• Entonces... Alcor... ¿Sabes qué nos depara el destino?
    Tu ya has cruzado miles de dimensiones y has visto miles de finales..
    ¿Que nos espera en esta linea? ¿Podemos purgar nuestro pecado de que provocó el final de la humanidad o seguira esa marca sobre nosotras?

    -Ambas pelirrojas había preguntado a la chica morena que estaba junto a ellas, esperado qué ella les diera un rayo de esperanza a su oscuridad -.
    Entonces... Alcor... ¿Sabes qué nos depara el destino? Tu ya has cruzado miles de dimensiones y has visto miles de finales.. ¿Que nos espera en esta linea? ¿Podemos purgar nuestro pecado de que provocó el final de la humanidad o seguira esa marca sobre nosotras? -Ambas pelirrojas había preguntado a la chica morena que estaba junto a ellas, esperado qué ella les diera un rayo de esperanza a su oscuridad -.
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  • Let's overdose, you and me, dearly
    Come here and say it clearly
    I don't even care about your lies laid in between

    Yeah, overdose on me, really
    I wanna feel it deeply
    Let me be your purgatory, silly ♥
    Let's overdose, you and me, dearly Come here and say it clearly I don't even care about your lies laid in between Yeah, overdose on me, really I wanna feel it deeply Let me be your purgatory, silly ♥
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  • — Voy a matarlos. A todos, cada uno de ellos. Cada ser del abismo que exista, purgarlos a cada uno de esta y de todas las líneas que hayan. —
    — Voy a matarlos. A todos, cada uno de ellos. Cada ser del abismo que exista, purgarlos a cada uno de esta y de todas las líneas que hayan. —
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  • - ¡Groaaar!

    Exhala su aliento de fuego para encender un palo y luego lo lanza a una fogata para avivar las llamas de su fogata favorita, en un sitio bastante apartado de la civilización y la infestación, por lo que puede relajarse y repararse luego de cada purga.
    - ¡Groaaar! Exhala su aliento de fuego para encender un palo y luego lo lanza a una fogata para avivar las llamas de su fogata favorita, en un sitio bastante apartado de la civilización y la infestación, por lo que puede relajarse y repararse luego de cada purga.
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  • - ¡Groaar!

    Le molesta que con sus rugidos no se da a entender que claramente estos aficionados estén interviniendo en su purga de la semana, lastimosamente, no se han infestado como para tener una excusa para deshacerse de ellos.

    SIn embargo, no los dejará irse para asegurarse de que no extiendan el problema, claro si la infección se le adelanta.
    - ¡Groaar! Le molesta que con sus rugidos no se da a entender que claramente estos aficionados estén interviniendo en su purga de la semana, lastimosamente, no se han infestado como para tener una excusa para deshacerse de ellos. SIn embargo, no los dejará irse para asegurarse de que no extiendan el problema, claro si la infección se le adelanta.
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  • ━━━ Nacidos para ofrecer vergüenza, son un lastre. Menos mal y él estaba cerca, purgando sus patéticas vidas ofreciéndolas a un bien mayor, regocíjense.
    ━━━ Nacidos para ofrecer vergüenza, son un lastre. Menos mal y él estaba cerca, purgando sus patéticas vidas ofreciéndolas a un bien mayor, regocíjense.
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  • He visto demonios morir y he visto a demonios llorar. No son dos cosas incompatibles.

    Cuando la furia se apaga por un instante, aparecen restos de lo que fueron: miradas confusas, palabras torpes que intentan decir un nombre, recuerdos de un padre, una madre, una risa que ya no encaja. Esos vestigios me agarran la garganta más de lo que me gustaría admitir. Me enseñan que el monstruo no nació en un día ni en un acto; nació de heridas humanas, de traiciones y de hambre convertida en voluntad. Comprender eso no me convierte en su aliado. Simplemente me obliga a ser honesto con la brutalidad del mundo.

    Entender a un demonio es ver la factura de la humanidad en su rostro. Entenderlo es saber que detrás del hambre, del sadismo, hubo una cadena de negligencias y dolor que lo transformó. Pero entender no cura. Entender no hace retroceder al filo que parte un cuerpo, ni devuelve a un niño que dejó de existir por su culpa. La empatía puede enseñar, pero no puede sustituir a la espada cuando la amenaza es inminente.

    Por eso deben ser exterminados. No por placer, no por odio ciego, sino por un cálculo terrible y simple: cada demonio que queda es una fábrica de muertes futuras. Regeneran, engañan, se multiplican bajo la noche. Si les das tiempo, si permites que sus heridas se vuelvan máscara, el saldo es siempre más sangre. El mundo en el que vivo no tiene espacios seguros para teorías románticas; las dudas se pagan con vidas.

    Hay un peligro aún peor que convertir la ejecución en costumbre: convertir la comprensión en indulgencia. Cuando la compasión se vuelve excusa para no actuar, la compasión deja de ser virtud y se vuelve traición a los vivos. Por eso mi empatía tiene un límite: escucho sus historias, veo sus brasas de humanidad, pero no me dejo convencer por ellas. No porque no sienta, sino porque siento con demasiada claridad lo que cuesta permitirles existir un día más.

    Matar a un demonio me deja cicatrices; lo hago con asco y con pena. Esa pena es la que me mantiene humano. Me recuerda que en cada cabeza que corto hay algo que alguna vez fue humano y por eso la eliminación duele. Pero el dolor no me paraliza: me obliga a actuar con rigor, a diseñar métodos que minimicen víctimas, a preferir la estrategia sobre la épica suicida. Exterminarlos no es venganza ni purga moral, es la única forma práctica de impedir que su sufrimiento siga reproduciéndose en otros seres humanos.
    He visto demonios morir y he visto a demonios llorar. No son dos cosas incompatibles. Cuando la furia se apaga por un instante, aparecen restos de lo que fueron: miradas confusas, palabras torpes que intentan decir un nombre, recuerdos de un padre, una madre, una risa que ya no encaja. Esos vestigios me agarran la garganta más de lo que me gustaría admitir. Me enseñan que el monstruo no nació en un día ni en un acto; nació de heridas humanas, de traiciones y de hambre convertida en voluntad. Comprender eso no me convierte en su aliado. Simplemente me obliga a ser honesto con la brutalidad del mundo. Entender a un demonio es ver la factura de la humanidad en su rostro. Entenderlo es saber que detrás del hambre, del sadismo, hubo una cadena de negligencias y dolor que lo transformó. Pero entender no cura. Entender no hace retroceder al filo que parte un cuerpo, ni devuelve a un niño que dejó de existir por su culpa. La empatía puede enseñar, pero no puede sustituir a la espada cuando la amenaza es inminente. Por eso deben ser exterminados. No por placer, no por odio ciego, sino por un cálculo terrible y simple: cada demonio que queda es una fábrica de muertes futuras. Regeneran, engañan, se multiplican bajo la noche. Si les das tiempo, si permites que sus heridas se vuelvan máscara, el saldo es siempre más sangre. El mundo en el que vivo no tiene espacios seguros para teorías románticas; las dudas se pagan con vidas. Hay un peligro aún peor que convertir la ejecución en costumbre: convertir la comprensión en indulgencia. Cuando la compasión se vuelve excusa para no actuar, la compasión deja de ser virtud y se vuelve traición a los vivos. Por eso mi empatía tiene un límite: escucho sus historias, veo sus brasas de humanidad, pero no me dejo convencer por ellas. No porque no sienta, sino porque siento con demasiada claridad lo que cuesta permitirles existir un día más. Matar a un demonio me deja cicatrices; lo hago con asco y con pena. Esa pena es la que me mantiene humano. Me recuerda que en cada cabeza que corto hay algo que alguna vez fue humano y por eso la eliminación duele. Pero el dolor no me paraliza: me obliga a actuar con rigor, a diseñar métodos que minimicen víctimas, a preferir la estrategia sobre la épica suicida. Exterminarlos no es venganza ni purga moral, es la única forma práctica de impedir que su sufrimiento siga reproduciéndose en otros seres humanos.
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  • No me hagas mucho caso...Así es como suelo trabajar, yo mismo me entiendo ¿De verdad planeas ir al purgatorio a recuperar un alma perdida?...Eso tiene un riesgo bastante alto.
    No me hagas mucho caso...Así es como suelo trabajar, yo mismo me entiendo ¿De verdad planeas ir al purgatorio a recuperar un alma perdida?...Eso tiene un riesgo bastante alto.
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  • Aaah...
    Shinn se dió cuenta que había cierta contaminación, y Ace se ofreció amablemente a hacer la purga, pero no, era yo quien tenía que jalar el gatillo...
    Es molesto pero... Necesario. Y el barro resultó ser tan frágil que pude romperlo con mis propias manos. Aunque descubrí que estaba sucio...
    Así que todo esto fue por higiene en el fondo, y a la larga será más saludable.
    Pero no hay tiempo de quejarse. Hay ciertos asuntos que atender, y deudas que pagar. Además, seguimos festejando la libertad. ¡VIVA LA LIBERTAD!
    Aaah... Shinn se dió cuenta que había cierta contaminación, y Ace se ofreció amablemente a hacer la purga, pero no, era yo quien tenía que jalar el gatillo... Es molesto pero... Necesario. Y el barro resultó ser tan frágil que pude romperlo con mis propias manos. Aunque descubrí que estaba sucio... Así que todo esto fue por higiene en el fondo, y a la larga será más saludable. Pero no hay tiempo de quejarse. Hay ciertos asuntos que atender, y deudas que pagar. Además, seguimos festejando la libertad. ¡VIVA LA LIBERTAD!
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  • Fue demasiado trabajo ayer y hoy estoy retrasado...
    Y vi que hubo cierta contaminación... Pero me pregunto si será necesario hacer purga...
    Fue demasiado trabajo ayer y hoy estoy retrasado... Y vi que hubo cierta contaminación... Pero me pregunto si será necesario hacer purga...
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