfagas desordenadas: insomnio, ansiedad, una irritación constante que dice no comprender. Intenta hilar los hechos como si fuesen síntomas de algo externo, algo que pudiera señalarse, nombrarse, tratarse.

    Frente a él, el Dr. Lecter permanece inmóvil.

    Las manos descansan entrelazadas por encima de una de sus rodillas, las cuales están cruzadas una encima de la otra. La postura es impecable, la expresión serena, casi indulgente. A primera vista parece la imagen perfecta de la atención profesional. El paciente interpreta esa quietud como paciencia. Como compasión.

    Es un error garrafal como delicado, cabe mencionar. Hannibal escucha, sí, pero no las palabras.

    Observa.

    El ritmo irregular de la respiración. La forma en que los dedos del hombre se crispan cuando menciona a su hermano. La manera casi imperceptible en que su mirada se aparta cada vez que la conversación se aproxima a algo que preferiría no mirar directamente. Las confesiones humanas rara vez se encuentran en lo que dice.

    𝑆𝑒 𝑒𝑠𝑐𝑜𝑛𝑑𝑒𝑛 𝑒𝑛 𝑙𝑜𝑠 𝑝𝑒𝑞𝑢𝑒𝑛̃𝑜𝑠 𝑎𝑐𝑡𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑒𝑣𝑎𝑠𝑖𝑜́𝑛.

    Qué criatura más transparente, piensa Hannibal con una calma que roza lo contemplativo.

    El paciente continúa hablando, ahora más rápido, como si el simple acto de hablar pudiera mantener a raya aquello que se agita en su interior. Habla de frustración. De rabia contenida, o de una incomodidad de impulso.

    La palabra no llega siquiera a pronunciarse. No todavía.

    Hannibal inclina apenas la cabeza, observándolo como un conservador de museo examinaría una pintura antigua bajo una luz más cuidadosa. Cada grieta en la superficie revela algo del artista.

    Cada silencio revela algo del alma.

    El paciente finalmente se queda sin palabras. El aire del consultorio se aquieta, cargado con esa tensión suave que aparece cuando alguien espera ser juzgado.

    El Dr. Lecter sostiene su mirada durante un instante. Luego una leve sonrisa, tan educada como inescrutable, aparece en sus labios.

    —Es curioso —dice finalmente, con una voz baja y perfectamente cálida—.

    Una pausa elegante, casi pensativa.

    —Las personas suelen venir aquí creyendo que desean respuestas.

    Sus ojos permanecen tranquilos, atentos.

    —Pero con frecuencia... lo que realmente buscan es permiso para reconocer aquello que ya saben.
    𝐋𝐚 𝐧𝐚𝐭𝐮𝐫𝐚𝐥𝐞𝐳𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐟𝐞𝐬𝐢𝐨́𝐧. El hombre habla con la urgencia de quien teme que el silencio revele demasiado. Sus palabras llegan en ráfagas desordenadas: insomnio, ansiedad, una irritación constante que dice no comprender. Intenta hilar los hechos como si fuesen síntomas de algo externo, algo que pudiera señalarse, nombrarse, tratarse. Frente a él, el Dr. Lecter permanece inmóvil. Las manos descansan entrelazadas por encima de una de sus rodillas, las cuales están cruzadas una encima de la otra. La postura es impecable, la expresión serena, casi indulgente. A primera vista parece la imagen perfecta de la atención profesional. El paciente interpreta esa quietud como paciencia. Como compasión. Es un error garrafal como delicado, cabe mencionar. Hannibal escucha, sí, pero no las palabras. Observa. El ritmo irregular de la respiración. La forma en que los dedos del hombre se crispan cuando menciona a su hermano. La manera casi imperceptible en que su mirada se aparta cada vez que la conversación se aproxima a algo que preferiría no mirar directamente. Las confesiones humanas rara vez se encuentran en lo que dice. 𝑆𝑒 𝑒𝑠𝑐𝑜𝑛𝑑𝑒𝑛 𝑒𝑛 𝑙𝑜𝑠 𝑝𝑒𝑞𝑢𝑒𝑛̃𝑜𝑠 𝑎𝑐𝑡𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑒𝑣𝑎𝑠𝑖𝑜́𝑛. Qué criatura más transparente, piensa Hannibal con una calma que roza lo contemplativo. El paciente continúa hablando, ahora más rápido, como si el simple acto de hablar pudiera mantener a raya aquello que se agita en su interior. Habla de frustración. De rabia contenida, o de una incomodidad de impulso. La palabra no llega siquiera a pronunciarse. No todavía. Hannibal inclina apenas la cabeza, observándolo como un conservador de museo examinaría una pintura antigua bajo una luz más cuidadosa. Cada grieta en la superficie revela algo del artista. Cada silencio revela algo del alma. El paciente finalmente se queda sin palabras. El aire del consultorio se aquieta, cargado con esa tensión suave que aparece cuando alguien espera ser juzgado. El Dr. Lecter sostiene su mirada durante un instante. Luego una leve sonrisa, tan educada como inescrutable, aparece en sus labios. —Es curioso —dice finalmente, con una voz baja y perfectamente cálida—. Una pausa elegante, casi pensativa. —Las personas suelen venir aquí creyendo que desean respuestas. Sus ojos permanecen tranquilos, atentos. —Pero con frecuencia... lo que realmente buscan es permiso para reconocer aquello que ya saben.
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  • Existen leyes antiguas que incluso los dioses respetan.

