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    ( Respondo de noche, el calor anda tan culerísimo que las ganas se van como moscas en popo. )
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  • ⋆.˚ ☾ .⭒˚
    •Bajo la luz de la luna una dulce noche de primavera, mirar las estrellas nunca había tan hermoso, lo he hecho miles de veces, pero se siente especial esta vez, su compañía es refrescante la brisa suave del viento moviendo suavemente los mechones de su cabello, el cielo es el mismo lo que cambia es que ya no estoy sola, es tan cálida su presencia a mi lado, mis ojos fijos en el reflejo de las estrellas en sus ojos, él mira las estrellas y yo perdida en sus ojos, su voz suave mientras habla ¿Siempre ha acelerado mi corazón de esta forma? Siento cálido el pecho mientras habla de las pequeñas cosas que considera bonitas.•

    - Cuéntame más... me gusta escucharte...

    • Su sonrisa tan dulce y suave me encanta cuando se ríe, ese ligero sonrojo qué intenta disimular siempre pensando que no veo ese color en sus mejillas, yo solo le sonrió y lo miro mientras,me acomodo en banca, una pequeña escapada para ver las estrellas en un mirador cerca de su casa, una pequeña escapada, pero es mucho más que eso, con un gesto suave me acerque a él y apoyé mi barbilla en su hombro mirando su rostro con una sonrisa.•
    ⋆.˚ ☾ .⭒˚ •Bajo la luz de la luna una dulce noche de primavera, mirar las estrellas nunca había tan hermoso, lo he hecho miles de veces, pero se siente especial esta vez, su compañía es refrescante la brisa suave del viento moviendo suavemente los mechones de su cabello, el cielo es el mismo lo que cambia es que ya no estoy sola, es tan cálida su presencia a mi lado, mis ojos fijos en el reflejo de las estrellas en sus ojos, él mira las estrellas y yo perdida en sus ojos, su voz suave mientras habla ¿Siempre ha acelerado mi corazón de esta forma? Siento cálido el pecho mientras habla de las pequeñas cosas que considera bonitas.• - Cuéntame más... me gusta escucharte... • Su sonrisa tan dulce y suave me encanta cuando se ríe, ese ligero sonrojo qué intenta disimular siempre pensando que no veo ese color en sus mejillas, yo solo le sonrió y lo miro mientras,me acomodo en banca, una pequeña escapada para ver las estrellas en un mirador cerca de su casa, una pequeña escapada, pero es mucho más que eso, con un gesto suave me acerque a él y apoyé mi barbilla en su hombro mirando su rostro con una sonrisa.• ☆
    Me entristece
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  • Oh, My Lord, la pureza de esta nieve es el único escenario aceptable para mi forma, pero ni siquiera su helada perfección puede compararse con la calidez que arde en mi corazón por usted. Observe cómo este vestido, ligero como un copo de nieve, y estas alas negras, profundas como la noche de Nazarick, enmarcan la vista que está destinada únicamente para Sus gloriosos ojos. El mundo entero es un desierto frío, mi Señor, excepto cuando estoy ante Usted. Déjeme envolverlo en este manto de devoción, y juntas, haremos que incluso el hielo más duro se rinda ante la majestuosidad de Nazarick y el amor de Su súcubo más leal.
    Oh, My Lord, la pureza de esta nieve es el único escenario aceptable para mi forma, pero ni siquiera su helada perfección puede compararse con la calidez que arde en mi corazón por usted. Observe cómo este vestido, ligero como un copo de nieve, y estas alas negras, profundas como la noche de Nazarick, enmarcan la vista que está destinada únicamente para Sus gloriosos ojos. El mundo entero es un desierto frío, mi Señor, excepto cuando estoy ante Usted. Déjeme envolverlo en este manto de devoción, y juntas, haremos que incluso el hielo más duro se rinda ante la majestuosidad de Nazarick y el amor de Su súcubo más leal.
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  • El calor de la sangre en mi rostro no se compara con el frío que se instaló en mi pecho cuando leí esa maldita declaración oficial desde prisión del viejo:

    "No es más que un civil útil. No hay vínculos, no hay afecto".

    Esas palabras borraron de un plumazo los años de entrega, las noches compartidas, la piel que desgasté intentando saldar una deuda impagable con el hombre que me salvó la vida. Todo para mantener las apariencias de su pulcro matrimonio y su honor intacto ante la cúpula.

    Me negó.
    Me desechó.
    Me descartó.

    Pero el verdadero infierno comenzó cuando el clan rival, aquel que siempre nos acechó desde las sombras, olió la sangre en el agua.

    Sabían que el "Loto Negro", el cerebro matemático y el rostro perfecto de la organización, se había quedado sin su escudo protector.
    Mi propio clan, cobarde y homofóbico no dudó en utilizarme como moneda de cambio para sellar un tratado de paz y salvar sus propios pellejos.

