• Dean no había planeado terminar en un bar de Lebanon esa noche. En realidad, su idea original era “solo una cerveza rápida” después de una cacería particularmente asquerosa. Pero el Rusty Spur estaba más lleno de lo normal: luces de neón parpadeando, música country demasiado alta y un grupo de personas reunidas alrededor de algo que parecía… divertido.

    Un toro mecánico.

    Dean levantó una ceja.
    —Esto es nuevo —murmuró, entrando como si aquel fuera su territorio natural.

    Un cartel hecho con cartulina anunciaba: TORNEO DE TORO MECÁNICO – GANADOR: BEBIDAS GRATIS TODA LA NOCHE.

    Sus ojos brillaron con la intensidad de alguien que acababa de encontrar su propósito en la vida.

    Se apoyó en la barra y pidió una cerveza mientras observaba a los participantes: un tipo demasiado borracho cayó a los tres segundos, una chica aguantó casi veinte antes de salir volando entre risas, y otro terminó enredado con la cuerda como si el toro lo hubiera declarado enemigo personal.

    Dean sonrió de medio lado.
    —Vamos, cariño… tú y yo tenemos asuntos pendientes.

    Cuando anunciaron su turno, algunos lo miraron con curiosidad: camisa de franela, botas gastadas, expresión confiada. El operador del toro le explicó las reglas con voz aburrida.

    —El que dure más tiempo gana.

    Dean se subió al toro con una facilidad insultante y se ajustó el agarre.

    —Hazlo interesante —le dijo al operador—. No seas tímido.

    La música subió. El toro empezó lento, casi burlón. Dean se balanceaba con naturalidad, como si hubiera nacido para eso. La gente comenzó a animar. Luego el toro aceleró, giró con violencia, saltó de un lado a otro.
    Dean apretó los dientes cuando el toro hizo un giro brusco que habría lanzado a cualquiera al suelo. Pero él se mantuvo firme, una mano en alto, la otra aferrada como si fuera una cacería más.

    —¡Vamos! —gritó alguien desde la barra.

    El operador subió la dificultad al máximo. El toro parecía poseído por algo del infierno. Dean estuvo a punto de caer cuando el animal dio un latigazo final… pero logró recuperar el equilibrio con una risa salvaje.

    Y entonces… se detuvo.

    Silencio.

    Un segundo después, el bar explotó en aplausos y vítores.

    —¡Tenemos ganador! —anunció el camarero—. ¡El vaquero de cuadros!

    Dean se dejó caer al suelo, respirando agitado, con una sonrisa enorme.

    —Eso… ha sido lo mejor de la semana —dijo, levantándose.

    Alguien le puso una cerveza en la mano. Luego otra. Y otra más.

    Durante el resto de la noche fue tratado como una leyenda local: palmadas en la espalda, fotos con desconocidos y comentarios como “Ese tipo montó el toro como si fuera el Apocalipsis”.

    Cuando volvió al búnker horas después, oliendo a cerveza y gloria, Sam lo miró desde la mesa de mapas.

    —¿Dónde estabas?

    Dean dejó el trofeo sobre la mesa con orgullo.

    —Ganando el primero torneo de toro mecánico de Lebanon.

    Sam parpadeó.
    —…¿Por qué no me sorprende?

    Dean se encogió de hombros, sonriendo.

    —Hay cosas que simplemente están escritas en mi destino, Sammy.

    Y esa noche, el destino llevaba botas, música country y bebidas gratis.
    Dean no había planeado terminar en un bar de Lebanon esa noche. En realidad, su idea original era “solo una cerveza rápida” después de una cacería particularmente asquerosa. Pero el Rusty Spur estaba más lleno de lo normal: luces de neón parpadeando, música country demasiado alta y un grupo de personas reunidas alrededor de algo que parecía… divertido. Un toro mecánico. Dean levantó una ceja. —Esto es nuevo —murmuró, entrando como si aquel fuera su territorio natural. Un cartel hecho con cartulina anunciaba: TORNEO DE TORO MECÁNICO – GANADOR: BEBIDAS GRATIS TODA LA NOCHE. Sus ojos brillaron con la intensidad de alguien que acababa de encontrar su propósito en la vida. Se apoyó en la barra y pidió una cerveza mientras observaba a los participantes: un tipo demasiado borracho cayó a los tres segundos, una chica aguantó casi veinte antes de salir volando entre risas, y otro terminó enredado con la cuerda como si el toro lo hubiera declarado enemigo personal. Dean sonrió de medio lado. —Vamos, cariño… tú y yo tenemos asuntos pendientes. Cuando anunciaron su turno, algunos lo miraron con curiosidad: camisa de franela, botas gastadas, expresión confiada. El operador del toro le explicó las reglas con voz aburrida. —El que dure más tiempo gana. Dean se subió al toro con una facilidad insultante y se ajustó el agarre. —Hazlo interesante —le dijo al operador—. No seas tímido. La música subió. El toro empezó lento, casi burlón. Dean se balanceaba con naturalidad, como si hubiera nacido para eso. La gente comenzó a animar. Luego el toro aceleró, giró con violencia, saltó de un lado a otro. Dean apretó los dientes cuando el toro hizo un giro brusco que habría lanzado a cualquiera al suelo. Pero él se mantuvo firme, una mano en alto, la otra aferrada como si fuera una cacería más. —¡Vamos! —gritó alguien desde la barra. El operador subió la dificultad al máximo. El toro parecía poseído por algo del infierno. Dean estuvo a punto de caer cuando el animal dio un latigazo final… pero logró recuperar el equilibrio con una risa salvaje. Y entonces… se detuvo. Silencio. Un segundo después, el bar explotó en aplausos y vítores. —¡Tenemos ganador! —anunció el camarero—. ¡El vaquero de cuadros! Dean se dejó caer al suelo, respirando agitado, con una sonrisa enorme. —Eso… ha sido lo mejor de la semana —dijo, levantándose. Alguien le puso una cerveza en la mano. Luego otra. Y otra más. Durante el resto de la noche fue tratado como una leyenda local: palmadas en la espalda, fotos con desconocidos y comentarios como “Ese tipo montó el toro como si fuera el Apocalipsis”. Cuando volvió al búnker horas después, oliendo a cerveza y gloria, Sam lo miró desde la mesa de mapas. —¿Dónde estabas? Dean dejó el trofeo sobre la mesa con orgullo. —Ganando el primero torneo de toro mecánico de Lebanon. Sam parpadeó. —…¿Por qué no me sorprende? Dean se encogió de hombros, sonriendo. —Hay cosas que simplemente están escritas en mi destino, Sammy. Y esa noche, el destino llevaba botas, música country y bebidas gratis.
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  • el cantante paseaba por calles poco transitadas algo pensativo -es raro pensar que aun siendo "famoso" y "conocido".... sigo estando solo- su sonrisa empezo a temblar un poco antesd e que respirara ondo recomponiendo aquella sonrisa -sin embargo solo o acompañado el acto debe continuar- aunque sus ojos mostraban alegria su sonrisa aun temblaba como si le doliera

