• - Muy buenos días, el almuerzo estará listo para la hora prevista. Para empezar tenemos Pelmeni, que son empanadillas pequeñas hechas con carne picada, carne de res, hervidos y luego mayormente servidos con crema agria, le pongo también mostaza por si se le apetece. De primer plato; Shchi, es una sopa aparentemente simple con un complejo sabor. Mientras que puede parecer una simple sopa de repollo, es de hecho una sopa liviana, pero potente hecha de chucrut, repollo u otras hojas verdes. Shchi es una parte integral de la cocina rusa y ha sido comida casi a diario durante siglos. Disfrute de un cuenco de shchi con crema agria y una rodaja de pan negro de centeno. De segundo, Esturión, horneado con vegetales o unte algo de caviar negro en pan de salvado o en unos panqueques salados. Y de postre, Pierogi de cerezas. - Comentó educadamente a los presentes de la Mansión de la familia. - Le recuerdo que la reunión de esta tarde la han confirmado. Ahora si me disculpan. - Dijo educadamente para retirarse nuevamente.
    - Muy buenos días, el almuerzo estará listo para la hora prevista. Para empezar tenemos Pelmeni, que son empanadillas pequeñas hechas con carne picada, carne de res, hervidos y luego mayormente servidos con crema agria, le pongo también mostaza por si se le apetece. De primer plato; Shchi, es una sopa aparentemente simple con un complejo sabor. Mientras que puede parecer una simple sopa de repollo, es de hecho una sopa liviana, pero potente hecha de chucrut, repollo u otras hojas verdes. Shchi es una parte integral de la cocina rusa y ha sido comida casi a diario durante siglos. Disfrute de un cuenco de shchi con crema agria y una rodaja de pan negro de centeno. De segundo, Esturión, horneado con vegetales o unte algo de caviar negro en pan de salvado o en unos panqueques salados. Y de postre, Pierogi de cerezas. - Comentó educadamente a los presentes de la Mansión de la familia. - Le recuerdo que la reunión de esta tarde la han confirmado. Ahora si me disculpan. - Dijo educadamente para retirarse nuevamente.
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  • Luz serpenteante, sombras nebulosas.
    Textos impíos, estudios incesantes.
    Leve luz de luna lograba alcanzar a iluminar una pequeña parte de una página del pesado ejemplar postrado sobre la barra dentro de un viejo establecimiento.

    Línea a línea, párrafo tras párrafo.

    Absurdo.

    Un vaso de licor aguardaba del otro lado sobre la barra.

    Poderío. Cuidado.

    Se hallaba un libro abierto encima del gran tomo, dando el privilegio a su lectora de poder descifrar y saber los conocimientos que guardaban estas profanas escrituras. Un poco más a un lado, un cuaderno de bolsillo, también abierto, recibiendo solo la pulpa de esos jugosos saberes.

    Sensatez. Secreto.

    Con su índice y pulgar extinguió la llama de la vela que la acompañaba e iluminaba su alrededor, después de tomar lo que quedaba del vaso y recoger sus pertenencias. Salió del local. Sin tener que soltar alguna cosa, se las arregló para buscar las llaves en alguno de los bolsillos de su vestido y asegurarse de que la tienda, quedara bien cerrada.

    Dio la vuelta y subió las escaleras hacia su apartamento, dirigiéndose directamente a su habitación, para guardar los libros y sus apuntes en un lugar seguro. Fue a la cocina dónde encontró la botella de licor abierta. Se sirvió otro trago. Lo tomó. La sensación cálida recorrió su garganta. Volteó hacia el espejo. Círculos oscuros rodeaban sus ojos, pupilas dilatadas, respiración desigual.

    Miró la hora, faltaban más que unas cuantas horas para el siguiente día.

    Entró a su cuarto de baño y se quitó la ropa, de una dejó que el agua fresca de la ducha impactara sobre su rostro, y de ahí, el resto de su cuerpo, mismo que fue despojado de cualquier remanente de tensión ocasionado por la ardua sección de estudio ejecutada hace un rato. El aroma floral de los productos de higiene impregnó en el ambiente. Envolvió su cabello con una toalla después de colocarse la bata de baño. Dio una cepillada rápida a sus dientes.

    Sobre la cama yacían unos cuantos objetos, regalos que recibió por parte de algunos allegados. Se sentó a un lado mientras los miraba, una sonrisa de lado naturalmente se formó en su rostro.

    "Feliz cumpleaños" decía un sobre con letra manuscrita. No se atrevía a abrirlo, sabía de quien venía. Sacar la carta sería como abrir deliberadamente la caja de pandora.

