• ¿ Uhm?, oh bienvenido, no pensé que tendría más clientes hoy.

    - Una pequeña risita abandonó sus labios y sonrió, se puso lentamente de pie y sacudió su ropa, cogió un trozo de papel para limpiar su rostro. -

    ¿En que puedo ayudarte?
    ¿ Uhm?, oh bienvenido, no pensé que tendría más clientes hoy. - Una pequeña risita abandonó sus labios y sonrió, se puso lentamente de pie y sacudió su ropa, cogió un trozo de papel para limpiar su rostro. - ¿En que puedo ayudarte?
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  • - tose un poco.-

    Solo es que aprendi que no puedo dejame llevar por mis emociones negativas pero aun asi creo que , trato de mejorar
    - tose un poco.- Solo es que aprendi que no puedo dejame llevar por mis emociones negativas pero aun asi creo que , trato de mejorar
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  • ¿Por qué esto es tan difícil? Lo hacen para que una pierda a propósito. Yo sólo quería mi peluche de Chilemorrón. (?)
    ¿Por qué esto es tan difícil? Lo hacen para que una pierda a propósito. Yo sólo quería mi peluche de Chilemorrón. (?)
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  • Nadie se atrevería a hackear mi teléfono de tapita.
    Nadie se atrevería a hackear mi teléfono de tapita.
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  • "Hmmmmm.....¿Debería revivir el proyecto de 'MusicRol' para la "Ficrol Rock Band" o no?"
    (Rol de banda simulando tocar en escenarios y cosas así)
    "Hmmmmm.....¿Debería revivir el proyecto de 'MusicRol' para la "Ficrol Rock Band" o no?" :STK-78: (Rol de banda simulando tocar en escenarios y cosas así)
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  • ─ Una vez mas! Mi nombre es Dalin! Dah-lin! Soy una creatura de probeta, mitad ballena asesina y mitad gato.
    Me gusta la carne cruda, jugar con mi comida aun viva y ser un super depredador! Muy nuy! Mucho gusto ♡♡♡
    ─ Una vez mas! Mi nombre es Dalin! Dah-lin! Soy una creatura de probeta, mitad ballena asesina y mitad gato. Me gusta la carne cruda, jugar con mi comida aun viva y ser un super depredador! Muy nuy! Mucho gusto ♡♡♡
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  • Ocurrió en un instante, en medio del bosque a altas horas de la noche en las afueras de la aldea de Iwagakure. — Fue tu culpa. — Su voz era tan baja como un susurro, habló para sí mismo observando el cadáver en sus pies, fresco. Le habían arrancado la garganta con las manos desnudas, no dejaba de chorrear sangre. La vista era muy bizarra, pero para un hombre vacío, sin emociones, solo era un día más, se había acostumbrado a hacer cosas horribles.

    El asesino tenía la mirada perdida, ojos sin vida, arrugas debajo de los párpados por incontables noches de insomnio. Su inexistente expresión lo dice todo, está harto de matar, pero es la única forma en la que puede ganarse la vida. Desde que era un niño lo único que se le ha enseñado son técnicas de asesinato. En todo su cuerpo habían rastros de sangre seca, de sus víctimas, no, sus objetivos. La sangre nunca era suya, nadie lo había visto sangrar.

    Con la misma fria mirada que lo caracteriza usó su mano para cortar la cabeza del cadáver, la misma pasó con facilidad por la carne como si fuera un cuchillo cortando mantequilla. Después la agarró de las greñas junto al resto, no era el primer asesinato del día. Ahora tenía que reportarse con el jefe de la aldea, había cumplido su misión exitosamente, quería recibir su paga lo antes posible.

    Observó el cuerpo inerte una última vez como si lo estuviera grabando en su memoria. — Me obligaste a hacerlo. — Susurró usando su mano libre para taparse el rostro con la máscara que era una extensión de su ropa, dejando solamente sus ojos descubiertos. — Intentaste matarme, así que tuve que matarte. — Habló más alto, otra muerte más a la larga lista de vidas que ha arrebatado, con las que tiene que cargar en su memoria.
    Ocurrió en un instante, en medio del bosque a altas horas de la noche en las afueras de la aldea de Iwagakure. — Fue tu culpa. — Su voz era tan baja como un susurro, habló para sí mismo observando el cadáver en sus pies, fresco. Le habían arrancado la garganta con las manos desnudas, no dejaba de chorrear sangre. La vista era muy bizarra, pero para un hombre vacío, sin emociones, solo era un día más, se había acostumbrado a hacer cosas horribles. El asesino tenía la mirada perdida, ojos sin vida, arrugas debajo de los párpados por incontables noches de insomnio. Su inexistente expresión lo dice todo, está harto de matar, pero es la única forma en la que puede ganarse la vida. Desde que era un niño lo único que se le ha enseñado son técnicas de asesinato. En todo su cuerpo habían rastros de sangre seca, de sus víctimas, no, sus objetivos. La sangre nunca era suya, nadie lo había visto sangrar. Con la misma fria mirada que lo caracteriza usó su mano para cortar la cabeza del cadáver, la misma pasó con facilidad por la carne como si fuera un cuchillo cortando mantequilla. Después la agarró de las greñas junto al resto, no era el primer asesinato del día. Ahora tenía que reportarse con el jefe de la aldea, había cumplido su misión exitosamente, quería recibir su paga lo antes posible. Observó el cuerpo inerte una última vez como si lo estuviera grabando en su memoria. — Me obligaste a hacerlo. — Susurró usando su mano libre para taparse el rostro con la máscara que era una extensión de su ropa, dejando solamente sus ojos descubiertos. — Intentaste matarme, así que tuve que matarte. — Habló más alto, otra muerte más a la larga lista de vidas que ha arrebatado, con las que tiene que cargar en su memoria.
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  • Ya terminaste de mirarme así o necesitas más tiempo? -Ladeo apenas la cabeza, dando otro sorbo- No es tan difícil admitirlo..Estás completamente encantado por mi no?
    Ya terminaste de mirarme así o necesitas más tiempo? -Ladeo apenas la cabeza, dando otro sorbo- No es tan difícil admitirlo..Estás completamente encantado por mi no?
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  • La primera vez que Vancroft arrebató una vida, se trataba del padre de Elias, y había sido, en una sola palabra: magnífico. Devolverle a ese monstruo cada gota del daño y tormento que le había impartido a su madre durante décadas se sintió como emerger de aguas profundas y volver a respirar. Al ser su primera vez dejando salir sus instintos asesinos, admitía que fue un trabajo descuidado; visceral, caótico, dejando un cuerpo irreconocible y deformado sobre un charco de sus propios pecados.

    Pero la mejor parte no fue la masacre en sí. Fue el momento en que su otra conciencia, Elias, tomó el control y encontró aquel cadáver destrozado. No hubo gritos de terror. No hubo reclamos morales ni miedo paralizante. Hubo un silencio pesado, seguido de un alivio que los inundó a ambos.

    La imagen de ese bulto sin vida se quedaría grabada en sus mentes para siempre, de eso no había duda, pero el peso del mundo había desaparecido de los hombros de Elias. Por primera vez en su vida, era libre. Y Vancroft lo sintió con cada fibra de su ser, porque él podía sentir todo lo que Elias sentía.
    Esa epifanía se había convertido en su doctrina. Entonces... ¿por qué?

    ¿Por qué todo lo que veía ahora en los rostros de las familias a las que también "liberaba" de sus cargas no reflejaba esa misma gratitud? Vancroft era meticuloso ahora, un profesional en las sombras que nunca dejaba pistas. Pero, a través de los ojos de Elias, se veía obligado a presenciar la reacción de los familiares cuando encontraban los cuerpos sin vida de esos pacientes terminales, de esas anclas que los hundían. Veía desesperación. Veía dolor, llanto y una agonía incomprensible.

    ¿Por qué la gente era tan ciega? ¿Por qué no podían honrar su buena voluntad y su impecable trabajo con la misma expresión de paz que alguna vez vio nacer en el rostro de Elias?

    Los odiaba. Odiaba su hipocresía y su apego a lo que ya estaba roto. Y, a la vez, esa profunda decepción era el combustible que encendía su motor. Alimentaba su necesidad enfermiza de seguir adelante, de seguir reparando el mundo, extirpando a cuanto paciente terminal se cruzara en su memoria fotográfica, hasta que alguien, algún día, por fin comprendiera su obra y le diera las gracias.
    La primera vez que Vancroft arrebató una vida, se trataba del padre de Elias, y había sido, en una sola palabra: magnífico. Devolverle a ese monstruo cada gota del daño y tormento que le había impartido a su madre durante décadas se sintió como emerger de aguas profundas y volver a respirar. Al ser su primera vez dejando salir sus instintos asesinos, admitía que fue un trabajo descuidado; visceral, caótico, dejando un cuerpo irreconocible y deformado sobre un charco de sus propios pecados. Pero la mejor parte no fue la masacre en sí. Fue el momento en que su otra conciencia, Elias, tomó el control y encontró aquel cadáver destrozado. No hubo gritos de terror. No hubo reclamos morales ni miedo paralizante. Hubo un silencio pesado, seguido de un alivio que los inundó a ambos. La imagen de ese bulto sin vida se quedaría grabada en sus mentes para siempre, de eso no había duda, pero el peso del mundo había desaparecido de los hombros de Elias. Por primera vez en su vida, era libre. Y Vancroft lo sintió con cada fibra de su ser, porque él podía sentir todo lo que Elias sentía. Esa epifanía se había convertido en su doctrina. Entonces... ¿por qué? ¿Por qué todo lo que veía ahora en los rostros de las familias a las que también "liberaba" de sus cargas no reflejaba esa misma gratitud? Vancroft era meticuloso ahora, un profesional en las sombras que nunca dejaba pistas. Pero, a través de los ojos de Elias, se veía obligado a presenciar la reacción de los familiares cuando encontraban los cuerpos sin vida de esos pacientes terminales, de esas anclas que los hundían. Veía desesperación. Veía dolor, llanto y una agonía incomprensible. ¿Por qué la gente era tan ciega? ¿Por qué no podían honrar su buena voluntad y su impecable trabajo con la misma expresión de paz que alguna vez vio nacer en el rostro de Elias? Los odiaba. Odiaba su hipocresía y su apego a lo que ya estaba roto. Y, a la vez, esa profunda decepción era el combustible que encendía su motor. Alimentaba su necesidad enfermiza de seguir adelante, de seguir reparando el mundo, extirpando a cuanto paciente terminal se cruzara en su memoria fotográfica, hasta que alguien, algún día, por fin comprendiera su obra y le diera las gracias.
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  • Me acabo de hacer un pequeño cambio de apariencia atravez de magia, no se preocupen sigo siendo el mismo~
    Me acabo de hacer un pequeño cambio de apariencia atravez de magia, no se preocupen sigo siendo el mismo~
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