{Habia pasado demasiado tiempo desde la ultima vez que habia visto a su hermana. Y ahora estaba viajando directamente al mundo que ella habita. Prospero. Nunca habia estado ahi antes pero sabia de el. Sabia que en el pasado habia sido un mundo gelido, Reformado por su hermana con sus habilidades psiquicas y las de sus seguidores. Sabia que su mundo habia caido, todo en la superficie destruido cuando el uso de habilidades Psiquicas habia sido declarado prohibido por el padre de todas. Que incluso entonces su hermana habia desafiado abiertamente esa orden y continuado con el estudio de energia arcana. Lo que llevo a que se ordenara la destruccion de toda la civilizacion de Prospero. Y sin embargo ahora, tenia entendido que su hermana habia reconstruido su mundo. devolviendole parte de la Opulencia que solia tener en especial por las enormes piramides que podian verse en el horizonte}
{Por esto en el pasado ella misma habia odiado a su hermana. Pues Morgana considerando que todo lo Arcano era simple brujeria, poderes descontrolados que solo traian ruina. Y sin embargo, ahora estaban del mismo lado. Ambas corrompidas por una entidad diferente. Para Morgana el Dios de la enfermedad y pestilencia. Para Maron el Dios del Cambio y conocimiento. Aun en ese momento cuando su nave descendia, le costaba ocultar el desprecio que sentia por tener que visitar un sitio dedicado a lo arcano. Incluso ahora que ambas servian a entidades similares su forma de ver las cosas no habia cambiado demasiado}
{Y ahora mientras recorre la superficie del planeta, iba directamente a tener una Audiencia con su hermana. Tenian un nuevo objetivo en comun. Y estaba ahi para asegurarse que su Maron se uniera y fuera de la campaña que estaban por iniciar}
{Habia pasado demasiado tiempo desde la ultima vez que habia visto a su hermana. Y ahora estaba viajando directamente al mundo que ella habita. Prospero. Nunca habia estado ahi antes pero sabia de el. Sabia que en el pasado habia sido un mundo gelido, Reformado por su hermana con sus habilidades psiquicas y las de sus seguidores. Sabia que su mundo habia caido, todo en la superficie destruido cuando el uso de habilidades Psiquicas habia sido declarado prohibido por el padre de todas. Que incluso entonces su hermana habia desafiado abiertamente esa orden y continuado con el estudio de energia arcana. Lo que llevo a que se ordenara la destruccion de toda la civilizacion de Prospero. Y sin embargo ahora, tenia entendido que su hermana habia reconstruido su mundo. devolviendole parte de la Opulencia que solia tener en especial por las enormes piramides que podian verse en el horizonte}
{Por esto en el pasado ella misma habia odiado a su hermana. Pues Morgana considerando que todo lo Arcano era simple brujeria, poderes descontrolados que solo traian ruina. Y sin embargo, ahora estaban del mismo lado. Ambas corrompidas por una entidad diferente. Para Morgana el Dios de la enfermedad y pestilencia. Para Maron el Dios del Cambio y conocimiento. Aun en ese momento cuando su nave descendia, le costaba ocultar el desprecio que sentia por tener que visitar un sitio dedicado a lo arcano. Incluso ahora que ambas servian a entidades similares su forma de ver las cosas no habia cambiado demasiado}
{Y ahora mientras recorre la superficie del planeta, iba directamente a tener una Audiencia con su hermana. Tenian un nuevo objetivo en comun. Y estaba ahi para asegurarse que su Maron se uniera y fuera de la campaña que estaban por iniciar}
*Ya había percibido ciertas anomalías, pero lo que realmente le inquietaba era ver cómo se agrietaban las runas que sellaban su antiguo poder. No lograba comprenderlo; se había asegurado de que la reliquia que le entregue a Alastor estuviera intacta. Entonces,
¿por qué emanaba esa energía celestial de repente? ¿Por qué precisamente ahora?
Se preguntó si así mismo este nuevo recipiente era demasiado débil, pero lo descartó de inmediato: la creación del cuerpo había sido meticulosa. Debía encontrar respuestas y descubrir qué estaba alterando a su antiguo ser hasta el punto de desbordar su poder.*
*Ya había percibido ciertas anomalías, pero lo que realmente le inquietaba era ver cómo se agrietaban las runas que sellaban su antiguo poder. No lograba comprenderlo; se había asegurado de que la reliquia que le entregue a Alastor estuviera intacta. Entonces,
¿por qué emanaba esa energía celestial de repente? ¿Por qué precisamente ahora?
Se preguntó si así mismo este nuevo recipiente era demasiado débil, pero lo descartó de inmediato: la creación del cuerpo había sido meticulosa. Debía encontrar respuestas y descubrir qué estaba alterando a su antiguo ser hasta el punto de desbordar su poder.*
NOOV ᵉˡ ᶜʰᶤᶜᵒ ʳᵒᵇᵒᵗ Mi Bebé, espero que no te importe que haya traído a una amiga a dormir a casa. No podía permitir que ella siguiera durmiendo en la calle. Me ayudaránen ordenar el caos en esta casa y tu mamá Anillo está de acuerdo que [flaky] nos acompañe.
[N.O.O.V] Mi Bebé, espero que no te importe que haya traído a una amiga a dormir a casa. No podía permitir que ella siguiera durmiendo en la calle. Me ayudaránen ordenar el caos en esta casa y tu mamá Anillo está de acuerdo que [flaky] nos acompañe.
—El tatami cruje bajo la presión de dos voluntades enfrentadas.—
—El Gran Maestro Rex Hiroshi Jaegerjaquez Ishtar permanece erguido, su presencia domina el dojo incluso sin alzar la voz.—
Rex Hiroshi Ishtar:
No retrocedas, Sting. El linaje Ishtar no fue forjado para huir… sino para soportar.
—Con un movimiento seco, Rex desvía la estocada de su hijo; el impacto levanta chispas carmesí que iluminan el recinto.—
—Sting Byakuren Nura Ishtar aprieta los dientes, el sudor recorre su rostro, pero su mirada no vacila.—
Sting:
¡No pienso caer, padre!
—Avanza con furia contenida, su arma vibra con energía roja, mezcla de ira, disciplina y orgullo.—
—Rex sonríe apenas… no con burla, sino con aprobación.—
Rex Hiroshi Ishtar:
Bien.
El dolor es el maestro más honesto.
Si tu cuerpo tiembla… que tu espíritu se mantenga firme.
—El Gran Maestro contraataca; cada golpe es preciso, implacable, calculado para empujar a Sting al límite.—
—Sting retrocede un paso… luego otro… hasta clavar los pies en el suelo.—
Sting:
¡Soy un Ishtar!
¡Y no me romperé!
—La energía de su núcleo estalla; el aire se vuelve pesado, la madera gime.—
—Rex detiene el golpe final a un suspiro del rostro de su hijo.—
Silencio.
—El padre baja el arma.—
Rex Hiroshi Ishtar:
Eso que sentiste…
ese instante en el que decidiste no rendirte…
ahí nace un verdadero heredero.
—Apoya una mano firme en el hombro de Sting.—
Descansa solo un momento.
Mañana… te llevaré más allá de tus propios límites.
—El emblema Ishtar parece arder en el aire del dojo.—
El entrenamiento apenas comienza.
—El tatami cruje bajo la presión de dos voluntades enfrentadas.—
—El Gran Maestro Rex Hiroshi Jaegerjaquez Ishtar permanece erguido, su presencia domina el dojo incluso sin alzar la voz.—
Rex Hiroshi Ishtar:
No retrocedas, Sting. El linaje Ishtar no fue forjado para huir… sino para soportar.
—Con un movimiento seco, Rex desvía la estocada de su hijo; el impacto levanta chispas carmesí que iluminan el recinto.—
—Sting Byakuren Nura Ishtar aprieta los dientes, el sudor recorre su rostro, pero su mirada no vacila.—
Sting:
¡No pienso caer, padre!
—Avanza con furia contenida, su arma vibra con energía roja, mezcla de ira, disciplina y orgullo.—
—Rex sonríe apenas… no con burla, sino con aprobación.—
Rex Hiroshi Ishtar:
Bien.
El dolor es el maestro más honesto.
Si tu cuerpo tiembla… que tu espíritu se mantenga firme.
—El Gran Maestro contraataca; cada golpe es preciso, implacable, calculado para empujar a Sting al límite.—
—Sting retrocede un paso… luego otro… hasta clavar los pies en el suelo.—
Sting:
¡Soy un Ishtar!
¡Y no me romperé!
—La energía de su núcleo estalla; el aire se vuelve pesado, la madera gime.—
—Rex detiene el golpe final a un suspiro del rostro de su hijo.—
Silencio.
—El padre baja el arma.—
Rex Hiroshi Ishtar:
Eso que sentiste…
ese instante en el que decidiste no rendirte…
ahí nace un verdadero heredero.
—Apoya una mano firme en el hombro de Sting.—
Descansa solo un momento.
Mañana… te llevaré más allá de tus propios límites.
—El emblema Ishtar parece arder en el aire del dojo.—
El entrenamiento apenas comienza.