• Hoy estamos muy serios porqué pasaron cosas malas
    Hoy estamos muy serios porqué pasaron cosas malas
    Me entristece
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  • —¿Creías que unas flechas eran capaces de lastimarme? Te equivocas...
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  • Muy bien día a todos, espero tengan un agradable día lleno de bendiciones.

    Daozhang Xiao Xingchen
    Muy bien día a todos, espero tengan un agradable día lleno de bendiciones. Daozhang Xiao Xingchen
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  • El silbido lejano de una bala perdida se apagó entre escombros. Thalya se agazapó tras un muro derrumbado, con el fusil apoyado en las rodillas y los dedos manchados de tierra y sangre ajena. El humo olía a carne, a metal caliente, a algo que ya había olido demasiadas veces como para seguir estremeciéndose.

    Pero no era el olor lo que la tenía en silencio.

    Era la noche. Y lo que la noche le traía.

    Cerró los ojos un instante. Sólo un segundo.

    Y allí estaba otra vez. Él.

    Su padre. Su voz grave. Su silueta de sombra recortada contra el amanecer de aquel campo de entrenamiento improvisado. Ella tendría… ¿siete? ¿Ocho? Apenas alcanzaba a sostener el peso de la pistola entre las manos.

    —“No te estoy enseñando a matar, Thalya.”

    Ella había levantado la mirada, confundida. Sus rodillas raspadas. Sus manos temblando.

    —“Te estoy enseñando a que no te maten.”

    Ese fue el primer día que disparó a algo que se movía. No era un enemigo. Era una liebre. Saltó por el disparo, no por el miedo. Y acertó.

    Thalya volvió al presente cuando oyó el crujido de una bota en la grava. Apretó la mandíbula y desenfundó el arma sin pensarlo. Su cuerpo sabía qué hacer. Su mente… no tanto.

    A veces deseaba que él siguiera vivo para preguntarle por qué les enseñó a sobrevivir, pero no a vivir con lo que vendría después.

    El silencio volvió. Ella también.

    La guerra no le dejaba tiempo para llorar. Pero sí para recordar.
    El silbido lejano de una bala perdida se apagó entre escombros. Thalya se agazapó tras un muro derrumbado, con el fusil apoyado en las rodillas y los dedos manchados de tierra y sangre ajena. El humo olía a carne, a metal caliente, a algo que ya había olido demasiadas veces como para seguir estremeciéndose. Pero no era el olor lo que la tenía en silencio. Era la noche. Y lo que la noche le traía. Cerró los ojos un instante. Sólo un segundo. Y allí estaba otra vez. Él. Su padre. Su voz grave. Su silueta de sombra recortada contra el amanecer de aquel campo de entrenamiento improvisado. Ella tendría… ¿siete? ¿Ocho? Apenas alcanzaba a sostener el peso de la pistola entre las manos. —“No te estoy enseñando a matar, Thalya.” Ella había levantado la mirada, confundida. Sus rodillas raspadas. Sus manos temblando. —“Te estoy enseñando a que no te maten.” Ese fue el primer día que disparó a algo que se movía. No era un enemigo. Era una liebre. Saltó por el disparo, no por el miedo. Y acertó. Thalya volvió al presente cuando oyó el crujido de una bota en la grava. Apretó la mandíbula y desenfundó el arma sin pensarlo. Su cuerpo sabía qué hacer. Su mente… no tanto. A veces deseaba que él siguiera vivo para preguntarle por qué les enseñó a sobrevivir, pero no a vivir con lo que vendría después. El silencio volvió. Ella también. La guerra no le dejaba tiempo para llorar. Pero sí para recordar.
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  • Cada día bailo y canto mejor

    https://www.tiktok.com/@rainnbluesky/video/7403419392853167367?is_from_webapp=1&sender_device=pc
    Cada día bailo y canto mejor https://www.tiktok.com/@rainnbluesky/video/7403419392853167367?is_from_webapp=1&sender_device=pc
    @rainnbluesky

    Guilty - Nunew [Stage mix]♡ ยังไม่สามารถมูฟออนจากเพลงนี้ได้จริงๆ #nunew #nunew1stconcert