    https://music.youtube.com/watch?v=csY_i30TbsM&si=xEDUqImVgEt_mtI0
    el cantante paseaba por calles poco transitadas algo pensativo -es raro pensar que aun siendo "famoso" y "conocido".... sigo estando solo- su sonrisa empezo a temblar un poco antesd e que respirara ondo recomponiendo aquella sonrisa -sin embargo solo o acompañado el acto debe continuar- aunque sus ojos mostraban alegria su sonrisa aun temblaba como si le doliera https://music.youtube.com/watch?v=csY_i30TbsM&si=xEDUqImVgEt_mtI0
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  • ⸻ No busca el incendio voraz del mediodía, prefiere el misterio de su propia fase; la mujer, como el astro, es pura alquimia, cambiando de rostro sin que su luz pase.

    Gobierna mareas con solo un destello, a veces es sombra, a veces es llena. Ambas son dueñas de un ciclo tan bello, que brilla más fuerte cuando el cielo truena. ⸻
    ⸻ No busca el incendio voraz del mediodía, prefiere el misterio de su propia fase; la mujer, como el astro, es pura alquimia, cambiando de rostro sin que su luz pase. Gobierna mareas con solo un destello, a veces es sombra, a veces es llena. Ambas son dueñas de un ciclo tan bello, que brilla más fuerte cuando el cielo truena. ⸻
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  • ━ 𝙳𝚎𝚊𝚛 𝚜𝚎𝚕𝚏, 𝙸'𝚕𝚕 𝚖𝚊𝚔𝚎 𝚢𝚘𝚞 𝚙𝚛𝚘𝚞𝚍 𝚝𝚘 𝚜𝚎𝚎 𝚑𝚘𝚠 𝚏𝚊𝚛 𝚢𝚘𝚞'𝚟𝚎 𝚌𝚘𝚖𝚎.
    ━ 𝙳𝚎𝚊𝚛 𝚜𝚎𝚕𝚏, 𝙸'𝚕𝚕 𝚖𝚊𝚔𝚎 𝚢𝚘𝚞 𝚙𝚛𝚘𝚞𝚍 𝚝𝚘 𝚜𝚎𝚎 𝚑𝚘𝚠 𝚏𝚊𝚛 𝚢𝚘𝚞'𝚟𝚎 𝚌𝚘𝚖𝚎.
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  • -Llevo ya varios días intentando llamar su atención... Estoy empezando a agotarme...
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  • « ¿Te gusta la vista? Deberías estar aquí, es aún mejor en persona. »
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  • Dios.. que calor que hace dentro del tanque.. que alguien me traiga agua..

    *apenas lograba jadear la italiana, usando su gorra como abanico para combatir el calor*
    Dios.. que calor que hace dentro del tanque.. que alguien me traiga agua.. *apenas lograba jadear la italiana, usando su gorra como abanico para combatir el calor*
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  • ⸻ Bajo el manto de una luna menguante, donde el sendero de piedras se pierde, florece un jardín, salvaje y vibrante, un secreto oscuro en el mundo verde.

    No busques allí la rosa ordenada, ni el tulipán de colores prolijos. Esta es la tierra de la hierba sagrada, donde la sombra y la luz son acertijos. ⸻
    ⸻ Bajo el manto de una luna menguante, donde el sendero de piedras se pierde, florece un jardín, salvaje y vibrante, un secreto oscuro en el mundo verde. No busques allí la rosa ordenada, ni el tulipán de colores prolijos. Esta es la tierra de la hierba sagrada, donde la sombra y la luz son acertijos. ⸻
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  • Nada mas, soy una diablilla, además de estar atada a ti, esos ojos heterocromaticos me tienen atrapada.
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  • ¡Soy un hada madrina moderna y me encanta!
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