• Recuerdos Ardiendo
    Fandom Original, sobrenatural
    Categoría Acción
    con Sephtálon Feu

    Escuchó el rumor, siendo aún niña, como se escuchan las cosas que uno no quiere oír pero no puede ignorar.

    Que el día en que el bosque Tsukimori ardió hasta las raíces, un dragón surcaba el cielo.
    Que su fuego no fue accidental ni inocente.
    Que bajo las llamas se alzaron gritos que jamás volverían a escucharse.

    Años después, los rumores aletearon de regreso.
    Aquel dragón caminaba entre los hombres.
    Con rostro humano.
    Con nombre nuevo.
    Pretendiendo una vida que no le correspondía a un homicida.

    Y un día como cualquier otro, el Gremio confirmó lo que las voces murmuraban en las calles.

    Una carpeta en su taquilla.
    El sello carmesí.
    Una fotografía.
    Una dirección.
    Una lista de crímenes que no necesitaba leer completa para saber que eran suficientes.

    La llama del resentimiento se avivó.
    Silenciosa. Constante. Azul.

    Esa misma noche se dispuso a darle seguimiento.

    La dirección no tenía nada de especial: una calle ordinaria, el murmullo indiferente de una ciudad que jamás oyó los árboles arder.
    Vestida de civil, Saya se mezcló con la multitud. Paso medido. Ojos atentos.
    Localizar. Observar. Estudiar patrones.
    Como siempre.

    Era una cazadora.
    No una niña huérfana.
    Pero las emociones enterradas no desaparecen; se sedimentan.
    Y cuando el tiempo erosiona lo suficiente, el dique cede con un simple roce.

    Lo vio.

    El mismo rostro del expediente.

    El mundo no se detuvo.
    Pero en su interior, algo sí.

    No hubo advertencia.

    El acero susurró al abandonar la vaina.
    La katana respondió a su pulso y se cubrió de aquel fuego fatuo capaz de fundir la roca.

    En un solo movimiento, Saya blandió la hoja contra el hombre.
    con [storm_pink_crow_361] Escuchó el rumor, siendo aún niña, como se escuchan las cosas que uno no quiere oír pero no puede ignorar. Que el día en que el bosque Tsukimori ardió hasta las raíces, un dragón surcaba el cielo. Que su fuego no fue accidental ni inocente. Que bajo las llamas se alzaron gritos que jamás volverían a escucharse. Años después, los rumores aletearon de regreso. Aquel dragón caminaba entre los hombres. Con rostro humano. Con nombre nuevo. Pretendiendo una vida que no le correspondía a un homicida. Y un día como cualquier otro, el Gremio confirmó lo que las voces murmuraban en las calles. Una carpeta en su taquilla. El sello carmesí. Una fotografía. Una dirección. Una lista de crímenes que no necesitaba leer completa para saber que eran suficientes. La llama del resentimiento se avivó. Silenciosa. Constante. Azul. Esa misma noche se dispuso a darle seguimiento. La dirección no tenía nada de especial: una calle ordinaria, el murmullo indiferente de una ciudad que jamás oyó los árboles arder. Vestida de civil, Saya se mezcló con la multitud. Paso medido. Ojos atentos. Localizar. Observar. Estudiar patrones. Como siempre. Era una cazadora. No una niña huérfana. Pero las emociones enterradas no desaparecen; se sedimentan. Y cuando el tiempo erosiona lo suficiente, el dique cede con un simple roce. Lo vio. El mismo rostro del expediente. El mundo no se detuvo. Pero en su interior, algo sí. No hubo advertencia. El acero susurró al abandonar la vaina. La katana respondió a su pulso y se cubrió de aquel fuego fatuo capaz de fundir la roca. En un solo movimiento, Saya blandió la hoja contra el hombre.
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  • Pasteles y premios.... Di-digo digo su pedido ya está hecho !
    Pasteles y premios.... Di-digo digo su pedido ya está hecho 🐕!
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  • "No puedo creer que mi jefa remilia scarlett me despidiera..." *Sigh* "Alguien busca o quiere una maid? Prometo que no molesto mucho ni ocupo micho espacio"
    "No puedo creer que mi jefa remilia scarlett me despidiera..." *Sigh* "Alguien busca o quiere una maid? Prometo que no molesto mucho ni ocupo micho espacio"
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  • Elias: El Imp del Cuerno Roto
    1. ¿Por qué tiene el cuerno roto?
    En el lore visual de Reminoa, ese cuerno roto representa que Elias es un paria o un "traidor" a su propia especie. Fue rescatado por Michael de una situación de abuso o de una ejecución en los anillos inferiores del Infierno. Michael vio en el cuerno roto un reflejo de su propia alma "fracturada" y decidió llevárselo a su castillo.

