/ Hoy por fin soy persona, así que podré responder lo pendiente. Creo que no es mucho, por suerte.
Si alguien quiere rol, le espero en MD para hablarlo (?)
/ Hoy por fin soy persona, así que podré responder lo pendiente. Creo que no es mucho, por suerte.
Si alguien quiere rol, le espero en MD para hablarlo (?)
Nombre: Tolek Zientek.Apodo: El brujo cojo.Edad: 25 años (aparentemente).Nacionalidad: Ruso.Moralidad: Caótico malvado (nomas tantito).
¿Qué le dejó cojo?— Fue víctima de la ira de un dragón que le quemó la mitad del cuerpo, en la pierna le rostizó casi hasta el hueso y la falta de músculos le afecta al andar....
Quienes conocieran a Klaus Mikaelson sabrían que era impulsivo, neurótico, impaciente, impulsivo y tremendamente paranoico. Tanto que habia olvidado que tenia una familia real y, en lugar de prestar atención a la familia que le restaba habia comenzado a dejarlos a un lado, relegados a un ataúd con una daga de plata clavada en el pecho. Su obsesión por liberarse de la maldición a la que su madre lo habia atado mil años atrás lo habia convertido en un ser egoísta, malvado y… solitario. Muy solitario. Tanto que la única persona en la tierra que lo soportaba y lo queria era su hermana Rebekah a la que tambien despreciaba más a menudo de lo que cualquiera considerara.
Cualquier persona cuerda se hubiera largado, pero Rebekah no. Y Klaus era incapaz de darle el valor que tenia a todo lo que hacia por él. Lo único que el Hibrido Original veia es que sus posibilidades de librarse de la maldición que su madre le impuso estaban cada vez más lejos.
Y toda esa rabia, frustración e ira tenia una sola salida para Klaus Mikaelson: el asesinato. En la sangre, en las personas a las que mataba, el hijo de Mikael encontraba por un ínfimo momento la paz que buscaba. Pero esa sensación era cada vez más tenue, cada vez duraba menos.
Y, cada noche en el Gloria’s, el clandestino bar de jazz donde los inmortales y no inmortales se refugiaban de la ley Seca, Klaus buscaba alguna victima con la que saciar sus apetitos más voraces, esos que como vampiro no queria controlar.
Faltarían un par de años para que encontrase a su compañero perfecto de fatigas, el infame Destripador de Monterrey, pero no fue Stefan Salvatore quien lo animó durante toda su vida, por ello tambien Klaus habia encontrado el modo de estrenar la década de 1920.
Sentado en uno de los sillones rojos de piel, sujetaba suavemente el rostro de una joven rubia mientras sus colmillos se clavaban indemnes en la fina y nívea piel. Y Klaus bebía notando el calor de la sangre resbalando por su garganta.