• Dime...
    Qué piensas sobre mi, ya sea bueno o no..~

    On rol )
    Dime... Qué piensas sobre mi, ya sea bueno o no..~ On rol )
    0 turnos 0 maullidos
  • ¿Aterradora? ¿Me encuentras aterradora?
    Por favor, soy tu aliada, al contrario, deberias sentirte feliz, yo protegeré tu sueño y tu vida.
    Mi lealtad estará contigo hasta que me pidas dejarte o hasta que te acompañe en tu lecho de muerte cuando envejezcas. —
    ¿Aterradora? ¿Me encuentras aterradora? Por favor, soy tu aliada, al contrario, deberias sentirte feliz, yo protegeré tu sueño y tu vida. Mi lealtad estará contigo hasta que me pidas dejarte o hasta que te acompañe en tu lecho de muerte cuando envejezcas. —
    Me gusta
    Me encocora
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Mi rostro siempre habla por mi, no puedo ocultar cuando alguien me desagrada, pero tampoco puedo disimular cuando alguien me agrada o me gusta.
    Mi rostro siempre habla por mi, no puedo ocultar cuando alguien me desagrada, pero tampoco puedo disimular cuando alguien me agrada o me gusta.
    Me gusta
    Me encocora
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • Si bien Satoru era alguien con actitud similar a la de un pavo real, demostrando su plumaje orgullosamente para disfrutar de la atención. También había otros días dónde prefería pasar desapercibido, simplemente relajarse y deleitarse con un poco de calma.

    Momentos en donde anhelaba no ser el foco de atención, descansar un poco de la fachada de ser el "hechicero más fuerte" en el que todos podían confiar y depender. Hoy solo quería ser Satoru, sin ningún título de grandeza.

    Estaba consciente que no es que pudiese ocultar tan fácilmente esos rasgos tan reconocibles que lo hacían Satoru Gojo, como lo eran su cabello blanco y sus ojos azules. Sin embargo, podía cubrirlos lo suficiente para no llamar la atención.

    Una sudadera gris, cubrebocas y lentes de sol serían el escudo que le ayudaría a garantizar su tranquilidad por ese día. Así es que una vez preparado, se dispuso a salir de su departamento y tratar de gozar de su paseo.

    →﹐ ﹒ ──── ──── ﹒⟢ ⋮ 𝐻𝑎𝑠𝘩𝑡𝑎𝑔: #JJK
    Si bien Satoru era alguien con actitud similar a la de un pavo real, demostrando su plumaje orgullosamente para disfrutar de la atención. También había otros días dónde prefería pasar desapercibido, simplemente relajarse y deleitarse con un poco de calma. Momentos en donde anhelaba no ser el foco de atención, descansar un poco de la fachada de ser el "hechicero más fuerte" en el que todos podían confiar y depender. Hoy solo quería ser Satoru, sin ningún título de grandeza. Estaba consciente que no es que pudiese ocultar tan fácilmente esos rasgos tan reconocibles que lo hacían Satoru Gojo, como lo eran su cabello blanco y sus ojos azules. Sin embargo, podía cubrirlos lo suficiente para no llamar la atención. Una sudadera gris, cubrebocas y lentes de sol serían el escudo que le ayudaría a garantizar su tranquilidad por ese día. Así es que una vez preparado, se dispuso a salir de su departamento y tratar de gozar de su paseo. →﹐ 🍡 ﹒ ──── 🍵──── ﹒⟢ ⋮ 𝐻𝑎𝑠𝘩𝑡𝑎𝑔: #JJK
    Me encocora
    Me gusta
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • — Soy toda oidos~ asi que dime, qué misión haremos hoy?
    — Soy toda oidos~ asi que dime, qué misión haremos hoy?
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • — Cuento con el apoyo de mis seres queridos
    — Cuento con el apoyo de mis seres queridos
    Me gusta
    Me encocora
    2
    2 turnos 0 maullidos
  • *Usando un hermoso vestido elefante, Aimi se alistó para ser lq anfitriona, esperando al visitante mientras tiene una luz en su mano.

    Su largo cabello suelto caía como cascada por su espalda, el vestido solo resalta su esbelta figura.

    Ella estaba de lo mas tranquila mirando a donde llegaría el invitado. *

    Bienvenido...


    *Dijo la joven mientras sus ojos destellaron de un azul intenso. *

    Sere tu guia, por favor sígueme.

    *Comentó para asi iniciar su caminata*
    *Usando un hermoso vestido elefante, Aimi se alistó para ser lq anfitriona, esperando al visitante mientras tiene una luz en su mano. Su largo cabello suelto caía como cascada por su espalda, el vestido solo resalta su esbelta figura. Ella estaba de lo mas tranquila mirando a donde llegaría el invitado. * Bienvenido... *Dijo la joven mientras sus ojos destellaron de un azul intenso. * Sere tu guia, por favor sígueme. *Comentó para asi iniciar su caminata*
    Me encocora
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Rodeado de libros de todo tipo, antiguos tomos polvorientos, algunos más viejos que yo. Las páginas se acumulaban en el escritorio mientras las leía en una búsqueda frenética por una respuesta, por una forma de silenciar esa voz que no dejaba de atormentarme.

    Ya era una búsqueda desesperada. Busqué entre los libros antiguos, pergaminos polvorientos que había recolectado durante siglos. Arcanos olvidados, rituales prohibidos, cualquier cosa que pudiera ofrecerme un respiro. Sabía que adentrarme en estos conocimientos sin precauciones podría ser peligroso, pero el miedo superaba cualquier precaución.

    "¿De verdad crees que un simple libro te salvará? Patético..."

    Pero incluso en mi esfuerzo, la voz no me daba tregua. Se reía de mí, un eco susurrante que parecía deslizarse entre las páginas abiertas, burlándose de cada intento fallido.

    “Buscas respuestas en esos viejos tomos, pero sabes que no encontrarás nada que te salve, cobarde,” se burlaba la voz oscura, un tono siniestro que reverberaba en mi mente. “Solo eres un vampiro que se niega a aceptar su verdadera naturaleza. Eres débil, y lo sabes.”

    Cerré otro libro con un golpe seco, apretando la mandíbula mientras el peso de mi propia frustración crecía.

    “Es inútil, Heinrich. Nunca escaparás de lo que eres. Estás destinado a ser como yo.”

    Sentía que cada rincón de mi casa, cada sombra en la habitación, estaba impregnada de esa presencia oscura que no me dejaba en paz. Y, aun así, no podía dejar de buscar, de rasgar cada página en busca de algo, cualquier cosa que me diera la esperanza de que no estaba destinado a caer ante esa parte oscura que me acechaba.

    -¡Cállate!

    Grité con todas mis fuerzas, mi voz quebrándose en la soledad de la estancia. Las velas parpadearon ante el bramido de mi desesperación, y por un segundo, el silencio llenó la habitación.

    -No... no voy a ser como tú...
    Rodeado de libros de todo tipo, antiguos tomos polvorientos, algunos más viejos que yo. Las páginas se acumulaban en el escritorio mientras las leía en una búsqueda frenética por una respuesta, por una forma de silenciar esa voz que no dejaba de atormentarme. Ya era una búsqueda desesperada. Busqué entre los libros antiguos, pergaminos polvorientos que había recolectado durante siglos. Arcanos olvidados, rituales prohibidos, cualquier cosa que pudiera ofrecerme un respiro. Sabía que adentrarme en estos conocimientos sin precauciones podría ser peligroso, pero el miedo superaba cualquier precaución. "¿De verdad crees que un simple libro te salvará? Patético..." Pero incluso en mi esfuerzo, la voz no me daba tregua. Se reía de mí, un eco susurrante que parecía deslizarse entre las páginas abiertas, burlándose de cada intento fallido. “Buscas respuestas en esos viejos tomos, pero sabes que no encontrarás nada que te salve, cobarde,” se burlaba la voz oscura, un tono siniestro que reverberaba en mi mente. “Solo eres un vampiro que se niega a aceptar su verdadera naturaleza. Eres débil, y lo sabes.” Cerré otro libro con un golpe seco, apretando la mandíbula mientras el peso de mi propia frustración crecía. “Es inútil, Heinrich. Nunca escaparás de lo que eres. Estás destinado a ser como yo.” Sentía que cada rincón de mi casa, cada sombra en la habitación, estaba impregnada de esa presencia oscura que no me dejaba en paz. Y, aun así, no podía dejar de buscar, de rasgar cada página en busca de algo, cualquier cosa que me diera la esperanza de que no estaba destinado a caer ante esa parte oscura que me acechaba. -¡Cállate! Grité con todas mis fuerzas, mi voz quebrándose en la soledad de la estancia. Las velas parpadearon ante el bramido de mi desesperación, y por un segundo, el silencio llenó la habitación. -No... no voy a ser como tú...
    Me gusta
    Me shockea
    2
    15 turnos 0 maullidos
  • Yo Deirdre ofrezco a ti, mi experiencia, mi fuerza y mi sapiencia.
    Que mis largos años de vida sirvan para llevar a cabo la justicia pertinente.
    Mi lanza es tuya, úsala de la forma más prudente.
    Si te preguntas "¿por que no ayudé antes?"
    Las anteriores amenazas no necesitaban a alguien como yo.
    Yo Deirdre ofrezco a ti, mi experiencia, mi fuerza y mi sapiencia. Que mis largos años de vida sirvan para llevar a cabo la justicia pertinente. Mi lanza es tuya, úsala de la forma más prudente. Si te preguntas "¿por que no ayudé antes?" Las anteriores amenazas no necesitaban a alguien como yo.
    Me gusta
    Me encocora
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Finalmente sus alas habían terminado de regenerarse por completo, o por lo menos en gran medida, extendiéndolas y mirando las plumas revueltas, algunas que aún no crecían del todo y otras desprendidas, comenzando a acicalarse con calma, sintiendo un escalofrío.

    —Mierda... quedaron más sensibles...
    Finalmente sus alas habían terminado de regenerarse por completo, o por lo menos en gran medida, extendiéndolas y mirando las plumas revueltas, algunas que aún no crecían del todo y otras desprendidas, comenzando a acicalarse con calma, sintiendo un escalofrío. —Mierda... quedaron más sensibles...
    Me shockea
    Me encocora
    3
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados