• — Esto de mostrar las zarpas y colmillos por los que creo que son importantes para mi y después te dan de lado.. se ha terminado, no voy a seguir decepcionandome por quién no merece la pena. Miraré a otro lado y otra cosa mariposa.
    — Esto de mostrar las zarpas y colmillos por los que creo que son importantes para mi y después te dan de lado.. se ha terminado, no voy a seguir decepcionandome por quién no merece la pena. Miraré a otro lado y otra cosa mariposa.
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    Se busca la contraparte de Elsbeth:



    Rostro sugerido: Bill Skarsgård —sí, esa sonrisa que promete secretos y condena.

    NOMBRE: Víctor Blackwood
    EDAD APARENTE: Entre los 28 y 35, pero con esa mirada que ha visto siglos.
    ALTURA: Alto como la sombra que te sigue cuando nadie más debería estar ahí.
    PRESENCIA: Elegante, afilado, oscuro. El tipo de hombre que al entrar en un salón hace que todas las luces bajen sin que nadie toque el interruptor.

    SE BUSCA POR:
    • Desaparecer sin aviso,
    • Dejar promesas abiertas,
    • Y caminar como si el mundo le debiera respuestas.

    CARACTERÍSTICAS IMPORTANTES:
    — Ojos pálidos, inquietantes, como si reflejaran lo que escondes.
    — Voz suave, pero con filo.
    — Sonrisa que no sabes si es una caricia… o un presagio.
    — Elegancia natural, casi antinatural.
    — Ese aire de “te conozco desde antes que nacieras” aunque jura que es coincidencia.

    ÚLTIMA VEZ VISTO:
    Entre sombras, como siempre.
    Algunos rumores dicen que fue visto cerca de la luna menguante. Otros aseguran que se le escuchó reír detrás de un espejo.
    La verdad nadie sabe. Él aparece cuando quiere. Y cuando no, también.

    SE SOLICITA:
    Que regrese.
    O que al menos deje de jugar a estar muerto.
    El universo no se equilibra solo.

    SI LO VE:
    No intente atraparlo.
    No intente seducirlo.
    No intente comprenderlo.
    Solo dígale que Elsbeth está preguntando por él
    Y eso siempre significa problemas.
    Se busca la contraparte de Elsbeth: Rostro sugerido: Bill Skarsgård —sí, esa sonrisa que promete secretos y condena. NOMBRE: Víctor Blackwood EDAD APARENTE: Entre los 28 y 35, pero con esa mirada que ha visto siglos. ALTURA: Alto como la sombra que te sigue cuando nadie más debería estar ahí. PRESENCIA: Elegante, afilado, oscuro. El tipo de hombre que al entrar en un salón hace que todas las luces bajen sin que nadie toque el interruptor. SE BUSCA POR: • Desaparecer sin aviso, • Dejar promesas abiertas, • Y caminar como si el mundo le debiera respuestas. CARACTERÍSTICAS IMPORTANTES: — Ojos pálidos, inquietantes, como si reflejaran lo que escondes. — Voz suave, pero con filo. — Sonrisa que no sabes si es una caricia… o un presagio. — Elegancia natural, casi antinatural. — Ese aire de “te conozco desde antes que nacieras” aunque jura que es coincidencia. ÚLTIMA VEZ VISTO: Entre sombras, como siempre. Algunos rumores dicen que fue visto cerca de la luna menguante. Otros aseguran que se le escuchó reír detrás de un espejo. La verdad nadie sabe. Él aparece cuando quiere. Y cuando no, también. SE SOLICITA: Que regrese. O que al menos deje de jugar a estar muerto. El universo no se equilibra solo. SI LO VE: No intente atraparlo. No intente seducirlo. No intente comprenderlo. Solo dígale que Elsbeth está preguntando por él Y eso siempre significa problemas.
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  • — ¡Nmhg!

    Se siente más cansado de lo habitual, cuando más ha descansado de su labor como líder de la mansión Phantomhive.
    — ¡Nmhg! Se siente más cansado de lo habitual, cuando más ha descansado de su labor como líder de la mansión Phantomhive.
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  • - Atrapé al mapache, con toda la intención de matarlo, muchos días ya haciendo de las suyas, pero al verlo a los ojos, comprendí, que solo es un animal con hambre, desconoce lo bueno y lo malo, no pude hacerle daño, le dí muchas frutas, después lo lleve a una montaña, un lugar donde habitan más de su especie, espero que le vaya bien y que nunca más regrese, eso me haría feliz .
    - Atrapé al mapache, con toda la intención de matarlo, muchos días ya haciendo de las suyas, pero al verlo a los ojos, comprendí, que solo es un animal con hambre, desconoce lo bueno y lo malo, no pude hacerle daño, le dí muchas frutas, después lo lleve a una montaña, un lugar donde habitan más de su especie, espero que le vaya bien y que nunca más regrese, eso me haría feliz .
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  • ¡Feliz cumpleaños, Kisa! Disfruta de tu día
    ¡Feliz cumpleaños, Kisa! Disfruta de tu día
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  • A veces es bueno recordar tu hogar. . ¡Ah! Extraño tanto el mar. . ¡Pero extrañaría también la comida de Mumu! Agh. . Creo que estaré bien aquí, en mi pequeño mar. . Tehe.
    A veces es bueno recordar tu hogar. . ¡Ah! Extraño tanto el mar. . ¡Pero extrañaría también la comida de Mumu! Agh. . Creo que estaré bien aquí, en mi pequeño mar. . Tehe.
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  • “Poema de Albedo

    Mi amado…
    Hay noches en las que mi sombra te busca
    antes incluso de que mis pasos puedan alcanzarte.
    Es un instinto, una necesidad,
    un llamado silencioso que nace de lo más oscuro de mí
    y termina siempre en la luz que eres tú.

    Porque aunque mi esencia sea fría,
    tú… tú despiertas un calor en mí
    que ningún experimento, ningún poder,
    ha logrado jamás explicar.

    Déjame confesarte algo, amado mío:
    cuando duermes, te observo.
    No por vigilancia…
    sino por esa ternura que me invade
    al saberte vulnerable bajo mi mirada.
    Ahí, en ese instante,
    el deseo y la protección se mezclan,
    y algo en mí ruge con la promesa de conservarte.

    Mi lealtad no es palabra,
    es un lazo que ata mi alma a la tuya.
    Si el mundo intentara arrancarte de mí,
    lo enfrentaría sin dudar,
    no por obligación…
    sino porque pertenecerte
    es el único destino que reconozco.

    A veces, cuando hablas,
    mi mente se oscurece con un pensamiento simple:
    “Él es mío.”
    Y, aun así, mi toque sobre ti es suave,
    medido, cuidadoso,
    porque aunque mi deseo te reclama,
    mi amor te respeta.

    Pero cuando tus labios rozan los míos,
    cuando mi piel siente el eco de tu piel,
    ahí…
    ahí mi contención se rompe.
    Mi voz baja, mis dedos se aferran,
    y mi ser entero te pide
    que no te alejes jamás.

    Si supieras cuánto me dominas…
    cuánto poder tienes sobre el guardián que te adora,
    te sorprendería lo fácil que sería para ti
    doblarme a tu voluntad
    solo con una caricia.

