• *chibi estaba mojado y envuelto en una toalla ya que lo habían bañado a la fuerza* ono .... * en ese momento tenia pensado que se vengaría de la humanidad que seria el segador de las almas y destruiría toda la vida que existe * ono.... * mira la tele y ve que empezaron sus caricaturas y entra en trance mirándola fijamente * °u°
    *chibi estaba mojado y envuelto en una toalla ya que lo habían bañado a la fuerza* ono .... * en ese momento tenia pensado que se vengaría de la humanidad que seria el segador de las almas y destruiría toda la vida que existe * ono.... * mira la tele y ve que empezaron sus caricaturas y entra en trance mirándola fijamente * °u°
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  • -Me impresiona lo sofisticado que es todo esto...

    Dijo mientras la ayudaban a vestirse.

    -Hace menos de un año ni siquiera tenía más de dos vestidos y me vestía sola como bien podía... Ahora incluso me viste alguien... Con vestidos diferentes... Aún no lo puedo creer

    -Me impresiona lo sofisticado que es todo esto... Dijo mientras la ayudaban a vestirse. -Hace menos de un año ni siquiera tenía más de dos vestidos y me vestía sola como bien podía... Ahora incluso me viste alguien... Con vestidos diferentes... Aún no lo puedo creer
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  • Robin se encontraba nuevamente en su habitación, con los brazos cruzados, mirando pensativa por la ventana. La luz de las estrellas caía suavemente sobre la mesa frente a ella, pero sus pensamientos no dejaban de girar en torno a Songster. La percepción que tenía de él, siempre tan serio y contenido, la hacía cuestionarse una y otra vez si su manera de ser, tan abierta y expresiva, estaba generando una presión innecesaria sobre él.

    Sabía que él sentía algo por ella. Podía verlo en los momentos fugaces en los que sus ojos se suavizaban cuando se cruzaban, en los gestos imperceptibles que hacía para protegerla, en la forma en que su atención nunca flaqueaba a pesar de su silencio. Pero cada vez que su propia expresión de afecto se hacía evidente—un toque en su brazo, una sonrisa que esperaba que llegara al fondo de su alma—ella no podía evitar preguntarse si realmente estaba haciendo lo correcto.

    ¿Estaba él sintiendo lo mismo, o le estaba presionando a corresponderle de una forma que no quería o no podía? Robin, siempre tan abierta y efusiva, a veces se preguntaba si su constante necesidad de cercanía lo incomodaba. ¿Se sentía él atrapado en su mar de emociones, incapaz de encontrar una salida sin herirla? A veces pensaba que quizás su falta de expresión, su aparente indiferencia, no era más que una barrera de protección, una forma de evitar que ella se acercara demasiado y lo desbordara con su cariño.

    La duda se anidaba en su corazón, inquietante. Robin quería que él supiera lo mucho que significaba para ella, pero ¿y si, en su intento de demostrarlo, lo estaba alejando más? No podía evitar sentirse insegura en esos momentos, temerosa de que su deseo de conexión, tan evidente y sincero, estuviera creando una distancia entre ellos en lugar de acercarlos.
    Robin se encontraba nuevamente en su habitación, con los brazos cruzados, mirando pensativa por la ventana. La luz de las estrellas caía suavemente sobre la mesa frente a ella, pero sus pensamientos no dejaban de girar en torno a Songster. La percepción que tenía de él, siempre tan serio y contenido, la hacía cuestionarse una y otra vez si su manera de ser, tan abierta y expresiva, estaba generando una presión innecesaria sobre él. Sabía que él sentía algo por ella. Podía verlo en los momentos fugaces en los que sus ojos se suavizaban cuando se cruzaban, en los gestos imperceptibles que hacía para protegerla, en la forma en que su atención nunca flaqueaba a pesar de su silencio. Pero cada vez que su propia expresión de afecto se hacía evidente—un toque en su brazo, una sonrisa que esperaba que llegara al fondo de su alma—ella no podía evitar preguntarse si realmente estaba haciendo lo correcto. ¿Estaba él sintiendo lo mismo, o le estaba presionando a corresponderle de una forma que no quería o no podía? Robin, siempre tan abierta y efusiva, a veces se preguntaba si su constante necesidad de cercanía lo incomodaba. ¿Se sentía él atrapado en su mar de emociones, incapaz de encontrar una salida sin herirla? A veces pensaba que quizás su falta de expresión, su aparente indiferencia, no era más que una barrera de protección, una forma de evitar que ella se acercara demasiado y lo desbordara con su cariño. La duda se anidaba en su corazón, inquietante. Robin quería que él supiera lo mucho que significaba para ella, pero ¿y si, en su intento de demostrarlo, lo estaba alejando más? No podía evitar sentirse insegura en esos momentos, temerosa de que su deseo de conexión, tan evidente y sincero, estuviera creando una distancia entre ellos en lugar de acercarlos.
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  • [tempest_cyan_elephant_253] ADAN

    Una mujer llega a ser sexy y me uno a la competencia..

    -Esperando que Leo la mando al cuarto, castigada (?) -
    [tempest_cyan_elephant_253] [eclipse_red_crow_913] Una mujer llega a ser sexy y me uno a la competencia.. -Esperando que Leo la mando al cuarto, castigada (?) -
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  • Alguien que me traiga comidita nya uwu (?)
    Alguien que me traiga comidita nya uwu (?)
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  • En su día libre, Orihime se encontraba en la tranquilidad de si apartamento, en un descanso bien merecido tras la arduas semana de esfuerzo. La ciudad, siempre vibrante, parecía un lugar diferente cuando no estaba corriendo de un lado a otro en su jornada habitual. Decidió salir a caminar sola, sin rumbo fijo, disfrutando del sol cálido que acariciaba su rostro.

    Las calles estaban llenas de vida, pero a ella no le importaba la multitud que pasaba a su alrededor. Solo quería respirar, dejar que la brisa despejara sus pensamientos y simplemente ser. Sus pasos, ligeros y tranquilos, la llevaron por calles que ya conocía bien, pero con un aire renovado. La gente se cruzaba con ella sin reconocer la agitada vida que llevaba en su día a día. Nadie sabía lo que pasaba tras su sonrisa constante y su actitud optimista.

    Mientras caminaba, se detuvo frente a una pequeña tienda de flores. El aroma de las flores frescas la envolvió, y una sonrisa se dibujó en su rostro. A veces, los momentos más simples, como caminar por la ciudad en silencio, eran los que más necesitaba. Sin prisa, sin obligaciones, solo Orihime y el mundo que le ofrecía su espacio.
    En su día libre, Orihime se encontraba en la tranquilidad de si apartamento, en un descanso bien merecido tras la arduas semana de esfuerzo. La ciudad, siempre vibrante, parecía un lugar diferente cuando no estaba corriendo de un lado a otro en su jornada habitual. Decidió salir a caminar sola, sin rumbo fijo, disfrutando del sol cálido que acariciaba su rostro. Las calles estaban llenas de vida, pero a ella no le importaba la multitud que pasaba a su alrededor. Solo quería respirar, dejar que la brisa despejara sus pensamientos y simplemente ser. Sus pasos, ligeros y tranquilos, la llevaron por calles que ya conocía bien, pero con un aire renovado. La gente se cruzaba con ella sin reconocer la agitada vida que llevaba en su día a día. Nadie sabía lo que pasaba tras su sonrisa constante y su actitud optimista. Mientras caminaba, se detuvo frente a una pequeña tienda de flores. El aroma de las flores frescas la envolvió, y una sonrisa se dibujó en su rostro. A veces, los momentos más simples, como caminar por la ciudad en silencio, eran los que más necesitaba. Sin prisa, sin obligaciones, solo Orihime y el mundo que le ofrecía su espacio.
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  • Me deje crecer el cabello... ¿Que tal? Se ve bien ¿no?
    Aunque es molesto cuando se tiene que pelear.
    Me deje crecer el cabello... ¿Que tal? Se ve bien ¿no? Aunque es molesto cuando se tiene que pelear.
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  • Waaaaaaa *chilla como Magdalena* Nome dejan ver al pendejo de mi hermanito menor [legend_crimson_rabbit_440]
    Waaaaaaa *chilla como Magdalena* Nome dejan ver al pendejo de mi hermanito menor [legend_crimson_rabbit_440]
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  • — ¿Vacaciones, entonces? Qué adorable idea. ~ —
    — ¿Vacaciones, entonces? Qué adorable idea. ~ —
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  • — Está bien perder la compostura de vez en cuando. —
    — Está bien perder la compostura de vez en cuando. —
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