    Me entregaron en bandeja de plata. . .

    Mis dedos tiemblan sutilmente mientras intentan abotonar la camisa de seda blanca que me han obligado a usar, pero una mano inmensa y curtida me frena bruscamente, jalando la tela para exponer mi pecho.
    El agarre en mi mandíbula es implacable; los dedos del nuevo líder se entierran en mi piel con una fuerza que me obliga a alzar la mirada, forzándome a enfocarlo solo con mi ojo izquierdo, mientras el derecho late con el eco del trauma de mi pasado.

    —Mírate, Renji... O debería decir Kokuren — su voz áspera resuena en la opulencia de la habitación, cargada de una satisfacción enfermiza

    —El gran estratega, el Idol que hacía suspirar a miles, reducido a esto. Tu antiguo amo te usó de fachada y luego te tiró a la basura. Ahora me perteneces. Tus números, tu mente... y este cuerpo perfecto que tanto escondían, ahora son de mi propiedad.—

    El aire atrapado en mi garganta quema. Mi mente, esa que solía calcular riesgos en milisegundos y lavar millones sin dejar rastro, se encuentra completamente nublada, paralizada por el dolor de la traición.

    El carisma magnético que muestro ante las cámaras no sirve de nada aquí, entre estas paredes donde no soy más que un trofeo de guerra. Siento las lágrimas traicioneras acumularse en mis ojos, mezclándose con el sudor frío que corre por mi cuello.
    —¿Qué pasa? ¿Dónde está el orgullo del consejero? —pregunta, su otra mano descendiendo con firmeza por mi torso, reclamando cada centímetro de mi piel como suya

    — Vas a firmar cada transferencia que te ordene, vas a diseñar las estrategias para destruir lo que queda de tu antigua familia, y cuando termine el día, te encargarás de complacerme en esta cama hasta que olvides tu propio nombre.—


    Podría resistirme.
    Podría usar la lectura fría de personas para buscar una grieta en su psicología y destruirlo desde adentro.
    Pero el peso de la decepción es un ancla demasiado pesada.

    El hombre por el que lo di todo me abandonó a mi suerte, y mi clan me vendió. El vacío emocional es tan devastador que la sumisión total se siente como el único anestésico disponible.

    Cierro los ojos por un instante, dejando caer los brazos con total laxitud, abandonando cualquier intento de defensa. Cuando los abro, la chispa de control ha desaparecido, reemplazada por la mirada vacía de quien ha aceptado su destino.

    —Entendido... —susurro perdiendo toda su dulzura habitual, rota por la humillación

    —Haré... todo lo que me pidas. —
    — Todo. —
    La presión en mi mandíbula aumenta antes de soltarme bruscamente, dejándome caer de rodillas sobre la alfombra.

