• Draco Negrescu

    Querido ya estoy lista, podemos irnos cuando quieras.
    [ThxVampire13] Querido ya estoy lista, podemos irnos cuando quieras.
    Me endiabla
    1
    20 turnos 0 maullidos
  • ¿Qué haces aquí?

    Tu falta de diligencia e ineptitud harán que me descubran.
    ¿Qué haces aquí? Tu falta de diligencia e ineptitud harán que me descubran.
    Me gusta
    Me encocora
    Me endiabla
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • — Euuu calma con tu cuestionario. — Sorbito a su coquita. — Yo siempre fui humano, que tomara la decisión de ser un gato fue un deseo del universo. — Señala hacia arriba.— Mi vida como humano era insatisfactoria, mucho trabajo que hacer y poco tiempo ¡Y no hablemos de la pereza!. Bueno, es un capricho mío pero ser un gato me ayudó a descubrir que mi mamá me envenenaba para quedarse con la herencia y que mi hermana era una loca incestuosa que se cogía a mi papá, bonita familia. ¿Eh?. Ser un gato me dió libertad: no más tareas, no más pendientes, no más asuntos familiares, solo comer, dormir, cagar y ser bonito.
    — Euuu calma con tu cuestionario. — Sorbito a su coquita. — Yo siempre fui humano, que tomara la decisión de ser un gato fue un deseo del universo. — Señala hacia arriba.— Mi vida como humano era insatisfactoria, mucho trabajo que hacer y poco tiempo ¡Y no hablemos de la pereza!. Bueno, es un capricho mío pero ser un gato me ayudó a descubrir que mi mamá me envenenaba para quedarse con la herencia y que mi hermana era una loca incestuosa que se cogía a mi papá, bonita familia. ¿Eh?. Ser un gato me dió libertad: no más tareas, no más pendientes, no más asuntos familiares, solo comer, dormir, cagar y ser bonito.
    Me gusta
    Me enjaja
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Era uno de esos raros fines de semana en que el clima de Hogwarts parecía haber hecho las paces con los estudiantes. El sol se filtraba tímido entre las nubes, dorando los muros del castillo y bañando el patio interior con una luz cálida.

    Susan Bones estaba sentada en el borde de una de las bancas de piedra, hojeando un libro sin demasiado interés. Ese día no vestía el uniforme completo, solo una túnica ligera abierta sobre ropa cómoda. Su cabello recogido en una media coleta dejaba al descubierto un rostro más fresco de lo habitual, resaltado por un maquillaje sutil: un poco de rubor, apenas brillo en los labios y una sombra clara que hacía resaltar sus ojos. No era algo que solía usar a diario, pero ese sábado… se permitió el capricho.

    El sonido de pasos arrastrados sobre la grava del patio anunció la llegada de alguien más. No necesitó alzar la vista para saber quién era; la voz se encargó de confirmarlo.

    —Someone’s looking extracute today.

    Susan cerró el libro con un golpe seco, y alzó la mirada directo a él, arqueando una ceja con naturalidad desarmante.

    —Are you high? —preguntó, sin rodeos, como si la frase hubiera sido ensayada de antemano.

    Un par de estudiantes en la otra punta del patio contuvieron la risa, murmurando entre ellos, atentos a lo que pudiera suceder. Susan, en cambio, no pareció darle demasiada importancia. Volvió a abrir su libro, como si la conversación hubiera terminado allí mismo.

    Pero en el aire quedó suspendida esa chispa de tensión juguetona, como si el destino hubiera preparado el escenario para que Nott decidiera quedarse, replicar o marcharse con una sonrisa torcida.
    Era uno de esos raros fines de semana en que el clima de Hogwarts parecía haber hecho las paces con los estudiantes. El sol se filtraba tímido entre las nubes, dorando los muros del castillo y bañando el patio interior con una luz cálida. Susan Bones estaba sentada en el borde de una de las bancas de piedra, hojeando un libro sin demasiado interés. Ese día no vestía el uniforme completo, solo una túnica ligera abierta sobre ropa cómoda. Su cabello recogido en una media coleta dejaba al descubierto un rostro más fresco de lo habitual, resaltado por un maquillaje sutil: un poco de rubor, apenas brillo en los labios y una sombra clara que hacía resaltar sus ojos. No era algo que solía usar a diario, pero ese sábado… se permitió el capricho. El sonido de pasos arrastrados sobre la grava del patio anunció la llegada de alguien más. No necesitó alzar la vista para saber quién era; la voz se encargó de confirmarlo. —Someone’s looking extracute today. Susan cerró el libro con un golpe seco, y alzó la mirada directo a él, arqueando una ceja con naturalidad desarmante. —Are you high? —preguntó, sin rodeos, como si la frase hubiera sido ensayada de antemano. Un par de estudiantes en la otra punta del patio contuvieron la risa, murmurando entre ellos, atentos a lo que pudiera suceder. Susan, en cambio, no pareció darle demasiada importancia. Volvió a abrir su libro, como si la conversación hubiera terminado allí mismo. Pero en el aire quedó suspendida esa chispa de tensión juguetona, como si el destino hubiera preparado el escenario para que Nott decidiera quedarse, replicar o marcharse con una sonrisa torcida.
    0 turnos 0 maullidos
  • La Cámara del Tercer Guardián: Nymira, la Soberana de las Mareas Emocionales

    La cámara es una cúpula de cristal azul oscuro. El agua flota en el aire como si estuviera viva, formando espirales, esferas y corrientes suspendidas. El suelo refleja no solo sus cuerpos, sino sus emociones más intensas.

    Sin mover un dedo, Nymira convoca esferas líquidas que rodean a Yukine y Lidica. Al tocarlas, cada esfera se convierte en una escena emocional hiperrealista:

    - Yukine ve a Lidica entregándolo al enemigo. La escena es tan vívida que su corazón se acelera, su respiración se corta, y por un instante, duda de ella.

    - Lidica ve a Yukine huyendo del Laberinto, dejándola atrás. Siente traición, abandono, y su cuerpo se tensa como si fuera a atacar.

    Ambos están al borde de enfrentarse entre sí. Nymira no ataca directamente: los obliga a destruirse desde dentro. La cámara amplifica cada emoción, y el agua vibra con sus pensamientos. Cuanto más intensa la emoción, más agresivo se vuelve el entorno.

    Yukine, con esfuerzo, lanza un hechizo de “Separación de Esencia”, que corta temporalmente los vínculos emocionales falsos. Lidica, aferrándose a un recuerdo real —la promesa que Yukine le hizo en la Sala de las Ilusiones— logra romper la ilusión. Pero ambos quedan emocionalmente drenados.

    La cámara comienza a inundarse. El agua sube hasta las rodillas, luego al pecho. Corrientes invisibles arrastran objetos, y el suelo se vuelve resbaladizo. Nymira se funde con el agua, atacando desde múltiples direcciones.

    - Invocando Espectros de Agua: figuras hechas de líquido que adoptan la forma de personas amadas por Yukine y Lidica.

    - Yukine ve a su madre, que lo abraza mientras lo ahoga lentamente.

    - Lidica ve a su hermana, que le pide ayuda mientras la arrastra al fondo.

    - Yukine intenta lanzar hechizos, pero el agua distorsiona las palabras mágicas. Cada intento le cuesta energía vital.

    - Lidica lucha por moverse. Sus dagas son lentas bajo el agua, y cada golpe se siente como si cortara recuerdos.

    Yukine logra lanzar un hechizo de “Claridad Emocional”, que crea una burbuja de aire y lucidez. El costo es alto: su pecho se contrae, su visión se nubla.

    Lidica, con un grito de dolor, destruye los espectros con una onda de energía emocional, pero queda con quemaduras internas provocadas por la presión mágica.

    Para este punto la cámara se había transformado en un océano suspendido. Nymira, ahora convertida en una Serpiente Marina de Emoción Pura, giraba alrededor de Yukine y Lidica, lanzando chorros de agua cargados con recuerdos distorsionados.

    Cada impacto no solo dolía, sino que desestabilizaba la mente.
    Yukine y Lidica estaban al borde del colapso. Sus cuerpos temblaban, sus emociones eran un caos. Nymira se alimentaba de su vínculo, amplificando cada duda, cada herida emocional.

    —“¿Creen que su conexión los salvará? Yo la romperé… y los ahogaré en ella.” —susurró Nymira, con voz líquida.

    Yukine, con voz quebrada, miró a Lidica.

    —“¡Tú me fallaste! ¡Siempre lo supe! ¡Tu lealtad es falsa”

    Lidica, con los ojos llenos de rabia, respondió:

    —“¡Y tú no eres más que un mago débil que se esconde tras una transformación! ¡Nunca confiaste en mí!”

    Yukine lanzó un hechizo de impacto, que golpeó a Lidica y la arrojó contra una columna de agua.

