• Que calurosos días... ¿O seré yo quien está caliente 24/7 desde hace ayer? Ya estoy viendo que tendré que usar la famosa "autosatisfacción" para no caer en la locura
    Que calurosos días... ¿O seré yo quien está caliente 24/7 desde hace ayer? Ya estoy viendo que tendré que usar la famosa "autosatisfacción" para no caer en la locura
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  • [platinum_HH] *el camaleon tomo la katana con agradecimiento y hiso una reverencia*
    "-muchas gracias hotaru¡"
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  • Vi a mis abogados hoy...
    No estoy seguro de si me gustó todo lo que me dijeron.
    Y cuáles eran sus ideas.
    Creo que necesito escribirlo todo...
    Estoy muy confundido.
    Vi a mis abogados hoy... No estoy seguro de si me gustó todo lo que me dijeron. Y cuáles eran sus ideas. Creo que necesito escribirlo todo... Estoy muy confundido.
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  • Si algún día la brisa me lleve lejos,
    si el alba me reclame en su canto de despedida,
    no me busques en los templos ni en los altares.
    Búscame en Harmonía.

    Ella es mi reflejo más puro,
    mi flor nacida entre tus guerras y mis suspiros.
    En sus ojos verdes habita mi ternura,
    en su sonrisa, mi risa que alguna vez calmó tu furia.

    Tú, que fuiste mi sombra protectora,
    mi fuego que no quemaba,
    mi silencio que hablaba más que mil versos,
    sabrás que no me he ido del todo.

    Porque cada vez que la mires,
    verás mis gestos danzando en su rostro,
    mi voz escondida en su risa,
    mi amor latiendo en su pecho.

    Ella es el puente entre tu acero y mi espuma,
    la tregua que tejimos sin palabras,
    la canción que nunca se apaga.

    Y tú, Ares,
    guárdala como guardaste mis secretos,
    ámala como me amaste:
    con esa fuerza que solo tú sabes volver ternura.

    Cuando el mundo se torne gris,
    cuando el eco de mi nombre se diluya,
    recuerda:
    yo fui, yo soy, yo seré…
    en ella.

    Con todo lo que fui,
    con todo lo que aún soy en ti,
    —Afrodita
    Si algún día la brisa me lleve lejos, si el alba me reclame en su canto de despedida, no me busques en los templos ni en los altares. Búscame en Harmonía. Ella es mi reflejo más puro, mi flor nacida entre tus guerras y mis suspiros. En sus ojos verdes habita mi ternura, en su sonrisa, mi risa que alguna vez calmó tu furia. Tú, que fuiste mi sombra protectora, mi fuego que no quemaba, mi silencio que hablaba más que mil versos, sabrás que no me he ido del todo. Porque cada vez que la mires, verás mis gestos danzando en su rostro, mi voz escondida en su risa, mi amor latiendo en su pecho. Ella es el puente entre tu acero y mi espuma, la tregua que tejimos sin palabras, la canción que nunca se apaga. Y tú, Ares, guárdala como guardaste mis secretos, ámala como me amaste: con esa fuerza que solo tú sabes volver ternura. Cuando el mundo se torne gris, cuando el eco de mi nombre se diluya, recuerda: yo fui, yo soy, yo seré… en ella. Con todo lo que fui, con todo lo que aún soy en ti, —Afrodita
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  • Les deseo un bonita tarde a todos .
    Les deseo un bonita tarde a todos .
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  • — ¡Ven aqui Espio!, ¡celebremos tu Espiaños!. Ven, como tu te disfrazas de ninja yo me disfrazo de rey, ¡fiesta de disfraces!

    Sonic no come tortas, no mucho, asi que guardo la torta de su cumpleaños, y se la dio a Espio porque anteriormente ya gasto sus rings en un pastel distinto

    — ¡Si quieres busco a Vector, Shadow, Rouge y a Blaze y celebramos todos juntos tu cumpleaños!
    — ¡Ven aqui Espio!, ¡celebremos tu Espiaños!. Ven, como tu te disfrazas de ninja yo me disfrazo de rey, ¡fiesta de disfraces! Sonic no come tortas, no mucho, asi que guardo la torta de su cumpleaños, y se la dio a Espio porque anteriormente ya gasto sus rings en un pastel distinto — ¡Si quieres busco a Vector, Shadow, Rouge y a Blaze y celebramos todos juntos tu cumpleaños!
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  • — ¡Happy Birthday!, ¡king of the hell!. Te prepare una torta... no sabia de que te gustaban asi que la hice con varios sabores, espero te guste mucho este detalle

    El erizo solamente compro la torta... la que el hizo se destruyo por la velocidad en que Sonic la llevo corriendo

