• ♡*♡∞:。.。 ❀ 。.。:∞♡*♡

    Hoy elevo mi corazón a Dios con gratitud. Por la vida, por la fe que me sostuvo cuando el silencio dolía, y por esta Navidad que nos recuerda que incluso en la noche más larga, la luz nace humilde y verdadera.
    Pido que Su paz abrace cada hogar, que sane las heridas invisibles y que el amor encuentre camino en quienes se sienten cansados o solos. Que esta Navidad no sea solo un día, sino un gesto continuo de compasión.
    Que Dios bendiga a cada persona, sus pasos, sus luchas y sus esperanzas. Amén.

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    ♡*♡∞:。.。 ❀ 。.。:∞♡*♡ Hoy elevo mi corazón a Dios con gratitud. Por la vida, por la fe que me sostuvo cuando el silencio dolía, y por esta Navidad que nos recuerda que incluso en la noche más larga, la luz nace humilde y verdadera. Pido que Su paz abrace cada hogar, que sane las heridas invisibles y que el amor encuentre camino en quienes se sienten cansados o solos. Que esta Navidad no sea solo un día, sino un gesto continuo de compasión. Que Dios bendiga a cada persona, sus pasos, sus luchas y sus esperanzas. Amén. ♡*♡∞:。.。 ❀ 。.。:∞♡*♡
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  • [shimmer_indigo_raven_867]
    𝖺𝗇𝗇𝗒𝖾𝗈𝗇𝗀𝗁𝖺𝗌𝖾𝗒𝗈﹗
    𝖻𝗂𝖾𝗇𝗏𝖾𝗇𝗂𝖽𝖺﹗
    [shimmer_indigo_raven_867] 𝖺𝗇𝗇𝗒𝖾𝗈𝗇𝗀𝗁𝖺𝗌𝖾𝗒𝗈﹗ 𝖻𝗂𝖾𝗇𝗏𝖾𝗇𝗂𝖽𝖺﹗
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  • Despues de todo con este calor , me mejor un dia de playa a leer un poco.
    Despues de todo con este calor , me mejor un dia de playa a leer un poco.
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  • Y así había dado inicio la búsqueda de Irura por una cámara fotográfica -o, mejor dicho, alguien capaz de crear una- que pudiese ser operada sin usar la vista.

    ¿Sonaba inverosímil? Quizás, pero no más inverosímil que crear sinfonías enteras sin el sentido del oído... y eso ya se había hecho.

    —Tal vez... ¿una alarma sonora que indique cuando el objetivo de la foto está en el encuadre? Hm... —pensaba, y El Libro respondía. Es que sus páginas cambiaban, siempre cambiaban, conforme lo que necesitase su lector conocer. O, mejor dicho, lo que creyese el lector necesitar -pequeña e importante diferencia, pues era El Libro un ser mezquino y travieso, a veces-.

    —Un ingeniero o un científico, muy probablemente. Ahora, ¿dónde encuentro a alguien así?
    Y así había dado inicio la búsqueda de Irura por una cámara fotográfica -o, mejor dicho, alguien capaz de crear una- que pudiese ser operada sin usar la vista. ¿Sonaba inverosímil? Quizás, pero no más inverosímil que crear sinfonías enteras sin el sentido del oído... y eso ya se había hecho. —Tal vez... ¿una alarma sonora que indique cuando el objetivo de la foto está en el encuadre? Hm... —pensaba, y El Libro respondía. Es que sus páginas cambiaban, siempre cambiaban, conforme lo que necesitase su lector conocer. O, mejor dicho, lo que creyese el lector necesitar -pequeña e importante diferencia, pues era El Libro un ser mezquino y travieso, a veces-. —Un ingeniero o un científico, muy probablemente. Ahora, ¿dónde encuentro a alguien así?
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  • No te preocupes, puedes acercarte, no muerdo... si no me provocan.
    No te preocupes, puedes acercarte, no muerdo... si no me provocan.
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  • ¿Eres detective privado de los buenos?¿Has encontrado a mucha gente? O mucha información, dependiendo del caso.
    ¿Eres detective privado de los buenos?¿Has encontrado a mucha gente? O mucha información, dependiendo del caso.
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  • —esta es mi hermana karai¡ a veces se convierte en una gran serpiente tenebrosa pero así la quiero
    —esta es mi hermana karai¡ a veces se convierte en una gran serpiente tenebrosa pero así la quiero
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  • Soy la hija del rey demonio y la heredela del clan vampiro ..... no te gustaria , verme molesta
    Soy la hija del rey demonio y la heredela del clan vampiro ..... no te gustaria , verme molesta 😈🖤
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  • No puedo creer que en algo asi ..... pero tambien al cosas que realmente se que estan dentro mio .
    No puedo creer que en algo asi ..... pero tambien al cosas que realmente se que estan dentro mio .
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  • Crímenes de guerra
    Fandom Mercenaries
    Categoría Fantasía
    Se dice que las grandes historias comienzan con un héroe defendiendo al desprotegido, haciendo gala de sus habilidades en combate y su perspicaz lengua de oro en las discusiones. Pero esta historia no es igual, no comienza en ninguna guerra, ni un espectacular combate mano a mano con el villano de turno. Ésta historia tiene su origen en un pequeño poblado perteneciente al reino de Fenris, en una aldea en su mayoría habitada por campesinos, peleteros y zapateros. Rodeada de verdes praderas y extensas tierras de cultivo, dónde la gente prosperaba con el sudor de su frente y las ampollas en sus manos, rogando por sobrevivir a los fríos inviernos y a los calurosos veranos.

    En una posada poco visitada por extranjeros, ya que casi siempre era un lugar tranquilo.
    El murmullo de la muchedumbre dentro del local era audible desde unos metros de la puerta de madera gruesa abierta al público. El sol había caído hacía un par de horas.
    Varias antorchas alumbraban la entrada de la posada invitando a la gente a entrar.
    En aquel entonces era poco común el que una posada ofreciera bebida y comida a cualquier persona. Para poder comer y beber en las posadas, debías hospedarte en ellas, pero en aquel pueblo fueron más visionarios y permitían a cualquiera con monedas para pagar el consumo de las viandas.

    Una muchacha de cabellos rubios y baja estatura entró al lugar, portaba una vestimenta un tanto extraña para los ojos que le seguían con la mirada: una especie de peto corto rojo, un faldón y unas pierneras del mismo color que cubrían sus muslos, espinillas y botas. Aunque lo que más llamaría la atención, era la espada que llevaba en la espalda, de un tamaño normal, pero debido a la estatura de su portadora, se veía enorme.

    Dio unos pasos hasta llegar a la barra y tomar asiento escalando la silla. El posadero, quién a diferencia de ella era enorme, calvo y malencarado le sonrió, curioso por su apariencia.

    ─¿Qué le sirvo, señorita? ─preguntó con voz ronca.

    ─Una cerveza y una habitación para pasar la noche.

    ─Tengo dos tipos de cerveza; una fuerte y una más ligera. Tengo una habitación disponible subiendo las escaleras. Son 2 monedas de oro o 10 de plata, pago por adelantado ─ respondió expectante.

    La mujer se arqueó hacia su costado derecho, desamarrando y cogiendo un saco con monedas, se veía gordo y guardado peligrosamente. Tomó de el saco un par de monedas de oro y las puso sobre la húmeda madera.
    ─Cerveza ligera y la habitación. ¿Cuánto es de la cerveza?

    El hombre tomó las monedas, pero se notó una incomodidad en su rostro que no pudo contener haciendo una mueca de preocupación.
    ─No debería de andar con ese saco tan a la vista, es peligroso. La cerveza cuesta una moneda de plata, pero por pagar con oro, le daré esta cómo parte del hospedaje.

    ─Oh, gracias. Qué amable de su parte. Tendré en cuenta lo que me ha dicho del dinero ─sonrió con amabilidad y cogió el tarro y bebió de él un gran trago.
    Se dice que las grandes historias comienzan con un héroe defendiendo al desprotegido, haciendo gala de sus habilidades en combate y su perspicaz lengua de oro en las discusiones. Pero esta historia no es igual, no comienza en ninguna guerra, ni un espectacular combate mano a mano con el villano de turno. Ésta historia tiene su origen en un pequeño poblado perteneciente al reino de Fenris, en una aldea en su mayoría habitada por campesinos, peleteros y zapateros. Rodeada de verdes praderas y extensas tierras de cultivo, dónde la gente prosperaba con el sudor de su frente y las ampollas en sus manos, rogando por sobrevivir a los fríos inviernos y a los calurosos veranos. En una posada poco visitada por extranjeros, ya que casi siempre era un lugar tranquilo. El murmullo de la muchedumbre dentro del local era audible desde unos metros de la puerta de madera gruesa abierta al público. El sol había caído hacía un par de horas. Varias antorchas alumbraban la entrada de la posada invitando a la gente a entrar. En aquel entonces era poco común el que una posada ofreciera bebida y comida a cualquier persona. Para poder comer y beber en las posadas, debías hospedarte en ellas, pero en aquel pueblo fueron más visionarios y permitían a cualquiera con monedas para pagar el consumo de las viandas. Una muchacha de cabellos rubios y baja estatura entró al lugar, portaba una vestimenta un tanto extraña para los ojos que le seguían con la mirada: una especie de peto corto rojo, un faldón y unas pierneras del mismo color que cubrían sus muslos, espinillas y botas. Aunque lo que más llamaría la atención, era la espada que llevaba en la espalda, de un tamaño normal, pero debido a la estatura de su portadora, se veía enorme. Dio unos pasos hasta llegar a la barra y tomar asiento escalando la silla. El posadero, quién a diferencia de ella era enorme, calvo y malencarado le sonrió, curioso por su apariencia. ─¿Qué le sirvo, señorita? ─preguntó con voz ronca. ─Una cerveza y una habitación para pasar la noche. ─Tengo dos tipos de cerveza; una fuerte y una más ligera. Tengo una habitación disponible subiendo las escaleras. Son 2 monedas de oro o 10 de plata, pago por adelantado ─ respondió expectante. La mujer se arqueó hacia su costado derecho, desamarrando y cogiendo un saco con monedas, se veía gordo y guardado peligrosamente. Tomó de el saco un par de monedas de oro y las puso sobre la húmeda madera. ─Cerveza ligera y la habitación. ¿Cuánto es de la cerveza? El hombre tomó las monedas, pero se notó una incomodidad en su rostro que no pudo contener haciendo una mueca de preocupación. ─No debería de andar con ese saco tan a la vista, es peligroso. La cerveza cuesta una moneda de plata, pero por pagar con oro, le daré esta cómo parte del hospedaje. ─Oh, gracias. Qué amable de su parte. Tendré en cuenta lo que me ha dicho del dinero ─sonrió con amabilidad y cogió el tarro y bebió de él un gran trago.
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