    Soy Renji Kurogane, el genio financiero, el idol de masas, pero a partir de hoy, no soy más que un esclavo de sus deseos, un objeto moldeable atrapado en una jaula de oro de la que nunca podré escapar.
    El calor de la sangre en mi rostro no se compara con el frío que se instaló en mi pecho cuando leí esa maldita declaración oficial desde prisión del viejo: "No es más que un civil útil. No hay vínculos, no hay afecto". Esas palabras borraron de un plumazo los años de entrega, las noches compartidas, la piel que desgasté intentando saldar una deuda impagable con el hombre que me salvó la vida. Todo para mantener las apariencias de su pulcro matrimonio y su honor intacto ante la cúpula. Me negó. Me desechó. Me descartó. Pero el verdadero infierno comenzó cuando el clan rival, aquel que siempre nos acechó desde las sombras, olió la sangre en el agua. Sabían que el "Loto Negro", el cerebro matemático y el rostro perfecto de la organización, se había quedado sin su escudo protector. Mi propio clan, cobarde y homofóbico no dudó en utilizarme como moneda de cambio para sellar un tratado de paz y salvar sus propios pellejos. Me entregaron en bandeja de plata. . . Mis dedos tiemblan sutilmente mientras intentan abotonar la camisa de seda blanca que me han obligado a usar, pero una mano inmensa y curtida me frena bruscamente, jalando la tela para exponer mi pecho. El agarre en mi mandíbula es implacable; los dedos del nuevo líder se entierran en mi piel con una fuerza que me obliga a alzar la mirada, forzándome a enfocarlo solo con mi ojo izquierdo, mientras el derecho late con el eco del trauma de mi pasado. —Mírate, Renji... O debería decir Kokuren — su voz áspera resuena en la opulencia de la habitación, cargada de una satisfacción enfermiza —El gran estratega, el Idol que hacía suspirar a miles, reducido a esto. Tu antiguo amo te usó de fachada y luego te tiró a la basura. Ahora me perteneces. Tus números, tu mente... y este cuerpo perfecto que tanto escondían, ahora son de mi propiedad.— El aire atrapado en mi garganta quema. Mi mente, esa que solía calcular riesgos en milisegundos y lavar millones sin dejar rastro, se encuentra completamente nublada, paralizada por el dolor de la traición. El carisma magnético que muestro ante las cámaras no sirve de nada aquí, entre estas paredes donde no soy más que un trofeo de guerra. Siento las lágrimas traicioneras acumularse en mis ojos, mezclándose con el sudor frío que corre por mi cuello. —¿Qué pasa? ¿Dónde está el orgullo del consejero? —pregunta, su otra mano descendiendo con firmeza por mi torso, reclamando cada centímetro de mi piel como suya — Vas a firmar cada transferencia que te ordene, vas a diseñar las estrategias para destruir lo que queda de tu antigua familia, y cuando termine el día, te encargarás de complacerme en esta cama hasta que olvides tu propio nombre.— Podría resistirme. Podría usar la lectura fría de personas para buscar una grieta en su psicología y destruirlo desde adentro. Pero el peso de la decepción es un ancla demasiado pesada. El hombre por el que lo di todo me abandonó a mi suerte, y mi clan me vendió. El vacío emocional es tan devastador que la sumisión total se siente como el único anestésico disponible. Cierro los ojos por un instante, dejando caer los brazos con total laxitud, abandonando cualquier intento de defensa. Cuando los abro, la chispa de control ha desaparecido, reemplazada por la mirada vacía de quien ha aceptado su destino. —Entendido... —susurro perdiendo toda su dulzura habitual, rota por la humillación —Haré... todo lo que me pidas. — — Todo. — La presión en mi mandíbula aumenta antes de soltarme bruscamente, dejándome caer de rodillas sobre la alfombra. Soy Renji Kurogane, el genio financiero, el idol de masas, pero a partir de hoy, no soy más que un esclavo de sus deseos, un objeto moldeable atrapado en una jaula de oro de la que nunca podré escapar.
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  • Apenas una noche ahí atrapados había sido suficiente para poner a prueba los límites de su cordura. Menos el suyo, por supuesto, puesto que apreciaba la calma, el silencio, y las estimulantes lecturas sobre túneles mágicos. El único fan de ellos era, claro, y evidenciado había quedado con el fuego que cruelmente consumió su revista. Descance en paz, Túneles Mágicos: Ilustrado #30. (??)

    —¡Hey! ¡Te estoy hablando! —Gritó a uno de los guardias que iba pasando por el pasillo, asomándose por los barrotes de la ventana en la puerta. Fútil esfuerzo, ¿es que recibieron órdenes de ignorarlos?

    —Ni siquiera voltean a verme y no hay señal alguna de Sarah —se dio media vuelta y anunció con desanimo aquello. No sabía si el título entre la más impaciente de esa celda lo ganaba Kazuha o Kyrie , y no quería estar ahí mucho más tiempo para que la contienda se prolongase.

    Nicole Rendaia lo estaba pasando estoícamente bien, pero no era difícil intuir que salir de ahí le era tan apremiante como para el resto.

    Catorce horas, aproximadamente, habían pasado desde su captura. Confiar en la palabra de Sarah se presentó inicialmente como la opción más sensata, pero cada minuto que el cautiverio se extendía, lucía como una idea cada vez peor.

    ¿Y en cuanto al rescate por parte de Anyel y su grupo? Aunque llegasen a Nwitta sin complicaciones, sería prácticamente imposible para ellos adivinar a cuál de las varias prisiones bajo la jurisdicción de los vigilantes habían sido llevados. Ni él mismo tenía la certeza, y eso que todas conocía bastante bien.

    —Creo que es momento de que empecemos a planear nuestro propio escape. ¿Alguien tiene alguna idea?