    2. Su Papel para Michael (El Ancla)
    Elias desempeña varios roles cruciales que van más allá de ser un simple mayordomo:

    El Guardián del Silencio: Es el encargado de que nadie interrumpa a Michael cuando toca el chelo o cuando está en sus momentos de depresión profunda.

    El Confidente Mudo: Michael no confía en nadie, pero habla con Elias. Sabe que el Imp no lo juzgará y que su lealtad es absoluta porque Michael le dio una vida digna en el castillo Betrayal.

    El Suministrador: Elias es quien sabe exactamente cuándo traerle el helado de fresa para calmarlo o cuándo encenderle el cigarrillo antes de que Michael pierda los estribos.

    Su relación con Demi
    Aquí es donde el papel de Elias se vuelve heroico y trágico a la vez. Cuando Demi (el lado oscuro de Michael) toma el control, la mayoría de los Imps huyen aterrorizados, pero Elias se queda.

    El Domador de Sombras: Elias es el único que tiene permitido acercarse a Demi sin ser atacado inmediatamente. Actúa como un "ancla" que ayuda a Michael a recuperar la conciencia y regresar a su forma celestial.

    El Recolector de Escombros: Después de que Demi tiene un episodio violento y destroza parte del mobiliario del castillo, Elias limpia todo en silencio, asegurándose de que cuando Michael despierte, no tenga que enfrentarse visualmente al desastre que causó su otra mitad.
    🐐 Elias: El Imp del Cuerno Roto 1. ¿Por qué tiene el cuerno roto? En el lore visual de Reminoa, ese cuerno roto representa que Elias es un paria o un "traidor" a su propia especie. Fue rescatado por Michael de una situación de abuso o de una ejecución en los anillos inferiores del Infierno. Michael vio en el cuerno roto un reflejo de su propia alma "fracturada" y decidió llevárselo a su castillo. 2. Su Papel para Michael (El Ancla) Elias desempeña varios roles cruciales que van más allá de ser un simple mayordomo: El Guardián del Silencio: Es el encargado de que nadie interrumpa a Michael cuando toca el chelo o cuando está en sus momentos de depresión profunda. El Confidente Mudo: Michael no confía en nadie, pero habla con Elias. Sabe que el Imp no lo juzgará y que su lealtad es absoluta porque Michael le dio una vida digna en el castillo Betrayal. El Suministrador: Elias es quien sabe exactamente cuándo traerle el helado de fresa para calmarlo o cuándo encenderle el cigarrillo antes de que Michael pierda los estribos. 🌑 Su relación con Demi Aquí es donde el papel de Elias se vuelve heroico y trágico a la vez. Cuando Demi (el lado oscuro de Michael) toma el control, la mayoría de los Imps huyen aterrorizados, pero Elias se queda. El Domador de Sombras: Elias es el único que tiene permitido acercarse a Demi sin ser atacado inmediatamente. Actúa como un "ancla" que ayuda a Michael a recuperar la conciencia y regresar a su forma celestial. El Recolector de Escombros: Después de que Demi tiene un episodio violento y destroza parte del mobiliario del castillo, Elias limpia todo en silencio, asegurándose de que cuando Michael despierte, no tenga que enfrentarse visualmente al desastre que causó su otra mitad.
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  • La sala de vigilancia de la base era poco más que unos cuantos contenedores metálicos acomodados como escritorios. El generador vibraba como un corazón enfermo mientras los soldados miraban pantallas llenas de estática e imágenes deshabitadas. Kalhi estaba de pie detrás de ellos, inmóvil.

    — Eh, Nigara, ¿Por qué te enviaron a ti en lugar de a un ingeniero? —Comentó uno, sin apartar la vista del monitor.

    — El equipo no es el problema, ya lo revisaron dos veces… —respondió otro con un bufido cansado.

    — ¿Y qué crees que es entonces? ¿Un fantasma? ¿Extraterrestres? Peor, ¿Un fantasma extraterrestre?

