No sabe por qué ha accedido a ir. Hace tiempo que evita los trajes ajustados, aquellos que le provocan un escozor en los arañazos y quemaduras de su cuerpo. Se mueve incómodo, sabiendo que todas las miradas acuden a él porque no se ha molestado en cambiar su llamativo pelo despeinado o los pendientes que adornan su oreja. En realidad, las pintas que lleva le son indiferentes, sabe que está incómodo porque se siente apresado, imposible de comparar a la libertad que se tiene sobre un dragón.
Tampoco puede engañarse a sí mismo y decir que no sabe por qué está allí. Supo que tendría que acudir en cuanto leyó quiénes organizaban el evento. ¿Y si hubiera alguna posibilidad de verla? Con ese sentimiento vive constantemente en el pasado, algunas veces enfadado, frustrado, otras... Tan solo deseaba poder estar a su lado; ella siempre levantaba aquel tipo de pasiones y él no podía escapar.
Coge una copa de una de las bandejas y barre con la mirada los distintos invitados, no solo buscando una improbable cabellera rubia sino también a sus propios compañeros de oficina, qué menos que tener algo de compañía.
Los ojos perdidos en el otro lado de la extensa sala. Apenas logra dar dos pasos seguidos cuando choca con alguien y la copa se sacude vertiendo todo el contenido sobre el desconocido.
No hubo disculpa por su parte porque no tardó en reconocer a quién acababa de arruinar el vestido.
No sabe por qué ha accedido a ir. Hace tiempo que evita los trajes ajustados, aquellos que le provocan un escozor en los arañazos y quemaduras de su cuerpo. Se mueve incómodo, sabiendo que todas las miradas acuden a él porque no se ha molestado en cambiar su llamativo pelo despeinado o los pendientes que adornan su oreja. En realidad, las pintas que lleva le son indiferentes, sabe que está incómodo porque se siente apresado, imposible de comparar a la libertad que se tiene sobre un dragón.
Tampoco puede engañarse a sí mismo y decir que no sabe por qué está allí. Supo que tendría que acudir en cuanto leyó quiénes organizaban el evento. ¿Y si hubiera alguna posibilidad de verla? Con ese sentimiento vive constantemente en el pasado, algunas veces enfadado, frustrado, otras... Tan solo deseaba poder estar a su lado; ella siempre levantaba aquel tipo de pasiones y él no podía escapar.
Coge una copa de una de las bandejas y barre con la mirada los distintos invitados, no solo buscando una improbable cabellera rubia sino también a sus propios compañeros de oficina, qué menos que tener algo de compañía.
Los ojos perdidos en el otro lado de la extensa sala. Apenas logra dar dos pasos seguidos cuando choca con alguien y la copa se sacude vertiendo todo el contenido sobre el desconocido.
No hubo disculpa por su parte porque no tardó en reconocer a quién acababa de arruinar el vestido.