• ⸻ Un rey es la viva representación de su pueblo, por eso un rey siempre debe buscar la excelencia. Aspirar a siempre proteger a su gente, aun si debe sacrificar su existencia en todo sentido de la palabra. Aquellos que no tenga la intención de hacerlo, no son verdaderos reyes ¿Cual es tu opinión?
    ⸻ Un rey es la viva representación de su pueblo, por eso un rey siempre debe buscar la excelencia. Aspirar a siempre proteger a su gente, aun si debe sacrificar su existencia en todo sentido de la palabra. Aquellos que no tenga la intención de hacerlo, no son verdaderos reyes ¿Cual es tu opinión?
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  • —Hmm crei que seria mas divertido salir —

    habia decido irse por unas aventuras....pero no logro nada muy interesante, mas que espantar a una serpiente y...poco mas
    —Hmm crei que seria mas divertido salir — habia decido irse por unas aventuras....pero no logro nada muy interesante, mas que espantar a una serpiente y...poco mas
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  • Puede robarme todas las camisas y corbatas que quiera. O sea... miradla. Es una maldita diosa
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  • La tenue luz del salón privado de su mansión iluminaba el rostro de Elisabetta Di Vincenzo, resaltando el brillo acerado en su mirada violeta. Sentada con elegancia en un lujoso sillón de cuero, cruzó las piernas con naturalidad y tomó su copa de vino, girando el líquido carmesí con movimientos pausados.

    Frente a ella, un hombre sudaba nervioso. Un traidor. Alguien que había vendido información a un clan rival.

    —¿Sabes qué es lo único que realmente valoro en este mundo? —preguntó con voz suave, pero cargada de autoridad. Su tono era casi hipnótico, pero el filo en sus palabras cortaba como un cuchillo.

    El hombre tragó saliva y asintió débilmente.

    —La lealtad —continuó Elisabetta, apoyando la copa sobre la mesa de mármol sin apartar su mirada de él—. Porque sin ella, no hay honor. No hay familia. No hay futuro.

    Se levantó lentamente, sus tacones resonando en la habitación. Caminó hasta él, inclinándose apenas, su cabello dorado cayendo en suaves ondas sobre su hombro.

    —Mi padre me enseñó que la traición es peor que la muerte. Y yo, querido, no perdono lo imperdonable.

    Le dedicó una sonrisa gélida antes de dar un paso atrás. Un chasquido de sus dedos fue la señal. Dos de sus hombres se acercaron, arrastrando al traidor fuera de la habitación. Él suplicó, balbuceó excusas, pero Elisabetta ya había dictado su sentencia.

    —Sin lealtad, eres nada —susurró, retomando su asiento mientras la puerta se cerraba tras ellos. Luego, con la calma de quien acaba de resolver un inconveniente menor, llevó su copa a los labios y disfrutó otro sorbo de vino.

    La tenue luz del salón privado de su mansión iluminaba el rostro de Elisabetta Di Vincenzo, resaltando el brillo acerado en su mirada violeta. Sentada con elegancia en un lujoso sillón de cuero, cruzó las piernas con naturalidad y tomó su copa de vino, girando el líquido carmesí con movimientos pausados. Frente a ella, un hombre sudaba nervioso. Un traidor. Alguien que había vendido información a un clan rival. —¿Sabes qué es lo único que realmente valoro en este mundo? —preguntó con voz suave, pero cargada de autoridad. Su tono era casi hipnótico, pero el filo en sus palabras cortaba como un cuchillo. El hombre tragó saliva y asintió débilmente. —La lealtad —continuó Elisabetta, apoyando la copa sobre la mesa de mármol sin apartar su mirada de él—. Porque sin ella, no hay honor. No hay familia. No hay futuro. Se levantó lentamente, sus tacones resonando en la habitación. Caminó hasta él, inclinándose apenas, su cabello dorado cayendo en suaves ondas sobre su hombro. —Mi padre me enseñó que la traición es peor que la muerte. Y yo, querido, no perdono lo imperdonable. Le dedicó una sonrisa gélida antes de dar un paso atrás. Un chasquido de sus dedos fue la señal. Dos de sus hombres se acercaron, arrastrando al traidor fuera de la habitación. Él suplicó, balbuceó excusas, pero Elisabetta ya había dictado su sentencia. —Sin lealtad, eres nada —susurró, retomando su asiento mientras la puerta se cerraba tras ellos. Luego, con la calma de quien acaba de resolver un inconveniente menor, llevó su copa a los labios y disfrutó otro sorbo de vino.
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  • *Aburrido sin saber que hacer me puse con el móvil a ver plataformas random como Instagram, youtube, etc por si me entretenía, pero lo único que hacía era perder el tiempo… al menos ya era hacer algo ¿no?*

    - Visto… repetido… volvería a verlo pero ahora no me apetece… ¿en serio suben esta basura?... no hay quien se trague este video… parece que hoy va a ser un día tranquilo y aburrido, creo que iré a dar una vuelta y a estirar las alas, tanto teletransporte y flotar se me están quedando oxidadas.

    *Guardando de nuevo el móvil en el bolsillo con un leve suspiro aparecieron en mi espalda dos alas plateadas abriéndose y tomando impulso eche a volar dirigiéndome hacia la ciudad, una vez allí aterrizando volví a guardar las alas y comencé a caminar con las manos dentro de los bolsillos*

    - Veamos que se cuece hoy por la ciudad, espero que pase algo entretenido.
    *Aburrido sin saber que hacer me puse con el móvil a ver plataformas random como Instagram, youtube, etc por si me entretenía, pero lo único que hacía era perder el tiempo… al menos ya era hacer algo ¿no?* - Visto… repetido… volvería a verlo pero ahora no me apetece… ¿en serio suben esta basura?... no hay quien se trague este video… parece que hoy va a ser un día tranquilo y aburrido, creo que iré a dar una vuelta y a estirar las alas, tanto teletransporte y flotar se me están quedando oxidadas. *Guardando de nuevo el móvil en el bolsillo con un leve suspiro aparecieron en mi espalda dos alas plateadas abriéndose y tomando impulso eche a volar dirigiéndome hacia la ciudad, una vez allí aterrizando volví a guardar las alas y comencé a caminar con las manos dentro de los bolsillos* - Veamos que se cuece hoy por la ciudad, espero que pase algo entretenido.
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  • —Nunca me dejan matar a nadie
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  • Mientras esperaba a que su esposo terminara sus planos del nuevo hotel a construir, se arreglaba tranquilamente, alistándose para su visita mensual a cada círculo y ver como iban las cosas desde el cambio de leyes.

    Ajustando el corsé un poco, se esmeraba en cada detalle de su atuendo, finalizando con su saco y sombrero, observándose en el espejo y chasqueando los dedos para abrir un portal por el cual atravesó y marchó hasta Pereza.
    Mientras esperaba a que su esposo terminara sus planos del nuevo hotel a construir, se arreglaba tranquilamente, alistándose para su visita mensual a cada círculo y ver como iban las cosas desde el cambio de leyes. Ajustando el corsé un poco, se esmeraba en cada detalle de su atuendo, finalizando con su saco y sombrero, observándose en el espejo y chasqueando los dedos para abrir un portal por el cual atravesó y marchó hasta Pereza.
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  • Ven, es hora de sembrar el caos en el mundo, dejate llevar por tu lado malvado.
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  • FINAL

    —Siriua dejo a Hank en un orfanato,con la esperanza de que alguien lo cuide mejor que el,se despidió con un beso y lo dejo alli,al hacerlo se dirigio al puerto de Valencia,alli fue reconocido por todos y como ultimo acto de voluntad,decidio acabar con su vida delante la vista de todos,clavandose la espada de su padre en el estómago,al hacerlo,inmediatamente se desplomó y cayo muerto,mientras todos lo observaban,Sirius no tuvo un funeral,solo fue enterrado en una tumba sin nombre en alguna parte de España,con la remota esperanza de que nadie jamás lo encuentre—
    FINAL —Siriua dejo a Hank en un orfanato,con la esperanza de que alguien lo cuide mejor que el,se despidió con un beso y lo dejo alli,al hacerlo se dirigio al puerto de Valencia,alli fue reconocido por todos y como ultimo acto de voluntad,decidio acabar con su vida delante la vista de todos,clavandose la espada de su padre en el estómago,al hacerlo,inmediatamente se desplomó y cayo muerto,mientras todos lo observaban,Sirius no tuvo un funeral,solo fue enterrado en una tumba sin nombre en alguna parte de España,con la remota esperanza de que nadie jamás lo encuentre—
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  • Vaya momento de lo mas aburrido, creo que mejor me ire a acostar un rato.
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