• Hiro: Quiero agradecerles a todos a quienes conocí aqui por haber hecho de este un gran año para mi, quiero que tengan un gran año nuevo todos aqui!!! Han hecho muy feliz a este robot, los quiero muchisimo X3!!!!!

    (El chico ya esta bien vestido y preparado para la fiesta de año nuevo en el infierno)
    Hiro: Quiero agradecerles a todos a quienes conocí aqui por haber hecho de este un gran año para mi, quiero que tengan un gran año nuevo todos aqui!!! Han hecho muy feliz a este robot, los quiero muchisimo X3!!!!! (El chico ya esta bien vestido y preparado para la fiesta de año nuevo en el infierno)
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  • (Miyo lleva celebrando año nuevo desde hace una semana con sus primos, para el, el dia de mañana no será nada nuevo)


    Miyo: >XD!!!!
    (Miyo lleva celebrando año nuevo desde hace una semana con sus primos, para el, el dia de mañana no será nada nuevo) Miyo: >XD!!!! 🍺 🍺 🍺 🍺 🍺 🍺
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  • Buenas! , les deseo un último día del este año tan maravilloso con todo el corazón y que la pasen muy lindo con sus seres queridos y amados por recibir un nuevo años de fe y esperanza con amor

    Su amiga Nyx ♥️
    Buenas! , les deseo un último día del este año tan maravilloso con todo el corazón y que la pasen muy lindo con sus seres queridos y amados por recibir un nuevo años de fe y esperanza con amor Su amiga Nyx ♥️🌠
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  • Bueno, aquí despertando, espero y esté último día del año sea una maravilla.
    Bueno, aquí despertando, espero y esté último día del año sea una maravilla.
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  • ━ Que deciros... Gracias aquellos que me acompañaron un año mas lleno de aventuras. Espero que el año que viene se vengan cosas positivas y mejores. Felices fiestas y feliz año nuevo. Disfruten de este día especial. Un abrazo. ~
    ━ Que deciros... Gracias aquellos que me acompañaron un año mas lleno de aventuras. Espero que el año que viene se vengan cosas positivas y mejores. Felices fiestas y feliz año nuevo. Disfruten de este día especial. Un abrazo. ~
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  • —¿Realmente tenemos que ir a la fiesta de fin de año? ¿No podemos quedarnos en casa?
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  • El salón estaba iluminado con una calidez dorada que hacía brillar los candelabros como estrellas en un cielo artificial. La música flotaba en el aire, acompañada por las risas y el suave tintineo de copas de champán. Iera avanzó con gracia entre los invitados, cada paso cuidadosamente calculado. Su vestido plateado, bordado con pequeños cristales que reflejaban la luz, era perfecto para mezclarse entre la alta sociedad que llenaba el lugar. Nadie sospecharía que, bajo esa apariencia impecable, se ocultaba una hada, una criatura de otro mundo, con una misión que no podía fallar.

    Llevaba consigo el peso de la obligación. No estaba allí para disfrutar de la fiesta ni para mezclarse con los humanos. Había algo oculto en ese lugar, algo que debía recuperar antes de la medianoche. Su mundo dependía de ello.

    Con una copa de champán en la mano, que apenas tocó, observó a los invitados con una mirada calculadora. Había estudiado a cada uno de ellos antes de llegar: políticos, empresarios, figuras públicas. Pero no estaba buscando a una persona; estaba buscando un objeto. Una reliquia escondida que emitía un tenue brillo mágico que sólo ella podía percibir. Sabía que estaba cerca, pero no podía ser demasiado obvia. El riesgo era demasiado alto.

    Mientras caminaba hacia una esquina menos concurrida del salón, sintió una presencia. Alguien la estaba observando. Fingió no darse cuenta, inclinando ligeramente la cabeza y dejando que un mechón de cabello cayera sobre su rostro. Los humanos eran fáciles de engañar, pero este observador no era humano. Podía sentirlo en la forma en que su mirada parecía atravesar su disfraz. Era uno de ellos. Uno de los guardianes enviados para proteger lo que ella necesitaba robar.

    Iera giró lentamente, fingiendo buscar algo en la mesa a su lado, y aprovechó para escanear la habitación con disimulo. Allí estaba él, un hombre alto con un traje impecable, sosteniendo una copa pero sin beber de ella. Su postura relajada no coincidía con la intensidad de su mirada. Sabía quién era ella.

    —Esto se complica… —susurró para sí misma, llevando la copa a sus labios sin beber.

    No había tiempo para dudas. La reliquia estaba en una sala más allá de las puertas dobles al final del salón. La llave estaba en posesión del anfitrión, un hombre cuya sonrisa afable ocultaba secretos oscuros. Iera sabía que tendría que improvisar. Pero primero, debía deshacerse del guardián que seguía sus movimientos.

    Se movió con fluidez hacia la pista de baile, dejando que la multitud la envolviera. Su plan era claro: distraer, confundir, avanzar. Justo cuando creyó haber perdido al hombre, sintió un susurro junto a su oído.

    —No creas que podrás escapar tan fácilmente, pequeña hada.

    El escalofrío recorrió su espalda, pero no permitió que su rostro mostrara sorpresa. En cambio, giró con una sonrisa encantadora, enfrentándose a él.

    —Creo que me está confundiendo, caballero. —Su voz era suave, casi musical, un rastro de su verdadera naturaleza.

    Él sonrió, pero sus ojos brillaban con una intensidad peligrosa.

    —Sabes bien a lo que me refiero. Pero no te preocupes, me aseguraré de que no llegues a esa puerta.

    Sin responder, Iera dejó caer la copa al suelo, el sonido del cristal rompiéndose atrayendo la atención de los demás. Aprovechó la confusión para deslizarse entre los invitados, su corazón latiendo con fuerza. No podía fallar. No esta vez. La medianoche estaba cerca, y si no lograba recuperar la reliquia a tiempo, el equilibrio entre su mundo y el de los humanos se rompería para siempre.
    El salón estaba iluminado con una calidez dorada que hacía brillar los candelabros como estrellas en un cielo artificial. La música flotaba en el aire, acompañada por las risas y el suave tintineo de copas de champán. Iera avanzó con gracia entre los invitados, cada paso cuidadosamente calculado. Su vestido plateado, bordado con pequeños cristales que reflejaban la luz, era perfecto para mezclarse entre la alta sociedad que llenaba el lugar. Nadie sospecharía que, bajo esa apariencia impecable, se ocultaba una hada, una criatura de otro mundo, con una misión que no podía fallar. Llevaba consigo el peso de la obligación. No estaba allí para disfrutar de la fiesta ni para mezclarse con los humanos. Había algo oculto en ese lugar, algo que debía recuperar antes de la medianoche. Su mundo dependía de ello. Con una copa de champán en la mano, que apenas tocó, observó a los invitados con una mirada calculadora. Había estudiado a cada uno de ellos antes de llegar: políticos, empresarios, figuras públicas. Pero no estaba buscando a una persona; estaba buscando un objeto. Una reliquia escondida que emitía un tenue brillo mágico que sólo ella podía percibir. Sabía que estaba cerca, pero no podía ser demasiado obvia. El riesgo era demasiado alto. Mientras caminaba hacia una esquina menos concurrida del salón, sintió una presencia. Alguien la estaba observando. Fingió no darse cuenta, inclinando ligeramente la cabeza y dejando que un mechón de cabello cayera sobre su rostro. Los humanos eran fáciles de engañar, pero este observador no era humano. Podía sentirlo en la forma en que su mirada parecía atravesar su disfraz. Era uno de ellos. Uno de los guardianes enviados para proteger lo que ella necesitaba robar. Iera giró lentamente, fingiendo buscar algo en la mesa a su lado, y aprovechó para escanear la habitación con disimulo. Allí estaba él, un hombre alto con un traje impecable, sosteniendo una copa pero sin beber de ella. Su postura relajada no coincidía con la intensidad de su mirada. Sabía quién era ella. —Esto se complica… —susurró para sí misma, llevando la copa a sus labios sin beber. No había tiempo para dudas. La reliquia estaba en una sala más allá de las puertas dobles al final del salón. La llave estaba en posesión del anfitrión, un hombre cuya sonrisa afable ocultaba secretos oscuros. Iera sabía que tendría que improvisar. Pero primero, debía deshacerse del guardián que seguía sus movimientos. Se movió con fluidez hacia la pista de baile, dejando que la multitud la envolviera. Su plan era claro: distraer, confundir, avanzar. Justo cuando creyó haber perdido al hombre, sintió un susurro junto a su oído. —No creas que podrás escapar tan fácilmente, pequeña hada. El escalofrío recorrió su espalda, pero no permitió que su rostro mostrara sorpresa. En cambio, giró con una sonrisa encantadora, enfrentándose a él. —Creo que me está confundiendo, caballero. —Su voz era suave, casi musical, un rastro de su verdadera naturaleza. Él sonrió, pero sus ojos brillaban con una intensidad peligrosa. —Sabes bien a lo que me refiero. Pero no te preocupes, me aseguraré de que no llegues a esa puerta. Sin responder, Iera dejó caer la copa al suelo, el sonido del cristal rompiéndose atrayendo la atención de los demás. Aprovechó la confusión para deslizarse entre los invitados, su corazón latiendo con fuerza. No podía fallar. No esta vez. La medianoche estaba cerca, y si no lograba recuperar la reliquia a tiempo, el equilibrio entre su mundo y el de los humanos se rompería para siempre.
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  • Procuren no intoxicarse con comida o con alcohol en el fin de año. Yo solo estoy robando medicinas.
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  • El gran día
    Estaba nervioso eran las 7:00 de la mañana estaba en el campo de entrenamiento número 13...   -Buenos días joven Argent -   Levanté la mirada viendo al guardaespaldas de Mitsuru, no me acuerdo de su nombre.   -Buenos días esto... Perdone ¿ Cómo se llamaba ? -   Él sonríe amable.   -Henry y...
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  • [] ─ 𝐖𝐡𝐞𝐫𝐞 𝐝𝐨 𝐬𝐨 𝐦𝐚𝐧𝐲 𝐧𝐨𝐬𝐲 𝐩𝐨𝐥𝐢𝐜𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐞 𝐟𝐫𝐨𝐦? 𝐖𝐚𝐧𝐭𝐢𝐧𝐠 𝐭𝐨 𝐝𝐢𝐬𝐜𝐨𝐯𝐞𝐫 𝐭𝐡𝐞 𝐭𝐫𝐮𝐭𝐡 𝐚𝐧𝐝 𝐝𝐨 𝐣𝐮𝐬𝐭𝐢𝐜𝐞 𝐢𝐬 𝐞𝐱𝐩𝐞𝐧𝐬𝐢𝐯𝐞, 𝐞𝐯𝐞𝐧 𝐬𝐨... 𝐈𝐭 𝐰𝐚𝐬 𝐦𝐲 𝐟𝐚𝐯𝐨𝐫𝐢𝐭𝐞 𝐬𝐡𝐢𝐫𝐭, 𝐈'𝐥𝐥 𝐡𝐚𝐯𝐞 𝐭𝐨 𝐰𝐚𝐬𝐡 𝐢𝐭 𝐚𝐠𝐚𝐢𝐧.
    [㊗️] ─ 𝐖𝐡𝐞𝐫𝐞 𝐝𝐨 𝐬𝐨 𝐦𝐚𝐧𝐲 𝐧𝐨𝐬𝐲 𝐩𝐨𝐥𝐢𝐜𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐞 𝐟𝐫𝐨𝐦? 𝐖𝐚𝐧𝐭𝐢𝐧𝐠 𝐭𝐨 𝐝𝐢𝐬𝐜𝐨𝐯𝐞𝐫 𝐭𝐡𝐞 𝐭𝐫𝐮𝐭𝐡 𝐚𝐧𝐝 𝐝𝐨 𝐣𝐮𝐬𝐭𝐢𝐜𝐞 𝐢𝐬 𝐞𝐱𝐩𝐞𝐧𝐬𝐢𝐯𝐞, 𝐞𝐯𝐞𝐧 𝐬𝐨... 𝐈𝐭 𝐰𝐚𝐬 𝐦𝐲 𝐟𝐚𝐯𝐨𝐫𝐢𝐭𝐞 𝐬𝐡𝐢𝐫𝐭, 𝐈'𝐥𝐥 𝐡𝐚𝐯𝐞 𝐭𝐨 𝐰𝐚𝐬𝐡 𝐢𝐭 𝐚𝐠𝐚𝐢𝐧.
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