    Un par de risas aligeraron el ambiente. Kalhi no intervino.
    Las trampas electromagnéticas ya estaba activadas en cada muro junto a una cámara exterior, con sus lucecitas tiltilando en silencio. El primer pitido sonó tan bajo que casi pasó desapercibido, un bip digital que pasó a repetirse para convertirse en un chillido sostenido. En la pantalla del corredor lateral apareció una mancha. Las cámaras compensaban la exposición con retraso, generando una sucesión de imágenes fragmentadas donde patas largas y un cuerpo erróneo parecían surgir y desaparecer en el mismo fotograma.

    — Eso… eso es un error de compresión —dijo alguien.

    La criatura avanzó um paso, la mancha de estática se deformó alrededor de su cuerpo. Kalhi afiló apenas la mirada confirmando lo que ya sabía: la cosa estaba siendo obligada a aparecer gracias a las trampas.

    La cámara ajustó el ángulo, la escena quedó reducida a una imagen infrarroja rodeada por noche pura. Y en frente estaba la figura, inclinándose grotescamente bajo su propio peso, apoyada en extremidades demasiado largas que tocaban el suelo con una delicadeza antinatural. No había ojos distinguibles en la imagen, pero la sensación de ser observados atravesó la sala de control como flechas de hielo.

    — ¿Qué… qué mierda es eso? —susurró el técnico más joven, incapaz de apartar la mirada.

    Kalhi dio un paso hacia la puerta de salida, ajustó el cierre de su uniforme.

    — Intruso confirmado —dijo finalmente.
    La sala de vigilancia de la base era poco más que unos cuantos contenedores metálicos acomodados como escritorios. El generador vibraba como un corazón enfermo mientras los soldados miraban pantallas llenas de estática e imágenes deshabitadas. Kalhi estaba de pie detrás de ellos, inmóvil. — Eh, Nigara, ¿Por qué te enviaron a ti en lugar de a un ingeniero? —Comentó uno, sin apartar la vista del monitor. — El equipo no es el problema, ya lo revisaron dos veces… —respondió otro con un bufido cansado. — ¿Y qué crees que es entonces? ¿Un fantasma? ¿Extraterrestres? Peor, ¿Un fantasma extraterrestre? Un par de risas aligeraron el ambiente. Kalhi no intervino. Las trampas electromagnéticas ya estaba activadas en cada muro junto a una cámara exterior, con sus lucecitas tiltilando en silencio. El primer pitido sonó tan bajo que casi pasó desapercibido, un bip digital que pasó a repetirse para convertirse en un chillido sostenido. En la pantalla del corredor lateral apareció una mancha. Las cámaras compensaban la exposición con retraso, generando una sucesión de imágenes fragmentadas donde patas largas y un cuerpo erróneo parecían surgir y desaparecer en el mismo fotograma. — Eso… eso es un error de compresión —dijo alguien. La criatura avanzó um paso, la mancha de estática se deformó alrededor de su cuerpo. Kalhi afiló apenas la mirada confirmando lo que ya sabía: la cosa estaba siendo obligada a aparecer gracias a las trampas. La cámara ajustó el ángulo, la escena quedó reducida a una imagen infrarroja rodeada por noche pura. Y en frente estaba la figura, inclinándose grotescamente bajo su propio peso, apoyada en extremidades demasiado largas que tocaban el suelo con una delicadeza antinatural. No había ojos distinguibles en la imagen, pero la sensación de ser observados atravesó la sala de control como flechas de hielo. — ¿Qué… qué mierda es eso? —susurró el técnico más joven, incapaz de apartar la mirada. Kalhi dio un paso hacia la puerta de salida, ajustó el cierre de su uniforme. — Intruso confirmado —dijo finalmente.
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  • El eco de las sirenas se pierde con el ventarrón nocturno. Desde las alturas, la ciudad parece tan indómita como impasible; mas el incandescente escenario teñido de neón esconde a quienes se atreven a vivir como si no existiera el peligro de la obliteración.

    Fauces impredecibles, silenciosas y disformes advirtieron, pero quienes decidieron no escuchar frustran el frágil ordenamiento que impide un nuevo colapso.

    Perseguidos, castigados. No obstante, la retribución carece de sentido ante la laxitud nacida de la necesidad. Y quien desentiende la misericordia declara que no hay lugar para la reinserción.

    No todo puede salvarse: la carne se viste de pecado, y es su labor desollar a los lobos entre corderos.

    Una sombra que se vuelve mito urbano; brutalidad que escandaliza, pero que, por algún motivo, es encubierta para no tentar a la desobediencia colectiva. Reclamarán justicia humana quienes son los primeros en ofenderla.