    Él tenía varias, de hecho, pero quería escuchar las de ellas primero. Para terminar por descartarlas por locas, arriesgadas, imposibles o caraclísmicas, muy seguramente. (?)
    Apenas una noche ahí atrapados había sido suficiente para poner a prueba los límites de su cordura. Menos el suyo, por supuesto, puesto que apreciaba la calma, el silencio, y las estimulantes lecturas sobre túneles mágicos. El único fan de ellos era, claro, y evidenciado había quedado con el fuego que cruelmente consumió su revista. Descance en paz, Túneles Mágicos: Ilustrado #30. (??) —¡Hey! ¡Te estoy hablando! —Gritó a uno de los guardias que iba pasando por el pasillo, asomándose por los barrotes de la ventana en la puerta. Fútil esfuerzo, ¿es que recibieron órdenes de ignorarlos? —Ni siquiera voltean a verme y no hay señal alguna de Sarah —se dio media vuelta y anunció con desanimo aquello. No sabía si el título entre la más impaciente de esa celda lo ganaba [K4zuha] o [forever.broken], y no quería estar ahí mucho más tiempo para que la contienda se prolongase. [vortex_emerald_pigeon_594] lo estaba pasando estoícamente bien, pero no era difícil intuir que salir de ahí le era tan apremiante como para el resto. Catorce horas, aproximadamente, habían pasado desde su captura. Confiar en la palabra de Sarah se presentó inicialmente como la opción más sensata, pero cada minuto que el cautiverio se extendía, lucía como una idea cada vez peor. ¿Y en cuanto al rescate por parte de Anyel y su grupo? Aunque llegasen a Nwitta sin complicaciones, sería prácticamente imposible para ellos adivinar a cuál de las varias prisiones bajo la jurisdicción de los vigilantes habían sido llevados. Ni él mismo tenía la certeza, y eso que todas conocía bastante bien. —Creo que es momento de que empecemos a planear nuestro propio escape. ¿Alguien tiene alguna idea? Él tenía varias, de hecho, pero quería escuchar las de ellas primero. Para terminar por descartarlas por locas, arriesgadas, imposibles o caraclísmicas, muy seguramente. (?)
    Me enjaja
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  • Un día más en la mira
    Categoría Aventura
    Nada cambia, nunca, la vida no es mejor para ciertas personas, puedes evitar que alguien sufra por un tiempo sacrificándote a ti mismo, pero incluso eso es temporal, puedes fingir que estás bien, pero sabemos que eso es mentira, puede ser más grave o más insignificante, pero todo el mundo sufre, la vida no se apiada de nadie.

    Aquel chico sentado frente a una lápida de piernas cruzadas era la representación de alguien que no soportaba más esa verdad, con un pequeño vaso destinado para alcohol agarrado por sus dedos, su cara estaba cubierta por su pelo debido a su mirada baja, de vez en cuando toma de su vaso y lo vuelve a llenar con una botella que descansaba junto a dicha lápida.

    La atmósfera era desesperanzadora, todo aquel que lo veía mientras pasaban se les quedaba mirando con pena y, al mismo tiempo, de desagrado debido a su fuerte olor a alcohol.

    Cada vez que tiene día libre se la pasa bebiendo alcohol barato desde por la mañana hasta por la noche, siempre frente a aquella dichosa lápida que le recuerda al dolor que intenta sanar con cada sorbo, aunque solo fuera por un momento.

    Es entonces, cuando estaba empezando aquel atardecer, alguien se acercaba a paso lento mientras que aquel chico asomaba un ojo entre todo ese pelo, no se veía rojo ni con lágrimas, lo cuál era raro teniendo en cuenta donde estaba. Esperaba que fuera alguien bajo órdenes de los superiores para asignarle una misión...o quizás no.
    Nada cambia, nunca, la vida no es mejor para ciertas personas, puedes evitar que alguien sufra por un tiempo sacrificándote a ti mismo, pero incluso eso es temporal, puedes fingir que estás bien, pero sabemos que eso es mentira, puede ser más grave o más insignificante, pero todo el mundo sufre, la vida no se apiada de nadie. Aquel chico sentado frente a una lápida de piernas cruzadas era la representación de alguien que no soportaba más esa verdad, con un pequeño vaso destinado para alcohol agarrado por sus dedos, su cara estaba cubierta por su pelo debido a su mirada baja, de vez en cuando toma de su vaso y lo vuelve a llenar con una botella que descansaba junto a dicha lápida. La atmósfera era desesperanzadora, todo aquel que lo veía mientras pasaban se les quedaba mirando con pena y, al mismo tiempo, de desagrado debido a su fuerte olor a alcohol. Cada vez que tiene día libre se la pasa bebiendo alcohol barato desde por la mañana hasta por la noche, siempre frente a aquella dichosa lápida que le recuerda al dolor que intenta sanar con cada sorbo, aunque solo fuera por un momento. Es entonces, cuando estaba empezando aquel atardecer, alguien se acercaba a paso lento mientras que aquel chico asomaba un ojo entre todo ese pelo, no se veía rojo ni con lágrimas, lo cuál era raro teniendo en cuenta donde estaba. Esperaba que fuera alguien bajo órdenes de los superiores para asignarle una misión...o quizás no.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    20
    Estado
    Disponible
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  • [Durante la noche anterior cuando Gyuseki termino de trabajar puso su plan en marcha y en el horario de las 01:30am se dirigió a un puerto industrial donde los barcos se encargaban de comercializar cosas de gran valor]

    ×una vez en el lugar me oculte detrás de una pila de maderas para observar a cuatro miembros de la organización que vine a buscar, podía oírlos hablar desde ahi×

    Sujeto 1: oigan la última carga que nos llegó es sin duda muy valiosa, deben ser como 500 millones de tenés

    Sujeto 2: ¿¡Tanta cantidad!? Cielos no sabía que esas cosas daban tanto dinero

    Sujeto 3: pues son escamas de diferentes dragones, incluso vi escamas de oro ¿Puedes creerlo?

    Sujeto 4: oigan no hablen tan fuerte haber si el dragón ejecutor viene por nuestras cabezas

    Sujeto 1: jajajaja esa historia es más falsa que tus relaciones todos saben que ese dragón murió junto a su reina, seguramente fue algo como "su majestad no se preocupe la protegeré con mí vida" ¡Y no protegió un carajo! Jajaja

    ×sin dudarlo ni un solo segundo salí de mí escondite y moviéndome a la velocidad de un fuerte viento alcance por la espalda al primero de ellos dejándole clavados ambos cuchillos en el cuello, uno en cada lado y entonces los gire como si fueran una rueda para así arrancar su cabeza de lugar y está iría rodando hasta sus compañeros×

    Sujeto 2: ¿¡Que acabas de hacerle!? ¡Eres un desgraciado!

    ×todos empezaron a disparar siendo inútil al cubrirme con las escamas únicamente en las zonas donde iban a impactar las balas, me coloque en posición y volví a moverme a esa velocidad y cuando estuve delate del segundo di un salto junto a un giro para así encajarle un fuerte golpe con mí pierna izquierda en su cuello el cual se quebraria en el acto, el siguiente fue el tercero por el que fui acercándome a medida que esquivaba el resto de balas y al llegar hice aparecer escamas en los nudillos de mí puño para golpearlo con fuerza en las costillas de la derecha para así fracturarlas todas y mandarlo a volar contra un monton de madera×

    ya solo quedas tu ¿verdad? no voy a preguntar dónde está el hangar que busco ya lo encontraré yo mismo

    Sujeto 4: desquiciado.. los mataste a todos ¿¡quien se supone que eres!?

    ¿no es obvio? te lo diré, me llaman el ejecutor.

    ×al escuchar esto el último de ellos empezó a disparar todo el cartucho pero con los cuchillos bloquearía cada una de sus balas antes de lanzarme con rapidez y acabar con su vida no sin antes escuchar como este me llamaba monstruo con su último aliento×

    [después de ese enfrentamiento Gyuseki encontró el hangar que estaba buscando pero como era de esperarse quedó completamente rodeado de enemigos al entrar]

    que amables son al esperarme con tanta paciencia.. no me enorgullezco de lo que voy a hacerles pero obviamente me odiarán..

    ×todos ellos empezaron a atacarme utilizando armas de filo pero antes de que me alcanzaran sacaría mis alas para elevarme en el cielo y así formar una X con estás mismas×

    que sus almas descansen sin importan en donde les toque estar ¡Ventisca asesina!

    ×separaria mis alas hacia los lados con rapidez provocando un fuerte viento por el aleteo que los alcanzo a todos ellos y de la nada aparecieron cortes muy profundos en el cuerpo de cada uno provocándoles una muerte rápida, mientras tanto me encargaría de los pocos que quedaban y al terminar subí unas escaleras que me llevaron a una vieja oficina y antes de que pueda notar su presencia alguien colocaría una pistola cerca de mí frente×

    ???: déjame decir que tienes agallas chico muchas agallas.. vienes a mí puerto comercial y masacras a todos mis hombres haciéndote pasar por el difunto Ejecutor aunque nosotros los humanos le pusimos un apodo distinto.. El Juggernaut.

    me da igual que apodo hayan usado así como también me da igual si me crees o no cuando digo que soy el ejecutor.. creí haber podido dejar todo ese pasado atrás y vivir sin tener que asesinar a otros.. tengo pesadillas cada noche donde escucho los gritos de todos a los que hice sufrir.. pero en este momento sin duda puedo admitir que he regresado una vez más para cumplir mí último deber.. ¡Protegeré a ese niño! ¡se volverá el nuevo príncipe!

    ×ditia esto con una larga sonrisa en el rostro mientras me acercaba a el dejando que el cañón de su arma quede apoyado en mí frente×

    Ese pequeño va a ser la persona que lleve a nuestra raza hacia un nuevo destino ¡una vez más los dragones se levantaran!

    ???: ahora entiendo así que de eso se trata.. ¿buscas a ese mercenario? estás loco si crees que te diré algo

    no te preocupes con revisar los archivos de tu celular y computadora será suficiente.. ahora respóndeme algo, ¿disfrutas siendo un traficante de escamas? maldito asesino.

    ×aquel sujeto no tardo en soltar el disparo y esto provocó que su arma explotará debido a que en mí frente habían escamas que recibieron la bala haciéndola estallar dentro del cañón, sin embargo este no se quiso rendir y se lanzó a golpearme con su puño derecho pero simplemente me agache y con un corte rápido de mí cuchillo le abrí el vientre provocándole una muerte agonizante mientras me quedaba mirando como se retorcía en el suelo igual que un gusano×

    (me da igual a quien deba asesinar.. cumpliré mí objetivo y quizás después logré descansar en paz..)
    [Durante la noche anterior cuando Gyuseki termino de trabajar puso su plan en marcha y en el horario de las 01:30am se dirigió a un puerto industrial donde los barcos se encargaban de comercializar cosas de gran valor] ×una vez en el lugar me oculte detrás de una pila de maderas para observar a cuatro miembros de la organización que vine a buscar, podía oírlos hablar desde ahi× Sujeto 1: oigan la última carga que nos llegó es sin duda muy valiosa, deben ser como 500 millones de tenés Sujeto 2: ¿¡Tanta cantidad!? Cielos no sabía que esas cosas daban tanto dinero Sujeto 3: pues son escamas de diferentes dragones, incluso vi escamas de oro ¿Puedes creerlo? Sujeto 4: oigan no hablen tan fuerte haber si el dragón ejecutor viene por nuestras cabezas Sujeto 1: jajajaja esa historia es más falsa que tus relaciones todos saben que ese dragón murió junto a su reina, seguramente fue algo como "su majestad no se preocupe la protegeré con mí vida" ¡Y no protegió un carajo! Jajaja ×sin dudarlo ni un solo segundo salí de mí escondite y moviéndome a la velocidad de un fuerte viento alcance por la espalda al primero de ellos dejándole clavados ambos cuchillos en el cuello, uno en cada lado y entonces los gire como si fueran una rueda para así arrancar su cabeza de lugar y está iría rodando hasta sus compañeros× Sujeto 2: ¿¡Que acabas de hacerle!? ¡Eres un desgraciado! ×todos empezaron a disparar siendo inútil al cubrirme con las escamas únicamente en las zonas donde iban a impactar las balas, me coloque en posición y volví a moverme a esa velocidad y cuando estuve delate del segundo di un salto junto a un giro para así encajarle un fuerte golpe con mí pierna izquierda en su cuello el cual se quebraria en el acto, el siguiente fue el tercero por el que fui acercándome a medida que esquivaba el resto de balas y al llegar hice aparecer escamas en los nudillos de mí puño para golpearlo con fuerza en las costillas de la derecha para así fracturarlas todas y mandarlo a volar contra un monton de madera× ya solo quedas tu ¿verdad? no voy a preguntar dónde está el hangar que busco ya lo encontraré yo mismo Sujeto 4: desquiciado.. los mataste a todos ¿¡quien se supone que eres!? ¿no es obvio? te lo diré, me llaman el ejecutor. ×al escuchar esto el último de ellos empezó a disparar todo el cartucho pero con los cuchillos bloquearía cada una de sus balas antes de lanzarme con rapidez y acabar con su vida no sin antes escuchar como este me llamaba monstruo con su último aliento× [después de ese enfrentamiento Gyuseki encontró el hangar que estaba buscando pero como era de esperarse quedó completamente rodeado de enemigos al entrar] que amables son al esperarme con tanta paciencia.. no me enorgullezco de lo que voy a hacerles pero obviamente me odiarán.. ×todos ellos empezaron a atacarme utilizando armas de filo pero antes de que me alcanzaran sacaría mis alas para elevarme en el cielo y así formar una X con estás mismas× que sus almas descansen sin importan en donde les toque estar ¡Ventisca asesina! ×separaria mis alas hacia los lados con rapidez provocando un fuerte viento por el aleteo que los alcanzo a todos ellos y de la nada aparecieron cortes muy profundos en el cuerpo de cada uno provocándoles una muerte rápida, mientras tanto me encargaría de los pocos que quedaban y al terminar subí unas escaleras que me llevaron a una vieja oficina y antes de que pueda notar su presencia alguien colocaría una pistola cerca de mí frente× ???: déjame decir que tienes agallas chico muchas agallas.. vienes a mí puerto comercial y masacras a todos mis hombres haciéndote pasar por el difunto Ejecutor aunque nosotros los humanos le pusimos un apodo distinto.. El Juggernaut. me da igual que apodo hayan usado así como también me da igual si me crees o no cuando digo que soy el ejecutor.. creí haber podido dejar todo ese pasado atrás y vivir sin tener que asesinar a otros.. tengo pesadillas cada noche donde escucho los gritos de todos a los que hice sufrir.. pero en este momento sin duda puedo admitir que he regresado una vez más para cumplir mí último deber.. ¡Protegeré a ese niño! ¡se volverá el nuevo príncipe! ×ditia esto con una larga sonrisa en el rostro mientras me acercaba a el dejando que el cañón de su arma quede apoyado en mí frente× Ese pequeño va a ser la persona que lleve a nuestra raza hacia un nuevo destino ¡una vez más los dragones se levantaran! ???: ahora entiendo así que de eso se trata.. ¿buscas a ese mercenario? estás loco si crees que te diré algo no te preocupes con revisar los archivos de tu celular y computadora será suficiente.. ahora respóndeme algo, ¿disfrutas siendo un traficante de escamas? maldito asesino. ×aquel sujeto no tardo en soltar el disparo y esto provocó que su arma explotará debido a que en mí frente habían escamas que recibieron la bala haciéndola estallar dentro del cañón, sin embargo este no se quiso rendir y se lanzó a golpearme con su puño derecho pero simplemente me agache y con un corte rápido de mí cuchillo le abrí el vientre provocándole una muerte agonizante mientras me quedaba mirando como se retorcía en el suelo igual que un gusano× (me da igual a quien deba asesinar.. cumpliré mí objetivo y quizás después logré descansar en paz..)
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  • ────𝐻𝑒𝑟𝑒 𝑤𝑒 𝑔𝑜 𝑎𝑔𝑎𝑖𝑛 ────

