• Por razon termino tan cansada, siempre estoy saltando de una explosión
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  • Hoy Eros volvió al Olimpo, y nos dijo a todos: "¡Ya llegó por quién lloraban!" Y es que es verdad, nos hace un poco de falta su caos romántico. Estamos en pleno mes romántico.
    Hoy Eros volvió al Olimpo, y nos dijo a todos: "¡Ya llegó por quién lloraban!" Y es que es verdad, nos hace un poco de falta su caos romántico. Estamos en pleno mes romántico.
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  • A veces es divertido... Ver como Ares machaca a Enyo. Pero cuando se vuelve muy sangriento... Ya no es como... Muy agradable a la vista.
    A veces es divertido... Ver como Ares machaca a Enyo. Pero cuando se vuelve muy sangriento... Ya no es como... Muy agradable a la vista. :STK-22:
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  • Adrián salió a la calle sin un destino claro, como solía hacerlo cuando necesitaba ordenar la cabeza. No llevaba prisa ni un plan. Solo las manos en los bolsillos y la sensación de que el mundo, allá afuera, todavía tenía algo que mostrarle.

    Se sentó en un banco, a un costado de la acera, desde donde podía ver el flujo constante de la gente. Personas caminando con sonrisas distraídas, parejas hablando en voz baja, amigos riendo sin preocuparse por el tiempo. Más adelante, unos niños corrían de un lado a otro, persiguiéndose bajo la mirada atenta de sus padres. Sus risas rompían el ruido habitual de la ciudad, como si por un momento todo se volviera más liviano.

    Adrián observaba en silencio.

    Su madre no le había enseñado muchas cosas antes de morir. No hubo largas lecciones ni grandes discursos. Pero le enseño algo que la fotografia le enseño a ella y quiso mostrarle lo que alguna vez sus ojos miraron. le enseñó algo que nadie más pudo: a mirar. A detenerse en lo que otros pasaban por alto. A encontrar sentido en los detalles pequeños, en los instantes que parecían no importar.

    Las luces de la calle comenzaban a encenderse, tiñendo el asfalto de reflejos cálidos. Los edificios se alzaban imponentes, llenos de ventanas iluminadas que escondían historias ajenas. Adrián pensó en cuántas vidas transcurrían detrás de esos muros, cuántas rutinas, cuántos recuerdos nacían y morían sin que nadie los notara.

    Para él, todo eso era distinto.

    Donde otros veían solo una calle concurrida, él veía escenas. Donde otros veían ruido, él encontraba ritmo. Su madre le había dejado esa forma de mirar el mundo, como una herencia silenciosa que seguía viva en él.

    Se quedó ahí un buen rato, sin hacer nada más que admirar. Sin fotos, sin música, sin distracciones. Solo él y el mundo moviéndose frente a sus ojos.

    Y por primera vez en el día, Adrián sintió que no necesitaba nada más.
    Adrián salió a la calle sin un destino claro, como solía hacerlo cuando necesitaba ordenar la cabeza. No llevaba prisa ni un plan. Solo las manos en los bolsillos y la sensación de que el mundo, allá afuera, todavía tenía algo que mostrarle. Se sentó en un banco, a un costado de la acera, desde donde podía ver el flujo constante de la gente. Personas caminando con sonrisas distraídas, parejas hablando en voz baja, amigos riendo sin preocuparse por el tiempo. Más adelante, unos niños corrían de un lado a otro, persiguiéndose bajo la mirada atenta de sus padres. Sus risas rompían el ruido habitual de la ciudad, como si por un momento todo se volviera más liviano. Adrián observaba en silencio. Su madre no le había enseñado muchas cosas antes de morir. No hubo largas lecciones ni grandes discursos. Pero le enseño algo que la fotografia le enseño a ella y quiso mostrarle lo que alguna vez sus ojos miraron. le enseñó algo que nadie más pudo: a mirar. A detenerse en lo que otros pasaban por alto. A encontrar sentido en los detalles pequeños, en los instantes que parecían no importar. Las luces de la calle comenzaban a encenderse, tiñendo el asfalto de reflejos cálidos. Los edificios se alzaban imponentes, llenos de ventanas iluminadas que escondían historias ajenas. Adrián pensó en cuántas vidas transcurrían detrás de esos muros, cuántas rutinas, cuántos recuerdos nacían y morían sin que nadie los notara. Para él, todo eso era distinto. Donde otros veían solo una calle concurrida, él veía escenas. Donde otros veían ruido, él encontraba ritmo. Su madre le había dejado esa forma de mirar el mundo, como una herencia silenciosa que seguía viva en él. Se quedó ahí un buen rato, sin hacer nada más que admirar. Sin fotos, sin música, sin distracciones. Solo él y el mundo moviéndose frente a sus ojos. Y por primera vez en el día, Adrián sintió que no necesitaba nada más.
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  • — ¿No crees que los pockys saben mejor una vez que terminas tu trabajo? —

