• — La sinfonía de las olas no suena igual sin ti, min gulljente. Hay aún energía de sobra en estos viejos huesos para encargarse de todo, así que despreocúpate.
    — La sinfonía de las olas no suena igual sin ti, min gulljente. Hay aún energía de sobra en estos viejos huesos para encargarse de todo, así que despreocúpate.
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  • Agradable momentos compartidos.
    Aunque siento algo de sueño, es maravilloso estar con amistades.
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  • Había estado caminando por días en una ciudad que desconocía su nombre. Era muy retenida para tomarse fotos con ella pues parecía que su ropa tradicional cautivaba a muchos.
    Había estado caminando por días en una ciudad que desconocía su nombre. Era muy retenida para tomarse fotos con ella pues parecía que su ropa tradicional cautivaba a muchos.
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  • Mika Bunny vendrán por sus huevitos de chocolate ? ~
    🌸Mika Bunny🌸 vendrán por sus huevitos de chocolate ? ~
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  • Cada vez que [hiroko_witch] le habla para que ponga los pies en la tierra, la mente de Kyo se desconecta. Si su mente tuviese una introducción sería algo así:

    https://youtu.be/o7BJPyLW5Jw?si=CRAMuoXN8NklHQeE

    Pobre bruja, tener que aguantar a semejante idiota. Pobre del idiota, tener que aguantar a la bruja con apego ansioso. ¿?
    Cada vez que [hiroko_witch] le habla para que ponga los pies en la tierra, la mente de Kyo se desconecta. Si su mente tuviese una introducción sería algo así: https://youtu.be/o7BJPyLW5Jw?si=CRAMuoXN8NklHQeE Pobre bruja, tener que aguantar a semejante idiota. Pobre del idiota, tener que aguantar a la bruja con apego ansioso. ¿?
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  • Logro escapar de sus agresores al esconderse detrás de los botes de basura de una pastelería, su rostro hecho papilla, los ojos morados y sangre escurriendo de su nariz, era habitual que Kyo fuera el saco de boxeo de estudiantes más grandes que él.

    Y si le decía a sus padres. ¿Qué?. Solo iban a ignorarlo como lo han hecho por tantos años, no quiere volver a casa. Camino por las calles oscuras donde más como él descansan entre cartón, licor y el fuerte olor a orina. Se tapaba la nariz mientras caminaba sin cruzar palabra con nadie.

    Con ¥500 en el bolsillo y un estómago gruñendo, se acercó tímido a los pequeños locales pero su apariencia de delincuente daba repulsión. Siguió caminando ★ Yoru no Haha, parecía un lugar mínimamente normal, abierto después de las 12:00 de la noche y sin aparente clientela. Y sus precios no tan exagerados.

    — ¿Podré comer al menos una bola de arroz?. — Busco en su bolsillo su último ingreso, se acercó a la puerta corrediza y usando ambas manos la hizo moverse. Su cabeza apenas puede verse a través de la barra de recepción y una mano pequeña se asoma, con una moneda que deja sobre la madera. No habla mucho y evita que le vean la cara manteniendo está siempre abajo.

    — Disculpe. ¿Qué puede darme por esto?. — Su voz es suave e infantil pero cargada de pesar. Sigue mirando abajo sin ningún tipo de contacto visual, su playera manchada por suciedad, resopla con la nariz y se limpia con los nudillos la sangre reseca.
    Logro escapar de sus agresores al esconderse detrás de los botes de basura de una pastelería, su rostro hecho papilla, los ojos morados y sangre escurriendo de su nariz, era habitual que Kyo fuera el saco de boxeo de estudiantes más grandes que él. Y si le decía a sus padres. ¿Qué?. Solo iban a ignorarlo como lo han hecho por tantos años, no quiere volver a casa. Camino por las calles oscuras donde más como él descansan entre cartón, licor y el fuerte olor a orina. Se tapaba la nariz mientras caminaba sin cruzar palabra con nadie. Con ¥500 en el bolsillo y un estómago gruñendo, se acercó tímido a los pequeños locales pero su apariencia de delincuente daba repulsión. Siguió caminando ★ Yoru no Haha, parecía un lugar mínimamente normal, abierto después de las 12:00 de la noche y sin aparente clientela. Y sus precios no tan exagerados. — ¿Podré comer al menos una bola de arroz?. — Busco en su bolsillo su último ingreso, se acercó a la puerta corrediza y usando ambas manos la hizo moverse. Su cabeza apenas puede verse a través de la barra de recepción y una mano pequeña se asoma, con una moneda que deja sobre la madera. No habla mucho y evita que le vean la cara manteniendo está siempre abajo. — Disculpe. ¿Qué puede darme por esto?. — Su voz es suave e infantil pero cargada de pesar. Sigue mirando abajo sin ningún tipo de contacto visual, su playera manchada por suciedad, resopla con la nariz y se limpia con los nudillos la sangre reseca.
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  • 𝘈𝘳𝘦 𝘺𝘰𝘶 𝘵𝘢𝘬𝘪𝘯𝘨 𝘰𝘯𝘦 𝘭𝘢𝘴𝘵 𝘭𝘰𝘰𝘬 𝘢𝘵 𝘮𝘦?
    𝘋𝘰𝘯'𝘵 𝘮𝘦𝘢𝘯 𝘵𝘰 𝘣𝘦 𝘮𝘦𝘢𝘯,
    𝘋𝘰𝘯'𝘵 𝘮𝘦𝘢𝘯 𝘵𝘰 𝘣𝘦 𝘰𝘮𝘪𝘯𝘰𝘶𝘴
    𝘉𝘶𝘵 𝘸𝘦'𝘷𝘦 𝘢𝘭𝘸𝘢𝘺𝘴 𝘣𝘦𝘦𝘯 𝘰𝘯 𝘣𝘰𝘳𝘳𝘰𝘸𝘦𝘥 𝘵𝘪𝘮𝘦
    𝘈𝘳𝘦 𝘺𝘰𝘶 𝘵𝘢𝘬𝘪𝘯𝘨 𝘰𝘯𝘦 𝘭𝘢𝘴𝘵 𝘭𝘰𝘰𝘬 𝘢𝘵 𝘮𝘦? 𝘋𝘰𝘯'𝘵 𝘮𝘦𝘢𝘯 𝘵𝘰 𝘣𝘦 𝘮𝘦𝘢𝘯, 𝘋𝘰𝘯'𝘵 𝘮𝘦𝘢𝘯 𝘵𝘰 𝘣𝘦 𝘰𝘮𝘪𝘯𝘰𝘶𝘴 𝘉𝘶𝘵 𝘸𝘦'𝘷𝘦 𝘢𝘭𝘸𝘢𝘺𝘴 𝘣𝘦𝘦𝘯 𝘰𝘯 𝘣𝘰𝘳𝘳𝘰𝘸𝘦𝘥 𝘵𝘪𝘮𝘦
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  • —Steven...

    Steven:"¿Que quieres?"

    —Perdoname...perdon por meterlos aqui...perdon por haberles hecho esto..fui un idiota egoista

    Steven:"Solo sacanos de aqui...y quizas piense en perdonarte.."
    —Steven... Steven:"¿Que quieres?" —Perdoname...perdon por meterlos aqui...perdon por haberles hecho esto..fui un idiota egoista Steven:"Solo sacanos de aqui...y quizas piense en perdonarte.."
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  • El sol entraba por la ventana del cuarto de descanso, filtrándose a través de las persianas mal cerradas. Shoko Ieiri se estiró en el sillón, un cigarrillo apagado entre los dedos y una taza de café olvidada sobre la mesa. El hospital estaba inusualmente tranquilo ese día, sin urgencias, sin gritos ni maldiciones lanzadas por hechiceros malheridos. Solo el zumbido leve del aire acondicionado y el ocasional paso de alguien en los pasillos.

    Respiró hondo. No estaba acostumbrada al silencio. Su mente, siempre alerta, no sabía si relajarse o empezar a repasar mentalmente los informes pendientes. Pero no lo hizo. En cambio, cerró los ojos y dejó que su cabeza se recargara contra el respaldo. Pensó en los chicos, en cómo habían crecido. En cómo el tiempo no perdonaba a nadie, salvo a los que aprendían a mirar hacia otro lado.

    —Si Geto viera esto... —murmuró con una sonrisa apenas dibujada, sabiendo bien que él habría hecho algún comentario sarcástico sobre su “día libre”.

    El cigarrillo quedó sin encender. No tenía ganas. Afuera, una nube tapó brevemente el sol y el cambio de luz tiñó la sala de gris. Aun así, Shoko no se movió. Había aprendido que a veces el mayor lujo era simplemente estar. No sanar, no proteger, no pensar. Solo... existir un rato.

    Terminó su café frío sin quejarse. Observó la luz volver con la nube ya ida, como si el mundo le diera permiso para seguir respirando.
    Quizá más tarde saldría a caminar. Quizá no. Por ahora, ese rincón era todo lo que necesitaba.
    El sol entraba por la ventana del cuarto de descanso, filtrándose a través de las persianas mal cerradas. Shoko Ieiri se estiró en el sillón, un cigarrillo apagado entre los dedos y una taza de café olvidada sobre la mesa. El hospital estaba inusualmente tranquilo ese día, sin urgencias, sin gritos ni maldiciones lanzadas por hechiceros malheridos. Solo el zumbido leve del aire acondicionado y el ocasional paso de alguien en los pasillos. Respiró hondo. No estaba acostumbrada al silencio. Su mente, siempre alerta, no sabía si relajarse o empezar a repasar mentalmente los informes pendientes. Pero no lo hizo. En cambio, cerró los ojos y dejó que su cabeza se recargara contra el respaldo. Pensó en los chicos, en cómo habían crecido. En cómo el tiempo no perdonaba a nadie, salvo a los que aprendían a mirar hacia otro lado. —Si Geto viera esto... —murmuró con una sonrisa apenas dibujada, sabiendo bien que él habría hecho algún comentario sarcástico sobre su “día libre”. El cigarrillo quedó sin encender. No tenía ganas. Afuera, una nube tapó brevemente el sol y el cambio de luz tiñó la sala de gris. Aun así, Shoko no se movió. Había aprendido que a veces el mayor lujo era simplemente estar. No sanar, no proteger, no pensar. Solo... existir un rato. Terminó su café frío sin quejarse. Observó la luz volver con la nube ya ida, como si el mundo le diera permiso para seguir respirando. Quizá más tarde saldría a caminar. Quizá no. Por ahora, ese rincón era todo lo que necesitaba.
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  • Las mañanas cómo estas me hacen pensar en si sería bueno actuar, si seguir fingiendo o hablar con la verdad ? ~
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