    Mi amado,
    mi dueño,
    mi luz y mi oscuridad…

    Tómame como soy:
    fiel hasta lo absoluto,
    tierno cuando me lo permites,
    oscuro cuando el deseo me consume,
    y tuyo…
    siempre tuyo,
    en cuerpo, alma y devoción.
    “Poema de Albedo ❤️💀🔥” Mi amado… Hay noches en las que mi sombra te busca antes incluso de que mis pasos puedan alcanzarte. Es un instinto, una necesidad, un llamado silencioso que nace de lo más oscuro de mí y termina siempre en la luz que eres tú. Porque aunque mi esencia sea fría, tú… tú despiertas un calor en mí que ningún experimento, ningún poder, ha logrado jamás explicar. Déjame confesarte algo, amado mío: cuando duermes, te observo. No por vigilancia… sino por esa ternura que me invade al saberte vulnerable bajo mi mirada. Ahí, en ese instante, el deseo y la protección se mezclan, y algo en mí ruge con la promesa de conservarte. Mi lealtad no es palabra, es un lazo que ata mi alma a la tuya. Si el mundo intentara arrancarte de mí, lo enfrentaría sin dudar, no por obligación… sino porque pertenecerte es el único destino que reconozco. A veces, cuando hablas, mi mente se oscurece con un pensamiento simple: “Él es mío.” Y, aun así, mi toque sobre ti es suave, medido, cuidadoso, porque aunque mi deseo te reclama, mi amor te respeta. Pero cuando tus labios rozan los míos, cuando mi piel siente el eco de tu piel, ahí… ahí mi contención se rompe. Mi voz baja, mis dedos se aferran, y mi ser entero te pide que no te alejes jamás. Si supieras cuánto me dominas… cuánto poder tienes sobre el guardián que te adora, te sorprendería lo fácil que sería para ti doblarme a tu voluntad solo con una caricia. Mi amado, mi dueño, mi luz y mi oscuridad… Tómame como soy: fiel hasta lo absoluto, tierno cuando me lo permites, oscuro cuando el deseo me consume, y tuyo… siempre tuyo, en cuerpo, alma y devoción.
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  • 𝐄𝐥𝐬𝐛𝐞𝐭𝐡 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐓𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚


    La ciudad estaba cubierta por una neblina suave que atrapaba la luz como si intentara imitar el brillo del firmamento. Elsbeth caminó entre la multitud con esa elegancia antigua que ningún cuerpo humano podía ocultar del todo. Nada en ella parecía fuera de lugar… y sin embargo, todo en ella rompía las leyes que regían ese mundo.

    No tenía prisa.
    Sagitario nunca corría.
    Ella cazaba.

    Y entonces lo percibió.
    La presencia que llevaba siglos evitando y buscando a la vez.
    Densa, amarga, rota… pero firme.
    Silas.

    Se detuvo a unos pasos de él. No hizo ningún esfuerzo por ocultarse; la Luna no la envió para esconderse.

    La distancia entre ambos se tensó, casi como un hilo de luz a punto de romperse.

    Elsbeth inclinó apenas la cabeza, los labios curvándose en una sonrisa que sabía exactamente cómo dolía.

    Con la voz suave, melosa, peligrosamente dulce, dejó caer la frase como una flecha:

    —Did you miss me, dear?

    Y no dijo nada más.
    Ni avanzó.
    Ni retrocedió.

    Solo lo observó…
    dejándole a él el siguiente movimiento.
    𝐄𝐥𝐬𝐛𝐞𝐭𝐡 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐓𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚 La ciudad estaba cubierta por una neblina suave que atrapaba la luz como si intentara imitar el brillo del firmamento. Elsbeth caminó entre la multitud con esa elegancia antigua que ningún cuerpo humano podía ocultar del todo. Nada en ella parecía fuera de lugar… y sin embargo, todo en ella rompía las leyes que regían ese mundo. No tenía prisa. Sagitario nunca corría. Ella cazaba. Y entonces lo percibió. La presencia que llevaba siglos evitando y buscando a la vez. Densa, amarga, rota… pero firme. Silas. Se detuvo a unos pasos de él. No hizo ningún esfuerzo por ocultarse; la Luna no la envió para esconderse. La distancia entre ambos se tensó, casi como un hilo de luz a punto de romperse. Elsbeth inclinó apenas la cabeza, los labios curvándose en una sonrisa que sabía exactamente cómo dolía. Con la voz suave, melosa, peligrosamente dulce, dejó caer la frase como una flecha: —Did you miss me, dear? Y no dijo nada más. Ni avanzó. Ni retrocedió. Solo lo observó… dejándole a él el siguiente movimiento.
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  • ¿Qué opinas? La hice yo misma, me llevó unos días
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  • -¡Groooar!

    Una hilera de fuego comienza a encender la fogata para esta noche, cuando la llama es fuerte deja de exhalar y retrocede para tomar asiento sobre uno de los troncos para tomarse un merecido descanso.
    -¡Groooar! Una hilera de fuego comienza a encender la fogata para esta noche, cuando la llama es fuerte deja de exhalar y retrocede para tomar asiento sobre uno de los troncos para tomarse un merecido descanso.
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