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- Yo me la vivo con sueñoooo..
-Se duerme tarde por videos que ve y despierta temprano para farmear personajes de sus juegos gacha -Yo me la vivo con sueñoooo.. -Se duerme tarde por videos que ve y despierta temprano para farmear personajes de sus juegos gacha -0 turnos 0 maullidos - +regresando del médico me tiró en la cama para poder dormir un poco+
Muero de sueño, lo bueno es que ya me hicieron todos los estudios+regresando del médico me tiró en la cama para poder dormir un poco+ Muero de sueño, lo bueno es que ya me hicieron todos los estudios7 turnos 0 maullidos
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- Incluso él era capaz de buscar esos pequeños momentos para desconectar.
Kazuo era un ser muy disciplinado. Se levantaba con los primeros rayos del alba para iniciar sus tareas diarias. Su templo, aunque no fuera excesivamente grande, requería un mantenimiento y cuidado diario.
Además de aquellas tareas matutinas, atendía a aquellos que viniesen de visita o a rezar. Aunque esto último era casi inexistente a causa del frío y la nieve.
Y no solo su templo; también se ocupaba de todo el territorio que abarcaba su amado bosque. Este lo pratullaba y velaba por él, a veces con la noche acariciando su lomo. Era su guardián, su rey, su protector.
Pero a pesar de todo esto. Siempre buscaba tener tiempo de calidad con su amada. Este la buscaba en cada esquina con la mirada, intentando encontrar cualquier escusa para estar a su lado.
Y otras veces, cuando la soledad azotaba, realizaba otro tipo de actividades. Kazuo amaba pintar; trazar finas líneas, dando forma a aquello que se plasmaba en su mente. Era meticuloso; creando siluetas de trazos exquisitamente medidos. Los siglos le habían otorgado el tiempo suficiente como para haber perfeccionado dicha habilidad.
Era por eso que aquella tarde, bajo un sol despejado, el zorro pintaba en el cristal de un porta velas. Pensando que sería un regalo hermoso para el amor de su vida; 𝑬𝒍𝒊𝒛𝒂𝒃𝒆𝒕𝒉 ✴ 𝑩𝒍𝒐𝒐𝒅𝒇𝒍𝒂𝒎𝒆 .Incluso él era capaz de buscar esos pequeños momentos para desconectar. Kazuo era un ser muy disciplinado. Se levantaba con los primeros rayos del alba para iniciar sus tareas diarias. Su templo, aunque no fuera excesivamente grande, requería un mantenimiento y cuidado diario. Además de aquellas tareas matutinas, atendía a aquellos que viniesen de visita o a rezar. Aunque esto último era casi inexistente a causa del frío y la nieve. Y no solo su templo; también se ocupaba de todo el territorio que abarcaba su amado bosque. Este lo pratullaba y velaba por él, a veces con la noche acariciando su lomo. Era su guardián, su rey, su protector. Pero a pesar de todo esto. Siempre buscaba tener tiempo de calidad con su amada. Este la buscaba en cada esquina con la mirada, intentando encontrar cualquier escusa para estar a su lado. Y otras veces, cuando la soledad azotaba, realizaba otro tipo de actividades. Kazuo amaba pintar; trazar finas líneas, dando forma a aquello que se plasmaba en su mente. Era meticuloso; creando siluetas de trazos exquisitamente medidos. Los siglos le habían otorgado el tiempo suficiente como para haber perfeccionado dicha habilidad. Era por eso que aquella tarde, bajo un sol despejado, el zorro pintaba en el cristal de un porta velas. Pensando que sería un regalo hermoso para el amor de su vida; [Liz_bloodFlame].0 turnos 0 maullidos3
- "𝕬 𝖉𝖔𝖓𝖉𝖊 𝖛𝖆𝖒𝖔𝖘 𝖆𝖍𝖔𝖗𝖆? 𝕿𝖚 𝖒𝖚𝖓𝖉𝖔 𝖒𝖊 𝖕𝖆𝖗𝖊𝖈𝖊 𝖘ú𝖕𝖊𝖗 𝖎𝖓𝖙𝖊𝖗𝖊𝖘𝖆𝖓𝖙𝖊""𝕬 𝖉𝖔𝖓𝖉𝖊 𝖛𝖆𝖒𝖔𝖘 𝖆𝖍𝖔𝖗𝖆? 𝕿𝖚 𝖒𝖚𝖓𝖉𝖔 𝖒𝖊 𝖕𝖆𝖗𝖊𝖈𝖊 𝖘ú𝖕𝖊𝖗 𝖎𝖓𝖙𝖊𝖗𝖊𝖘𝖆𝖓𝖙𝖊"0 turnos 0 maullidos1
- «Día 999.»
"Todos creen que estoy loca. Ya no me importa. Tal vez lo estoy, qué más da. No es como si sus risas fuesen algo nuevo. En parte agradezco que ahora se ríen en mi cara y no a mis espaldas.
No he dormido en tres días. El funeral de papá es mañana, pero no sé si voy a ir. No sé si haya alguien que quiera verme ahí.
Me duele la cabeza todo el tiempo. ¿Por qué no dejó instrucciones precisas sobre cómo tensar el bozal? Prueba y error es todo lo que tengo.
Los días en los que más duele, son los días en los que ellas aparecen. Estoy teniendo alucinaciones, es lo que me dice mi mente racional. Pero se ven tan reales. Tan reales. Y cuando las escucho, el dolor se va. Quiero tocarlas, quiero hablarles.
¿Por qué todo tuvo que terminar así?"«Día 999.» "Todos creen que estoy loca. Ya no me importa. Tal vez lo estoy, qué más da. No es como si sus risas fuesen algo nuevo. En parte agradezco que ahora se ríen en mi cara y no a mis espaldas. No he dormido en tres días. El funeral de papá es mañana, pero no sé si voy a ir. No sé si haya alguien que quiera verme ahí. Me duele la cabeza todo el tiempo. ¿Por qué no dejó instrucciones precisas sobre cómo tensar el bozal? Prueba y error es todo lo que tengo. Los días en los que más duele, son los días en los que ellas aparecen. Estoy teniendo alucinaciones, es lo que me dice mi mente racional. Pero se ven tan reales. Tan reales. Y cuando las escucho, el dolor se va. Quiero tocarlas, quiero hablarles. ¿Por qué todo tuvo que terminar así?"0 turnos 0 maullidos
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- ─No siempre los problemas se resuelven con palabras.... A veces el silencio de la muerte pone fin a cualquier obstáculo.─No siempre los problemas se resuelven con palabras.... A veces el silencio de la muerte pone fin a cualquier obstáculo.1 turno 0 maullidos
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- Bajo la cúpula de un sol moribundo, ella cerró los ojos y entregó su rostro a la última luz de la tarde. La sangre del cielo se derramaba sobre su piel pálida, tiñéndola con el resplandor de un incendio distante, uno que ardía más allá del tiempo, consumiendo recuerdos y promesas incumplidas. Sus cabellos, ríos de oro pálido, se mecían con los susurros de una brisa traía secretos olvidados.
El vestido negro caía sobre su cuerpo como la noche misma, tejido con sombras y susurros. En sus pliegues se ocultaban secretos que nadie debía pronunciar, historias que dormían entre el eco de pasos ya extintos. La tela ondeaba suavemente, besada por el viento cargado con el aroma de amapolas marchitas, como si el aire mismo intentara sostenerla, evitar que se desvaneciera con la caída del sol.
Su piel tenía la tersura de la luna en invierno, pálida, inalcanzable, marcada apenas por la memoria de caricias que nunca se atrevieron a tocarla del todo. La curva de su cuello, expuesta en un gesto de entrega, hablaba de algo más profundo que la simple melancolía: era una aceptación silenciosa del destino, una rendición a la marea implacable del tiempo.
Sus ojos, aunque cerrados, guardaban el peso de aquello que había visto, de los caminos recorridos en soledad, de las noches en las que el insomnio le susurró verdades que preferiría no haber escuchado. Había en ella algo de las antiguas profecías, de los presagios leídos en las llamas y en el vuelo errático de los cuervos. Un espíritu atrapado entre el ocaso y la eternidad, entre la luz y la sombra, entre la vida y algo que se le parecía demasiado a la muerte.
Porque ella no era una criatura de un solo mundo.
Pertenecía a la penumbra de lo que no se dice, a la frontera difusa entre lo real y lo perdido. Cada amapola que crecía a sus pies llevaba un poco de su sangre, un poco de su memoria, como si el suelo mismo la reclamara, ansioso por susurrar su nombre entre las raíces. Pero aún así, seguía de pie, altiva en su fragilidad, sostenida por la única certeza que jamás la había abandonado:
La luz puede tocar la sombra, pero nunca la poseerá del todo.
Y en ese momento, con el sol cayendo tras sus párpados, ella fue ambas cosas.Bajo la cúpula de un sol moribundo, ella cerró los ojos y entregó su rostro a la última luz de la tarde. La sangre del cielo se derramaba sobre su piel pálida, tiñéndola con el resplandor de un incendio distante, uno que ardía más allá del tiempo, consumiendo recuerdos y promesas incumplidas. Sus cabellos, ríos de oro pálido, se mecían con los susurros de una brisa traía secretos olvidados. El vestido negro caía sobre su cuerpo como la noche misma, tejido con sombras y susurros. En sus pliegues se ocultaban secretos que nadie debía pronunciar, historias que dormían entre el eco de pasos ya extintos. La tela ondeaba suavemente, besada por el viento cargado con el aroma de amapolas marchitas, como si el aire mismo intentara sostenerla, evitar que se desvaneciera con la caída del sol. Su piel tenía la tersura de la luna en invierno, pálida, inalcanzable, marcada apenas por la memoria de caricias que nunca se atrevieron a tocarla del todo. La curva de su cuello, expuesta en un gesto de entrega, hablaba de algo más profundo que la simple melancolía: era una aceptación silenciosa del destino, una rendición a la marea implacable del tiempo. Sus ojos, aunque cerrados, guardaban el peso de aquello que había visto, de los caminos recorridos en soledad, de las noches en las que el insomnio le susurró verdades que preferiría no haber escuchado. Había en ella algo de las antiguas profecías, de los presagios leídos en las llamas y en el vuelo errático de los cuervos. Un espíritu atrapado entre el ocaso y la eternidad, entre la luz y la sombra, entre la vida y algo que se le parecía demasiado a la muerte. Porque ella no era una criatura de un solo mundo. Pertenecía a la penumbra de lo que no se dice, a la frontera difusa entre lo real y lo perdido. Cada amapola que crecía a sus pies llevaba un poco de su sangre, un poco de su memoria, como si el suelo mismo la reclamara, ansioso por susurrar su nombre entre las raíces. Pero aún así, seguía de pie, altiva en su fragilidad, sostenida por la única certeza que jamás la había abandonado: La luz puede tocar la sombra, pero nunca la poseerá del todo. Y en ese momento, con el sol cayendo tras sus párpados, ella fue ambas cosas.0 turnos 0 maullidos4
- +Sentada enfrente de su estudio trataba dar sentido a las diferentes visiones en su cabeza, no pudiendo entender gran parte de lo que ve terminaba revolviendo su cabello en frustracion+ No fue la mejor idea pero es tarde para dar marcha atras...+Sentada enfrente de su estudio trataba dar sentido a las diferentes visiones en su cabeza, no pudiendo entender gran parte de lo que ve terminaba revolviendo su cabello en frustracion+ No fue la mejor idea pero es tarde para dar marcha atras...4 turnos 0 maullidos
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- «𝘈𝘴 𝘵𝘩𝘦 𝘩𝘰𝘶𝘳𝘴 𝘱𝘢𝘴𝘴
𝘐 𝘸𝘪𝘭𝘭 𝘭𝘦𝘵 𝘺𝘰𝘶 𝘬𝘯𝘰𝘸
𝘛𝘩𝘢𝘵 𝘐 𝘯𝘦𝘦𝘥 𝘵𝘰 𝘢𝘴𝘬
𝘉𝘦𝘧𝘰𝘳𝘦 𝘐'𝘮 𝘢𝘭𝘰𝘯𝘦
𝘏𝘰𝘸 𝘪𝘵 𝘧𝘦𝘦𝘭𝘴 𝘵𝘰 𝘳𝘦𝘴𝘵
𝘖𝘯 𝘺𝘰𝘶𝘳 𝘱𝘢𝘵𝘪𝘦𝘯𝘵 𝘭𝘪𝘱𝘴
𝘛𝘰 𝘦𝘵𝘦𝘳𝘯𝘢𝘭 𝘣𝘭𝘪𝘴𝘴
𝘐'𝘮 𝘴𝘰 𝘨𝘭𝘢𝘥 𝘵𝘰 𝘬𝘯𝘰𝘸»«𝘈𝘴 𝘵𝘩𝘦 𝘩𝘰𝘶𝘳𝘴 𝘱𝘢𝘴𝘴 𝘐 𝘸𝘪𝘭𝘭 𝘭𝘦𝘵 𝘺𝘰𝘶 𝘬𝘯𝘰𝘸 𝘛𝘩𝘢𝘵 𝘐 𝘯𝘦𝘦𝘥 𝘵𝘰 𝘢𝘴𝘬 𝘉𝘦𝘧𝘰𝘳𝘦 𝘐'𝘮 𝘢𝘭𝘰𝘯𝘦 𝘏𝘰𝘸 𝘪𝘵 𝘧𝘦𝘦𝘭𝘴 𝘵𝘰 𝘳𝘦𝘴𝘵 𝘖𝘯 𝘺𝘰𝘶𝘳 𝘱𝘢𝘵𝘪𝘦𝘯𝘵 𝘭𝘪𝘱𝘴 𝘛𝘰 𝘦𝘵𝘦𝘳𝘯𝘢𝘭 𝘣𝘭𝘪𝘴𝘴 𝘐'𝘮 𝘴𝘰 𝘨𝘭𝘢𝘥 𝘵𝘰 𝘬𝘯𝘰𝘸»6 turnos 0 maullidos
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