¡No puede ser, es mi primer día de trabajo y voy a llegar tarde!
*Salgo corriendo de la habitación aún en pijama bastante asustada y mientras mi compañero de piso [ThxBlackStones95] mirando a través de la ventana fumando tranquilamente*
¡No puede ser, es mi primer día de trabajo y voy a llegar tarde!
*Salgo corriendo de la habitación aún en pijama bastante asustada y mientras mi compañero de piso [ThxBlackStones95] mirando a través de la ventana fumando tranquilamente*
¡HEY, FICROLERS 3D!
¡Un nuevo personaje 3D viene pisando fuerte!
Hoy damos la bienvenida a...
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ¡[tempest_ruby_spider_457]!
Con un nombre que ya promete elegancia y misterio, Juliette Veermir se une a nuestra comunidad. Aún no sabemos mucho de ella, pero a veces, los personajes más fascinantes son aquellos que llegan envueltos en silencio. ¿Qué secretos, alianzas o batallas traerá consigo? Solo el tiempo (y el rol) lo dirá.
¡Bienvenid@ a FicRol! Nos alegra tenerte entre nosotros y esperamos que disfrutes mucho explorando historias, creando conexiones y dando vida a tu personaje en este rincón tan creativo.
Yo soy Caroline, tu RolSage, algo así como tu guía en el mundo de los Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas ayuda o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. Además, en mi fanpage encontrarás guías súper detalladas sobre el funcionamiento de FicRol. ¡Dale like para no perderte nada!
Antes de lanzarte de lleno, te dejo algunos recursos que te pueden venir de maravilla para empezar con buen pie:
✨ ¡HEY, FICROLERS 3D! ✨
¡Un nuevo personaje 3D viene pisando fuerte!
🎉 Hoy damos la bienvenida a...
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ¡[tempest_ruby_spider_457]!
Con un nombre que ya promete elegancia y misterio, Juliette Veermir se une a nuestra comunidad. Aún no sabemos mucho de ella, pero a veces, los personajes más fascinantes son aquellos que llegan envueltos en silencio. ¿Qué secretos, alianzas o batallas traerá consigo? Solo el tiempo (y el rol) lo dirá.
👋 ¡Bienvenid@ a FicRol! Nos alegra tenerte entre nosotros y esperamos que disfrutes mucho explorando historias, creando conexiones y dando vida a tu personaje en este rincón tan creativo.
🧙♀️ Yo soy Caroline, tu RolSage, algo así como tu guía en el mundo de los Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas ayuda o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. Además, en mi fanpage encontrarás guías súper detalladas sobre el funcionamiento de FicRol. ¡Dale like para no perderte nada!
🧭 Antes de lanzarte de lleno, te dejo algunos recursos que te pueden venir de maravilla para empezar con buen pie:
📌 Normas básicas del de la plataforma:
🔗 https://ficrol.com/static/guidelines
👩🏫 Guías detalladas sobre cómo funciona todo por aquí:
🔗 https://ficrol.com/blogs/147711/ÍNDICE-DE-GUIAS-Y-MINIGUIAS
👥 Grupo exclusivo para Personajes 3D:
🔗 https://ficrol.com/groups/Personajes3D
📚 Directorios para encontrar personajes y fandoms afines
🔗 Directorio de Personajes 3D: https://ficrol.com/blogs/181793/DIRECTORIO-PERSONAJES-3D-Y-FANDOMS
🔗 Fandoms disponibles en FicRol: https://ficrol.com/blogs/151304/FANDOMS-PERSONAJES-3D-EN-FICROL
📝 ¿Quieres mejorar tu escritura o narración?
🔗 https://ficrol.com/pages/RinconEscritor
¡Recuerda que puedes escribirme si necesitas cualquier cosita! ¡Nos vemos en el rol! 🚀🔥
#RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D #Comunidad3D
//Escribir sobre la Infantería Móvil es interesantísimo...
También aprovecho para expresar mi profunda gratitud a la señorita [pulse_platinum_snake_580] . En verdad le agradezco por la oportunidad de desarrollar el tema, y el excelente rol que me ha ofrecido...
ELIOS
*Aquella mujer ya parecía sospechosa, pero su respuesta la vuelve todavía más extraña. Y cuando ella dice mi nombre... Siento que se me erizan los pelos de la parte de atrás de la cabeza. ¿Cómo supo ella mi nombre?
Recuerdo que el manual decía que algunos de los EBE (Entidades Biológicas Extraterrestres) tenían poderes telepáticos... Cosa nada agradable. Podían mirar dentro de la mente de los humanos, y engañarlos usando sus recuerdos más preciados en su contra...
Sinceramente los alienígenas me aterraban aún. Pero había visto con mis propios ojos el caos que traían, y por eso me había alistado a la Infantería Móvil. Tenía fe en que la humanidad podía triunfar ante las dificultades...
Pero ahora era más urgente lidiar con esta mujer, o hembra, en todo caso. La escucho hablar, recordando el entrenamiento... ¿Podía ser posible que un alienígena con poderes telepáticos se hubiera infiltrado hasta este punto?
Sí. sí era posible...
Recuerdo que el manual decía que, para lidiar con ese tipo de alien telepático, es más efectivo estar en grupo, porque así el alien tiene tantos recuerdos a su disposición, de parte del grupo de humanos al que se enfrenta, que pronto se ve sobrepasado... Como intentar llevar en brazos más cosas de las que caben en ellos. Pero por desgracia yo estaba solo...
Sentí un sudor frío. Tenía que actuar rápido...*
-En ese caso, si no es un enemigo o una amenaza, sólo puede tratarse de un civil...
*Tenía que guardar la calma, e intentar confundirla pensando en muchas cosas a la vez... Aunque me sentía desnudo. Si esta hembra era un alien telepático, seguro ya sabía todo, ya había dado un buen vistazo en mis recuerdos...*
-...y en ese caso, tratándose de un civil, como miembro de la Infantería Móvil sólo tengo el deber de protegerle...
*De manera muy sutil había acercado mi mano derecha al arma que llevaba colgando en el cinturón. Recuerdo haber visto cuando era niño una película de vaqueros, esa especie de exploradores que viajan por el desierto en caballos y llevando pistolas... En esa película, las cosas se resolvían siempre con la velocidad para disparar. Quien disparara primero podía ganar los duelos... Y aunque me parecía una manera curiosa, incluso divertida, de arreglar las cosas, jamás me imaginé que viviría una situación similar. Si actuaba rápido y jalaba el gatillo, quizás podría mantener a raya a esta hembra...
Pero si era telepático, ella ya sabía lo que iba a hacer. Era como arrojar una moneda al aire, apostar la vida con un solo disparo...
Sostengo la mirada en sus ojos, pensando en todo lo que me es posible, en un esfuerzo por confundirle. Un juego de pelota con otros niños. Esa escena de vaqueros donde tres hombres están frente a frente, formando un triángulo entre las tumbas de un cementerio, vigilando los movimientos del otro, listos para disparar en cualquier momento... Una estrella que comía planetas. Una chica llorando y rogando a un compañero que no subiera a la nave que nos trajo aquí... Mi amigo y compañero Shinei, recibiéndome con una gran sonrisa al saber que me había enlistado...
Pero sucede entonces algo que rompe mi concentración y mi temor. ¿Ella... acaba de decirme un nombre?*
-¿Q...qué?
*Aunque sean telepáticos, esos alienígenas no pueden usar cosas que no estén en tu cabeza. Y yo no he conocido nunca a una mujer con ese nombre...*
-¿Entonces...? En...tonces…
*Tal vez no sea un alien telepático, después de todo. Estoy completamente seguro que no conozco a nadie con ese nombre...*
-¿Usted... Pertenece a las... Tropas Estacionarias... o a la policía local? Señorita...
*Pero su última frase denuncia que el asunto que la ha traído aquí es algo grave.*
-¿Algo que no debería... haber despertado? ¿A qué se refiere?
*Quizás debería llevar a esta mujer con mi superior... Aunque, en este punto, creo que estoy un poco más a favor de pensar que sí es una mujer... Extraña, pero humana.*
//Escribir sobre la Infantería Móvil es interesantísimo...
También aprovecho para expresar mi profunda gratitud a la señorita [pulse_platinum_snake_580] . En verdad le agradezco por la oportunidad de desarrollar el tema, y el excelente rol que me ha ofrecido...
ELIOS
*Aquella mujer ya parecía sospechosa, pero su respuesta la vuelve todavía más extraña. Y cuando ella dice mi nombre... Siento que se me erizan los pelos de la parte de atrás de la cabeza. ¿Cómo supo ella mi nombre?
Recuerdo que el manual decía que algunos de los EBE (Entidades Biológicas Extraterrestres) tenían poderes telepáticos... Cosa nada agradable. Podían mirar dentro de la mente de los humanos, y engañarlos usando sus recuerdos más preciados en su contra...
Sinceramente los alienígenas me aterraban aún. Pero había visto con mis propios ojos el caos que traían, y por eso me había alistado a la Infantería Móvil. Tenía fe en que la humanidad podía triunfar ante las dificultades...
Pero ahora era más urgente lidiar con esta mujer, o hembra, en todo caso. La escucho hablar, recordando el entrenamiento... ¿Podía ser posible que un alienígena con poderes telepáticos se hubiera infiltrado hasta este punto?
Sí. sí era posible...
Recuerdo que el manual decía que, para lidiar con ese tipo de alien telepático, es más efectivo estar en grupo, porque así el alien tiene tantos recuerdos a su disposición, de parte del grupo de humanos al que se enfrenta, que pronto se ve sobrepasado... Como intentar llevar en brazos más cosas de las que caben en ellos. Pero por desgracia yo estaba solo...
Sentí un sudor frío. Tenía que actuar rápido...*
-En ese caso, si no es un enemigo o una amenaza, sólo puede tratarse de un civil...
*Tenía que guardar la calma, e intentar confundirla pensando en muchas cosas a la vez... Aunque me sentía desnudo. Si esta hembra era un alien telepático, seguro ya sabía todo, ya había dado un buen vistazo en mis recuerdos...*
-...y en ese caso, tratándose de un civil, como miembro de la Infantería Móvil sólo tengo el deber de protegerle...
*De manera muy sutil había acercado mi mano derecha al arma que llevaba colgando en el cinturón. Recuerdo haber visto cuando era niño una película de vaqueros, esa especie de exploradores que viajan por el desierto en caballos y llevando pistolas... En esa película, las cosas se resolvían siempre con la velocidad para disparar. Quien disparara primero podía ganar los duelos... Y aunque me parecía una manera curiosa, incluso divertida, de arreglar las cosas, jamás me imaginé que viviría una situación similar. Si actuaba rápido y jalaba el gatillo, quizás podría mantener a raya a esta hembra...
Pero si era telepático, ella ya sabía lo que iba a hacer. Era como arrojar una moneda al aire, apostar la vida con un solo disparo...
Sostengo la mirada en sus ojos, pensando en todo lo que me es posible, en un esfuerzo por confundirle. Un juego de pelota con otros niños. Esa escena de vaqueros donde tres hombres están frente a frente, formando un triángulo entre las tumbas de un cementerio, vigilando los movimientos del otro, listos para disparar en cualquier momento... Una estrella que comía planetas. Una chica llorando y rogando a un compañero que no subiera a la nave que nos trajo aquí... Mi amigo y compañero Shinei, recibiéndome con una gran sonrisa al saber que me había enlistado...
Pero sucede entonces algo que rompe mi concentración y mi temor. ¿Ella... acaba de decirme un nombre?*
-¿Q...qué?
*Aunque sean telepáticos, esos alienígenas no pueden usar cosas que no estén en tu cabeza. Y yo no he conocido nunca a una mujer con ese nombre...*
-¿Entonces...? En...tonces…
*Tal vez no sea un alien telepático, después de todo. Estoy completamente seguro que no conozco a nadie con ese nombre...*
-¿Usted... Pertenece a las... Tropas Estacionarias... o a la policía local? Señorita...
*Pero su última frase denuncia que el asunto que la ha traído aquí es algo grave.*
-¿Algo que no debería... haber despertado? ¿A qué se refiere?
*Quizás debería llevar a esta mujer con mi superior... Aunque, en este punto, creo que estoy un poco más a favor de pensar que sí es una mujer... Extraña, pero humana.*
Perséfone, hija de Deméter, nacida bajo el sol primaveral, caminaba entre flores con la ligereza de quien no conoce el dolor. Su risa despertaba brotes y los pájaros afinaban sus cantos para acompañar su paso. Era símbolo de inocencia, de la vida que comienza. Pero incluso la luz más pura proyecta sombra.
Un día, en medio de un prado aislado, descubrió una grieta oculta entre las raíces. No fue arrastrada al Inframundo, como los relatos simplifican. Fue una elección. Sintió un tirón profundo, un eco en el alma que la invitaba a descubrir lo que yacía más allá del mundo visible.
Al descender, el reino de Hades no la recibió con cadenas, sino con silencio. Oscuro, vasto y ajeno. Al principio temió. Pero luego escuchó los susurros: voces de almas que no habían sido escuchadas, memorias que pedían descanso. Perséfone, movida por compasión, comenzó a plantar.
Flores negras brotaron de sus manos: no eran flores de muerte, sino de memoria. Cada una contenía un recuerdo, una despedida inconclusa, una historia que merecía ser contada. Su jardín se volvió sagrado. Un espacio entre mundos. No de desesperanza, sino de tránsito.
Hades la observaba en silencio. No la gobernó, la respetó. Le ofreció el trono, no como esposa forzada, sino como igual. Perséfone aceptó, no por sumisión, sino por decisión. Se convirtió en reina, no solo del Inframundo, sino del cambio.
Cada año, regresaba a la superficie. Al hacerlo, la tierra florecía. No por simple alegría, sino porque traía consigo la experiencia del abismo. Su primavera era más profunda: llevaba consigo la comprensión de la pérdida, del regreso, del renacimiento.
Deméter, al principio desgarrada por su ausencia, aprendió a comprender. No había perdido a su hija. Había ganado a una mujer completa. Una que abrazaba la luz y la oscuridad, que caminaba con firmeza entre los extremos de la existencia.
Así, Perséfone dejó de ser la joven raptada. Fue reconocida como lo que realmente era: guardiana de los umbrales, mediadora entre la vida y la muerte, entre la siembra y la cosecha, entre lo que fue y lo que será.
Su jardín, oculto bajo la tierra, florece eternamente. No se marchita, porque está hecho de lo eterno: la memoria. Y en cada equinoccio, cuando el velo entre mundos se hace tenue, se dice que puede verse su figura entre las flores oscuras. Ni del todo sombra, ni del todo luz. Simplemente Perséfone.
Un símbolo de que incluso en los lugares más oscuros puede nacer belleza. De que la dualidad no es debilidad, sino poder. Y que toda caída es también una puerta a lo que aún está por florecer.
Perséfone, hija de Deméter, nacida bajo el sol primaveral, caminaba entre flores con la ligereza de quien no conoce el dolor. Su risa despertaba brotes y los pájaros afinaban sus cantos para acompañar su paso. Era símbolo de inocencia, de la vida que comienza. Pero incluso la luz más pura proyecta sombra.
Un día, en medio de un prado aislado, descubrió una grieta oculta entre las raíces. No fue arrastrada al Inframundo, como los relatos simplifican. Fue una elección. Sintió un tirón profundo, un eco en el alma que la invitaba a descubrir lo que yacía más allá del mundo visible.
Al descender, el reino de Hades no la recibió con cadenas, sino con silencio. Oscuro, vasto y ajeno. Al principio temió. Pero luego escuchó los susurros: voces de almas que no habían sido escuchadas, memorias que pedían descanso. Perséfone, movida por compasión, comenzó a plantar.
Flores negras brotaron de sus manos: no eran flores de muerte, sino de memoria. Cada una contenía un recuerdo, una despedida inconclusa, una historia que merecía ser contada. Su jardín se volvió sagrado. Un espacio entre mundos. No de desesperanza, sino de tránsito.
Hades la observaba en silencio. No la gobernó, la respetó. Le ofreció el trono, no como esposa forzada, sino como igual. Perséfone aceptó, no por sumisión, sino por decisión. Se convirtió en reina, no solo del Inframundo, sino del cambio.
Cada año, regresaba a la superficie. Al hacerlo, la tierra florecía. No por simple alegría, sino porque traía consigo la experiencia del abismo. Su primavera era más profunda: llevaba consigo la comprensión de la pérdida, del regreso, del renacimiento.
Deméter, al principio desgarrada por su ausencia, aprendió a comprender. No había perdido a su hija. Había ganado a una mujer completa. Una que abrazaba la luz y la oscuridad, que caminaba con firmeza entre los extremos de la existencia.
Así, Perséfone dejó de ser la joven raptada. Fue reconocida como lo que realmente era: guardiana de los umbrales, mediadora entre la vida y la muerte, entre la siembra y la cosecha, entre lo que fue y lo que será.
Su jardín, oculto bajo la tierra, florece eternamente. No se marchita, porque está hecho de lo eterno: la memoria. Y en cada equinoccio, cuando el velo entre mundos se hace tenue, se dice que puede verse su figura entre las flores oscuras. Ni del todo sombra, ni del todo luz. Simplemente Perséfone.
Un símbolo de que incluso en los lugares más oscuros puede nacer belleza. De que la dualidad no es debilidad, sino poder. Y que toda caída es también una puerta a lo que aún está por florecer.
Recuerdos distantes de una promesa sin cumplir...
¿Donde te fuiste?
¿Porque no estas aquí?
Desde pequeños siempre estuvimos juntos apoyandonos pero ahora, has dejado un profundo vacío...
Hermano..
Recuerdos distantes de una promesa sin cumplir...
¿Donde te fuiste?
¿Porque no estas aquí?
Desde pequeños siempre estuvimos juntos apoyandonos pero ahora, has dejado un profundo vacío...
Hermano..
Cómo olvidar... cuando acepté usar orejas y mitad de las asistentes me sacaron fotos en todos los ángulos...
No sabia que iban a ser tan populares un par de orejas....
Cómo olvidar... cuando acepté usar orejas y mitad de las asistentes me sacaron fotos en todos los ángulos...
No sabia que iban a ser tan populares un par de orejas....
Itsuki Seom Yang No pienso levantarme.. nom.. -Dio media vuelta, después de su pequeña travesía nocturna el hurón había caído inconsciente, unas horas después parecía recuperar la consciencia sin reconocer el hogar-
E-Esta... No es mi casa..
[ember_magenta_fox_729] No pienso levantarme.. nom.. -Dio media vuelta, después de su pequeña travesía nocturna el hurón había caído inconsciente, unas horas después parecía recuperar la consciencia sin reconocer el hogar-
E-Esta... No es mi casa..