    El recuerdo carmesí, inmortalizado en el pavimento: una vida que solo genera decepción e hiriente frustración. La voz enmudecida y el terror se manifiestan eternamente en los maxilares; una advertencia para quienes escuchan a través de la sombra, un terror viviente para quienes temen, y absolución para aquellos a quienes encuentra bajo su rojiza mirada.

    Desnudada la carcasa de la humanidad, contempla las cuencas vacías bajo la oscuridad formada por la capucha. Una extremidad que ya no se molesta en ocultar; el reflejo de presionar y hacer crujir las contadas soldaduras del ejemplar óseo.

    Era una noche más en la nueva ciudad fundada tras la catástrofe del Limbo. Dormirán y reirán quienes necesiten refugiarse en la ignorancia; los ángeles son reales y están dispuestos a acechar desde las alturas.

    Malaventurado quien encuentre en la noche a su cómplice.
    El eco de las sirenas se pierde con el ventarrón nocturno. Desde las alturas, la ciudad parece tan indómita como impasible; mas el incandescente escenario teñido de neón esconde a quienes se atreven a vivir como si no existiera el peligro de la obliteración. Fauces impredecibles, silenciosas y disformes advirtieron, pero quienes decidieron no escuchar frustran el frágil ordenamiento que impide un nuevo colapso. Perseguidos, castigados. No obstante, la retribución carece de sentido ante la laxitud nacida de la necesidad. Y quien desentiende la misericordia declara que no hay lugar para la reinserción. No todo puede salvarse: la carne se viste de pecado, y es su labor desollar a los lobos entre corderos. Una sombra que se vuelve mito urbano; brutalidad que escandaliza, pero que, por algún motivo, es encubierta para no tentar a la desobediencia colectiva. Reclamarán justicia humana quienes son los primeros en ofenderla. El recuerdo carmesí, inmortalizado en el pavimento: una vida que solo genera decepción e hiriente frustración. La voz enmudecida y el terror se manifiestan eternamente en los maxilares; una advertencia para quienes escuchan a través de la sombra, un terror viviente para quienes temen, y absolución para aquellos a quienes encuentra bajo su rojiza mirada. Desnudada la carcasa de la humanidad, contempla las cuencas vacías bajo la oscuridad formada por la capucha. Una extremidad que ya no se molesta en ocultar; el reflejo de presionar y hacer crujir las contadas soldaduras del ejemplar óseo. Era una noche más en la nueva ciudad fundada tras la catástrofe del Limbo. Dormirán y reirán quienes necesiten refugiarse en la ignorancia; los ángeles son reales y están dispuestos a acechar desde las alturas. Malaventurado quien encuentre en la noche a su cómplice.
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  • Si, todos los "desviantes" somos humanos, incluso el sujeto que tiene tentáculos por extremidades, algunos necesitan un violento recordatorio
    Si, todos los "desviantes" somos humanos, incluso el sujeto que tiene tentáculos por extremidades, algunos necesitan un violento recordatorio
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  • https://www.youtube.com/watch?v=zdZtMJySQio

    Despertar sin necesariamente ser consciente, atrapado en la oscuridad más deslumbrante, vuelve imposible diferenciar ese estado de somnolencia intelectual de la vivacidad exclusiva de los iluminados. No hay extremidades que padezcan el entumecimiento de haber flotado a la deriva; así debería entenderse el significado del vacío, pero asumir que en la nada nada existe sería tan ingenuo como intentar divisar un horizonte.

    Sabe dónde se encuentra: el océano formado por el primer lamento, tan denso que niega cualquier clase de disparidad; ni siquiera los pensamientos tienen forma. No obstante, allí produjo una ínfima corriente que amenazó con perderse en la más ansiada tranquilidad.

    ¿Para qué huir? Fue la cuna, y desde ese momento no existió más un final; el encierro en la infinitud es la hipérbole más genuina de la libertad. Seguir pensando es limitarse; fingir es definirse, erosionar esa naturaleza empujada por el hambre y el eco de espejismos intangibles, ocurrencias de un lugar que no le es propio y al que jamás debió llegar.

    ¿Para qué despertar? ¿Por qué seguir durmiendo? Tantos años desperdiciados con inaudita soberbia no son sino un esfuerzo innecesario. La relevancia se vuelve lejana con la percepción; ¿y si el cierre de todo es lo ya predispuesto? Ese momento iba a llegar, más temprano que tarde, aunque el terror indique lo contrario.

