• El encuentro
    Categoría Acción
    Después de abrir la última caja de la mudanza decidió que era tiempo de dar una vuelta, después de todo si su plan era vivir en esa ciudad mucho tiempo gracias a su nuevo trabajo tenía que empezar por conocer el sitio.

    Dió un par de vueltas al azar para al final de su improvisado paseo acabar metida en un club que mostraba un enorme cartero luminoso que decía « LUX »

    La profesora pidió que le sirvieran un whisky, el cual se bebió sin prisas con dos cubitos de hielo flotando en lo último. Tras aburrirse y no encontrar ningún atractivo en aquel lugar saldó su cuenta, junto a algo de propina para la camarera, y se levantó.

    Al salir caminó un par de pasos hasta que un familiar aroma, uno que podría reconocer a miles de años luz, inundó sus fosas nasales provocando que sus ojos se llenarán de lágrimas ante el recuerdo que evocan. Totalmente consternada la hechicera volvió tras sus pasos, quizás en aquel club obtuviera una respuesta por aquella coincidencia.
    Después de abrir la última caja de la mudanza decidió que era tiempo de dar una vuelta, después de todo si su plan era vivir en esa ciudad mucho tiempo gracias a su nuevo trabajo tenía que empezar por conocer el sitio. Dió un par de vueltas al azar para al final de su improvisado paseo acabar metida en un club que mostraba un enorme cartero luminoso que decía « LUX » La profesora pidió que le sirvieran un whisky, el cual se bebió sin prisas con dos cubitos de hielo flotando en lo último. Tras aburrirse y no encontrar ningún atractivo en aquel lugar saldó su cuenta, junto a algo de propina para la camarera, y se levantó. Al salir caminó un par de pasos hasta que un familiar aroma, uno que podría reconocer a miles de años luz, inundó sus fosas nasales provocando que sus ojos se llenarán de lágrimas ante el recuerdo que evocan. Totalmente consternada la hechicera volvió tras sus pasos, quizás en aquel club obtuviera una respuesta por aquella coincidencia.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    20
    Estado
    Disponible
    4 turnos 0 maullidos
  • — ¿Puedo dar solo un mordida?…—
    — ¿Puedo dar solo un mordida?…—
    0 turnos 0 maullidos
  • Hace no muchos días, llegué al lugar donde el aroma se percibe, no es intenso pero Astra ha estado muy inquieta. Me he mantenido como indigente, no he querido alquilar un lugar porque no se si el sujeto u Alfa está en constante movimiento, por lo que solo he estado quedándome a dormir encima de lo alto de algunos árboles. Hay buenas noticias, encontré al Alfa de la leyenda, no ha sido una falsa alarma, es joven... Demasiado colágeno. Y lo mejor, no está en constante movimiento. Los contras, es menor que yo, no sabe nada del mundo al que pertenece y ¡Soy su inquilina! Ha pasado una semana desde que vivo con él, y no se me ha dado la oportunidad de explicarle nada, es muy amable y enérgico.

    Bien esos son los puntos recaudados. Ahora mismo, la situación es diferente...

    "Hoy es luna llena "

    Y se supone que para los licantropos jovenes, es el tiempo justo para aprender a aceptar su instinto, su transformación y su naturaleza. Hasta allí se entiende, lo siguiente que ha pasado, ha sido lo mas tierno pero nostálgico de ver.

    Bipper, el Alfa de la leyenda, esta en plena transformación, ha querido protegerme, alejarme pero... Astra no me deja, y tampoco es que desee hacerlo. Él nos necesita. Me necesita.

    Estamos en medio de un bosque, para nuestra forma ese día habíamos quedado en hacer ejercicio. ¿Lo malo?que se nos hizo tarde.

    Lo estoy viendo transformado.
    Me mira desesperado, es un lobo bastante magestuoso y precioso, confirmándome de que las runas no mienten, es el Alfa. Con esos ojos rojos.

    Sin mucho que esperar, levanto la mano calmadamente, le acaricio la cabeza peluda y digo:

    —Cálmate, Bipper... No me harás nada, sé lo que te pasa, y te ayudaré a sobrellevarlo.

    Y dicho eso, retrocedí unos pasos y dejé que Astra tomara el control, transformandome sin dolor ni molestia ante la luz de luna llena y el joven lobo Alfa, en una hermosa loba blanca de ojos azul eléctrico.

    «A partir de ahora, somos manada, Bipper. Y sí, podemos comunicarnos por la mente» expresé prontamente al ver su mira de sorpresa.«Nunca más estarás solo, Alfa»ronronea Astra como una voz mas fuerte en el estado salvaje.

    Bipper Cooley
    Hace no muchos días, llegué al lugar donde el aroma se percibe, no es intenso pero Astra ha estado muy inquieta. Me he mantenido como indigente, no he querido alquilar un lugar porque no se si el sujeto u Alfa está en constante movimiento, por lo que solo he estado quedándome a dormir encima de lo alto de algunos árboles. Hay buenas noticias, encontré al Alfa de la leyenda, no ha sido una falsa alarma, es joven... Demasiado colágeno. Y lo mejor, no está en constante movimiento. Los contras, es menor que yo, no sabe nada del mundo al que pertenece y ¡Soy su inquilina! Ha pasado una semana desde que vivo con él, y no se me ha dado la oportunidad de explicarle nada, es muy amable y enérgico. Bien esos son los puntos recaudados. Ahora mismo, la situación es diferente... "Hoy es luna llena " Y se supone que para los licantropos jovenes, es el tiempo justo para aprender a aceptar su instinto, su transformación y su naturaleza. Hasta allí se entiende, lo siguiente que ha pasado, ha sido lo mas tierno pero nostálgico de ver. Bipper, el Alfa de la leyenda, esta en plena transformación, ha querido protegerme, alejarme pero... Astra no me deja, y tampoco es que desee hacerlo. Él nos necesita. Me necesita. Estamos en medio de un bosque, para nuestra forma ese día habíamos quedado en hacer ejercicio. ¿Lo malo?que se nos hizo tarde. Lo estoy viendo transformado. Me mira desesperado, es un lobo bastante magestuoso y precioso, confirmándome de que las runas no mienten, es el Alfa. Con esos ojos rojos. Sin mucho que esperar, levanto la mano calmadamente, le acaricio la cabeza peluda y digo: —Cálmate, Bipper... No me harás nada, sé lo que te pasa, y te ayudaré a sobrellevarlo. Y dicho eso, retrocedí unos pasos y dejé que Astra tomara el control, transformandome sin dolor ni molestia ante la luz de luna llena y el joven lobo Alfa, en una hermosa loba blanca de ojos azul eléctrico. «A partir de ahora, somos manada, Bipper. Y sí, podemos comunicarnos por la mente» expresé prontamente al ver su mira de sorpresa.«Nunca más estarás solo, Alfa»ronronea Astra como una voz mas fuerte en el estado salvaje. [Bipperc00l]
    Me gusta
    Me endiabla
    2
    5 turnos 0 maullidos
  • — I promise not to scream...—
    — I promise not to scream...—
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Astra había estado inquieta, debía moverme y dejar el pueblo atrás. Extrañaría a mis amigos. Pero un deber me exigía moverme, mi loba pedía que buscara un aroma.

    «¿Buscar un aroma?»
    Sí, debía encontrar un lobo. Y no uno simplemente salvaje, sino un licantropo como mi linaje materno alemán. Lo peor es que mi instinto solo sabía que debía dejar todo atrás para emprender esa nueva misión.

    Por lo que, a cada uno de mis allegados mas fieles les escribí una carta y me despedí mediante palabras cordiales, nada podía hacer cuando mi vida parecía tener un objetivo. Suspiré al ver Los ingredientes que había preparado para hacer los postres con Elizabeth, mire el charco de agua por el cual solía hablar con Santi, observé el regalo de cumpleaños de Sigma, dejaría mi casa encastrada aquí, a mi inquilino probablemente lo dejaría sin casa, después de todo sin mi... Mi hogar no autorizaba desconocidos en este.

    Miré por última vez todo, puse el hechizo de bloqueo y protección, dejé que las cartas fueran enviadas por mis aliados de vientos, y sin más me fui. Perdiendo el rastro de todos a quienes conocí para embarcarme en una nueva aventura.

    Y ese era: "Encontrar al lobo Alfa de la leyenda" , si Astra lo exigía, yo no podía ir en contra de mi destino.

    Agarré mi mochila entre mi hocico, y traspasé el portal a otro lugar.
    Tan solo esperaba que no fuera solicitada porque no me enteraría de nada, solo si fuera a volver, lo cual lo dudaba.
    Astra había estado inquieta, debía moverme y dejar el pueblo atrás. Extrañaría a mis amigos. Pero un deber me exigía moverme, mi loba pedía que buscara un aroma. «¿Buscar un aroma?» Sí, debía encontrar un lobo. Y no uno simplemente salvaje, sino un licantropo como mi linaje materno alemán. Lo peor es que mi instinto solo sabía que debía dejar todo atrás para emprender esa nueva misión. Por lo que, a cada uno de mis allegados mas fieles les escribí una carta y me despedí mediante palabras cordiales, nada podía hacer cuando mi vida parecía tener un objetivo. Suspiré al ver Los ingredientes que había preparado para hacer los postres con Elizabeth, mire el charco de agua por el cual solía hablar con Santi, observé el regalo de cumpleaños de Sigma, dejaría mi casa encastrada aquí, a mi inquilino probablemente lo dejaría sin casa, después de todo sin mi... Mi hogar no autorizaba desconocidos en este. Miré por última vez todo, puse el hechizo de bloqueo y protección, dejé que las cartas fueran enviadas por mis aliados de vientos, y sin más me fui. Perdiendo el rastro de todos a quienes conocí para embarcarme en una nueva aventura. Y ese era: "Encontrar al lobo Alfa de la leyenda" , si Astra lo exigía, yo no podía ir en contra de mi destino. Agarré mi mochila entre mi hocico, y traspasé el portal a otro lugar. Tan solo esperaba que no fuera solicitada porque no me enteraría de nada, solo si fuera a volver, lo cual lo dudaba.
    0 turnos 0 maullidos
  • A promocionar nuevo producto de sonido, estos audífonos te ayudarán a disfrutar tu música favorita.
    A promocionar nuevo producto de sonido, estos audífonos te ayudarán a disfrutar tu música favorita.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Creo que me acaban de acusar de incestuoso y pues sí pero no con mi hermanita, no mamen, es una niña.
    Creo que me acaban de acusar de incestuoso y pues sí pero no con mi hermanita, no mamen, es una niña.
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Hacia un siglo que no había tocado un instrumento, según lo que él mismo pensaba, era porque la música formaba parte del mundo al que pertenecía su padre, entre más se acercaba al mundo artístico más se parecía a él, ¿no esa era la razón por la que se cortó el cabello y lo tiñó de negro?, pero por alguna razón ese violín en la pared justo aquel día le llamaba a tocar algunas notas en el. Un poco frustrado se puso de pie bajando el estuche y sacándolo de dentro.

    Paseo por un segundo sus dedos por las cuerdas, era en parte nostálgico el echo de estará ahí con uno de los primeros instrumentos que aprendió a tocar y el único que podía tener en ese pequeño departamento, lo colocó en posición sobre su hombro y luego tomó el arco para dar, lo que él llamaba, las primeras pinceladas. La melodía era suave pero al mismo tiempo era concisa, disfrutaba esa sensación cuando las cuerdas eran raspadas por el arco, dando ese sonido tan mágico. — Do you still remember the girl with the violin?.— La última pregunta que escucho que alguien le hiciera a su padre, se quedó grabada en su memoria, como él aún recordaba su primer asesinato al parecer Lestad jamás olvidó tampoco a su primera víctima, “Ohh el poder de la sangre”, por su cabeza siempre rondaban los recuerdos de la plantación, de el océano, de Nueva Orleans.
    Hacia un siglo que no había tocado un instrumento, según lo que él mismo pensaba, era porque la música formaba parte del mundo al que pertenecía su padre, entre más se acercaba al mundo artístico más se parecía a él, ¿no esa era la razón por la que se cortó el cabello y lo tiñó de negro?, pero por alguna razón ese violín en la pared justo aquel día le llamaba a tocar algunas notas en el. Un poco frustrado se puso de pie bajando el estuche y sacándolo de dentro. Paseo por un segundo sus dedos por las cuerdas, era en parte nostálgico el echo de estará ahí con uno de los primeros instrumentos que aprendió a tocar y el único que podía tener en ese pequeño departamento, lo colocó en posición sobre su hombro y luego tomó el arco para dar, lo que él llamaba, las primeras pinceladas. La melodía era suave pero al mismo tiempo era concisa, disfrutaba esa sensación cuando las cuerdas eran raspadas por el arco, dando ese sonido tan mágico. — Do you still remember the girl with the violin?.— La última pregunta que escucho que alguien le hiciera a su padre, se quedó grabada en su memoria, como él aún recordaba su primer asesinato al parecer Lestad jamás olvidó tampoco a su primera víctima, “Ohh el poder de la sangre”, por su cabeza siempre rondaban los recuerdos de la plantación, de el océano, de Nueva Orleans.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • —La ropa humana no está tan mal, me agrada esta camisa, es bastante linda~

    Su versión de los escotes son los de espalda, quizá es el único raro con ese gusto, pero le parece un buen detalle coqueto.
    —La ropa humana no está tan mal, me agrada esta camisa, es bastante linda~ Su versión de los escotes son los de espalda, quizá es el único raro con ese gusto, pero le parece un buen detalle coqueto.
    Me gusta
    1
    2 turnos 0 maullidos
  • — Para proteger a las ovejas hay que cazar al lobo y solo un lobo puede hacerlo.—
    — Para proteger a las ovejas hay que cazar al lobo y solo un lobo puede hacerlo.—
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados