• Tal cual había prometido, hizo toda una alcoba doble para sus nuevas mascotas, colocando dos camas, juguetes, pequeñas neveras incluso con distintos bocadillos aunque nada de dulces, además de agua.
    Ahora esperaba que dicho lugar fuera del agrado de ambos, yendo a buscarles para presentarles su nueva habitación.

    —[4L4S_Radi0] y [2pAllas] ¿Qué les parece su nueva alcoba? Tal como prometí, tendrán comodidades, siempre que se comporten.—
    Tal cual había prometido, hizo toda una alcoba doble para sus nuevas mascotas, colocando dos camas, juguetes, pequeñas neveras incluso con distintos bocadillos aunque nada de dulces, además de agua. Ahora esperaba que dicho lugar fuera del agrado de ambos, yendo a buscarles para presentarles su nueva habitación. —[4L4S_Radi0] y [2pAllas] ¿Qué les parece su nueva alcoba? Tal como prometí, tendrán comodidades, siempre que se comporten.—
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  • —Esta jugando con Fat Nuggets. Esperando que Alastor vuelva pronto para ver si le deja salir del Hotel un ratito—
    —Esta jugando con Fat Nuggets. Esperando que Alastor vuelva pronto para ver si le deja salir del Hotel un ratito—
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  • En el penthouse, la penumbra se cierne como un manto pesado, apenas rota por el parpadeo de las llamas danzantes en la chimenea y el débil resplandor de una solitaria lámpara de pie.
    El frío se filtra por las grietas, envolviendo cada rincón en una atmósfera gélida y opresiva. Las sombras se alargan, creando rincones oscuros y desconocidos, mientras el silencio solo es interrumpido por el crepitar del fuego y el ocasional susurro del viento. Un aura de misterio y desolación impregna el lugar, haciéndolo sentir como si estuviera habitado por sombras y secretos oscuros.
    De pronto, el zorro Trinchera entre por la puerta principal llegando al living del lugar, escuchando un silencio ensordecedor.

    [Trinche2]
    En el penthouse, la penumbra se cierne como un manto pesado, apenas rota por el parpadeo de las llamas danzantes en la chimenea y el débil resplandor de una solitaria lámpara de pie. El frío se filtra por las grietas, envolviendo cada rincón en una atmósfera gélida y opresiva. Las sombras se alargan, creando rincones oscuros y desconocidos, mientras el silencio solo es interrumpido por el crepitar del fuego y el ocasional susurro del viento. Un aura de misterio y desolación impregna el lugar, haciéndolo sentir como si estuviera habitado por sombras y secretos oscuros. De pronto, el zorro Trinchera entre por la puerta principal llegando al living del lugar, escuchando un silencio ensordecedor. [Trinche2]
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  • No iba a negar que le causó cierta curiosidad esa peculiar forma de actuar del cervatillo, aunque dudó un poco antes de ir a buscarlo a su habitación, llamando a la puerta.
    Tenía la excusa de revisar si ya había o no expulsado del anillo de su esposa, así que no sería tan descabellado ir a verlo sin algún motivo aparente más que ese.

    —¿[Alastor]?—

    Abrió la puerta, asomándose apenas un poco y entrando a la habitación, yendo a ver si estaba en el dichoso nido.
    No iba a negar que le causó cierta curiosidad esa peculiar forma de actuar del cervatillo, aunque dudó un poco antes de ir a buscarlo a su habitación, llamando a la puerta. Tenía la excusa de revisar si ya había o no expulsado del anillo de su esposa, así que no sería tan descabellado ir a verlo sin algún motivo aparente más que ese. —¿[Alastor]?— Abrió la puerta, asomándose apenas un poco y entrando a la habitación, yendo a ver si estaba en el dichoso nido.
    Me encocora
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  • ¡Muy buenas tardes, perr*s! Aqui el verg*n favorito de muchos
    ¡Muy buenas tardes, perr*s! Aqui el verg*n favorito de muchos
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  • - Todavía se sentía del asco... Pero estar encerrado tampoco era algo que le agradara.
    Luego de algunos días de descanso al menos ya había sanado lo suficiente para poder moverse aún más. Todavía sentía algún dolor punzante, trataba de no hacer movimientos bruscos...

    Todavía se encargaba de las heridas de Alastor y lo continuaría haciendo hasta que sane por completo, pero ahora sólo quería una buena botella de alcohol. Con un poco de suerte lograría emborracharse hasta la cabeza y olvidar un poco.