    Es tan sencillo como decidir una vez más: vuelve a cerrar los ojos, que los párpados se fundan con el silencio. Nadie esperará tu regreso; el reencuentro ocurrirá cuando todos sean reducidos a la mínima expresión, y te ahogarás en ellos.

    Una tentación sin gusto sedujo sus inmensurables fauces; como nunca antes, debió cerrarlas, devorar la insulsa eternidad. Mas su cuerpo dejó de ser tan extenso como irreconocible.

    Sus dedos se flexionaron con pétrea rigidez. Las falanges, forjadas desde un conocimiento imaginario, y los incontables tejidos crearon vulnerabilidad. Un soplido lunar pigmentó aquella carcasa y, cuando supo del firmamento, lo que parecía impenetrable se desdibujó en el celeste de una bóveda tan imperfecta como embaucadora.

    Sensaciones abrumadoras sobrepasaron la descoordinación. De forma intermitente, la brisa del mediodía anunció la reciente poda del césped. Bisbiseos, zumbidos y maquinarias móviles quebraron su blanca quietud con la desprolijidad de un horrísono exabrupto; la superposición violenta de una frecuencia que no condice con la mal llamada realidad. Peor aún ocurrió con su visión, cuando lo que era tan colorido y armonioso perdió toda configuración en la duración de un parpadeo.

    Un recordatorio de toda aquella pretensión: fingir que importa, que se convertirá en el aliento del mundo, que habrá siquiera un motivo por el cual todo tenga sentido.

    Su mano encierra el sol; lo devora como podredumbres errantes lo harían en su imaginario. Cierra los ojos para cerciorarse de que no ha desmenuzado su entorno, solo las texturas deben imperar en la imperfección a la que decidió aferrarse una vez más.

    Aunque hace trampa, porque se ahorra el malestar y la desprolijidad de haber convertido unos quince minutos en la totalidad de un mes.

    Tenía una vida qué retomar.
    https://www.youtube.com/watch?v=zdZtMJySQio Despertar sin necesariamente ser consciente, atrapado en la oscuridad más deslumbrante, vuelve imposible diferenciar ese estado de somnolencia intelectual de la vivacidad exclusiva de los iluminados. No hay extremidades que padezcan el entumecimiento de haber flotado a la deriva; así debería entenderse el significado del vacío, pero asumir que en la nada nada existe sería tan ingenuo como intentar divisar un horizonte. Sabe dónde se encuentra: el océano formado por el primer lamento, tan denso que niega cualquier clase de disparidad; ni siquiera los pensamientos tienen forma. No obstante, allí produjo una ínfima corriente que amenazó con perderse en la más ansiada tranquilidad. ¿Para qué huir? Fue la cuna, y desde ese momento no existió más un final; el encierro en la infinitud es la hipérbole más genuina de la libertad. Seguir pensando es limitarse; fingir es definirse, erosionar esa naturaleza empujada por el hambre y el eco de espejismos intangibles, ocurrencias de un lugar que no le es propio y al que jamás debió llegar. ¿Para qué despertar? ¿Por qué seguir durmiendo? Tantos años desperdiciados con inaudita soberbia no son sino un esfuerzo innecesario. La relevancia se vuelve lejana con la percepción; ¿y si el cierre de todo es lo ya predispuesto? Ese momento iba a llegar, más temprano que tarde, aunque el terror indique lo contrario. Es tan sencillo como decidir una vez más: vuelve a cerrar los ojos, que los párpados se fundan con el silencio. Nadie esperará tu regreso; el reencuentro ocurrirá cuando todos sean reducidos a la mínima expresión, y te ahogarás en ellos. Una tentación sin gusto sedujo sus inmensurables fauces; como nunca antes, debió cerrarlas, devorar la insulsa eternidad. Mas su cuerpo dejó de ser tan extenso como irreconocible. Sus dedos se flexionaron con pétrea rigidez. Las falanges, forjadas desde un conocimiento imaginario, y los incontables tejidos crearon vulnerabilidad. Un soplido lunar pigmentó aquella carcasa y, cuando supo del firmamento, lo que parecía impenetrable se desdibujó en el celeste de una bóveda tan imperfecta como embaucadora. Sensaciones abrumadoras sobrepasaron la descoordinación. De forma intermitente, la brisa del mediodía anunció la reciente poda del césped. Bisbiseos, zumbidos y maquinarias móviles quebraron su blanca quietud con la desprolijidad de un horrísono exabrupto; la superposición violenta de una frecuencia que no condice con la mal llamada realidad. Peor aún ocurrió con su visión, cuando lo que era tan colorido y armonioso perdió toda configuración en la duración de un parpadeo. Un recordatorio de toda aquella pretensión: fingir que importa, que se convertirá en el aliento del mundo, que habrá siquiera un motivo por el cual todo tenga sentido. Su mano encierra el sol; lo devora como podredumbres errantes lo harían en su imaginario. Cierra los ojos para cerciorarse de que no ha desmenuzado su entorno, solo las texturas deben imperar en la imperfección a la que decidió aferrarse una vez más. Aunque hace trampa, porque se ahorra el malestar y la desprolijidad de haber convertido unos quince minutos en la totalidad de un mes. Tenía una vida qué retomar.
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  • El tablón estaba vacío.

    No “casi vacío”.
    No “queda uno, pero mal pagado”.

    Vacío.

    Saya se quedó de pie frente a él, con los brazos cruzados bajo las mangas amplias de su haori.
    La madera todavía conservaba las marcas de las chinchetas.
    Alguien en el gremio de asesinos fue más rápido.

    Su cola, apenas visible bajo la tela, se agitó una sola vez.

    ━━━━━━━━ Tch ━━━━━━━━
    El tablón estaba vacío. No “casi vacío”. No “queda uno, pero mal pagado”. Vacío. Saya se quedó de pie frente a él, con los brazos cruzados bajo las mangas amplias de su haori. La madera todavía conservaba las marcas de las chinchetas. Alguien en el gremio de asesinos fue más rápido. Su cola, apenas visible bajo la tela, se agitó una sola vez. ━━━━━━━━ Tch ━━━━━━━━
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Una gripe, brackets, un hiatus y setentamil cosas que hacer despues-- ¡¡regresé!!! ¡¡Holaaa, amores de Fic!!

    Entiendo la ultra-mega-no-puede-ser-Remi mamada que me acabo de aventar,, me esmeraré en responder todos mis roles pendientes, pero, ojo, no tienen obligación a responder, de veras,, mala mía, chicos :,)

    La vida dio sus giros y tocó el momento en el que dije "nop, tengo que ultra mega detox-ear de todo". No fueron solo ustedes... fueron todos mis contactos. Llegó el punto en el que abría redes una vez por semana y al siguiente día, mis compañeros me regañaban por que "no mames, ¡¡respondemeee!!", y la verdad es que estaban en todo su derecho JAJAJAJA.

    También fue una cuestionsita de salud mental, ahi como lo ven. Como ustedes saben, no estoy muy cuerda, y uno se da cuenta cuando le dan sus tiempitos bajos. Hubiera estado lindo avisar, pero, se iba a ver super mamón decir "oigan, chicos, ya me voy aunque debo 50 roles!!!! nos vemos en un mes!!!!", JAJAJAJA.

    Gracias por ser una gran comunidad, Fic. Estoy feliz de poder haber regresado! :)

    -Remi
    Una gripe, brackets, un hiatus y setentamil cosas que hacer despues-- ¡¡regresé!!! ¡¡Holaaa, amores de Fic!! Entiendo la ultra-mega-no-puede-ser-Remi mamada que me acabo de aventar,, me esmeraré en responder todos mis roles pendientes, pero, ojo, no tienen obligación a responder, de veras,, mala mía, chicos :,) La vida dio sus giros y tocó el momento en el que dije "nop, tengo que ultra mega detox-ear de todo". No fueron solo ustedes... fueron todos mis contactos. Llegó el punto en el que abría redes una vez por semana y al siguiente día, mis compañeros me regañaban por que "no mames, ¡¡respondemeee!!", y la verdad es que estaban en todo su derecho JAJAJAJA. También fue una cuestionsita de salud mental, ahi como lo ven. Como ustedes saben, no estoy muy cuerda, y uno se da cuenta cuando le dan sus tiempitos bajos. Hubiera estado lindo avisar, pero, se iba a ver super mamón decir "oigan, chicos, ya me voy aunque debo 50 roles!!!! nos vemos en un mes!!!!", JAJAJAJA. Gracias por ser una gran comunidad, Fic. Estoy feliz de poder haber regresado! :) -Remi
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