    Se vistió con un conjunto para dormir y se acostó, sin sueño, volteó hacia su guardarropa deseando tener alguna excusa para levantarse para cambiarse completamente de ropa y hacer reventar con una gran fiesta excesiva y también pecaminosa, este intento de apartamento.

    Los tragos de licor comenzaban a hacer efecto, su visión se nubló por un segundo. Se levantó de la cama y caminó a la sala de estar, descolgó el teléfono de casa y marcó a su amigo.

    Charles Grey
    Luz serpenteante, sombras nebulosas. Textos impíos, estudios incesantes. Leve luz de luna lograba alcanzar a iluminar una pequeña parte de una página del pesado ejemplar postrado sobre la barra dentro de un viejo establecimiento. Línea a línea, párrafo tras párrafo. Absurdo. Un vaso de licor aguardaba del otro lado sobre la barra. Poderío. Cuidado. Se hallaba un libro abierto encima del gran tomo, dando el privilegio a su lectora de poder descifrar y saber los conocimientos que guardaban estas profanas escrituras. Un poco más a un lado, un cuaderno de bolsillo, también abierto, recibiendo solo la pulpa de esos jugosos saberes. Sensatez. Secreto. Con su índice y pulgar extinguió la llama de la vela que la acompañaba e iluminaba su alrededor, después de tomar lo que quedaba del vaso y recoger sus pertenencias. Salió del local. Sin tener que soltar alguna cosa, se las arregló para buscar las llaves en alguno de los bolsillos de su vestido y asegurarse de que la tienda, quedara bien cerrada. Dio la vuelta y subió las escaleras hacia su apartamento, dirigiéndose directamente a su habitación, para guardar los libros y sus apuntes en un lugar seguro. Fue a la cocina dónde encontró la botella de licor abierta. Se sirvió otro trago. Lo tomó. La sensación cálida recorrió su garganta. Volteó hacia el espejo. Círculos oscuros rodeaban sus ojos, pupilas dilatadas, respiración desigual. Miró la hora, faltaban más que unas cuantas horas para el siguiente día. Entró a su cuarto de baño y se quitó la ropa, de una dejó que el agua fresca de la ducha impactara sobre su rostro, y de ahí, el resto de su cuerpo, mismo que fue despojado de cualquier remanente de tensión ocasionado por la ardua sección de estudio ejecutada hace un rato. El aroma floral de los productos de higiene impregnó en el ambiente. Envolvió su cabello con una toalla después de colocarse la bata de baño. Dio una cepillada rápida a sus dientes. Sobre la cama yacían unos cuantos objetos, regalos que recibió por parte de algunos allegados. Se sentó a un lado mientras los miraba, una sonrisa de lado naturalmente se formó en su rostro. "Feliz cumpleaños" decía un sobre con letra manuscrita. No se atrevía a abrirlo, sabía de quien venía. Sacar la carta sería como abrir deliberadamente la caja de pandora. Se vistió con un conjunto para dormir y se acostó, sin sueño, volteó hacia su guardarropa deseando tener alguna excusa para levantarse para cambiarse completamente de ropa y hacer reventar con una gran fiesta excesiva y también pecaminosa, este intento de apartamento. Los tragos de licor comenzaban a hacer efecto, su visión se nubló por un segundo. Se levantó de la cama y caminó a la sala de estar, descolgó el teléfono de casa y marcó a su amigo. [EarlGrey]
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  • No más niñita tierna. Jaja!

    La habitación estaba llena de gente, pero la chica solo veía a él. Estaba rodeado de chicas sonrientes, riendo y tocándolo, y ella se sentía como si estuviera quemando por dentro.

    Se acercó a él con pasos lentos y deliberados, su corazón latiendo con fuerza en su pecho. Su rostro usualmente tierno y sonriente había dado paso a una expresión dura y dominante.

    "¿Qué pasa aquí?", preguntó ella, su voz baja y peligrosa.

    Él se dio la vuelta, sorprendido por su tono. "Nada, solo estoy pasando el rato", dijo él, sonriendo.

    Pero la chica no se dejó engañar. Podía ver la forma en que las otras chicas lo miraban, la forma en que él las tocaba y las hacía reír. Se sentía traicionada.

    "No te atreves a mentirme", dijo ella, su voz subiendo de tono. "Sé lo que estás haciendo"..

    La chica se acercó más, su rostro cerca del suyo. "Tú me perteneces", dijo ella, su voz baja y sensual. "No te permito que coquetees con otras".

    Él se sintió atrapado por su mirada, por su intensidad. Nunca había visto a la chica así antes, y se sentía atraído y asustado al mismo tiempo


    La chica lo miró fijamente, su corazón latiendo con fuerza. Luego, sin decir una palabra, lo tomó del brazo y lo sacó de la habitación.

    La gente los miraba, sorprendida por la escena. Pero la chica no se importaba. Solo quería estar a solas con él, quería hacerle entender que él era suyo.

    Una vez fuera de la habitación.
    No más niñita tierna. Jaja! La habitación estaba llena de gente, pero la chica solo veía a él. Estaba rodeado de chicas sonrientes, riendo y tocándolo, y ella se sentía como si estuviera quemando por dentro. Se acercó a él con pasos lentos y deliberados, su corazón latiendo con fuerza en su pecho. Su rostro usualmente tierno y sonriente había dado paso a una expresión dura y dominante. "¿Qué pasa aquí?", preguntó ella, su voz baja y peligrosa. Él se dio la vuelta, sorprendido por su tono. "Nada, solo estoy pasando el rato", dijo él, sonriendo. Pero la chica no se dejó engañar. Podía ver la forma en que las otras chicas lo miraban, la forma en que él las tocaba y las hacía reír. Se sentía traicionada. "No te atreves a mentirme", dijo ella, su voz subiendo de tono. "Sé lo que estás haciendo".. La chica se acercó más, su rostro cerca del suyo. "Tú me perteneces", dijo ella, su voz baja y sensual. "No te permito que coquetees con otras". Él se sintió atrapado por su mirada, por su intensidad. Nunca había visto a la chica así antes, y se sentía atraído y asustado al mismo tiempo La chica lo miró fijamente, su corazón latiendo con fuerza. Luego, sin decir una palabra, lo tomó del brazo y lo sacó de la habitación. La gente los miraba, sorprendida por la escena. Pero la chica no se importaba. Solo quería estar a solas con él, quería hacerle entender que él era suyo. Una vez fuera de la habitación.
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  • Good Night...
    I wish you a wonderful night and dream beautiful things.
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  • -A el final de cuentas solo soy una persona normal
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  • Mmnh, solo 5 minutos más...

    - murmura medio dormida al escuchar la alarma sonar, pero no se dió cuenta que sonó de noche. La dejó mal programada -(?)
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  • Carmina miraba la fotografía que su amiga Jade le había tomado en un momento de distracción. La imagen mostraba su figura desde la espalda, con el cabello cayendo en ondas largas y doradas sobre su vestido blanco, mientras observaba un plano de una embarcación en la pared, perdida en sus pensamientos. Había una suavidad en la escena, una especie de nostalgia que impregnaba la imagen con una calidez distante. Sin embargo, al mirarla, Carmina sentía que aquella persona capturada en el instante no era realmente ella.

    Era una sensación extraña. Carmina observaba cada detalle: la silla antigua en la que estaba sentada, el suave brillo que caía sobre su cabello y el reflejo difuso del atardecer iluminando la habitación. Aquel lugar, aquella pose, aquella serenidad que desprendía la imagen, parecían pertenecer a alguien más. ¿Cuándo había dejado de reconocerse en las fotografías? ¿En qué momento se había convertido en una espectadora de su propia vida?

    Jade, con quien había entablado una amistad no hacía mucho, había capturado la imagen con cariño, buscando mostrar una faceta de Carmina que ella misma parecía haber olvidado. No compartían recuerdos de infancia ni aventuras pasadas, pero Jade tenía una habilidad especial para captar momentos que reflejaban la esencia de las personas. Aun así, al ver la imagen, Carmina solo sentía un vacío. La mujer de la fotografía parecía tranquila, en paz, como si estuviera soñando con mares lejanos y aventuras que aún no vivía. Sin embargo, ella misma se sentía atrapada, como si los sueños de esa versión idealizada de sí misma estuvieran tan lejos como el horizonte al que miraba.

    —¿De verdad soy yo? —murmuró, sin esperar una respuesta.

    Carmina cerró los ojos, intentando reconectar con esa parte de ella que una vez se sintió libre y soñadora. Quizás algún día, se convencería de que aquella imagen no era solo una ilusión. Tal vez, con el tiempo, lograría volver a sentirse tan llena de paz como la mujer que veía en la fotografía.
    Carmina miraba la fotografía que su amiga Jade le había tomado en un momento de distracción. La imagen mostraba su figura desde la espalda, con el cabello cayendo en ondas largas y doradas sobre su vestido blanco, mientras observaba un plano de una embarcación en la pared, perdida en sus pensamientos. Había una suavidad en la escena, una especie de nostalgia que impregnaba la imagen con una calidez distante. Sin embargo, al mirarla, Carmina sentía que aquella persona capturada en el instante no era realmente ella. Era una sensación extraña. Carmina observaba cada detalle: la silla antigua en la que estaba sentada, el suave brillo que caía sobre su cabello y el reflejo difuso del atardecer iluminando la habitación. Aquel lugar, aquella pose, aquella serenidad que desprendía la imagen, parecían pertenecer a alguien más. ¿Cuándo había dejado de reconocerse en las fotografías? ¿En qué momento se había convertido en una espectadora de su propia vida? Jade, con quien había entablado una amistad no hacía mucho, había capturado la imagen con cariño, buscando mostrar una faceta de Carmina que ella misma parecía haber olvidado. No compartían recuerdos de infancia ni aventuras pasadas, pero Jade tenía una habilidad especial para captar momentos que reflejaban la esencia de las personas. Aun así, al ver la imagen, Carmina solo sentía un vacío. La mujer de la fotografía parecía tranquila, en paz, como si estuviera soñando con mares lejanos y aventuras que aún no vivía. Sin embargo, ella misma se sentía atrapada, como si los sueños de esa versión idealizada de sí misma estuvieran tan lejos como el horizonte al que miraba. —¿De verdad soy yo? —murmuró, sin esperar una respuesta. Carmina cerró los ojos, intentando reconectar con esa parte de ella que una vez se sintió libre y soñadora. Quizás algún día, se convencería de que aquella imagen no era solo una ilusión. Tal vez, con el tiempo, lograría volver a sentirse tan llena de paz como la mujer que veía en la fotografía.
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  • ━ ꜰᴇʟɪᴢ ʜᴀʟʟᴏᴡᴇᴇɴ ɢᴇɴᴛᴇ ʜᴇʀᴍᴏꜱᴀ. ᴇꜱᴘᴇʀᴏ ǫᴜᴇ ʜᴀʏᴀɴ ʀᴇᴄᴀᴜᴅᴀᴅᴏ ᴛᴀɴᴛᴏꜱ ᴅᴜʟᴄᴇꜱ ᴄᴏᴍᴏ ᴘᴜᴇᴅᴀɴ. ʏᴏ... ꜱᴏʟᴏ ᴛᴜᴠᴇ ǫᴜᴇ ᴀꜱᴇꜱɪɴᴀʀ ᴀ ᴀʟɢᴜɪᴇɴ ᴇɴ ꜱɪʟᴇɴᴄɪᴏ... ~
    ━ ꜰᴇʟɪᴢ ʜᴀʟʟᴏᴡᴇᴇɴ ɢᴇɴᴛᴇ ʜᴇʀᴍᴏꜱᴀ. ᴇꜱᴘᴇʀᴏ ǫᴜᴇ ʜᴀʏᴀɴ ʀᴇᴄᴀᴜᴅᴀᴅᴏ ᴛᴀɴᴛᴏꜱ ᴅᴜʟᴄᴇꜱ ᴄᴏᴍᴏ ᴘᴜᴇᴅᴀɴ. ʏᴏ... ꜱᴏʟᴏ ᴛᴜᴠᴇ ǫᴜᴇ ᴀꜱᴇꜱɪɴᴀʀ ᴀ ᴀʟɢᴜɪᴇɴ ᴇɴ ꜱɪʟᴇɴᴄɪᴏ... ~
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  • "𝐀𝐮𝐧 𝐦𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐩𝐢𝐞𝐫𝐭𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐭𝐨𝐬,
    𝐬𝐢𝐧𝐭𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐦𝐢𝐬 𝐩𝐞𝐧𝐬𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐧 𝐚𝐫𝐫𝐞𝐩𝐞𝐧𝐭𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨."
    𝘕𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘥𝘪𝘤𝘪𝘦𝘴 𝘵𝘶𝘴 𝘭á𝘨𝘳𝘪𝘮𝘢𝘴 𝘦𝘯 𝘢𝘭𝘨𝘶𝘪𝘦𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘪 𝘴𝘪𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘱𝘶𝘦𝘥𝘦𝘴 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘳.
    "𝐀𝐮𝐧 𝐦𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐩𝐢𝐞𝐫𝐭𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐭𝐨𝐬, 𝐬𝐢𝐧𝐭𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐦𝐢𝐬 𝐩𝐞𝐧𝐬𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐧 𝐚𝐫𝐫𝐞𝐩𝐞𝐧𝐭𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨." 𝘕𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘥𝘪𝘤𝘪𝘦𝘴 𝘵𝘶𝘴 𝘭á𝘨𝘳𝘪𝘮𝘢𝘴 𝘦𝘯 𝘢𝘭𝘨𝘶𝘪𝘦𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘪 𝘴𝘪𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘱𝘶𝘦𝘥𝘦𝘴 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘳.
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  • —Hank regreso al mundo de los mortales a la fuerza,quebrantando todas las barreras de la vida y la muerte,este regreso de una manera particular,este regreso justo en donde fue enterrado,no le costo mucho salir ya que solo tuvo excarvar unos pocos metros hasta descubrir la superficie,por suerte fue enterrado con su espada original,la cual no se daño con el paso de los años gracias al metal de gran calidad,Hank luego de encontrar la forma de bañarse,camino hasta la ciudad y alli intento ubicar la central de operaciones de su hijo,cosa que no fue dificil debido al ataque al cuartel de la A.A.M unos dias antes,este solo siguio a los soldados hasta una base en las afueras de la ciudad,el logro infiltrarse en silencio hasta los apocentos de Sirius,este estaba charlando con Cassandra sobre su triunfo,asi que este decidio interrumpir—

    "En mis tiempos,nosotros dirigiamos nuestro ejercito,no nos mandaba nadie"


    —Ambos se quedaron en silencio,en especial Sirius quien veia a su padre en persona por primera vez—


    "Sirius..hijo mio...has crecido tanto...pensar que la ultima vez que te vi estabas en mis brazos...te pareces tanto a mi"


    —Sirius no pudo responder,bajo el casco habia un hombre al borde de las lagrimas,Cassandra sabía eso por lo que tomo la palabra—


    "No se a quien te refieres..Wimbleton,Sirius murió el dia que una de tus hijas lo dejo morir en una zanja"

    —Dijo Cassandra mientras metia sus manos dentro de su tunica—


    "Eso fue decision de ambos,el querer matarse fue culpa mia por no haber estado alli"


    —Hank tomaba su espada y empezaba a deseunfarla—

    "Pues...que mal padre"

    —Cassandra se quito la tunica y mostro una espada corta pero dentada,por lo que si ella le encajaba un solo espadazo lo dejaria mal herido,ella salto hacia Hank y ambos empezaron un enfrentamiento con sus espadas,mientras Sirius observaba totalmente atonito,no sabia a quien deberia ayudar en el combate—
    —Hank regreso al mundo de los mortales a la fuerza,quebrantando todas las barreras de la vida y la muerte,este regreso de una manera particular,este regreso justo en donde fue enterrado,no le costo mucho salir ya que solo tuvo excarvar unos pocos metros hasta descubrir la superficie,por suerte fue enterrado con su espada original,la cual no se daño con el paso de los años gracias al metal de gran calidad,Hank luego de encontrar la forma de bañarse,camino hasta la ciudad y alli intento ubicar la central de operaciones de su hijo,cosa que no fue dificil debido al ataque al cuartel de la A.A.M unos dias antes,este solo siguio a los soldados hasta una base en las afueras de la ciudad,el logro infiltrarse en silencio hasta los apocentos de Sirius,este estaba charlando con Cassandra sobre su triunfo,asi que este decidio interrumpir— "En mis tiempos,nosotros dirigiamos nuestro ejercito,no nos mandaba nadie" —Ambos se quedaron en silencio,en especial Sirius quien veia a su padre en persona por primera vez— "Sirius..hijo mio...has crecido tanto...pensar que la ultima vez que te vi estabas en mis brazos...te pareces tanto a mi" —Sirius no pudo responder,bajo el casco habia un hombre al borde de las lagrimas,Cassandra sabía eso por lo que tomo la palabra— "No se a quien te refieres..Wimbleton,Sirius murió el dia que una de tus hijas lo dejo morir en una zanja" —Dijo Cassandra mientras metia sus manos dentro de su tunica— "Eso fue decision de ambos,el querer matarse fue culpa mia por no haber estado alli" —Hank tomaba su espada y empezaba a deseunfarla— "Pues...que mal padre" —Cassandra se quito la tunica y mostro una espada corta pero dentada,por lo que si ella le encajaba un solo espadazo lo dejaria mal herido,ella salto hacia Hank y ambos empezaron un enfrentamiento con sus espadas,mientras Sirius observaba totalmente atonito,no sabia a quien deberia ayudar en el combate—
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