• Con esto de ser un nuevo Dios, o tener los poderes de uno o algo así hay exceso de energía que hay que quemar, y me estoy quedando si pesos para añadir...
    Con esto de ser un nuevo Dios, o tener los poderes de uno o algo así hay exceso de energía que hay que quemar, y me estoy quedando si pesos para añadir...
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  • El día de los enamorados otro año más acecha, vengo ahora de la joyería y floristería.
    Estoy ansioso por qué regresé a casa y vea su sorpresa para San Valentín.

    Anne Halliwell
    El día de los enamorados otro año más acecha, vengo ahora de la joyería y floristería. Estoy ansioso por qué regresé a casa y vea su sorpresa para San Valentín. [Featherington_cx]
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  • Desde hoy queda oficialmente inaugurado "Una Vela por los que Amamos".

    Durante esta semana, y hasta el día 20, podéis participar en el Evento de San Valentín que hemos organizado las dos RolSages. ¡El evento es público asi que puede participar todo el que quiera sea 2D o 3D!

    ¡Estoy deseando leer vuestros posts!

    https://ficrol.com/events/40
    🕯️ Desde hoy queda oficialmente inaugurado "Una Vela por los que Amamos". Durante esta semana, y hasta el día 20, podéis participar en el Evento de San Valentín que hemos organizado las dos RolSages. ¡El evento es público asi que puede participar todo el que quiera sea 2D o 3D! ¡Estoy deseando leer vuestros posts! https://ficrol.com/events/40
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    💞 Evento San Valentín — "Una Vela Por Los Que...
    Evento de San Valentín en FicRol para toda la comunidad en los que recordamos y agradecemos a los que amamos 💞
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  • Nada es completamente blanco o negro. El mundo está rodeado de matices maravillosos. -Dice la puercoespín mientras se limpia la sangre de sus labios con su dedo pulgar y luego ayuda a su amigo Flippy a salir de la guarida del enemigo.-
    Nada es completamente blanco o negro. El mundo está rodeado de matices maravillosos. -Dice la puercoespín mientras se limpia la sangre de sus labios con su dedo pulgar y luego ayuda a su amigo Flippy a salir de la guarida del enemigo.-
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  • -miren no tendre una fuerza descomunal pero deben aceotar que bailar en estas bellezas merece su premio, y para quien diga que no ya lo quiero ver bailando por 2-3 horas seguidas en tacones mientras cantas-
    -miren no tendre una fuerza descomunal pero deben aceotar que bailar en estas bellezas merece su premio, y para quien diga que no ya lo quiero ver bailando por 2-3 horas seguidas en tacones mientras cantas-
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  • Hoy estare de animo , mañana sera otro dia mas ¡Diablos que aburrcion!
    Hoy estare de animo , mañana sera otro dia mas ¡Diablos que aburrcion!
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  • Un simple susurro basta para tenerme a tus pies.
    Un simple susurro basta para tenerme a tus pies.
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  • — 𝐐𝐮𝐞 𝐥𝐥𝐞𝐠𝐮𝐞 𝐲𝐚 𝐞𝐥 𝐯𝐞𝐫𝐚𝐧𝐨 𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐩𝐚𝐥𝐢𝐝𝐞𝐳 𝐧𝐚𝐝𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐯𝐞𝐫
    — 𝐐𝐮𝐞 𝐥𝐥𝐞𝐠𝐮𝐞 𝐲𝐚 𝐞𝐥 𝐯𝐞𝐫𝐚𝐧𝐨 𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐩𝐚𝐥𝐢𝐝𝐞𝐳 𝐧𝐚𝐝𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐯𝐞𝐫
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  • Después de tanto tiempo...lo he logrado.
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  • El aire en la habitación parecía haberse espesado, cargado con ese silencio eléctrico que solo existe cuando dos personas han dejado de hablar porque las palabras ya no alcanzan. No había prisa; el tiempo fuera de esas cuatro paredes había dejado de existir, quedando reducido únicamente al ritmo acompasado de sus respiraciones.

    La luz tenue (quizás el reflejo de la luna o una lámpara olvidada en un rincón) dibujaba sombras suaves sobre la piel de Alberto, quien acortó la distancia mínima que aún los separaba. Sus dedos, con una lentitud casi agónica, trazaron una línea invisible que comenzaba en la base del cuello del otro, bajando con la delicadeza de quien toca algo sagrado y, a la vez, terriblemente prohibido.

    Se detuvo justo donde el pulso late con fuerza, sintiendo la vibración bajo la yema de sus dedos. Era una invitación muda, un desafío envuelto en ternura. Se inclinó un poco más, lo suficiente para que el calor que irradiaban sus cuerpos se fusionase, permitiendo que el aroma del otro lo invadiera por completo.

    — No digas nada —susurró, su voz apenas un roce contra el oído ajeno, cargada de una ronquera profunda—. Quédate así. Solo... deja que te sienta.—

    Sus ojos buscaban los del otro, claros y brillantes, cargados de una promesa que no necesita ser pronunciada. Había una vulnerabilidad compartida en la forma en que sus rodillas se rozaban, en cómo sus manos buscaban instintivamente un punto de apoyo en la cadera o el hombro del compañero. Era un baile de piel contra piel, donde cada centímetro ganado era una pequeña victoria sobre el autocontrol.
    Zetch Stamenkovich
    El aire en la habitación parecía haberse espesado, cargado con ese silencio eléctrico que solo existe cuando dos personas han dejado de hablar porque las palabras ya no alcanzan. No había prisa; el tiempo fuera de esas cuatro paredes había dejado de existir, quedando reducido únicamente al ritmo acompasado de sus respiraciones. La luz tenue (quizás el reflejo de la luna o una lámpara olvidada en un rincón) dibujaba sombras suaves sobre la piel de Alberto, quien acortó la distancia mínima que aún los separaba. Sus dedos, con una lentitud casi agónica, trazaron una línea invisible que comenzaba en la base del cuello del otro, bajando con la delicadeza de quien toca algo sagrado y, a la vez, terriblemente prohibido. Se detuvo justo donde el pulso late con fuerza, sintiendo la vibración bajo la yema de sus dedos. Era una invitación muda, un desafío envuelto en ternura. Se inclinó un poco más, lo suficiente para que el calor que irradiaban sus cuerpos se fusionase, permitiendo que el aroma del otro lo invadiera por completo. — No digas nada —susurró, su voz apenas un roce contra el oído ajeno, cargada de una ronquera profunda—. Quédate así. Solo... deja que te sienta.— Sus ojos buscaban los del otro, claros y brillantes, cargados de una promesa que no necesita ser pronunciada. Había una vulnerabilidad compartida en la forma en que sus rodillas se rozaban, en cómo sus manos buscaban instintivamente un punto de apoyo en la cadera o el hombro del compañero. Era un baile de piel contra piel, donde cada centímetro ganado era una pequeña victoria sobre el autocontrol. [storm_yellow_lizard_274]
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