    S𝖆𝖒𝖆𝖊𝖑 𝕸𝖔𝖗𝖓𝖎𝖓𝖌𝖘𝖙𝖆𝖗
    — ¡Happy Birthday!, ¡king of the hell!. Te prepare una torta... no sabia de que te gustaban asi que la hice con varios sabores, espero te guste mucho este detalle El erizo solamente compro la torta... la que el hizo se destruyo por la velocidad en que Sonic la llevo corriendo [LuciHe11]
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  • Creo que necesito nuevas victimas , dijo amistades .....
    Creo que necesito nuevas victimas , dijo amistades .....
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  • Mi mejor amigo me ha invitado a salir y pasar un momento juntos.
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  • El aire olía a hierro y a tierra húmeda. Todavía vibraba en el pecho el eco de los gritos y el choque de las hojas, pero el silencio posterior pesaba más que cualquier estruendo. El grupo avanzaba entre los árboles, respirando con dificultad, cubiertos de la sombra que llega después de haber sobrevivido. Los rayos sutiles y cálidos asomando.

    — "Por un momento creí que no salíamos" —murmuró uno de los cazadores, soltando un suspiro entre risas nerviosas—. "Y Kiyomi... se congeló, ¿no?".

    Sanemi giró de inmediato. Fue apenas un segundo, pero bastó para que el ambiente se tensara otra vez, como si el peligro aún estuviera allí. La mirada de él se clavó en ella con la misma fuerza con la que antes enfrentaba al enemigo: directa, filosa, sin espacio para el titubeo.

    —¿Qué dijiste? —preguntó, sin apartar los ojos de Kiyomi, aunque la pregunta no era para el otro.

    El pilar observaba a la jóven cazadora. Había algo en su postura, en ese leve temblor en los dedos, que lo encendía por dentro. No era rabia pura, era algo más denso: una incomodidad profunda, casi visceral. Habían peleado codo a codo, y pensar que uno de los suyos pudo vacilar, siquiera por un instante, le resultaba insoportable.

    —¿Es cierto? —su voz fue baja, pero cargada de filo— ¿Te detuviste?

    ... Gruñó, desatando lentamente su ira.

    —En medio de eso… ¿te congelaste? —repitió, apenas más alto, pero con la voz quebrándose entre los dientes—. ¿Tienes idea de lo que podría haber pasado? ¿Querías derramar más sangre?

    Sus palabras no eran solo reproche, eran un intento de entender. Pero bajo su tono cortante, había miedo disfrazado de ira: miedo a la pérdida, miedo a que alguien de los suyos fallara, miedo a que eso le recordara lo frágil que era todo. No le importaba el motivo que la hiciera congelarse, no. Le importaba fracasar, darle algún gusto a esa escoria llamada "demonios", le irritaba trabajar con extraños, porque cualquier error, —por más mínimo— él no lo perdonaba.

    Mucho menos en esa misión en la que por poco todos salieron casi ilesos.

    [ [cosmic_pink_monkey_781] ]
    El aire olía a hierro y a tierra húmeda. Todavía vibraba en el pecho el eco de los gritos y el choque de las hojas, pero el silencio posterior pesaba más que cualquier estruendo. El grupo avanzaba entre los árboles, respirando con dificultad, cubiertos de la sombra que llega después de haber sobrevivido. Los rayos sutiles y cálidos asomando. — "Por un momento creí que no salíamos" —murmuró uno de los cazadores, soltando un suspiro entre risas nerviosas—. "Y Kiyomi... se congeló, ¿no?". Sanemi giró de inmediato. Fue apenas un segundo, pero bastó para que el ambiente se tensara otra vez, como si el peligro aún estuviera allí. La mirada de él se clavó en ella con la misma fuerza con la que antes enfrentaba al enemigo: directa, filosa, sin espacio para el titubeo. —¿Qué dijiste? —preguntó, sin apartar los ojos de Kiyomi, aunque la pregunta no era para el otro. El pilar observaba a la jóven cazadora. Había algo en su postura, en ese leve temblor en los dedos, que lo encendía por dentro. No era rabia pura, era algo más denso: una incomodidad profunda, casi visceral. Habían peleado codo a codo, y pensar que uno de los suyos pudo vacilar, siquiera por un instante, le resultaba insoportable. —¿Es cierto? —su voz fue baja, pero cargada de filo— ¿Te detuviste? ... Gruñó, desatando lentamente su ira. —En medio de eso… ¿te congelaste? —repitió, apenas más alto, pero con la voz quebrándose entre los dientes—. ¿Tienes idea de lo que podría haber pasado? ¿Querías derramar más sangre? Sus palabras no eran solo reproche, eran un intento de entender. Pero bajo su tono cortante, había miedo disfrazado de ira: miedo a la pérdida, miedo a que alguien de los suyos fallara, miedo a que eso le recordara lo frágil que era todo. No le importaba el motivo que la hiciera congelarse, no. Le importaba fracasar, darle algún gusto a esa escoria llamada "demonios", le irritaba trabajar con extraños, porque cualquier error, —por más mínimo— él no lo perdonaba. Mucho menos en esa misión en la que por poco todos salieron casi ilesos. [ [cosmic_pink_monkey_781] ]
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