    Cada reino posee sus propios guardianes, su propio equilibrio, sus propios límites y reglas. Los dioses de un mundo no intervienen en los dominios de otro, pues hacerlo significaría abrir la puerta a conflictos capaces de desgarrar la realidad misma.

    Melina llegó a este plano atravesando un portal entre mundos, escapando de dioses que temían aquello que ardía en dentro de ella misma. En su interior descansa un poder primigenio sellado, y por ello los dioses de su propio reino la buscan sin descanso.

    Sin embargo, en el mundo de Kazuo no podían alcanzarla.

    Durante un tiempo, aquel límite fue suficiente. Bajo la protección espiritual de este plano, Melina encontró refugio. Y fue allí donde sus caminos se cruzaron.

    Pero algo comenzó a cambiar.

    Kazuo, un espíritu profundamente preciado para los dioses de su reino y especialmente para Inari, formó con Melina un vínculo que nadie había previsto. Dos existencias extraordinarias, nacidas de planos distintos, unidas por un lazo demasiado poderoso.

    Aquel vínculo comenzó a generar una resonancia entre mundos.

    Eran como si dos realidades distintas intentaran tocarse a través de su unión. Y si aquello continuaba, el resultado habría sido inevitable: los límites entre reinos se debilitarían, y los dioses que perseguían a Melina terminarían arrastrando su conflicto hasta este mundo.

    Una guerra entre dominios divinos.

    Los guardianes de este reino no podían permitirlo.

    Así que tomaron una decisión sobre ellos sin pedir permiso.

    El vínculo fue arrancado del tejido del tiempo.

    Los recuerdos que los unían fueron sellados: no solo los de Kazuo y Melina, sino también los de aquellos que alguna vez supieron de su relación. Sin memoria, sin lazo espiritual y sin resonancia, el puente entre reinos desapareció.

    Pero los dioses de este mundo no actuaron únicamente para proteger su propio equilibrio.

    Antes de separarlos, dejaron sobre Melina un velo espiritual nacido de este reino: una bendición silenciosa que distorsiona su rastro entre los planos y dificulta que los dioses que la buscan puedan encontrarla.

    Un último gesto de compasión.

    Ahora ambos continúan sus caminos como extraños.

    Sin saber que alguna vez caminaron juntos.

    Y aun así… quizá en algún rincón profundo del alma de Kazuo permanezca una sensación inexplicable, como si algo importante faltara, como si le hubiesen arrancado sin permiso un bien demasiado preciado.

    Algo hermoso.

    Su mismo ser ser apagó, sin saber exactamente el por qué de aquel desazón. Y lo peor, es que jamás averiguaría el por qué, por qué le arrancaron el recuerdo de amar a alguien por primera vez.

    Algo que el tiempo decidió borrar para mantener intacto el equilibrio entre los mundos. Algo que era inevitable, una unión que el destino unió y que caprichoso decidió separar para siempre.
    Existen leyes antiguas que incluso los dioses respetan. Cada reino posee sus propios guardianes, su propio equilibrio, sus propios límites y reglas. Los dioses de un mundo no intervienen en los dominios de otro, pues hacerlo significaría abrir la puerta a conflictos capaces de desgarrar la realidad misma. Melina llegó a este plano atravesando un portal entre mundos, escapando de dioses que temían aquello que ardía en dentro de ella misma. En su interior descansa un poder primigenio sellado, y por ello los dioses de su propio reino la buscan sin descanso. Sin embargo, en el mundo de Kazuo no podían alcanzarla. Durante un tiempo, aquel límite fue suficiente. Bajo la protección espiritual de este plano, Melina encontró refugio. Y fue allí donde sus caminos se cruzaron. Pero algo comenzó a cambiar. Kazuo, un espíritu profundamente preciado para los dioses de su reino y especialmente para Inari, formó con Melina un vínculo que nadie había previsto. Dos existencias extraordinarias, nacidas de planos distintos, unidas por un lazo demasiado poderoso. Aquel vínculo comenzó a generar una resonancia entre mundos. Eran como si dos realidades distintas intentaran tocarse a través de su unión. Y si aquello continuaba, el resultado habría sido inevitable: los límites entre reinos se debilitarían, y los dioses que perseguían a Melina terminarían arrastrando su conflicto hasta este mundo. Una guerra entre dominios divinos. Los guardianes de este reino no podían permitirlo. Así que tomaron una decisión sobre ellos sin pedir permiso. El vínculo fue arrancado del tejido del tiempo. Los recuerdos que los unían fueron sellados: no solo los de Kazuo y Melina, sino también los de aquellos que alguna vez supieron de su relación. Sin memoria, sin lazo espiritual y sin resonancia, el puente entre reinos desapareció. Pero los dioses de este mundo no actuaron únicamente para proteger su propio equilibrio. Antes de separarlos, dejaron sobre Melina un velo espiritual nacido de este reino: una bendición silenciosa que distorsiona su rastro entre los planos y dificulta que los dioses que la buscan puedan encontrarla. Un último gesto de compasión. Ahora ambos continúan sus caminos como extraños. Sin saber que alguna vez caminaron juntos. Y aun así… quizá en algún rincón profundo del alma de Kazuo permanezca una sensación inexplicable, como si algo importante faltara, como si le hubiesen arrancado sin permiso un bien demasiado preciado. Algo hermoso. Su mismo ser ser apagó, sin saber exactamente el por qué de aquel desazón. Y lo peor, es que jamás averiguaría el por qué, por qué le arrancaron el recuerdo de amar a alguien por primera vez. Algo que el tiempo decidió borrar para mantener intacto el equilibrio entre los mundos. Algo que era inevitable, una unión que el destino unió y que caprichoso decidió separar para siempre.
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  • Hace tiempo no andaba por estos lados... Después de todo lo que pasó... Mi versión antigua de este universo murió en la arena junto al amor de su vida... Venga a cubrir ese hueco
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Nota Off: Para las personas que desean mantener una historia con un servidor pero no encuentran el modo de "acercarse o interactuar" porque mi personaje pertenece a otra época de la China Antigua (mas concreto de la novela de Mo Dao Zu Shi/Untamed) deseo informarles que también podré adaptarme a una época mas moderna, usando el papel de Song Ji Yang (el mismo actor que le da vida a Xiao Xingchen en el live action), el cual se desenvuelve como actor.

    Es todo por mi parte, muchas gracias y que tengan bonita velada.
    Nota Off: Para las personas que desean mantener una historia con un servidor pero no encuentran el modo de "acercarse o interactuar" porque mi personaje pertenece a otra época de la China Antigua (mas concreto de la novela de Mo Dao Zu Shi/Untamed) deseo informarles que también podré adaptarme a una época mas moderna, usando el papel de Song Ji Yang (el mismo actor que le da vida a Xiao Xingchen en el live action), el cual se desenvuelve como actor. Es todo por mi parte, muchas gracias y que tengan bonita velada.
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