    Lidica se levantó, sangrando, y arrojó una de sus dagas, que rozó el rostro de Yukine.

    Nymira se detuvo. Observaba con deleite. Las emociones eran reales. El vínculo se rompía. Su poder crecía.

    —“Sí… así es como termina. El amor, la confianza… todo se disuelve.”

    Pero entonces, Yukine susurró una palabra mágica que solo Lidica conocía: “Aequor.”

    Lidica sonrió apenas. Era la señal.

    Yukine lanzó un hechizo de protección mental, magia defensiva para liberar la mente del control enemigo, costándole una gran cantidad poder magico, tanto que lo hizo toser sangre, pero esto seria lo necesario para que LIdica, con la mente clara lanzara sus dagas que atravesaron las corrientes emocionales que protegían el núcleo de Nymira.

    Nymira gritó. No entendía. El vínculo no se había roto. Había sido usado como arma.

    —“¡Imposible! ¡No pueden… sentir tanto y aún luchar juntos!”
    Yukine, con voz firme, respondió:

    —“Sentir no es debilidad. Es estrategia.”

    Lidica, con una última pirueta, atravesó el núcleo líquido de Nymira. El agua se congeló por un instante, luego explotó en una lluvia de luz azul.

    La cámara se secó. Yukine y Lidica cayeron al suelo, exhaustos, heridos, pero victoriosos. La puerta final apareció, tallada en cristal y viento.

    —“Nunca pensé que tendría que herirte para salvarnos.” —dijo Yukine, tocando el brazo de Lidica.

    —“Y yo nunca pensé que confiaría en ti… incluso cuando me atacaras.” —respondió ella, con una sonrisa rota.
    La Cámara del Tercer Guardián: Nymira, la Soberana de las Mareas Emocionales La cámara es una cúpula de cristal azul oscuro. El agua flota en el aire como si estuviera viva, formando espirales, esferas y corrientes suspendidas. El suelo refleja no solo sus cuerpos, sino sus emociones más intensas. Sin mover un dedo, Nymira convoca esferas líquidas que rodean a Yukine y Lidica. Al tocarlas, cada esfera se convierte en una escena emocional hiperrealista: - Yukine ve a Lidica entregándolo al enemigo. La escena es tan vívida que su corazón se acelera, su respiración se corta, y por un instante, duda de ella. - Lidica ve a Yukine huyendo del Laberinto, dejándola atrás. Siente traición, abandono, y su cuerpo se tensa como si fuera a atacar. Ambos están al borde de enfrentarse entre sí. Nymira no ataca directamente: los obliga a destruirse desde dentro. La cámara amplifica cada emoción, y el agua vibra con sus pensamientos. Cuanto más intensa la emoción, más agresivo se vuelve el entorno. Yukine, con esfuerzo, lanza un hechizo de “Separación de Esencia”, que corta temporalmente los vínculos emocionales falsos. Lidica, aferrándose a un recuerdo real —la promesa que Yukine le hizo en la Sala de las Ilusiones— logra romper la ilusión. Pero ambos quedan emocionalmente drenados. La cámara comienza a inundarse. El agua sube hasta las rodillas, luego al pecho. Corrientes invisibles arrastran objetos, y el suelo se vuelve resbaladizo. Nymira se funde con el agua, atacando desde múltiples direcciones. - Invocando Espectros de Agua: figuras hechas de líquido que adoptan la forma de personas amadas por Yukine y Lidica. - Yukine ve a su madre, que lo abraza mientras lo ahoga lentamente. - Lidica ve a su hermana, que le pide ayuda mientras la arrastra al fondo. - Yukine intenta lanzar hechizos, pero el agua distorsiona las palabras mágicas. Cada intento le cuesta energía vital. - Lidica lucha por moverse. Sus dagas son lentas bajo el agua, y cada golpe se siente como si cortara recuerdos. Yukine logra lanzar un hechizo de “Claridad Emocional”, que crea una burbuja de aire y lucidez. El costo es alto: su pecho se contrae, su visión se nubla. Lidica, con un grito de dolor, destruye los espectros con una onda de energía emocional, pero queda con quemaduras internas provocadas por la presión mágica. Para este punto la cámara se había transformado en un océano suspendido. Nymira, ahora convertida en una Serpiente Marina de Emoción Pura, giraba alrededor de Yukine y Lidica, lanzando chorros de agua cargados con recuerdos distorsionados. Cada impacto no solo dolía, sino que desestabilizaba la mente. Yukine y Lidica estaban al borde del colapso. Sus cuerpos temblaban, sus emociones eran un caos. Nymira se alimentaba de su vínculo, amplificando cada duda, cada herida emocional. —“¿Creen que su conexión los salvará? Yo la romperé… y los ahogaré en ella.” —susurró Nymira, con voz líquida. Yukine, con voz quebrada, miró a Lidica. —“¡Tú me fallaste! ¡Siempre lo supe! ¡Tu lealtad es falsa” Lidica, con los ojos llenos de rabia, respondió: —“¡Y tú no eres más que un mago débil que se esconde tras una transformación! ¡Nunca confiaste en mí!” Yukine lanzó un hechizo de impacto, que golpeó a Lidica y la arrojó contra una columna de agua. Lidica se levantó, sangrando, y arrojó una de sus dagas, que rozó el rostro de Yukine. Nymira se detuvo. Observaba con deleite. Las emociones eran reales. El vínculo se rompía. Su poder crecía. —“Sí… así es como termina. El amor, la confianza… todo se disuelve.” Pero entonces, Yukine susurró una palabra mágica que solo Lidica conocía: “Aequor.” Lidica sonrió apenas. Era la señal. Yukine lanzó un hechizo de protección mental, magia defensiva para liberar la mente del control enemigo, costándole una gran cantidad poder magico, tanto que lo hizo toser sangre, pero esto seria lo necesario para que LIdica, con la mente clara lanzara sus dagas que atravesaron las corrientes emocionales que protegían el núcleo de Nymira. Nymira gritó. No entendía. El vínculo no se había roto. Había sido usado como arma. —“¡Imposible! ¡No pueden… sentir tanto y aún luchar juntos!” Yukine, con voz firme, respondió: —“Sentir no es debilidad. Es estrategia.” Lidica, con una última pirueta, atravesó el núcleo líquido de Nymira. El agua se congeló por un instante, luego explotó en una lluvia de luz azul. La cámara se secó. Yukine y Lidica cayeron al suelo, exhaustos, heridos, pero victoriosos. La puerta final apareció, tallada en cristal y viento. —“Nunca pensé que tendría que herirte para salvarnos.” —dijo Yukine, tocando el brazo de Lidica. —“Y yo nunca pensé que confiaría en ti… incluso cuando me atacaras.” —respondió ella, con una sonrisa rota.
    0 turnos 0 maullidos
  • —¿Una apuesta con Astoria, en serio?
    —¿Una apuesta con Astoria, en serio?
    7 turnos 0 maullidos
  • —No pienso revisar tu tarea de pociones.
    —No pienso revisar tu tarea de pociones.
    Me encocora
    1
    3 turnos 0 maullidos
  • es un maravilloso jueves¡¡¡
    Feliz día mis corazones de pollo se les ama muchoteeeee
    es un maravilloso jueves¡¡¡ Feliz día mis corazones de pollo se les ama muchoteeeee :STK-7:
    Me encocora
    Me endiabla
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • —¿Has terminado de leer ese libro?
    —¿Has terminado de leer ese libro?
    3 turnos 0 maullidos
  • Snifff... Aaahh....

    Mis ansias se han calmado.
    El hambre a cesado.

    El sabor de su piel, la dureza de su carne.
    El calor de su cuerpo... Y el sudor con su escencia impregnada en mi.

    Mi Bestia se a calmado.
    Aquel sentimiento incontrolable a parado.

    Esa noche no fue amor... Pero adoré de más tú existencia compartiendo mis bajos instintos y calmando el fuego de mi bajo ser.
    Ahora no hay problema para seguir... Nos emos deborado, adorado y aceptado que fue un regalo.

    Qué.... Qué delicia..

    -Vicky.

    Zet Zeilen
    Snifff... Aaahh.... Mis ansias se han calmado. El hambre a cesado. El sabor de su piel, la dureza de su carne. El calor de su cuerpo... Y el sudor con su escencia impregnada en mi. Mi Bestia se a calmado. Aquel sentimiento incontrolable a parado. Esa noche no fue amor... Pero adoré de más tú existencia compartiendo mis bajos instintos y calmando el fuego de mi bajo ser. Ahora no hay problema para seguir... Nos emos deborado, adorado y aceptado que fue un regalo. Qué.... Qué delicia.. -Vicky. [ripple_purple_bat_413]
    Me gusta
    Me encocora
    Me endiabla
    5
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados