Acudo a la persona más inteligente que conozco.
Faust.
El deterioro de mi cuerpo ya es considerable.
La carne cede, el pulso se vuelve inestable, y el caos que antes sostenía ahora devora.
Aún no he encontrado la manera de sanar.
La protección del templo Elunai me concede treguas breves, apenas instantes robados al colapso.
No es suficiente.
Necesito buscar ayuda.
Necesito tiempo.
Y sé que, si alguien puede concedérmelo es Faust.
Acudo a la persona más inteligente que conozco.
Faust.
El deterioro de mi cuerpo ya es considerable.
La carne cede, el pulso se vuelve inestable, y el caos que antes sostenía ahora devora.
Aún no he encontrado la manera de sanar.
La protección del templo Elunai me concede treguas breves, apenas instantes robados al colapso.
No es suficiente.
Necesito buscar ayuda.
Necesito tiempo.
Y sé que, si alguien puede concedérmelo es Faust.