• — ¿Qué te gustaría ver por última vez antes de morir? —
    — ¿Qué te gustaría ver por última vez antes de morir? —
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    10
    12 turnos 0 maullidos
  • —Huff… esto se está volviendo cada vez más agotador. Solo quiero decir lo que siento pero no creo que sea… correcto.
    —Huff… esto se está volviendo cada vez más agotador. Solo quiero decir lo que siento pero no creo que sea… correcto.
    Me entristece
    3
    4 turnos 0 maullidos
  • Hoy me pasó algo muuy raro
    Hubo una persona que... Al parecer es coleccionista de... Bueno, de ropa interior... Y... Pese a que acabo de conocerla, quería que yo... Bueno, le hiciera una donación para su colección, pese a que acababa de conocerla... ¡Literalmente quería que le entregara mis calzones!
    No estoy seguro de qué pensar al respecto. ¡Todo fue muy extraño! ¡De veras!
    Hoy me pasó algo muuy raro :STK-16: Hubo una persona que... Al parecer es coleccionista de... Bueno, de ropa interior... Y... Pese a que acabo de conocerla, quería que yo... Bueno, le hiciera una donación para su colección, pese a que acababa de conocerla... 😅😅😅😅😅😅 ¡Literalmente quería que le entregara mis calzones! No estoy seguro de qué pensar al respecto. ¡Todo fue muy extraño! ¡De veras!
    Me shockea
    1
    4 turnos 0 maullidos
  • El laboratorio de Faust huele a metal frío, a desinfectante y a magia contenida a la fuerza. Las luces blancas no juzgan, solo iluminan. Yo sí juzgo.

    —Según los resultados de ADN extraídos de los sujetos de la primera cópula… —leo en voz alta, obligándome a mantener el pulso firme—. Las niñas… es decir, los engendros… presentan las mismas características físicas y de desarrollo.

    Paso las páginas lentamente. Gráficas, esquemas, simulaciones de crecimiento acelerado. Todas iguales en lo esencial. Todas funcionales.

    —Me pregunto si los resultados de las cópulas con las otras Qadistu presentarán informes similares…
    Las muestras de [n.a.a.m.a.h] son claras. Demasiado claras.

    —Dominan a la perfección la agilidad y el combate cuerpo a cuerpo. El balance entre resistencia y fuerza es… impecable.
    Una pausa.
    Un gesto involuntario.

    —Sin embargo… hay un sujeto extraño.
    Faust levanta la vista. Yo también.
    —Las habilidades de ese engendro despuntan muy por encima de la media.

    Siento un escalofrío que no proviene del laboratorio.

    —Veythra —susurro—. Necesito que invoques al ejército.
    El mundo se inclina.
    Veythra toma el control solo desde mis ojos. Mi cuerpo sigue siendo mío, pero la mirada ya no lo es. El iris se vuelve amarillo, incandescente, antiguo.
    Su voz sale de mi boca, pero no me pertenece.

    —¡Hijas del Caos!
    —¡Vuestra reina os reclama!

    El espacio responde. Presencias. Sombras que se alinean. Veythra las observa con orgullo desnudo, sin ambigüedad. Como armas perfectas.
    Yo… yo las miro con otra cosa.
    Melancolía.

    —¿Dónde está el sujeto 001? —pregunto cuando recupero la voz.
    No hace falta que nadie responda.
    Las pantallas del laboratorio cambian solas. Noticias de última hora. Un palacio ardiendo. Llamas imposibles. Restos de energía caótica aún flotando en el aire.
    Las Fuerzas Especiales de Élite Paranormal (FEEP) confirman la captura de la responsable: una niña de aproximadamente trece años. Demasiado pequeña para poseer el poder que ha acabado con cuatro agentes entrenados…
    Aparece la imagen.

    La reconozco al instante.

    —…001 —susurro.

    Lo primero que cruza mi mente es sencillo. Puro. Absoluto.
    Reducir la prisión de alta seguridad de las FEEP a cenizas.
    Pero mi cuerpo tiembla. Mi energía está rota, dispersa, aún pagando el precio del último parto.

    No puedo.
    A no ser…
    Mis labios se tensan.

    —Me cobraré ese favor —digo en voz baja—. Iré a ver a la dragona.
    Porque tal vez estas niñas… estas bestias… estén destinadas a morir sirviendo al Caos. Tal vez ese sea su final escrito.
    Pero son mis hijas.
    Y no permitiré que nadie les ponga la mano encima.