    Preguntaba con su camisa blanca puesta, la anterior había quedado cubierta de sangre de alguna víctima de su "trabajo", mientras que el aroma a jabón emanaba de sus manos, la cual sujetaba un pocky que parecía acercar a la persona que estaba escuchándole.

    — Vamos, di ¡Ah! y verás que tengo la razón. —
    — ¿No crees que los pockys saben mejor una vez que terminas tu trabajo? — Preguntaba con su camisa blanca puesta, la anterior había quedado cubierta de sangre de alguna víctima de su "trabajo", mientras que el aroma a jabón emanaba de sus manos, la cual sujetaba un pocky que parecía acercar a la persona que estaba escuchándole. — Vamos, di ¡Ah! y verás que tengo la razón. —
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  • El chico lobo se encontraba en el llano sentado sobre sus rodillas mientras comenzaba a organizar los botines del día.

    -Estas...piedras....1....2....3....4....5.....

    Contaba con los dedos de una mano mientras iba sujetando las piedras en la otra. Llegando a la 5 piedra se le terminaron los dedos de una mano. Parpadeó un momento, frunció el ceño, se frustró levemente porque tenía la otra mano ocupada con las piedras y no podía usar sus dedos. Abrió sus ojos como si se le hubiera ocurrido la mejor idea del mundo, pasó las piedras de una mano a la otra.

    -....Uno.....dos....tr.... -Antes de terminar el tres se dio cuenta de algo. Había vuelto a empezar, los dedos de la primera cuenta los tenía cerrados por sujetar las piedras. Se volvió a frustrar.

    -Grrr... -Dejó las piedras en el suelo, sobre la manta y las comenzó a meter a una caja de una en una.

    -1...2...3...4....-siguió hasta terminar-...¡10!...Razor ganó.... -Comenzó a decidir qué hacer con ellas-....Hombre de hierro...hace...espada más fuerte....4....Piedras...electro...bonitas....3, -las reservó para su maestra Lisa-....ya no...piedras...bonitas....vender....en....mercado... Moras...con moras...poder...comprar.....carne....con....Sara...

    -Ganchos de....lobo....pedir....a...Sara....batido....
    El chico lobo se encontraba en el llano sentado sobre sus rodillas mientras comenzaba a organizar los botines del día. -Estas...piedras....1....2....3....4....5..... Contaba con los dedos de una mano mientras iba sujetando las piedras en la otra. Llegando a la 5 piedra se le terminaron los dedos de una mano. Parpadeó un momento, frunció el ceño, se frustró levemente porque tenía la otra mano ocupada con las piedras y no podía usar sus dedos. Abrió sus ojos como si se le hubiera ocurrido la mejor idea del mundo, pasó las piedras de una mano a la otra. -....Uno.....dos....tr.... -Antes de terminar el tres se dio cuenta de algo. Había vuelto a empezar, los dedos de la primera cuenta los tenía cerrados por sujetar las piedras. Se volvió a frustrar. -Grrr... -Dejó las piedras en el suelo, sobre la manta y las comenzó a meter a una caja de una en una. -1...2...3...4....-siguió hasta terminar-...¡10!...Razor ganó.... -Comenzó a decidir qué hacer con ellas-....Hombre de hierro...hace...espada más fuerte....4....Piedras...electro...bonitas....3, -las reservó para su maestra Lisa-....ya no...piedras...bonitas....vender....en....mercado... Moras...con moras...poder...comprar.....carne....con....Sara... -Ganchos de....lobo....pedir....a...Sara....batido....
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  • Últimamente creo que me ando embriagando mucho, cosa que Ethan no haría, pero bueno aguante ser libre como pájaro.
    Últimamente creo que me ando embriagando mucho, cosa que Ethan no haría, pero bueno aguante ser libre como pájaro.
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  • De acuerdo, ya me tienes justo donde me querías... Luego del trabajo, con la oficina sola, sin cámaras de vigilancia... Que es lo que querías decirme?~
    De acuerdo, ya me tienes justo donde me querías... Luego del trabajo, con la oficina sola, sin cámaras de vigilancia... Que es lo que querías decirme?~
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  • Dents plantées dans l'oubli
    Fandom OC
    Categoría Acción
    [drift_turquoise_lizard_742]

    Un nuevo día representaba un nuevo trabajo.

    La fama de los Feu para resolver problemas llegaba a diversos países. Fuera de su madre patria, se pasaban de boca en boca los rumores de poderosos hermanos capaces de cumplir con cualquier pedido a un buen precio.

    Alguien, o tal vez algunos, con la suficiente red de contactos logró que el dragón llamado Sephtálon aceptara un encargo.

    ¿La recompensa? Una enorme joya llamada "sonrisa de vampiro". Una que luciría muy bien en la colección familiar y que seguro luciría mejor en el cuello de Seryn su hermana.

    ¿Qué le habían encargado?

    Algo extraño, investigar.

    Obtener elementos que sirvieran para identificar la amenaza en la frontera de Praga.

    Múltiples ataques similares a los de una bestia se habían suscitado. Mordidas profundas, y cuerpos envenenados.

    Todo ello hacía un misterio que una elite buscaba resolver, y es por eso que para deslindarse, solicitaban la ayuda de un extranjero como él.

    Después de unas llamadas y un viaje pagado, el dragón llegaría al sitio donde el último ataque ocurrió. Eran las tres horas con veintisiete minutos, y lo que había visto era nada, solo el caminar de pequeños insectos y ratones, pero nada relevante.

    ── Esto parece una pérdida de tiempo. ──

    Exclamaba para sí, en un momento íntimo de reflexión, que se vería opacado por el sonido de unas latas caer.
    [drift_turquoise_lizard_742] Un nuevo día representaba un nuevo trabajo. La fama de los Feu para resolver problemas llegaba a diversos países. Fuera de su madre patria, se pasaban de boca en boca los rumores de poderosos hermanos capaces de cumplir con cualquier pedido a un buen precio. Alguien, o tal vez algunos, con la suficiente red de contactos logró que el dragón llamado Sephtálon aceptara un encargo. ¿La recompensa? Una enorme joya llamada "sonrisa de vampiro". Una que luciría muy bien en la colección familiar y que seguro luciría mejor en el cuello de Seryn su hermana. ¿Qué le habían encargado? Algo extraño, investigar. Obtener elementos que sirvieran para identificar la amenaza en la frontera de Praga. Múltiples ataques similares a los de una bestia se habían suscitado. Mordidas profundas, y cuerpos envenenados. Todo ello hacía un misterio que una elite buscaba resolver, y es por eso que para deslindarse, solicitaban la ayuda de un extranjero como él. Después de unas llamadas y un viaje pagado, el dragón llegaría al sitio donde el último ataque ocurrió. Eran las tres horas con veintisiete minutos, y lo que había visto era nada, solo el caminar de pequeños insectos y ratones, pero nada relevante. ── Esto parece una pérdida de tiempo. ── Exclamaba para sí, en un momento íntimo de reflexión, que se vería opacado por el sonido de unas latas caer.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    4
    Estado
    Disponible
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  • ────Cultivar el arte y la belleza no está separado de la guerrera. Una estrategia impecable y una técnica marcial bien ejecutada también son formas de arte. Nos obligan a mirar los detalles, a movernos con precisión y soltura, y a blandir nuestras armas como si estuviéramos en medio de un baile, uno que sabemos que puede ser letal. Al final, incluso en los escenarios más hostiles, seguimos siendo capaces de crear belleza y armonía. Y eso es lo verdaderamente peligroso de nosotros; la tercera legión.
    ────Cultivar el arte y la belleza no está separado de la guerrera. Una estrategia impecable y una técnica marcial bien ejecutada también son formas de arte. Nos obligan a mirar los detalles, a movernos con precisión y soltura, y a blandir nuestras armas como si estuviéramos en medio de un baile, uno que sabemos que puede ser letal. Al final, incluso en los escenarios más hostiles, seguimos siendo capaces de crear belleza y armonía. Y eso es lo verdaderamente peligroso de nosotros; la tercera legión.
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