    Se paseó por los pasillos del hotel hasta llegar al bar, su bar, donde rebuscó entre botellas hasta encontrar la que quería. Todavía con un dolor incómodo en el abdomen, se sentó en uno de los banquitos con un suspiro y comenzó a beber. Maldecía a Alastor por sus desgracias -
    - Todavía se sentía del asco... Pero estar encerrado tampoco era algo que le agradara. Luego de algunos días de descanso al menos ya había sanado lo suficiente para poder moverse aún más. Todavía sentía algún dolor punzante, trataba de no hacer movimientos bruscos... Todavía se encargaba de las heridas de Alastor y lo continuaría haciendo hasta que sane por completo, pero ahora sólo quería una buena botella de alcohol. Con un poco de suerte lograría emborracharse hasta la cabeza y olvidar un poco. Se paseó por los pasillos del hotel hasta llegar al bar, su bar, donde rebuscó entre botellas hasta encontrar la que quería. Todavía con un dolor incómodo en el abdomen, se sentó en uno de los banquitos con un suspiro y comenzó a beber. Maldecía a Alastor por sus desgracias -
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  • -El chico mafioso solo sonríe de forma engreida como siempre ante sus enemigos que solo le miran sorprendidos mientras restroceden-

    ¿Que sucede? ¿Pensaban que solo era un humano que solo usa armas? Por favor...¿cuantas veces no he hecho cosas que un humano común no es capaz de hacer?


    -El chico vuelve a sacar sus armas de fuego que parecen estar envueltas en la misma energía-


    Bien...¡bailemos un poco! ¡Les enseñare lo que éste humano es realmente capaz de hacer!
    -El chico mafioso solo sonríe de forma engreida como siempre ante sus enemigos que solo le miran sorprendidos mientras restroceden- ¿Que sucede? ¿Pensaban que solo era un humano que solo usa armas? Por favor...¿cuantas veces no he hecho cosas que un humano común no es capaz de hacer? -El chico vuelve a sacar sus armas de fuego que parecen estar envueltas en la misma energía- Bien...¡bailemos un poco! ¡Les enseñare lo que éste humano es realmente capaz de hacer!
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  • —Aclaración (Innecesaria a mi parecer).
    Soy un rey bastante permisivo, incluso dulce y comprensivo~
    Detesto la violencia sin justificación, evito el sadismo y, por ridículo que suene estando en el infierno, no soy quien goce de ver como se destripan unos a otros~—

    Mostró una amplia y muy cordial sonrisa, como todo buen tipo bonachón que era.

    —Pero... Si pretenden intentar pasar por encima de mi, retarme o, incluso, atacarme... Desearán que el infierno sea el último lugar en el cual pudieron haber terminado. El exterminio será su más anhelado escape de lo que puedo ser capaz de hacer.
    Eso es todo~—
    —Aclaración (Innecesaria a mi parecer). Soy un rey bastante permisivo, incluso dulce y comprensivo~ Detesto la violencia sin justificación, evito el sadismo y, por ridículo que suene estando en el infierno, no soy quien goce de ver como se destripan unos a otros~— Mostró una amplia y muy cordial sonrisa, como todo buen tipo bonachón que era. —Pero... Si pretenden intentar pasar por encima de mi, retarme o, incluso, atacarme... Desearán que el infierno sea el último lugar en el cual pudieron haber terminado. El exterminio será su más anhelado escape de lo que puedo ser capaz de hacer. Eso es todo~—
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  • Comienza a replantearse eso de tener a Alastor como "mascota". Debe admitirlo, se ve adorable en esa pequeña forma.

    —Me pregunto si seguirá siendo un riesgo siendo tan pequeño...
    Comienza a replantearse eso de tener a Alastor como "mascota". Debe admitirlo, se ve adorable en esa pequeña forma. —Me pregunto si seguirá siendo un riesgo siendo tan pequeño...
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  • Siete años atrás, él fue dejado por sus dos grandes amores, su esposa y, después, su hija.
    A pesar de estar destrozado, la imagen que quería dar era la del rey imponente, aquel que no sufre, que se mantiene con la cabeza en alto y, gracias a eso, la brecha entre ambos se hizo cada vez más grande hasta que el contacto era casi nulo.

    Lo que su pequeña princesa ignoraba era que, tras esa imagen de superioridad y frialdad aparente, había un ángel con las alas rotas, destrozado, mirando como se alejaba su segundo tesoro tal cual su esposa una vez lo hizo.
    Siete años atrás, él fue dejado por sus dos grandes amores, su esposa y, después, su hija. A pesar de estar destrozado, la imagen que quería dar era la del rey imponente, aquel que no sufre, que se mantiene con la cabeza en alto y, gracias a eso, la brecha entre ambos se hizo cada vez más grande hasta que el contacto era casi nulo. Lo que su pequeña princesa ignoraba era que, tras esa imagen de superioridad y frialdad aparente, había un ángel con las alas rotas, destrozado, mirando como se alejaba su segundo tesoro tal cual su esposa una vez lo hizo.
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