    ---

    La cueva de la dragona huele a azúcar quemado y magia antigua.
    La encuentro en su forma humana, sentada sobre una roca, comiéndose un cupcake con absoluta tranquilidad. La cocina improvisada es un desastre digno de una batalla para haber preparado algo tan pequeño, pero… así es ella.

    Especial. Terrible. Maravillosa.

    Le cuento todo.
    No exijo.
    No ordeno.
    Imploro.
    Como madre.

    Porque el cariño hacia esas niñas —hacia esas armas vivas— se ha convertido en la más dolorosa de todas las maldiciones Qadistu.
    Y aun así…
    no me arrepiento.
    El laboratorio de [nebula_onyx_lizard_690] huele a metal frío, a desinfectante y a magia contenida a la fuerza. Las luces blancas no juzgan, solo iluminan. Yo sí juzgo. —Según los resultados de ADN extraídos de los sujetos de la primera cópula… —leo en voz alta, obligándome a mantener el pulso firme—. Las niñas… es decir, los engendros… presentan las mismas características físicas y de desarrollo. Paso las páginas lentamente. Gráficas, esquemas, simulaciones de crecimiento acelerado. Todas iguales en lo esencial. Todas funcionales. —Me pregunto si los resultados de las cópulas con las otras Qadistu presentarán informes similares… Las muestras de [n.a.a.m.a.h] son claras. Demasiado claras. —Dominan a la perfección la agilidad y el combate cuerpo a cuerpo. El balance entre resistencia y fuerza es… impecable. Una pausa. Un gesto involuntario. —Sin embargo… hay un sujeto extraño. Faust levanta la vista. Yo también. —Las habilidades de ese engendro despuntan muy por encima de la media. Siento un escalofrío que no proviene del laboratorio. —Veythra —susurro—. Necesito que invoques al ejército. El mundo se inclina. Veythra toma el control solo desde mis ojos. Mi cuerpo sigue siendo mío, pero la mirada ya no lo es. El iris se vuelve amarillo, incandescente, antiguo. Su voz sale de mi boca, pero no me pertenece. —¡Hijas del Caos! —¡Vuestra reina os reclama! El espacio responde. Presencias. Sombras que se alinean. Veythra las observa con orgullo desnudo, sin ambigüedad. Como armas perfectas. Yo… yo las miro con otra cosa. Melancolía. —¿Dónde está el sujeto 001? —pregunto cuando recupero la voz. No hace falta que nadie responda. Las pantallas del laboratorio cambian solas. Noticias de última hora. Un palacio ardiendo. Llamas imposibles. Restos de energía caótica aún flotando en el aire. Las Fuerzas Especiales de Élite Paranormal (FEEP) confirman la captura de la responsable: una niña de aproximadamente trece años. Demasiado pequeña para poseer el poder que ha acabado con cuatro agentes entrenados… Aparece la imagen. La reconozco al instante. —…001 —susurro. Lo primero que cruza mi mente es sencillo. Puro. Absoluto. Reducir la prisión de alta seguridad de las FEEP a cenizas. Pero mi cuerpo tiembla. Mi energía está rota, dispersa, aún pagando el precio del último parto. No puedo. A no ser… Mis labios se tensan. —Me cobraré ese favor —digo en voz baja—. Iré a ver a la dragona. Porque tal vez estas niñas… estas bestias… estén destinadas a morir sirviendo al Caos. Tal vez ese sea su final escrito. Pero son mis hijas. Y no permitiré que nadie les ponga la mano encima. --- La cueva de la dragona huele a azúcar quemado y magia antigua. La encuentro en su forma humana, sentada sobre una roca, comiéndose un cupcake con absoluta tranquilidad. La cocina improvisada es un desastre digno de una batalla para haber preparado algo tan pequeño, pero… así es ella. Especial. Terrible. Maravillosa. Le cuento todo. No exijo. No ordeno. Imploro. Como madre. Porque el cariño hacia esas niñas —hacia esas armas vivas— se ha convertido en la más dolorosa de todas las maldiciones Qadistu. Y aun así… no me arrepiento.
    Me gusta
    Me shockea
    Me enjaja
    Me emputece
    7
    17 turnos 0 maullidos
  • —Es bueno volver a casa, aunque la parte de limpiar no es mi favorita...
    —Es bueno volver a casa, aunque la parte de limpiar no es mi favorita...
    Me encocora
    Me shockea
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Piensas que es una casualidad cuando lo ves en el mismo lugar que tú. Te sonríe, se acerca, congenian al instante y sus palabras te cautivan, nunca habías conocido a un hombre tan atractivo como él.

    Sus ojos opacos cual abismo parecen atrapar tu alma, suspiras, te das cuenta de que ya no hay vuelta atrás, y resulta que eres correspondido.

    Lo último que verás es su sonrisa, cautivadoramente cruel, antes de caer en la oscuridad eterna. Su melodiosa voz te susurra al oído: “eres exquisito”.

    Ya es tarde cuando te preguntas de qué forma realmente le habías gustado. La satisfacción ahora recorre su cuerpo, saciando con cada gota su voraz deseo, pero a ti te abraza un vacío sin retorno, un sueño indoloro.

    Siempre quisiste morir, él lo sabía. También sabía que nadie te lloraría, y ahora tu muerte se deshace jugosa en la boca de aquel oscuro ángel cautivador.

    Piensas que es una casualidad cuando lo ves en el mismo lugar que tú. Te sonríe, se acerca, congenian al instante y sus palabras te cautivan, nunca habías conocido a un hombre tan atractivo como él. Sus ojos opacos cual abismo parecen atrapar tu alma, suspiras, te das cuenta de que ya no hay vuelta atrás, y resulta que eres correspondido. Lo último que verás es su sonrisa, cautivadoramente cruel, antes de caer en la oscuridad eterna. Su melodiosa voz te susurra al oído: “eres exquisito”. Ya es tarde cuando te preguntas de qué forma realmente le habías gustado. La satisfacción ahora recorre su cuerpo, saciando con cada gota su voraz deseo, pero a ti te abraza un vacío sin retorno, un sueño indoloro. Siempre quisiste morir, él lo sabía. También sabía que nadie te lloraría, y ahora tu muerte se deshace jugosa en la boca de aquel oscuro ángel cautivador.
    Me encocora
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Que calor hace esta noche....* se encontraría recostado en el suelo frío, observando el techo.**
    Que calor hace esta noche....* se encontraría recostado en el suelo frío, observando el techo.**
    Me entristece
    Me gusta
    3
    4 turnos 0 maullidos
  • — Sera que me he relajado demasiado.

    Cuestiona su propio rendimiento con su gravikinesis, demora en levantar y lanzar objetos, ademas de bajar su tasa de aciertos, solo, 6 de las 10 latas fueron derribadas, se muerde ligeramente el labio inferior, intentando ocultar la frustración junto con el ceño fruncido.
    — Sera que me he relajado demasiado. Cuestiona su propio rendimiento con su gravikinesis, demora en levantar y lanzar objetos, ademas de bajar su tasa de aciertos, solo, 6 de las 10 latas fueron derribadas, se muerde ligeramente el labio inferior, intentando ocultar la frustración junto con el ceño fruncido.
    0 turnos 0 maullidos
  • G̢͕̮̪̰͇̺͉̯̦̟͓̜͉̹̞̜̉̍͌ͬ͗͂ͮ͐͊̓ͦ̋̿ͮͬ̊̕͟͢͡ͅÏ̵̟̰͔̟̳̹̺͖ͤ̑ͫ͆̃ͪ̋̒̆ͭ̔̾͐͟͟͡V̡̨͔̰̫͔̱̰̺̤̹̬́̋̾̿̀̎ͫ͒ͯ̿ͣ̚̚͜_̵̷̧̡̩̲͚͐̕͟_ͪE̡̲̰̝̗ͯ̒̇͛̓̃́̐̎ͪ̽͡ Ṁ̵̛͔͓̩̪͋̓̄ͣ̒ͮ̾͢͠Ẽ͎̻̻̭̬̦̰ Y͙̤͇͍̭̟͎̘͇͈ͮ͆̀̃̎ͨ́́ͭ͜͝O̧̱̱̱̓̉ͫ̐ͯͦ̕͟_̷̘͖̞̺̬̼ͤ̆͢ͅǓ͎̞̬̼͕̱̹̬̯̖̝̖̼̫̟̱̥̺̳̺̏̉̂̈ͯ̏̈͘͠͡͡ͅR_͉͕̯ Ș̶̴͖̝̭̳̠͕̣̯̮̦̿ͦͪ̒̽̐ͬ̿ͮ̚̚͘͘͟͞ͅŎ̲͔̜̞̠̝̦̜̩͙̽̄̑ͩͣ̈̔̔̇́͢͟͟͡_̷̛̬̰̠̼͙̭ͭͥ̂͘Ų̵̵͉̻̭̠̦̟͎̣͔̝͆͛͆ͯ̇͗̀̉̈́̈̒̉̔̂̀͑͑̒̇̾̚͝͡͞ͅL̷̨͔̲͖̭̤̈̍́͆̀͂.