    ♬ Guilty - TAEMIN
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  • REGLAS PARA ROL
    ✦ Reglas para rolear conmigo ✦ (Por favor, léelas antes de comenzar cualquier historia. Si conectamos, el rol puede ser una bomba) 💬 1. Respuestas elaboradas y coherentesMe gusta la escritura detallada, con emociones, descripciones, diálogos internos y una buena dosis de ambientación. No busco biblias en cada respuesta, pero sí que tengan sentido, ritmo y...
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  • CONOCIENDO UN POCO MÁS A THALYA
    Datos generales Edad: 23 años Nacionalidad: Inglesa (con raíces griegas por parte de madre) Ocupación: Entrenadora táctica / Mercenaria / Especialista en infiltración y combate cuerpo a cuerpo Orientación sexual: bisexual  Descripción física Cabello: Largo, oscuro, con ondas suaves que caen con...
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  • Me uno la piezas de mis deseos, una a una, habrá alguien en ésta vida capaz de negarme el camino a mi destino y verdad? Alejarme del trayecto que firme sigo, rumbo al abismo, tentadora fatalidad.
    Me uno la piezas de mis deseos, una a una, habrá alguien en ésta vida capaz de negarme el camino a mi destino y verdad? Alejarme del trayecto que firme sigo, rumbo al abismo, tentadora fatalidad.
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  • Pienso en ella...
    Interminablemente en ella, no la puedo sacar de mi cabeza...


    Creo en ella, inagotablemente, como un loco...

    *El sol comienza a salir, y Ace despierta, tras haber dormido unas pocas horas. Pero suspira y sonríe bobamente, enamorado, sin poder dejar de pensar en la mujer que ama...*
    :STK-26: Pienso en ella... Interminablemente en ella, no la puedo sacar de mi cabeza... :STK-26: Creo en ella, inagotablemente, como un loco... *El sol comienza a salir, y Ace despierta, tras haber dormido unas pocas horas. Pero suspira y sonríe bobamente, enamorado, sin poder dejar de pensar en la mujer que ama...*
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  • El aire salado le llenó los pulmones antes incluso de que sus pies tocaran la arena húmeda. Era temprano, tanto que el sol apenas había empezado a teñir el horizonte con esos tonos anaranjados que parecían sacados de una postal. Poppy respiró hondo, ajustó los auriculares en sus oídos —aunque apenas había música, solo el sonido lejano del mar mezclado con su propia respiración— y echó a correr.

    La playa estaba desierta, salvo por alguna gaviota rezagada y las huellas que ella misma dejaba atrás. El mundo parecía suspendido en esa calma viscosa del amanecer. Cada zancada la alejaba un poco de la casa, de las sábanas revueltas, del calor tibio de Dean aún dormido, de ese remanso de paz que le era tan extraño como adictivo.

    Correr le ayudaba a ordenar los pensamientos, aunque ese día ni siquiera sabía por dónde empezar. A veces se preguntaba si merecía aquellos días de calma, si era justo sentir algo parecido a la felicidad mientras el mundo allá fuera seguía siendo un lugar tan roto. Pero luego recordaba las manos de Dean en su espalda, su voz ronca diciéndole "duerme un poco más", y algo dentro de ella se aflojaba.

    Miró al mar. Las olas rompían contra la orilla con una cadencia casi hipnótica. Por un segundo, pensó en detenerse, en dejarse caer sobre la arena y no moverse más. Pero siguió corriendo, como si en cada paso pudiera convencer a su corazón de que, por una vez, todo estaba bien.
    El aire salado le llenó los pulmones antes incluso de que sus pies tocaran la arena húmeda. Era temprano, tanto que el sol apenas había empezado a teñir el horizonte con esos tonos anaranjados que parecían sacados de una postal. Poppy respiró hondo, ajustó los auriculares en sus oídos —aunque apenas había música, solo el sonido lejano del mar mezclado con su propia respiración— y echó a correr. La playa estaba desierta, salvo por alguna gaviota rezagada y las huellas que ella misma dejaba atrás. El mundo parecía suspendido en esa calma viscosa del amanecer. Cada zancada la alejaba un poco de la casa, de las sábanas revueltas, del calor tibio de Dean aún dormido, de ese remanso de paz que le era tan extraño como adictivo. Correr le ayudaba a ordenar los pensamientos, aunque ese día ni siquiera sabía por dónde empezar. A veces se preguntaba si merecía aquellos días de calma, si era justo sentir algo parecido a la felicidad mientras el mundo allá fuera seguía siendo un lugar tan roto. Pero luego recordaba las manos de Dean en su espalda, su voz ronca diciéndole "duerme un poco más", y algo dentro de ella se aflojaba. Miró al mar. Las olas rompían contra la orilla con una cadencia casi hipnótica. Por un segundo, pensó en detenerse, en dejarse caer sobre la arena y no moverse más. Pero siguió corriendo, como si en cada paso pudiera convencer a su corazón de que, por una vez, todo estaba bien.
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