La suerte era un concepto caprichoso. Podías pasar toda una vida sin rozarla o podía estallarte en la cara justo después de comprar un teléfono -o de que alguien más lo compre por ti, más bien-. En este caso, había decidido que definitivamente, habían ganado gracias a su inmesurable suerte y buena fortuna. Porque si, estaba convencida de que ella era la de la buena suerte, no había discusión posible. (?)
Tras la compra del móvil, y gracias al ticket ganador que terminaba en "09", se encontraban los tres cruzando las puertas del resort esa misma tarde. Antes de llegar, habían dejado su viejo teléfono en manos de un técnico que prometió revisarlo cuando tuviera un hueco. No estaba segura de si confiar en él o no, pero su entusiasmo por ir a reclamar el premio era más fuerte que el miedo de que se borraran las posibles pistas de sus recuerdos perdidos.
El vestíbulo del resort era otro mundo. No había dejado de mirar el folleto durante todo el trayecto de camino al lugar, pero la realidad superaba las imagenes. Habían plantas exóticas en macetas del tamaño de ella y un mostrador de recepción que parecía más una obra de arte que un lugar para hacer trámites. ¡Por fin un lugar libre de multitudes que intentaban asfixiarla!
—¿Tendremos acceso a todas las áreas del resort, no? —murmuró mientras caminaba hacia la recepción, sujetando un pequeño bolso donde, apresurada, había traído lo que creía necesitar— Significa que podemos ir a todas partes, ¿no? A la piscina, al spa, al casino...
"Bienvenidos" Los recibió la recepcionista con una sonrisa entrenada, aunque su bienvenida sonó más a '¿están seguros que pueden pagar esto?'.
Deslizaron el ticket con el código ganador sobre el mármol. Al verlo, las cejas de la mujer se elevaron en un gesto de comprensión.
"Ah, por supuesto. Permítanme verificar el código del ticket... También necesitaré sus identificaciones para completar el check-in..."
Dijo la mujer, tecleando con rapidez. Mientras tanto, se abanicó con el folleto y se puso a conversar con Veyra Leˑron en voz baja, mientras dejaba que Kieran se encargara de la parte burocrática.
—Siento que si no toco el agua de la piscina en diez minutos voy a hacer combustión por el calor —apoyó su frente dramáticamente en el hombro de la castaña como si estuviera al borde del desmayo.
Tras la compra del móvil, y gracias al ticket ganador que terminaba en "09", se encontraban los tres cruzando las puertas del resort esa misma tarde. Antes de llegar, habían dejado su viejo teléfono en manos de un técnico que prometió revisarlo cuando tuviera un hueco. No estaba segura de si confiar en él o no, pero su entusiasmo por ir a reclamar el premio era más fuerte que el miedo de que se borraran las posibles pistas de sus recuerdos perdidos.
El vestíbulo del resort era otro mundo. No había dejado de mirar el folleto durante todo el trayecto de camino al lugar, pero la realidad superaba las imagenes. Habían plantas exóticas en macetas del tamaño de ella y un mostrador de recepción que parecía más una obra de arte que un lugar para hacer trámites. ¡Por fin un lugar libre de multitudes que intentaban asfixiarla!
—¿Tendremos acceso a todas las áreas del resort, no? —murmuró mientras caminaba hacia la recepción, sujetando un pequeño bolso donde, apresurada, había traído lo que creía necesitar— Significa que podemos ir a todas partes, ¿no? A la piscina, al spa, al casino...
"Bienvenidos" Los recibió la recepcionista con una sonrisa entrenada, aunque su bienvenida sonó más a '¿están seguros que pueden pagar esto?'.
Deslizaron el ticket con el código ganador sobre el mármol. Al verlo, las cejas de la mujer se elevaron en un gesto de comprensión.
"Ah, por supuesto. Permítanme verificar el código del ticket... También necesitaré sus identificaciones para completar el check-in..."
Dijo la mujer, tecleando con rapidez. Mientras tanto, se abanicó con el folleto y se puso a conversar con Veyra Leˑron en voz baja, mientras dejaba que Kieran se encargara de la parte burocrática.
—Siento que si no toco el agua de la piscina en diez minutos voy a hacer combustión por el calor —apoyó su frente dramáticamente en el hombro de la castaña como si estuviera al borde del desmayo.
La suerte era un concepto caprichoso. Podías pasar toda una vida sin rozarla o podía estallarte en la cara justo después de comprar un teléfono -o de que alguien más lo compre por ti, más bien-. En este caso, había decidido que definitivamente, habían ganado gracias a su inmesurable suerte y buena fortuna. Porque si, estaba convencida de que ella era la de la buena suerte, no había discusión posible. (?)
Tras la compra del móvil, y gracias al ticket ganador que terminaba en "09", se encontraban los tres cruzando las puertas del resort esa misma tarde. Antes de llegar, habían dejado su viejo teléfono en manos de un técnico que prometió revisarlo cuando tuviera un hueco. No estaba segura de si confiar en él o no, pero su entusiasmo por ir a reclamar el premio era más fuerte que el miedo de que se borraran las posibles pistas de sus recuerdos perdidos.
El vestíbulo del resort era otro mundo. No había dejado de mirar el folleto durante todo el trayecto de camino al lugar, pero la realidad superaba las imagenes. Habían plantas exóticas en macetas del tamaño de ella y un mostrador de recepción que parecía más una obra de arte que un lugar para hacer trámites. ¡Por fin un lugar libre de multitudes que intentaban asfixiarla!
—¿Tendremos acceso a todas las áreas del resort, no? —murmuró mientras caminaba hacia la recepción, sujetando un pequeño bolso donde, apresurada, había traído lo que creía necesitar— Significa que podemos ir a todas partes, ¿no? A la piscina, al spa, al casino...
"Bienvenidos" Los recibió la recepcionista con una sonrisa entrenada, aunque su bienvenida sonó más a '¿están seguros que pueden pagar esto?'.
Deslizaron el ticket con el código ganador sobre el mármol. Al verlo, las cejas de la mujer se elevaron en un gesto de comprensión.
"Ah, por supuesto. Permítanme verificar el código del ticket... También necesitaré sus identificaciones para completar el check-in..."
Dijo la mujer, tecleando con rapidez. Mientras tanto, se abanicó con el folleto y se puso a conversar con [vey.ra] en voz baja, mientras dejaba que [forever.tainted] se encargara de la parte burocrática.
—Siento que si no toco el agua de la piscina en diez minutos voy a hacer combustión por el calor —apoyó su frente dramáticamente en el hombro de la castaña como si estuviera al borde del desmayo.