En el pueblo, Junior era conocido como el joven maestro de la mansión Phantomhive, un niño que el conde había tenido la bondad de educar como si fuera suyo. Oficialmente, Junior era el primo del conde Grey, quien le había encargado al conde Phantomhive educar a su familiar porque era un hombre muy ocupado para hacerlo él mismo, y para todos era lógico: se trataba del mayordomo y secretario privado de la mismísima reina.
Pero a las personas les gustaba inventarse sus propias historias, y era escalofriante darse cuenta de lo cerca que estaban de la verdad. A veces, a Junior le recorría un escalofrío cuando escuchaba a estos pueblerinos cuchichear, como si él no pudiera oírlos, sobre su identidad.
"Es el hijo ilegítimo del conde", decían, ignorantes de que estaban tocando la verdad, pero no tenían manera de comprobarlo. Si bien Junior tenía cierto parecido, el rasgo más notable eran sus ojos azules; uno podría decir al mirarlo que se parecía más a su primo Grey.
Sin embargo, al ser criado por el conde Phantomhive, su forma de ser se parecía bastante a la de él.
—¡Oye! —dijo un niño de repente.
Junior lo reconoció como el hijo del panadero. Estaba un poco sucio, al chico le gustaba meterse en cualquier sitio sin importarle ensuciar su ropa.
—¿Quieres jugar?
Fue una invitación amistosa, e inusual. Los niños no solían acercársele. Por lo que Junior asintió intrigado, sin saber a qué jugarían. El niño, felizmente, le entregó una rama gruesa y larga, que incluso tenía algunas hojas. Junior entendió de inmediato.
Charles Grey, su segundo padre, le había enseñado el arte de la esgrima, por lo que sabía manejar una espada, o al menos, manejar esta rama como si lo fuera.
Se posicionó, colocando el pie izquierdo hacia delante, la pierna derecha extendida ligeramente detrás del cuerpo, y sostuvo la rama con firmeza. El niño, por su lado, lo hizo de manera más tosca, sin técnica, con la simpleza de quien juega por diversión.
Entonces, cuando el niño dio la señal, Junior se lanzó al ataque, evadiendo sus golpes con precisión. Y, cuando le tocó el momento de atacar, realizó tres estocadas certeras: una en el pecho, una en el antebrazo y otra en la frente. Pero no contó con que sería demasiado para el niño, quien se cayó de espaldas y se echó a llorar.
La madre vino de inmediato, mirándolo con recelo, pero disculpándose con Junior, como si hubiera sido el niño quien actuó mal. Se llevó a su hijo y se fue tan rápido que no le dio ni tiempo de disculparse... Esta gente lo trataba con un respeto distante, temiendo ofenderlo y recibir la ira del conde Phantomhive.
Suspiró y se fue, soltando la rama con cierto desprecio. ¿Para qué había accedido? No es como si se hubieran hecho amigos, quedaba claro que Junior no era bueno en eso.
Levantó la vista hacia el cielo, su color anaranjado rojizo se reflejó en su mirada azul.
El alba estaba en su esplendor, y era, hermoso.
En el pueblo, Junior era conocido como el joven maestro de la mansión Phantomhive, un niño que el conde había tenido la bondad de educar como si fuera suyo. Oficialmente, Junior era el primo del conde Grey, quien le había encargado al conde Phantomhive educar a su familiar porque era un hombre muy ocupado para hacerlo él mismo, y para todos era lógico: se trataba del mayordomo y secretario privado de la mismísima reina.
Pero a las personas les gustaba inventarse sus propias historias, y era escalofriante darse cuenta de lo cerca que estaban de la verdad. A veces, a Junior le recorría un escalofrío cuando escuchaba a estos pueblerinos cuchichear, como si él no pudiera oírlos, sobre su identidad.
"Es el hijo ilegítimo del conde", decían, ignorantes de que estaban tocando la verdad, pero no tenían manera de comprobarlo. Si bien Junior tenía cierto parecido, el rasgo más notable eran sus ojos azules; uno podría decir al mirarlo que se parecía más a su primo Grey.
Sin embargo, al ser criado por el conde Phantomhive, su forma de ser se parecía bastante a la de él.
—¡Oye! —dijo un niño de repente.
Junior lo reconoció como el hijo del panadero. Estaba un poco sucio, al chico le gustaba meterse en cualquier sitio sin importarle ensuciar su ropa.
—¿Quieres jugar?
Fue una invitación amistosa, e inusual. Los niños no solían acercársele. Por lo que Junior asintió intrigado, sin saber a qué jugarían. El niño, felizmente, le entregó una rama gruesa y larga, que incluso tenía algunas hojas. Junior entendió de inmediato.
Charles Grey, su segundo padre, le había enseñado el arte de la esgrima, por lo que sabía manejar una espada, o al menos, manejar esta rama como si lo fuera.
Se posicionó, colocando el pie izquierdo hacia delante, la pierna derecha extendida ligeramente detrás del cuerpo, y sostuvo la rama con firmeza. El niño, por su lado, lo hizo de manera más tosca, sin técnica, con la simpleza de quien juega por diversión.
Entonces, cuando el niño dio la señal, Junior se lanzó al ataque, evadiendo sus golpes con precisión. Y, cuando le tocó el momento de atacar, realizó tres estocadas certeras: una en el pecho, una en el antebrazo y otra en la frente. Pero no contó con que sería demasiado para el niño, quien se cayó de espaldas y se echó a llorar.
La madre vino de inmediato, mirándolo con recelo, pero disculpándose con Junior, como si hubiera sido el niño quien actuó mal. Se llevó a su hijo y se fue tan rápido que no le dio ni tiempo de disculparse... Esta gente lo trataba con un respeto distante, temiendo ofenderlo y recibir la ira del conde Phantomhive.
Suspiró y se fue, soltando la rama con cierto desprecio. ¿Para qué había accedido? No es como si se hubieran hecho amigos, quedaba claro que Junior no era bueno en eso.
Levantó la vista hacia el cielo, su color anaranjado rojizo se reflejó en su mirada azul.
El alba estaba en su esplendor, y era, hermoso.
Dijo mientras salía del arrollo, un lugar que solía visitar con frecuencia, aunque últimamente se la había vivido enterrada en papeleo del reino.
-Me hacía falta escapar un poco de las responsabilidades...
-Que días tan horribles y estresantes...!!
Dijo mientras salía del arrollo, un lugar que solía visitar con frecuencia, aunque últimamente se la había vivido enterrada en papeleo del reino.
-Me hacía falta escapar un poco de las responsabilidades...
— Te amo demasiado mi niña no te preocupes , entiendo que estes ocupada jeje, sabes que siempre me tendras...a tu disposicion te amo, te amo, te amo te amo demasiado —
[spark_violet_giraffe_485]
— Te amo demasiado mi niña no te preocupes , entiendo que estes ocupada jeje, sabes que siempre me tendras...a tu disposicion te amo, te amo, te amo te amo demasiado —
[spark_violet_giraffe_485]
Elfo después de aprenderse la canción de memoria, se puso a bailar siguiendo el ritmo en su mente..—
[LanWangji]
https://youtu.be/H-x-tE-Oxrk?si=CPfJaBTtSjYIVLL7
“My holding you close really is no crime
Ask the birds, the trees, and Old Father Time
It's just to help the mercury climb
La-di-da, di-da-di-dum, 'tis Autumn ...”
El sonido del piano y la voz melódica de Nat Coles inundaron el interior de las paredes del piso; el día había sido duro para el castaño,
Y su rostro era el reflejo del mismo, estaba descalzo; sentía que el cuerpo le pesaba y su mente dormitaba entre recuerdos, elevó su mirada y ahí estaba,
‘¿Cuanto duraría aquello?’, reflexionó, no deseaba saberlo. La luz del baño se apagaría y ahora lo único que mantenía aquello con vida era la música, caminaría en silencio hasta el sillón y observaría como la ciudad se comenzaba a iluminar tras la ventana.
“My holding you close really is no crime
Ask the birds, the trees, and Old Father Time
It's just to help the mercury climb
La-di-da, di-da-di-dum, 'tis Autumn ...”
El sonido del piano y la voz melódica de Nat Coles inundaron el interior de las paredes del piso; el día había sido duro para el castaño,
Y su rostro era el reflejo del mismo, estaba descalzo; sentía que el cuerpo le pesaba y su mente dormitaba entre recuerdos, elevó su mirada y ahí estaba,
‘¿Cuanto duraría aquello?’, reflexionó, no deseaba saberlo. La luz del baño se apagaría y ahora lo único que mantenía aquello con vida era la música, caminaría en silencio hasta el sillón y observaría como la ciudad se comenzaba a iluminar tras la ventana.