    Se deslizó como una sombra entre las cortinas pesadas de la suite presidencial del hotel, el corazón latiéndole con esa calma fría y calculada que solo un asesino a sueldo de su calibre podía mantener.

    La habitación estaba en penumbras, apenas iluminada por la luz tenue de una lámpara de noche. El ministro de Defensa estadounidense, un hombre de cabello canoso y complexión robusta, dormía profundamente en la cama king-size, ajeno al peligro que se cernía sobre él.

    Ese día decidió vestirse casual y con algunas prendas para pasar entre la gente como un simple civil más de bajos recursos.

    En su mano derecha sostenía la hoja de un cuchillo táctico.

    Se acercó con pasos silenciosos sobre la alfombra gruesa, deteniéndose a un metro de la cama. Observó el pecho del ministro subir y bajar con regularidad.

    El objetivo estaba completamente vulnerable: sin guardaespaldas en la habitación (los habían neutralizado minutos antes en el pasillo), sin alarmas activas y con las cámaras del hotel ya hackeadas.

    El reloj marcaba las 3:17 a.m. Tenía exactamente tres minutos antes de que el siguiente cambio de guardia sospechara algo.

    Sus labios se curvaron ligeramente bajo la máscara.

    ────Ú𝘭𝘵𝘪𝘮𝘰 𝘴𝘶𝘦ñ𝘰, 𝘩𝘪𝘫𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘶𝘵𝘢. ────

    Murmuró para sí mismo en voz casi inaudible; pero a pesar de eso; el ministro se despertó y se hizo para atrás con un movimiento brusco.

    Los ojos de este solo veían la silueta de su asesino moviéndose de una forma inexplicable.

    Ahora era el momento y cumplir con su trabajo.
    ────𝐻𝑒𝑟𝑒 𝑤𝑒 𝑔𝑜 𝑎𝑔𝑎𝑖𝑛 ──── Se deslizó como una sombra entre las cortinas pesadas de la suite presidencial del hotel, el corazón latiéndole con esa calma fría y calculada que solo un asesino a sueldo de su calibre podía mantener. La habitación estaba en penumbras, apenas iluminada por la luz tenue de una lámpara de noche. El ministro de Defensa estadounidense, un hombre de cabello canoso y complexión robusta, dormía profundamente en la cama king-size, ajeno al peligro que se cernía sobre él. Ese día decidió vestirse casual y con algunas prendas para pasar entre la gente como un simple civil más de bajos recursos. En su mano derecha sostenía la hoja de un cuchillo táctico. Se acercó con pasos silenciosos sobre la alfombra gruesa, deteniéndose a un metro de la cama. Observó el pecho del ministro subir y bajar con regularidad. El objetivo estaba completamente vulnerable: sin guardaespaldas en la habitación (los habían neutralizado minutos antes en el pasillo), sin alarmas activas y con las cámaras del hotel ya hackeadas. El reloj marcaba las 3:17 a.m. Tenía exactamente tres minutos antes de que el siguiente cambio de guardia sospechara algo. Sus labios se curvaron ligeramente bajo la máscara. ────Ú𝘭𝘵𝘪𝘮𝘰 𝘴𝘶𝘦ñ𝘰, 𝘩𝘪𝘫𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘶𝘵𝘢. ──── Murmuró para sí mismo en voz casi inaudible; pero a pesar de eso; el ministro se despertó y se hizo para atrás con un movimiento brusco. Los ojos de este solo veían la silueta de su asesino moviéndose de una forma inexplicable. Ahora era el momento y cumplir con su trabajo.
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  • [Stephen se infiltra al área de especímenes en preparación en dónde se encuentra "Unknown". En esta ocasión con la ayuda de un guardia].

