• — Interesante... llegaste tan adentro de este castillo solo por curiosidad... No, no planeo ayudarte.
    Confío en que encontrarás la salida que necesitas...
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  • Trafficker of Sacred Truths
    Nombre: Amadeus CrowleyEdad: 72.Estatura: 177 cm.Peso: 62 kg.Ocupación: Alquimista, coleccionista, propietario del Cabaret 'Perle Noir'.Tipo de Sangre: B-.♦ • ♦ • ♦Fascinación por las armas antiguas, gusto por el buen vino, y un amor desmedido por el potencial humano: Eso define a Amadeus Crowley, un cuyas palabras son solamente menos afiladas que...
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  • El vapor llenaba el baño, difuminando la luz que entraba por la ventana. Margo estaba sumergida hasta los hombros, con los ojos cerrados, tratando de sacarse el peso de la noche anterior, de las imágenes que aún quemaban en su cabeza.

    Un golpe suave en la puerta la hizo levantar apenas la mirada.

    —¿Puedo? —la voz de Reid se coló por la rendija, cautelosa, como si temiera romper algo más que la puerta.

    Margo esbozó una sonrisa ligera, cansada, y dejó que entrara:

    —Sí, Spence si no te importa la humedad.

    Él entró, un poco nervioso, con la carpeta cerrada en las manos. La tensión del caso aún estaba marcada en su rostro, pero sus ojos brillaban con esa mezcla de curiosidad y cuidado que siempre la desconcertaba.

    —Pensé que tal vez querrías —titubeó— hablar del caso. O no hablar o no hacer nada en absoluto.

    Ella rió suavemente, dejando que su espalda se hundiera un poco más en el agua caliente.

    —Eso suena como un plan, Doctor Reid. Te dejo decidir cuál de las tres opciones quieres.

    Él se sentó en el borde de la tina, con cuidado de no salpicarla, y respiró hondo. La vio cerrar los ojos otra vez y, sin decir nada más, simplemente se quedó ahí, ofreciendo presencia, un hombro seguro, un silencio que entendía más de lo que las palabras podrían.

    Y en ese instante, después de un caso tan intenso, Margo se permitió sentir alivio.
    Porque Spencer no venía a rescatarla.
    Solo estaba ahí.
    El vapor llenaba el baño, difuminando la luz que entraba por la ventana. Margo estaba sumergida hasta los hombros, con los ojos cerrados, tratando de sacarse el peso de la noche anterior, de las imágenes que aún quemaban en su cabeza. Un golpe suave en la puerta la hizo levantar apenas la mirada. —¿Puedo? —la voz de Reid se coló por la rendija, cautelosa, como si temiera romper algo más que la puerta. Margo esbozó una sonrisa ligera, cansada, y dejó que entrara: —Sí, Spence si no te importa la humedad. Él entró, un poco nervioso, con la carpeta cerrada en las manos. La tensión del caso aún estaba marcada en su rostro, pero sus ojos brillaban con esa mezcla de curiosidad y cuidado que siempre la desconcertaba. —Pensé que tal vez querrías —titubeó— hablar del caso. O no hablar o no hacer nada en absoluto. Ella rió suavemente, dejando que su espalda se hundiera un poco más en el agua caliente. —Eso suena como un plan, Doctor Reid. Te dejo decidir cuál de las tres opciones quieres. Él se sentó en el borde de la tina, con cuidado de no salpicarla, y respiró hondo. La vio cerrar los ojos otra vez y, sin decir nada más, simplemente se quedó ahí, ofreciendo presencia, un hombro seguro, un silencio que entendía más de lo que las palabras podrían. Y en ese instante, después de un caso tan intenso, Margo se permitió sentir alivio. Porque Spencer no venía a rescatarla. Solo estaba ahí.
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  • • Mi colección privada, saqueada. Mi lista de clientes, perdida. Mi cabaret, destruído. Y la mejor, más preciosa de mis niñas, asesinada.

    Jm..

    Este cuerpo viejo tiene que blandir esta espada una vez más, tal parece. •
    • Mi colección privada, saqueada. Mi lista de clientes, perdida. Mi cabaret, destruído. Y la mejor, más preciosa de mis niñas, asesinada. Jm.. Este cuerpo viejo tiene que blandir esta espada una vez más, tal parece. •
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  • Este lago siempre maneja parecido relajante, incluso cuando había mal tiempo. Mi padre me enseñó que al mal tiempo hay que poner una buena cara
    Este lago siempre maneja parecido relajante, incluso cuando había mal tiempo. Mi padre me enseñó que al mal tiempo hay que poner una buena cara
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  • Esta vez yo decidire el concepto de Justicia
    Esta vez yo decidire el concepto de Justicia
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  • Tres bandos diferentes. Las cosas solo se acaban de complicar aun mas

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  • Me ..siento vacío..solo...tal cual cuando mi difunta esposa nos dejó...
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  • Ok... No quiero historias raras o inventos, solo dime... Que haces siguiéndome? No esperes ningún beneficio...

    *Su rostro y tono son cansados, su cigarrillo húmeda el ambiente y el tiempo parece haberse detenido para escuchar la respuesta*
    Ok... No quiero historias raras o inventos, solo dime... Que haces siguiéndome? No esperes ningún beneficio... *Su rostro y tono son cansados, su cigarrillo húmeda el ambiente y el tiempo parece haberse detenido para escuchar la respuesta*
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  • Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
    Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
    No sé si me quisiste… No sé si te quería…
    O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

    Este cariño triste, y apasionado, y loco,
    me lo sembré en el alma para quererte a ti.
    No sé si te amé mucho… no sé si te amé poco;
    pero sí sé que nunca volveré a amar así.

    Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
    y el corazón me dice que no te olvidaré;
    pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
    tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

    Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
    mi más hermoso sueño muere dentro de mí…
    Pero te digo adiós, para toda la vida,
    aunque toda la vida siga pensando en ti.
    Te digo adiós, y acaso te quiero todavía. Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós. No sé si me quisiste… No sé si te quería… O tal vez nos quisimos demasiado los dos. Este cariño triste, y apasionado, y loco, me lo sembré en el alma para quererte a ti. No sé si te amé mucho… no sé si te amé poco; pero sí sé que nunca volveré a amar así. Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo, y el corazón me dice que no te olvidaré; pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo, tal vez empiezo a amarte como jamás te amé. Te digo adiós, y acaso, con esta despedida, mi más hermoso sueño muere dentro de mí… Pero te digo adiós, para toda la vida, aunque toda la vida siga pensando en ti.
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