    𝑯𝒐𝒍𝒂 𝒉𝒐𝒍𝒂, ¿𝑴𝒆 𝒆𝒏𝒕𝒊𝒆𝒏𝒅𝒆𝒔 𝒂𝒉𝒐𝒓𝒂?

    —Suena su voz, profunda y rasposa.—

    𝑷𝒆𝒓𝒇𝒆𝒄𝒕𝒐... 𝑼𝒏 𝒑𝒍𝒂𝒄𝒆𝒓 𝒅𝒊𝒓𝒊𝒈𝒊𝒓𝒎𝒆 𝒂 𝒖𝒔𝒕𝒆𝒅𝒆𝒔, 𝒂𝒖𝒏𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒊𝒆𝒓𝒕𝒂𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒏𝒐 𝒍𝒐 𝒔𝒆𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒎í... 𝑺𝒂𝒍𝒖𝒅𝒐𝒔, 𝒂𝒍𝒎𝒂𝒔 𝒎𝒐𝒓𝒕𝒂𝒍𝒆𝒔, 𝒄𝒖𝒚𝒐 𝒗𝒂𝒍𝒐𝒓 𝒆𝒔 𝒕𝒂𝒏 𝒆𝒇í𝒎𝒆𝒓𝒐 𝒚 𝒍𝒊𝒎𝒊𝒕𝒂𝒅𝒐; 𝒂𝒈𝒓𝒂𝒅𝒆𝒛𝒄𝒂𝒏 𝒑𝒖𝒆𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒖𝒔𝒕𝒆𝒅𝒆𝒔 𝒆𝒔 𝒕𝒐𝒅𝒐 𝒖𝒏 𝒉𝒐𝒏𝒐𝒓 𝒑𝒐𝒅𝒆𝒓 𝒆𝒙𝒑𝒆𝒓𝒊𝒎𝒆𝒏𝒕𝒂𝒓 𝒆𝒍 𝒑𝒓𝒊𝒗𝒊𝒍𝒆𝒈𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒆𝒔𝒄𝒖𝒄𝒉𝒂𝒓 𝒎𝒊𝒔 𝒑𝒂𝒍𝒂𝒃𝒓𝒂𝒔.

    —Gira lentamente su copa de vino con un gesto delicado, mientras mantiene una mirada que irradia una sutil pero indiscutible superioridad.—

    𝑬𝒔𝒕𝒆 𝒆𝒔 𝒔𝒊𝒎𝒑𝒍𝒆𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒖𝒏 𝒎𝒆𝒏𝒔𝒂𝒋𝒆 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒊𝒏𝒇𝒐𝒓𝒎𝒂𝒓𝒍𝒆𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒐𝒚 𝒅𝒊𝒔𝒑𝒖𝒆𝒔𝒕𝒐 𝒂 𝒆𝒔𝒄𝒖𝒄𝒉𝒂𝒓 𝒔𝒖𝒔 𝒔ú𝒑𝒍𝒊𝒄𝒂𝒔. 𝑶𝒓𝒆𝒏 𝒂 𝑴Í, 𝒚 𝒚𝒐, 𝒄𝒐𝒏 𝒎𝒊 𝒊𝒏𝒇𝒊𝒏𝒊𝒕𝒂 𝒔𝒂𝒃𝒊𝒅𝒖𝒓í𝒂, 𝒓𝒆𝒔𝒐𝒍𝒗𝒆𝒓é 𝒕𝒐𝒅𝒐𝒔 𝒔𝒖𝒔 𝒅𝒊𝒍𝒆𝒎𝒂𝒔, 𝒑𝒐𝒓 𝒖𝒏 𝒑𝒓𝒆𝒄𝒊𝒐 𝒂𝒃𝒔𝒐𝒍𝒖𝒕𝒂𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒊𝒓𝒓𝒊𝒔𝒐𝒓𝒊𝒐.

    𝑨𝒅𝒆𝒍𝒂𝒏𝒕𝒆, 𝒂𝒍𝒎𝒂𝒔 𝒊𝒏𝒔𝒊𝒈𝒏𝒊𝒇𝒊𝒄𝒂𝒏𝒕𝒆𝒔, 𝒑𝒖𝒆𝒔 𝒔𝒐𝒚 𝒄𝒂𝒑𝒂𝒛 𝒅𝒆 𝒐𝒕𝒐𝒓𝒈𝒂𝒓 𝒗𝒂𝒍𝒐𝒓 𝒂 𝒔𝒖𝒔 𝒆𝒙𝒊𝒔𝒕𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂𝒔... 𝑬𝒔𝒑𝒆𝒓𝒐 𝒔𝒖𝒔 𝒐𝒓𝒂𝒄𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔, 𝒚 𝒏𝒐 𝒐𝒍𝒗𝒊𝒅𝒆𝒏, 𝒋𝒂𝒎á𝒔 𝒅𝒆𝒋𝒆𝒏 𝒅𝒆 𝒕𝒆𝒎𝒆𝒓... 𝑵𝒐𝒔 𝒗𝒆𝒓𝒆𝒎𝒐𝒔, 𝒉𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒆𝒍 𝒎𝒐𝒎𝒆𝒏𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝒒𝒖𝒆 𝒕𝒆𝒏𝒈𝒂𝒏 𝒆𝒍 𝒑𝒓𝒊𝒗𝒊𝒍𝒆𝒈𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒄𝒓𝒖𝒛𝒂𝒓 𝒏𝒖𝒆𝒗𝒂𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒎𝒊 𝒎𝒊𝒓𝒂𝒅𝒂.
    G̢͕̮̪̰͇̺͉̯̦̟͓̜͉̹̞̜̉̍͌ͬ͗͂ͮ͐͊̓ͦ̋̿ͮͬ̊̕͟͢͡ͅÏ̵̟̰͔̟̳̹̺͖ͤ̑ͫ͆̃ͪ̋̒̆ͭ̔̾͐͟͟͡V̡̨͔̰̫͔̱̰̺̤̹̬́̋̾̿̀̎ͫ͒ͯ̿ͣ̚̚͜_̵̷̧̡̩̲͚͐̕͟_ͪE̡̲̰̝̗ͯ̒̇͛̓̃́̐̎ͪ̽͡ Ṁ̵̛͔͓̩̪͋̓̄ͣ̒ͮ̾͢͠Ẽ͎̻̻̭̬̦̰ Y͙̤͇͍̭̟͎̘͇͈ͮ͆̀̃̎ͨ́́ͭ͜͝O̧̱̱̱̓̉ͫ̐ͯͦ̕͟_̷̘͖̞̺̬̼ͤ̆͢ͅǓ͎̞̬̼͕̱̹̬̯̖̝̖̼̫̟̱̥̺̳̺̏̉̂̈ͯ̏̈͘͠͡͡ͅR_͉͕̯ Ș̶̴͖̝̭̳̠͕̣̯̮̦̿ͦͪ̒̽̐ͬ̿ͮ̚̚͘͘͟͞ͅŎ̲͔̜̞̠̝̦̜̩͙̽̄̑ͩͣ̈̔̔̇́͢͟͟͡_̷̛̬̰̠̼͙̭ͭͥ̂͘Ų̵̵͉̻̭̠̦̟͎̣͔̝͆͛͆ͯ̇͗̀̉̈́̈̒̉̔̂̀͑͑̒̇̾̚͝͡͞ͅL̷̨͔̲͖̭̤̈̍́͆̀͂. 𝑯𝒐𝒍𝒂 𝒉𝒐𝒍𝒂, ¿𝑴𝒆 𝒆𝒏𝒕𝒊𝒆𝒏𝒅𝒆𝒔 𝒂𝒉𝒐𝒓𝒂? —Suena su voz, profunda y rasposa.— 𝑷𝒆𝒓𝒇𝒆𝒄𝒕𝒐... 𝑼𝒏 𝒑𝒍𝒂𝒄𝒆𝒓 𝒅𝒊𝒓𝒊𝒈𝒊𝒓𝒎𝒆 𝒂 𝒖𝒔𝒕𝒆𝒅𝒆𝒔, 𝒂𝒖𝒏𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒊𝒆𝒓𝒕𝒂𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒏𝒐 𝒍𝒐 𝒔𝒆𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒎í... 𝑺𝒂𝒍𝒖𝒅𝒐𝒔, 𝒂𝒍𝒎𝒂𝒔 𝒎𝒐𝒓𝒕𝒂𝒍𝒆𝒔, 𝒄𝒖𝒚𝒐 𝒗𝒂𝒍𝒐𝒓 𝒆𝒔 𝒕𝒂𝒏 𝒆𝒇í𝒎𝒆𝒓𝒐 𝒚 𝒍𝒊𝒎𝒊𝒕𝒂𝒅𝒐; 𝒂𝒈𝒓𝒂𝒅𝒆𝒛𝒄𝒂𝒏 𝒑𝒖𝒆𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒖𝒔𝒕𝒆𝒅𝒆𝒔 𝒆𝒔 𝒕𝒐𝒅𝒐 𝒖𝒏 𝒉𝒐𝒏𝒐𝒓 𝒑𝒐𝒅𝒆𝒓 𝒆𝒙𝒑𝒆𝒓𝒊𝒎𝒆𝒏𝒕𝒂𝒓 𝒆𝒍 𝒑𝒓𝒊𝒗𝒊𝒍𝒆𝒈𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒆𝒔𝒄𝒖𝒄𝒉𝒂𝒓 𝒎𝒊𝒔 𝒑𝒂𝒍𝒂𝒃𝒓𝒂𝒔. —Gira lentamente su copa de vino con un gesto delicado, mientras mantiene una mirada que irradia una sutil pero indiscutible superioridad.