    Guardia de turno: -Apresúrese doctor. 5 minutos máximo. No quiero meterme en problemas.

    Dr Stephen Steel: -Te lo agradezco. Descuida. Seré breve. *Este sonríe y se acerca a la celda* -¿Cómo estás Unknown?. Supe que te han regalado varios libros. Pensé en traerte en esta ocasión algo más acorde a tu nivel de intelecto actual. No tienes que fingir frente a mí. *Comenta mientras le da una copia de "Noches Blancas" de Fieder Dostoievski que desliza por la ventanilla en la celda*.

    Unknown: -Fin...gir. No yo no... Stepens *dice intentando leer el nombre de su credencial pronunciandolo un poco mal* -¿Porqué eres el único amable?. Todos me tratan mal cuándo hablo. *Sus cejas se arquean y luego pregunta* Leí algo en una pantalla. ¿Que es el "vaciamiento?.

    Dr Stephen Steel: *Su sonrisa es reemplazada por una expresión seria* -Es el procedimiento al que son sometidas las "unidades de combate" que están listas para ser subyugadas. En dónde les quitan todo rastro de... Conciencia. Para hacerles obedientes y serviciales. Pero haré lo posible para que no hagan eso contigo. Escucha Unknown. Si algo me pasará quiero que recuerdes el nombre de alguien quién podría ayudarte. Su nombre es: Bianca Auditore.

    Unknown: -¿Bi... Bi... Bianca?. No quiero perder mi conciencia Stepens. No quiero. *Sus ojos se tiñen de lágrimas que aún no comprende que significan. Pero la idea de perder su conciencia y su mismísima identidad que poco a poco ha ido forjando desde su despertar. Le aterra*

    Guardia de turno: -Doctor. Debe salir de aquí ahora mismo. Su tiempo se ha acabado. Aléjese de esa cosa por favor. Y le agradecería que no vuelva. Si ya se ha despedido por favor retírese.

    [Stephen asiente. Se despide agitando su mano y se retira. Aprieta su puño indignado e impaciente. Sabe que debe actuar y pronto. De lo contrario Unknown terminará como otra unidad descerebrada más].

    [Stephen se infiltra al área de especímenes en preparación en dónde se encuentra "Unknown". En esta ocasión con la ayuda de un guardia]. Guardia de turno: -Apresúrese doctor. 5 minutos máximo. No quiero meterme en problemas. Dr Stephen Steel: -Te lo agradezco. Descuida. Seré breve. *Este sonríe y se acerca a la celda* -¿Cómo estás Unknown?. Supe que te han regalado varios libros. Pensé en traerte en esta ocasión algo más acorde a tu nivel de intelecto actual. No tienes que fingir frente a mí. *Comenta mientras le da una copia de "Noches Blancas" de Fieder Dostoievski que desliza por la ventanilla en la celda*. Unknown: -Fin...gir. No yo no... Stepens *dice intentando leer el nombre de su credencial pronunciandolo un poco mal* -¿Porqué eres el único amable?. Todos me tratan mal cuándo hablo. *Sus cejas se arquean y luego pregunta* Leí algo en una pantalla. ¿Que es el "vaciamiento?. Dr Stephen Steel: *Su sonrisa es reemplazada por una expresión seria* -Es el procedimiento al que son sometidas las "unidades de combate" que están listas para ser subyugadas. En dónde les quitan todo rastro de... Conciencia. Para hacerles obedientes y serviciales. Pero haré lo posible para que no hagan eso contigo. Escucha Unknown. Si algo me pasará quiero que recuerdes el nombre de alguien quién podría ayudarte. Su nombre es: Bianca Auditore. Unknown: -¿Bi... Bi... Bianca?. No quiero perder mi conciencia Stepens. No quiero. *Sus ojos se tiñen de lágrimas que aún no comprende que significan. Pero la idea de perder su conciencia y su mismísima identidad que poco a poco ha ido forjando desde su despertar. Le aterra* Guardia de turno: -Doctor. Debe salir de aquí ahora mismo. Su tiempo se ha acabado. Aléjese de esa cosa por favor. Y le agradecería que no vuelva. Si ya se ha despedido por favor retírese. [Stephen asiente. Se despide agitando su mano y se retira. Aprieta su puño indignado e impaciente. Sabe que debe actuar y pronto. De lo contrario Unknown terminará como otra unidad descerebrada más].
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  • -Buen día gente del multiverso. No puedo empezar mi día sin mi café moca. Bueno corrijo. Mis 2 mocas. Lo mejor para exorcizar el trasnoche de mi cuerpo.
    -Buen día gente del multiverso. No puedo empezar mi día sin mi café moca. Bueno corrijo. Mis 2 mocas. Lo mejor para exorcizar el trasnoche de mi cuerpo. :STK-86:
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