Ni siquiera tuvo tiempo de destruir por completo aquel restaurante; el cual tuvo el descaro de hacerla esperar más de lo que ella podía soportar. Una rafaga de energía lanzada de su palma bastó para destruir una cuarta parte del local. Nadie había escapado de entre las ruinas, por lo que podía suponerse que muchos murieron o estaban gravemente heridos. Sin importar su situación, el incendio provocado por la explosión ya estaba consumiendo lo que quedaba del miserable lugar.
Pero lejos de poder jactarse, lo que pudo ser una escena de deleite puro para la mujer se vio interrumpido por un extraño llamado de atención que resaltó de entre la lluvia, los gritos de los civiles cercanos al lugar de la tragedia y los relámpagos. Esa voz parecía provenir de unos metros atrás, a espaldas de la androide.
Sin poder evitarlo, giró sobre sí misma para encarar a la persona que había decidido interrumpirla. La lluvia no daba tregua, seguía cayendo con la misma intensidad desde el momento en que empezó. Lo detestaba. Detestaba cómo el agua arruinaba su ropa favorita, pero lo que más sufría era por su hermosa cabellera rubia, que terminaría hecha un desastre, completamente impresentable. Podría haber regresado a su hogar temporal para remediar su lamentable apariencia, pero cada segundo que pasaba se empapaba aún más, todo por culpa de ese muchacho recién llegado.
──── ¿Acaso eres estúpido, niño? Será mejor que corras con tus padres, antes de que te reduzca a cenizas. ──── empezó con un tono amenazante. Su frialdad era evidente, carecía completamente de empatía cuando estaba enojada. Cualquiera que se cruce en su camino acabaría muerto, sin importar de quien se trate.
Oliver Grayson
Pero lejos de poder jactarse, lo que pudo ser una escena de deleite puro para la mujer se vio interrumpido por un extraño llamado de atención que resaltó de entre la lluvia, los gritos de los civiles cercanos al lugar de la tragedia y los relámpagos. Esa voz parecía provenir de unos metros atrás, a espaldas de la androide.
Sin poder evitarlo, giró sobre sí misma para encarar a la persona que había decidido interrumpirla. La lluvia no daba tregua, seguía cayendo con la misma intensidad desde el momento en que empezó. Lo detestaba. Detestaba cómo el agua arruinaba su ropa favorita, pero lo que más sufría era por su hermosa cabellera rubia, que terminaría hecha un desastre, completamente impresentable. Podría haber regresado a su hogar temporal para remediar su lamentable apariencia, pero cada segundo que pasaba se empapaba aún más, todo por culpa de ese muchacho recién llegado.
──── ¿Acaso eres estúpido, niño? Será mejor que corras con tus padres, antes de que te reduzca a cenizas. ──── empezó con un tono amenazante. Su frialdad era evidente, carecía completamente de empatía cuando estaba enojada. Cualquiera que se cruce en su camino acabaría muerto, sin importar de quien se trate.
Oliver Grayson
Ni siquiera tuvo tiempo de destruir por completo aquel restaurante; el cual tuvo el descaro de hacerla esperar más de lo que ella podía soportar. Una rafaga de energía lanzada de su palma bastó para destruir una cuarta parte del local. Nadie había escapado de entre las ruinas, por lo que podía suponerse que muchos murieron o estaban gravemente heridos. Sin importar su situación, el incendio provocado por la explosión ya estaba consumiendo lo que quedaba del miserable lugar.
Pero lejos de poder jactarse, lo que pudo ser una escena de deleite puro para la mujer se vio interrumpido por un extraño llamado de atención que resaltó de entre la lluvia, los gritos de los civiles cercanos al lugar de la tragedia y los relámpagos. Esa voz parecía provenir de unos metros atrás, a espaldas de la androide.
Sin poder evitarlo, giró sobre sí misma para encarar a la persona que había decidido interrumpirla. La lluvia no daba tregua, seguía cayendo con la misma intensidad desde el momento en que empezó. Lo detestaba. Detestaba cómo el agua arruinaba su ropa favorita, pero lo que más sufría era por su hermosa cabellera rubia, que terminaría hecha un desastre, completamente impresentable. Podría haber regresado a su hogar temporal para remediar su lamentable apariencia, pero cada segundo que pasaba se empapaba aún más, todo por culpa de ese muchacho recién llegado.
──── ¿Acaso eres estúpido, niño? Será mejor que corras con tus padres, antes de que te reduzca a cenizas. ──── empezó con un tono amenazante. Su frialdad era evidente, carecía completamente de empatía cuando estaba enojada. Cualquiera que se cruce en su camino acabaría muerto, sin importar de quien se trate.
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