— 𝑬𝒔𝒕𝒆 𝒆𝒔 𝒔𝒊𝒎𝒑𝒍𝒆𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒖𝒏 𝒎𝒆𝒏𝒔𝒂𝒋𝒆 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒊𝒏𝒇𝒐𝒓𝒎𝒂𝒓𝒍𝒆𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒐𝒚 𝒅𝒊𝒔𝒑𝒖𝒆𝒔𝒕𝒐 𝒂 𝒆𝒔𝒄𝒖𝒄𝒉𝒂𝒓 𝒔𝒖𝒔 𝒔ú𝒑𝒍𝒊𝒄𝒂𝒔. 𝑶𝒓𝒆𝒏 𝒂 𝑴Í, 𝒚 𝒚𝒐, 𝒄𝒐𝒏 𝒎𝒊 𝒊𝒏𝒇𝒊𝒏𝒊𝒕𝒂 𝒔𝒂𝒃𝒊𝒅𝒖𝒓í𝒂, 𝒓𝒆𝒔𝒐𝒍𝒗𝒆𝒓é 𝒕𝒐𝒅𝒐𝒔 𝒔𝒖𝒔 𝒅𝒊𝒍𝒆𝒎𝒂𝒔, 𝒑𝒐𝒓 𝒖𝒏 𝒑𝒓𝒆𝒄𝒊𝒐 𝒂𝒃𝒔𝒐𝒍𝒖𝒕𝒂𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒊𝒓𝒓𝒊𝒔𝒐𝒓𝒊𝒐. 𝑨𝒅𝒆𝒍𝒂𝒏𝒕𝒆, 𝒂𝒍𝒎𝒂𝒔 𝒊𝒏𝒔𝒊𝒈𝒏𝒊𝒇𝒊𝒄𝒂𝒏𝒕𝒆𝒔, 𝒑𝒖𝒆𝒔 𝒔𝒐𝒚 𝒄𝒂𝒑𝒂𝒛 𝒅𝒆 𝒐𝒕𝒐𝒓𝒈𝒂𝒓 𝒗𝒂𝒍𝒐𝒓 𝒂 𝒔𝒖𝒔 𝒆𝒙𝒊𝒔𝒕𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂𝒔... 𝑬𝒔𝒑𝒆𝒓𝒐 𝒔𝒖𝒔 𝒐𝒓𝒂𝒄𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔, 𝒚 𝒏𝒐 𝒐𝒍𝒗𝒊𝒅𝒆𝒏, 𝒋𝒂𝒎á𝒔 𝒅𝒆𝒋𝒆𝒏 𝒅𝒆 𝒕𝒆𝒎𝒆𝒓... 𝑵𝒐𝒔 𝒗𝒆𝒓𝒆𝒎𝒐𝒔, 𝒉𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒆𝒍 𝒎𝒐𝒎𝒆𝒏𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝒒𝒖𝒆 𝒕𝒆𝒏𝒈𝒂𝒏 𝒆𝒍 𝒑𝒓𝒊𝒗𝒊𝒍𝒆𝒈𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒄𝒓𝒖𝒛𝒂𝒓 𝒏𝒖𝒆𝒗𝒂𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒎𝒊 𝒎𝒊𝒓𝒂𝒅𝒂.
    Me gusta
    Me enjaja
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • Y yo que tengo otro planes aun asi ...... quiero saber que pasara.
    Y yo que tengo otro planes aun asi ...... quiero saber que pasara.
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados