• Ahora soy un gatito, una gran foto ''Miau''
    Ahora soy un gatito, una gran foto ''Miau''
    Me gusta
    Me encocora
    5
    39 turnos 0 maullidos
  • Maletas listas y eso es porque me mudare de casita
    Maletas listas y eso es porque me mudare de casita
    Me gusta
    Me encocora
    2
    15 turnos 0 maullidos
  • Volviiii!! Y vine a recuperar a mi esposo , a mi familia ,mi vida...y si alguien se interpone...no dudare en hacerlo desaparecer
    Volviiii!! Y vine a recuperar a mi esposo , a mi familia ,mi vida...y si alguien se interpone...no dudare en hacerlo desaparecer
    Me gusta
    Me enjaja
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • —¡Familia, orgía!

    No sabe si funcione, pero viendo que nadie llega para ayudar a Sesshomaru, quizá logre llamar la atención y luego escapar.
    —¡Familia, orgía! No sabe si funcione, pero viendo que nadie llega para ayudar a Sesshomaru, quizá logre llamar la atención y luego escapar.
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    4
    95 turnos 0 maullidos
  • ✧ 𝐑𝐄𝐂𝐔𝐄𝐑𝐃𝐎 — “𝐄𝐥 𝐡𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐞 𝐜𝐚𝐫𝐠𝐚𝐛𝐚 𝐥𝐚𝐬 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞𝐬 𝐥𝐚𝐫𝐠𝐚𝐬”
    A veces, en los silencios más hondos, Luna recordaba esa noche.
    Las luces colgantes brillaban sobre su cabeza como constelaciones de mentira, y la música sonaba a lo lejos, opacada por la voz de su padre tarareando algo sin letra.

    Llevaba un traje oscuro, elegante pero desenfadado, como si la seriedad no pudiera alcanzarlo del todo. Sus gafas ocultaban sus ojos, pero no su sonrisa, esa que asomaba torcida en la comisura de sus labios mientras la sostenía con un solo brazo, como si llevarla en brazos fuera su estado natural.

    Ella, apenas un montón de rizos dorados y pijama satinado, dormía profundamente contra su pecho. Una manita colgaba sin fuerza, la otra reposaba en su rostro, como si incluso dormida supiera que él estaba allí. Y él… bueno, él no parecía querer estar en ningún otro lugar.

    —“Eres mi niña incluso cuando sueñas,” —solía decirle al oído, como una promesa que el tiempo no podría quebrar.

    Esa noche, mientras todos reían, bailaban y brindaban, él la acunaba como si fuera el tesoro más frágil del mundo.
    Y aunque Luna no lo recordaba con claridad, sabía que allí nació la definición de seguridad para ella.

    No era el abrazo, ni la fuerza con que la sostenía.
    Era la manera en que, aun entre multitudes y luces, su padre solo miraba a una persona. A ella.
    ✧ 𝐑𝐄𝐂𝐔𝐄𝐑𝐃𝐎 — “𝐄𝐥 𝐡𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐞 𝐜𝐚𝐫𝐠𝐚𝐛𝐚 𝐥𝐚𝐬 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞𝐬 𝐥𝐚𝐫𝐠𝐚𝐬” A veces, en los silencios más hondos, Luna recordaba esa noche. Las luces colgantes brillaban sobre su cabeza como constelaciones de mentira, y la música sonaba a lo lejos, opacada por la voz de su padre tarareando algo sin letra. Llevaba un traje oscuro, elegante pero desenfadado, como si la seriedad no pudiera alcanzarlo del todo. Sus gafas ocultaban sus ojos, pero no su sonrisa, esa que asomaba torcida en la comisura de sus labios mientras la sostenía con un solo brazo, como si llevarla en brazos fuera su estado natural. Ella, apenas un montón de rizos dorados y pijama satinado, dormía profundamente contra su pecho. Una manita colgaba sin fuerza, la otra reposaba en su rostro, como si incluso dormida supiera que él estaba allí. Y él… bueno, él no parecía querer estar en ningún otro lugar. —“Eres mi niña incluso cuando sueñas,” —solía decirle al oído, como una promesa que el tiempo no podría quebrar. Esa noche, mientras todos reían, bailaban y brindaban, él la acunaba como si fuera el tesoro más frágil del mundo. Y aunque Luna no lo recordaba con claridad, sabía que allí nació la definición de seguridad para ella. No era el abrazo, ni la fuerza con que la sostenía. Era la manera en que, aun entre multitudes y luces, su padre solo miraba a una persona. A ella.
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • ✧ 𝐑𝐄𝐂𝐔𝐄𝐑𝐃𝐎 — “𝐋𝐨𝐬 𝐝𝐢́𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐬𝐚𝐛𝐢́𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐞́𝐫𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐟𝐞𝐥𝐢𝐜𝐞𝐬”
    El viento frío golpeaba los cristales mientras el auto subía por el camino de tierra, bordeado de pinos que se perdían entre la neblina. Luna, de apenas cinco años, se aferraba al tablero con sus manitas pequeñas, asombrada por el paisaje blanco que se desdibujaba entre la niebla.

    —“Mira, Lu,” —le dijo su madre desde el asiento del copiloto, con la voz suave—
    —“las nubes están bajando a saludarte.”

    Su padre soltó una pequeña risa mientras giraba el volante con una sola mano. La otra descansaba sobre el centro del auto, cerca de la pierna de mamá. Todo en ese momento era simple. Calidez, risas bajas, el sonido del motor y una canción vieja de fondo.

    Ella no lo sabía entonces, pero estaba almacenando ese recuerdo.
    No por elección, sino porque el alma reconoce los instantes que va a necesitar después.

    Su madre la sostenía con una mano firme pero amorosa, justo en la espalda, como si bastara con ese gesto para mantener al mundo a salvo. Luna sentía su chaqueta inflada rozar su hombro. Su padre conducía tranquilo, con esa paz que solo existe cuando uno tiene todo lo que ama en un mismo espacio cerrado.

    —“¿Cuánto falta para llegar a las montañas?” —preguntó Luna, sin apartar la vista del vidrio.

    —“Faltan curvas, no tiempo,” —respondió su padre—
    —“y en cada curva te amo un poco más.”

    Luna no entendía del todo esas palabras entonces.
    Pero ahora... ahora que no están, son lo único que no ha olvidado.
    ✧ 𝐑𝐄𝐂𝐔𝐄𝐑𝐃𝐎 — “𝐋𝐨𝐬 𝐝𝐢́𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐬𝐚𝐛𝐢́𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐞́𝐫𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐟𝐞𝐥𝐢𝐜𝐞𝐬” El viento frío golpeaba los cristales mientras el auto subía por el camino de tierra, bordeado de pinos que se perdían entre la neblina. Luna, de apenas cinco años, se aferraba al tablero con sus manitas pequeñas, asombrada por el paisaje blanco que se desdibujaba entre la niebla. —“Mira, Lu,” —le dijo su madre desde el asiento del copiloto, con la voz suave— —“las nubes están bajando a saludarte.” Su padre soltó una pequeña risa mientras giraba el volante con una sola mano. La otra descansaba sobre el centro del auto, cerca de la pierna de mamá. Todo en ese momento era simple. Calidez, risas bajas, el sonido del motor y una canción vieja de fondo. Ella no lo sabía entonces, pero estaba almacenando ese recuerdo. No por elección, sino porque el alma reconoce los instantes que va a necesitar después. Su madre la sostenía con una mano firme pero amorosa, justo en la espalda, como si bastara con ese gesto para mantener al mundo a salvo. Luna sentía su chaqueta inflada rozar su hombro. Su padre conducía tranquilo, con esa paz que solo existe cuando uno tiene todo lo que ama en un mismo espacio cerrado. —“¿Cuánto falta para llegar a las montañas?” —preguntó Luna, sin apartar la vista del vidrio. —“Faltan curvas, no tiempo,” —respondió su padre— —“y en cada curva te amo un poco más.” Luna no entendía del todo esas palabras entonces. Pero ahora... ahora que no están, son lo único que no ha olvidado.
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • El último chico con el que salí dejó estándares muy altos.

    —Claramente "eso" no era un "chico".—
    El último chico con el que salí dejó estándares muy altos. —Claramente "eso" no era un "chico".—
    Me gusta
    Me enjaja
    Me endiabla
    6
    4 turnos 0 maullidos
  • *Intentando aprender más sobre la electricidad pasó la página de un libro lentamente, hasta ahora no parecía entender nada, era como si estuviese escrito en latín, se detuvo un diagrama que le pareció familiar, arqueó una ceja y murmuró*

    ¿a caso estoy leyendo esta cosa al revés o tengo que leer la precuela?
    *Intentando aprender más sobre la electricidad pasó la página de un libro lentamente, hasta ahora no parecía entender nada, era como si estuviese escrito en latín, se detuvo un diagrama que le pareció familiar, arqueó una ceja y murmuró* ¿a caso estoy leyendo esta cosa al revés o tengo que leer la precuela?
    Me gusta
    1
    1 turno 0 maullidos
  • El estudio es lo primero, pero ya me cansé en cuanto salga iré por un café gente

    -Se estiró un poco y en cuanto escucho el timbre salió corriendo junto con sus amigos-
    El estudio es lo primero, pero ya me cansé en cuanto salga iré por un café gente -Se estiró un poco y en cuanto escucho el timbre salió corriendo junto con sus amigos-
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • —Me duele la cadera...

    Escuchó en algún sitio sobre unas aguas termales, ahora le vendría bien relajarse.

    —¿Dónde estarán?
    —Me duele la cadera... Escuchó en algún sitio sobre unas aguas termales, ahora le vendría bien relajarse. —¿Dónde estarán?
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados