• 𝙸𝚗𝚏𝚘𝚛𝚖𝚊𝚌𝚒𝚘𝚗 𝚁𝚎𝚌𝚘𝚕𝚎𝚌𝚝𝚊𝚍𝚊 𝚍𝚎𝚕 𝚏𝚎𝚗𝚘𝚖𝚎𝚗𝚘 𝚝𝚒𝚙𝚘 𝚂
    APODOS: El hombre delgado. (Mitos Originales) El hombre alto. (Mitos Originales) Esa Cosa (Mitos Originales) El Operador (Marble Hornets) El Administrador (TribeTwelve) S-Walker (Mitos Originales)   APARIENCIA: Criatura de apariencia humanoide extremadamente delgada y alta de 3 metros de altura, aunque puede variar. Brazos anormalmente largos, y sin rasgos faciales....
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  • En días anteriores he mencionado que me he encontrado con gente muy educada, y otros tantos que me han acosado... Pero, dejando de lado el aspecto negativo, hay dos personitas que son muy bonitas y están destacando



    *Sonrojo. Se cubre la cara un poco. Luego continúa.*

    Siento ganas de hacer algo especial por ellas... Porque son tan tiernas que me dan ganas de abrazarlas fuerte, como un peluche


    *Se oprime el corazón con ambas manos, con un gesto tierno.*

    Claro, no me olvido de los demás también. Agradezco mucho por su paciencia con mi paso de caracol pelirroja para responder (⁠・w・⁠;⁠)
    Que tengan todos un excelente día hoy 🫰🏻
    En días anteriores he mencionado que me he encontrado con gente muy educada, y otros tantos que me han acosado... Pero, dejando de lado el aspecto negativo, hay dos personitas que son muy bonitas y están destacando :STK-26: *Sonrojo. Se cubre la cara un poco. Luego continúa.* Siento ganas de hacer algo especial por ellas... Porque son tan tiernas que me dan ganas de abrazarlas fuerte, como un peluche 🥰 :STK-69: *Se oprime el corazón con ambas manos, con un gesto tierno.* Claro, no me olvido de los demás también. Agradezco mucho por su paciencia con mi paso de caracol pelirroja para responder (⁠・w・⁠;⁠) Que tengan todos un excelente día hoy 🫰🏻❣️
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  • Cuantos héroes hay por aquí , voy a tener que salir con un bolígrafo y papel, hasta podría dejar de explotar transformadores de Corporación si con eso me dejan tomarles una foto
    Cuantos héroes hay por aquí , voy a tener que salir con un bolígrafo y papel, hasta podría dejar de explotar transformadores de Corporación si con eso me dejan tomarles una foto
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  • Oscorp Industries — Comunicado de Cierre de Año


    Las luces del edificio siguen encendidas más de lo habitual. Última semana de diciembre. Angie revisa el texto una vez más antes de autorizarlo. No lo escribe para emocionar. Lo escribe para que suene correcto.

    Correcto es sobrevivir otro año.

    En Oscorp Industries creemos que el progreso no se mide únicamente en avances tecnológicos, sino en la confianza que se construye día a día.

    Este año nos enfrentó a cambios, desafíos y preguntas necesarias. Gracias a nuestros colaboradores, socios y equipos de trabajo, seguimos avanzando con la convicción de que la innovación responsable es el único camino hacia el futuro.

    Agradecemos la confianza depositada en nosotros y reafirmamos nuestro compromiso con el desarrollo, la precisión y la continuidad.

    Oscorp Industries.
    Construyendo el mañana.
    Angie guarda silencio unos segundos antes de enviar.

    Luego murmura, solo para sí:

    —Y ocultando lo suficiente del hoy.

    Hace clic.
    El mensaje se publica.
    Nadie nota la ironía.
    Eso significa que está bien hecho.
    Oscorp Industries — Comunicado de Cierre de Año Las luces del edificio siguen encendidas más de lo habitual. Última semana de diciembre. Angie revisa el texto una vez más antes de autorizarlo. No lo escribe para emocionar. Lo escribe para que suene correcto. Correcto es sobrevivir otro año. En Oscorp Industries creemos que el progreso no se mide únicamente en avances tecnológicos, sino en la confianza que se construye día a día. Este año nos enfrentó a cambios, desafíos y preguntas necesarias. Gracias a nuestros colaboradores, socios y equipos de trabajo, seguimos avanzando con la convicción de que la innovación responsable es el único camino hacia el futuro. Agradecemos la confianza depositada en nosotros y reafirmamos nuestro compromiso con el desarrollo, la precisión y la continuidad. Oscorp Industries. Construyendo el mañana. Angie guarda silencio unos segundos antes de enviar. Luego murmura, solo para sí: —Y ocultando lo suficiente del hoy. Hace clic. El mensaje se publica. Nadie nota la ironía. Eso significa que está bien hecho.
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  • Un dia bastante , tranquilo ¿que estan haciendo ustede?
    Un dia bastante , tranquilo ¿que estan haciendo ustede?
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  • Cazadores. Sus ropajes han sido entregados.
    Estos serán los uniformes que portarán a lo largo de su trabajo.
    Pueden personalizarlo a su gusto, pero no pueden negar de ellos y mucho menos destrozarlo.
    En un rato se asignará la nueva numeración de pecadores/cazadores.
    (Las armas vienen por separado, algunos de la compañia se prestaron para modelar el uniforme)
    Cazadores. Sus ropajes han sido entregados. Estos serán los uniformes que portarán a lo largo de su trabajo. Pueden personalizarlo a su gusto, pero no pueden negar de ellos y mucho menos destrozarlo. En un rato se asignará la nueva numeración de pecadores/cazadores. (Las armas vienen por separado, algunos de la compañia se prestaron para modelar el uniforme)
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  • — Me niego a ser parte del Seductive Sunday...(?

    — ¡Yo jamás seguiré las modas! ¡¡GAAHAHAHAHAHSHAHHAHA!!(?
    🦖— Me niego a ser parte del Seductive Sunday...(? 🦖— ¡Yo jamás seguiré las modas! ¡¡GAAHAHAHAHAHSHAHHAHA!!(?
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  • Creo que no hay mucho que hacer hoy ¿alguna idea?
    Creo que no hay mucho que hacer hoy ¿alguna idea?
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  • Va a pedir una pizza a domicilio, por que con lo que tardan en traerlas... solo espera que Lady o Trish no se presenten a robarle una porción de su adorada pizza, que ya está bien.

    A todo esto... ¿Tendrán fresas con nata? Igual se permite un caprichito esta noche y pide postre y todo.
    Va a pedir una pizza a domicilio, por que con lo que tardan en traerlas... solo espera que Lady o Trish no se presenten a robarle una porción de su adorada pizza, que ya está bien. A todo esto... ¿Tendrán fresas con nata? Igual se permite un caprichito esta noche y pide postre y todo.
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  • Los muertos no van al calabozo
    Fandom Mercenaries
    Categoría Fantasía
    «La caravana avanzaba lentamente por el Camino del Cuervo, una cinta de barro y piedras entre bosques cada vez más densos. El viaje desde Farendel había sido largo, y la promesa de llegar al Paso del Halcón antes del anochecer animaba a los exhaustos mercaderes. Pero al doblar un recodo flanqueado por robles centenarios, la esperanza se desvaneció.

    Un derrumbe colosal bloqueaba el paso: troncos seculares, desgajados por una tormenta reciente o por manos deliberadas, yacían como huesos gigantes entre rocas desprendidas de la ladera. No había forma de rodearlo: a la izquierda, un desnivel abrupto hacia el río Grito del Lobo; a la derecha, la montaña se alzaba impenetrable. El camino estaba sellado.

    Mientras los carreteros maldecían y los guardias examinaban el desastre con miradas preocupadas, alguien debió notar el silencio.
    Los pájaros habían dejado de cantar.
    El viento parecía contener la respiración.
    Y en lo alto, entre las sombras de las rocas, algo se movió.

    No fue un derrumbe natural, advirtió el capitán de la guardia, pues al acercarse, notó que los troncos tenían muescas de corte con hacha. Escuchó crujir de ramas en los matorrales a los costados del camino y rápidamente lo descifró.

    «¡Es una emboscada!» —rugió el capitán de la guardia, pero sus palabras fueron ahogadas por el silbido de las primeras flechas, que llegaban no desde el frente, sino desde las copas de los árboles y las grietas de la montaña.

    «Las primeras flechas cayeron como avispas de muerte.
    Tres guardias cayeron al instante, uno con un gruñido seco, otro ahogándose en su propia sangre, el tercero en silencio, con los ojos muy abiertos mirando un cielo que ya no vería. Sus armaduras de cuero no fueron rival para los virotes que llegaron desde las sombras altas, disparados con precisión de cazador.

    El caos estalló en segundos.
    Mercaderes gritando, mulas pateando, carromatos chocando entre sí en el desesperado intento de girar en un espacio que no existía. El capitán de la guardia rugía órdenes que nadie escuchaba, formando una línea tambaleante con escudos alzados hacia los riscos. Pero el verdadero peligro no venía de arriba.

    De los matorrales espesos que flanqueaban el camino, surgieron las siluetas.
    No con estruendo, sino con el sigilo de lobos que ya han acorralado a su presa. Eran Los Susurros Helados, emergiendo uno a uno, sus ropas oscuras y remendadas con pieles de animales extraños, sus caras cubiertas con máscaras de tela y hueso. En sus manos brillaban hachas cortas, cuchillos de hoja ancha y mazas con púas oxidadas. Avanzaban sin prisa, cerrando el cerco.

    No hubieron demandas. Ni advertencias. Solo el ataque.
    Un joven aprendiz de mercader intentó correr y un bandido le abrió la espalda de un tajo. Una mujer se arrodilló suplicando, y recibió un golpe en la cabeza que la dejó tendida e inmóvil. Los guardias restantes luchaban con desesperación, pero por cada bandido que caía, dos más salían de la maleza.

    «La caravana avanzaba lentamente por el Camino del Cuervo, una cinta de barro y piedras entre bosques cada vez más densos. El viaje desde Farendel había sido largo, y la promesa de llegar al Paso del Halcón antes del anochecer animaba a los exhaustos mercaderes. Pero al doblar un recodo flanqueado por robles centenarios, la esperanza se desvaneció. Un derrumbe colosal bloqueaba el paso: troncos seculares, desgajados por una tormenta reciente o por manos deliberadas, yacían como huesos gigantes entre rocas desprendidas de la ladera. No había forma de rodearlo: a la izquierda, un desnivel abrupto hacia el río Grito del Lobo; a la derecha, la montaña se alzaba impenetrable. El camino estaba sellado. Mientras los carreteros maldecían y los guardias examinaban el desastre con miradas preocupadas, alguien debió notar el silencio. Los pájaros habían dejado de cantar. El viento parecía contener la respiración. Y en lo alto, entre las sombras de las rocas, algo se movió. No fue un derrumbe natural, advirtió el capitán de la guardia, pues al acercarse, notó que los troncos tenían muescas de corte con hacha. Escuchó crujir de ramas en los matorrales a los costados del camino y rápidamente lo descifró. «¡Es una emboscada!» —rugió el capitán de la guardia, pero sus palabras fueron ahogadas por el silbido de las primeras flechas, que llegaban no desde el frente, sino desde las copas de los árboles y las grietas de la montaña. «Las primeras flechas cayeron como avispas de muerte. Tres guardias cayeron al instante, uno con un gruñido seco, otro ahogándose en su propia sangre, el tercero en silencio, con los ojos muy abiertos mirando un cielo que ya no vería. Sus armaduras de cuero no fueron rival para los virotes que llegaron desde las sombras altas, disparados con precisión de cazador. El caos estalló en segundos. Mercaderes gritando, mulas pateando, carromatos chocando entre sí en el desesperado intento de girar en un espacio que no existía. El capitán de la guardia rugía órdenes que nadie escuchaba, formando una línea tambaleante con escudos alzados hacia los riscos. Pero el verdadero peligro no venía de arriba. De los matorrales espesos que flanqueaban el camino, surgieron las siluetas. No con estruendo, sino con el sigilo de lobos que ya han acorralado a su presa. Eran Los Susurros Helados, emergiendo uno a uno, sus ropas oscuras y remendadas con pieles de animales extraños, sus caras cubiertas con máscaras de tela y hueso. En sus manos brillaban hachas cortas, cuchillos de hoja ancha y mazas con púas oxidadas. Avanzaban sin prisa, cerrando el cerco. No hubieron demandas. Ni advertencias. Solo el ataque. Un joven aprendiz de mercader intentó correr y un bandido le abrió la espalda de un tajo. Una mujer se arrodilló suplicando, y recibió un golpe en la cabeza que la dejó tendida e inmóvil. Los guardias restantes luchaban con desesperación, pero por cada bandido que caía, dos más salían de la maleza.
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