• Pronto nacerán los dos bebes con mi pareja y aún no pensé en nombres, acepto ayuda para ello
    Pronto nacerán los dos bebes con mi pareja y aún no pensé en nombres, acepto ayuda para ello :STK-26:
    Me gusta
    Me encocora
    2
    7 turnos 0 maullidos
  • *El Hazbin Hotel estaba tranquilo por la noche sin muchos huéspedes yendo de aquí para allá, aprovechando ese momento para hacer una de mis apariciones extravagantes delante de la barra del bar donde estaría Husk trabajando, una baraja de cartas del tamaño humano apareció junto con dos guantes gigantes comenzaron a barajar rápidamente haciendo algún que otro juego de manos mostrando alguna que otra carta como si hicieran un truco de magia, hasta que finalmente “repartieron” una carta en concreto clavándose en una de sus esquinas de la carta en el suelo mostrando que era la carta del Joker, segundos después comenzó a moverse para salir de la carta y colocarme bien el cuello de la chaqueta junto con el sombrero de copa, esbozando una amplia sonrisa como de costumbre me acerque a la barra escuchándose los golpecitos de mi bastón mientras caminaba, una vez frente a la barra apoye mi brazo en horizontal dejando la mano colgando en el borde y mirando a Husk*

    - Hola hola mi gatito favorito~, tengo una propuesta para ti que sé que no podrás rechazar… *desaparecí del sitio para aparecer a su lado rodeando mi brazo por su cuello y le di un toquecito en la nariz* Vengo a ofrecerte una oportunidad de librarte de esas cadenas que te atan durante *sacando mi reloj de bolsillo mirando el tiempo y guardándolo de nuevo* unas horas o minutos, depende de si la diosa fortuna esta de tu parte~.

    *Me separe de él para dar un leve brinco en la barra y pasar al otro lado estando de espaldas, apuntando con mi bastón en vertical hacia arriba y haciendo aparecer una ilusión donde se veía un casino*

    - ¿Qué me dices campeón? ¿Quieres volverte el Rey… o mejor aún el Dios de la Fortuna en el mejor casino de todos llamado Bellagio o prefieres seguir amargándote detrás de esta barra haciéndole caso a un cervatillo?

    *Dándome de nuevo la vuelta apoyando ambas manos en el basto inclinándome hacia adelante para apoyar mi barbilla sobre mis manos mirándole*

    - ¿Cuál es tu respuesta~? Y no te preocupes por los detalles de “Soy un pecador, no puedo salir del infierno”, si he podido hacer que un pecador saliese del círculo del orgullo… ¿Quién dice que no puedo sacar a uno del infierno? Ah y obviamente te hare un cambio de imagen, a no ser que quieras ir tal cual y decir que estas haciendo un cosplay de furro~.

    *Riendo a carcajadas poniéndome recto dándole vueltas al bastón para volverlo a colocar en el suelo*

    - Sera nuestro pequeño secretito, salimos de este antro para pasarlo bien juntos, tú te desahogas un rato y estrechamos lazos~.
    *El Hazbin Hotel estaba tranquilo por la noche sin muchos huéspedes yendo de aquí para allá, aprovechando ese momento para hacer una de mis apariciones extravagantes delante de la barra del bar donde estaría [barcat75] trabajando, una baraja de cartas del tamaño humano apareció junto con dos guantes gigantes comenzaron a barajar rápidamente haciendo algún que otro juego de manos mostrando alguna que otra carta como si hicieran un truco de magia, hasta que finalmente “repartieron” una carta en concreto clavándose en una de sus esquinas de la carta en el suelo mostrando que era la carta del Joker, segundos después comenzó a moverse para salir de la carta y colocarme bien el cuello de la chaqueta junto con el sombrero de copa, esbozando una amplia sonrisa como de costumbre me acerque a la barra escuchándose los golpecitos de mi bastón mientras caminaba, una vez frente a la barra apoye mi brazo en horizontal dejando la mano colgando en el borde y mirando a Husk* - Hola hola mi gatito favorito~, tengo una propuesta para ti que sé que no podrás rechazar… *desaparecí del sitio para aparecer a su lado rodeando mi brazo por su cuello y le di un toquecito en la nariz* Vengo a ofrecerte una oportunidad de librarte de esas cadenas que te atan durante *sacando mi reloj de bolsillo mirando el tiempo y guardándolo de nuevo* unas horas o minutos, depende de si la diosa fortuna esta de tu parte~. *Me separe de él para dar un leve brinco en la barra y pasar al otro lado estando de espaldas, apuntando con mi bastón en vertical hacia arriba y haciendo aparecer una ilusión donde se veía un casino* - ¿Qué me dices campeón? ¿Quieres volverte el Rey… o mejor aún el Dios de la Fortuna en el mejor casino de todos llamado Bellagio o prefieres seguir amargándote detrás de esta barra haciéndole caso a un cervatillo? *Dándome de nuevo la vuelta apoyando ambas manos en el basto inclinándome hacia adelante para apoyar mi barbilla sobre mis manos mirándole* - ¿Cuál es tu respuesta~? Y no te preocupes por los detalles de “Soy un pecador, no puedo salir del infierno”, si he podido hacer que un pecador saliese del círculo del orgullo… ¿Quién dice que no puedo sacar a uno del infierno? Ah y obviamente te hare un cambio de imagen, a no ser que quieras ir tal cual y decir que estas haciendo un cosplay de furro~. *Riendo a carcajadas poniéndome recto dándole vueltas al bastón para volverlo a colocar en el suelo* - Sera nuestro pequeño secretito, salimos de este antro para pasarlo bien juntos, tú te desahogas un rato y estrechamos lazos~.
    Me gusta
    1
    14 turnos 0 maullidos
  • Dibujo una línea muy fina con el pincel del número más pequeño que tengo, gracias a que vuelvo a impartir clases de dibujo otra vez he vuelto a crear arte.
    Estoy tan concentrada que no me di cuenta de cuando había entrado Alex Roberts
    Dibujo una línea muy fina con el pincel del número más pequeño que tengo, gracias a que vuelvo a impartir clases de dibujo otra vez he vuelto a crear arte. Estoy tan concentrada que no me di cuenta de cuando había entrado [Blackthcx_2]
    15 turnos 0 maullidos
  • — Ha llegado a mis oídos que un príncipe está interesada en usted. Al menos no es el un señor mayor como el que intentaban emparejarla. ¿Desea seguir con nuestro trato?
    — Ha llegado a mis oídos que un príncipe está interesada en usted. Al menos no es el un señor mayor como el que intentaban emparejarla. ¿Desea seguir con nuestro trato?
    Me shockea
    Me gusta
    3
    3 turnos 0 maullidos
  • ¡Mirenme!... Ahora luzco igual a mi amigo Dr Sniffles Stuart ᴬⁿᵗᵉᵃᵗᵉʳ. Me disfrace de él en su honor aunque de científica no tengo nada.
    ¡Mirenme!... Ahora luzco igual a mi amigo [Sn1ffles]. Me disfrace de él en su honor aunque de científica no tengo nada.
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Tres meses contigo, James y todavía me sigues viendo como si fuera algún milagro que te cayó del cielo.

    Eve apoyó la frente contra su pecho, sonriendo con esa mezcla de burla cariñosa y ternura que solo él conocía.

    No sé cómo lo hiciste, pero te convertiste en mi lugar seguro, mi ruido favorito y mi caos preferido… todo al mismo tiempo.

    Alzó la mirada, agarrándole de la camisa como siempre hacía cuando quería besarlo o pelearle por algo.

    Gracias por aguantarme, por cuidarme, por hacerme reír y por amarme como lo haces… tan fuerte, tan suave, tan tú.

    Se inclinó y le dio un beso lento, de esos que prometen futuro.

    Feliz tres meses, mi amor.
    Y prepárate… porque no pienso soltarte nunca. Te amo.

    𝙅𝘼𝘔𝘌𝙎 𝘽𝘼𝙍𝙉𝙀𝘚
    Tres meses contigo, James y todavía me sigues viendo como si fuera algún milagro que te cayó del cielo. Eve apoyó la frente contra su pecho, sonriendo con esa mezcla de burla cariñosa y ternura que solo él conocía. No sé cómo lo hiciste, pero te convertiste en mi lugar seguro, mi ruido favorito y mi caos preferido… todo al mismo tiempo. Alzó la mirada, agarrándole de la camisa como siempre hacía cuando quería besarlo o pelearle por algo. Gracias por aguantarme, por cuidarme, por hacerme reír y por amarme como lo haces… tan fuerte, tan suave, tan tú. Se inclinó y le dio un beso lento, de esos que prometen futuro. Feliz tres meses, mi amor. Y prepárate… porque no pienso soltarte nunca. Te amo. [JamesBarnes]
    Me encocora
    1
    2 turnos 0 maullidos
  • Fliqpy me dijo que no me moviera de la mesa y está fumando... No deja de mirarme... ¡¿Querrerá matarme y piensa cómo hacerlo?.
    Fliqpy me dijo que no me moviera de la mesa y está fumando... No deja de mirarme... ¡¿Querrerá matarme y piensa cómo hacerlo?.
    Me entristece
    Me gusta
    3
    8 turnos 0 maullidos
  • ⠁ ⠁ ⠂ ⠄ ⠄ ⠂ ⠁ ⠁ ⠂ ⠄ ⠄ ⠂ ⠁ ⠁ ⠂ ⠄ ⠄ ⠂ ⠁⠁⠂⠄⠄⠂⠁⠁⠂⠄ᩭᘏᗢ



    𝘓𝘰𝘴 𝘱𝘦𝘲𝘶𝘦𝘯̃𝘰𝘴 𝘪𝘮𝘱𝘢𝘤𝘵𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘴𝘶𝘴 𝘱𝘢𝘵𝘢𝘴 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘭𝘰𝘴 𝘩𝘶́𝘮𝘦𝘥𝘰𝘴 𝘴𝘦𝘯𝘥𝘦𝘳𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘵𝘪𝘦𝘳𝘳𝘢 𝘳𝘰𝘮𝘱𝜄́𝘢𝘯 𝘦𝘭 𝘴𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰 𝘴𝘶𝘵𝘪𝘭𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘢𝘱𝘶𝘳𝘢𝘥𝘰 𝘱𝘢𝘴𝘰. 𝘌𝘯 𝘶𝘯 𝘵𝘳𝘰𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝜄́𝘢 𝘭𝘦𝘷𝘪𝘵𝘢𝘳, 𝘢𝘷𝘢𝘯𝘻𝘢𝘣𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘥𝘦𝘴𝘵𝘳𝘦𝘻𝘢 𝘦𝘴𝘲𝘶𝘪𝘷𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘴𝘪𝘯 𝘥𝘦𝘵𝘦𝘯𝘦𝘳𝘴𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘮𝘢𝘦𝘴𝘵𝘳𝜄́𝘢 𝘺 𝘷𝘦𝘭𝘰𝘤𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘢 𝘱𝘶𝘦𝘣𝘭𝘦𝘳𝘪𝘯𝘰𝘴 𝘥𝘪𝘴𝘵𝘳𝘢𝜄́𝘥𝘰𝘴, 𝘭𝘰𝘴 𝘤𝘢𝘳𝘳𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘷𝘦𝘯𝘥𝘦𝘥𝘰𝘳𝘦𝘴 𝘢𝘮𝘣𝘶𝘭𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴, 𝘯𝘪𝘯̃𝘰𝘴 𝘤𝘶𝘳𝘪𝘰𝘴𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘢𝘭𝘤𝘢𝘯𝘻𝘢𝘳𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘴𝘶𝘴 𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘦𝘹𝘵𝘦𝘯𝘥𝘪𝘥𝘢𝘴 𝘺 𝘩𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘳𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦, 𝘪𝘳𝘰́𝘯𝘪𝘤𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘴𝘦 𝘢𝘱𝘢𝘳𝘵𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘢 𝘴𝘶 𝘱𝘢𝘴𝘰. 𝘌𝘳𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘴𝘰𝘮𝘣𝘳𝘢 𝘢́𝘨𝘪𝘭 𝘳𝘦𝘤𝘰𝘳𝘵𝘢𝘥𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘵𝘢𝘳𝘥𝘦, 𝘨𝘶𝘪𝘢𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘶𝘯 𝘤𝘢𝘱𝘳𝘪𝘤𝘩𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘦𝘭𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝜄́𝘢: 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢𝘳 𝘢 𝘴𝘶 𝘭𝘶𝘨𝘢𝘳 𝘧𝘢𝘷𝘰𝘳𝘪𝘵𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘴𝘰𝘭 𝘴𝘦 𝘳𝘪𝘯𝘥𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘢𝘭 𝘩𝘰𝘳𝘪𝘻𝘰𝘯𝘵𝘦. 𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘢 𝘵𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘶𝘳𝘨𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘧𝜄́𝘴𝘪𝘤𝘢, 𝘴𝘪𝘯𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘪𝘵𝘶𝘢𝘭 𝘺 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢𝘳 𝘢 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘭𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘤𝘦𝘥𝜄́𝘢 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘮𝘶𝘺 𝘴𝘪𝘮𝘪𝘭𝘢𝘳 𝘢 𝘭𝘢 𝘱𝘢𝘻.

    𝘈𝘭 𝘢𝘭𝘤𝘢𝘯𝘻𝘢𝘳 𝘭𝘢𝘴 𝘢𝘧𝘶𝘦𝘳𝘢𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘶𝘦𝘣𝘭𝘰, 𝘦𝘭 𝘢𝘪𝘳𝘦 𝘤𝘢𝘮𝘣𝘪𝘰́ 𝘳𝘰𝘵𝘶𝘯𝘥𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦. 𝘌𝘭 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘶𝘮𝘦 𝘥𝘶𝘭𝘤𝘦 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘤𝘦𝘳𝘦𝘻𝘰𝘴 𝘴𝘦 𝘦𝘹𝘱𝘢𝘯𝘥𝜄́𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘣𝘳𝘪𝘴𝘢, 𝘮𝘦𝘻𝘤𝘭𝘢́𝘯𝘥𝘰𝘴𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘧𝘳𝘢𝘨𝘢𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘭𝘪𝘮𝘱𝘪𝘢 𝘺 𝘵𝜄́𝘱𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘤𝘳𝘦𝘱𝘶́𝘴𝘤𝘶𝘭𝘰. 𝘉𝘢𝘫𝘰 𝘦𝘭 𝘥𝘦𝘯𝘴𝘰 𝘥𝘰𝘴𝘦𝘭 𝘥𝘦𝘭 𝘣𝘰𝘴𝘲𝘶𝘦, 𝘭𝘢𝘴 𝘤𝘰𝘱𝘢𝘴 𝘵𝘦𝘯̃𝘪𝘥𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘳𝘰𝘴𝘢 𝘱𝘢́𝘭𝘪𝘥𝘰 𝘭𝘢 𝘦𝘴𝘤𝘰𝘭𝘵𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘵𝘳𝘢𝘺𝘦𝘤𝘵𝘰 𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘴𝘦 𝘢𝘤𝘦𝘳𝘤𝘢𝘣𝘢 𝘢𝘭 𝘢́𝘳𝘣𝘰𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘥𝘰𝘮𝘪𝘯𝘢𝘣𝘢 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘭𝘪𝘯𝘢, 𝘭𝘢 𝘢𝘵𝘢𝘭𝘢𝘺𝘢 𝘥𝘰́𝘯𝘥𝘦 𝘰𝘣𝘴𝘦𝘳𝘷𝘢𝘣𝘢 𝘶𝘯 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘦, 𝘱𝘰𝘳 𝘮𝘢́𝘴 𝘢𝘫𝘦𝘯𝘰, 𝘴𝘦𝘨𝘶𝜄́𝘢 “𝘧𝘢𝘴𝘤𝘪𝘯𝘢́𝘯𝘥𝘰𝘭𝘢”.
    𝘍𝘳𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘢 𝘦𝘭𝘭𝘢, 𝘭𝘰𝘴 𝘵𝘦𝘫𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘢𝘯𝘵𝘪𝘨𝘶𝘰𝘴 𝘴𝘦 𝘭𝘶𝘤𝜄́𝘢𝘯 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦 𝘶𝘯 𝘮𝘢𝘳 𝘥𝘦 𝘯𝘪𝘦𝘣𝘭𝘢, 𝘺 𝘮𝘢́𝘴 𝘢𝘳𝘳𝘪𝘣𝘢, 𝘴𝘶 𝘴𝘪𝘵𝘪𝘰 𝘢𝘨𝘶𝘢𝘳𝘥𝘢𝘣𝘢, 𝘴𝘶 𝘵𝘳𝘰𝘯𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘥𝘦𝘤𝘳𝘦𝘵𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘳𝘢𝘮𝘢 𝘮𝘢́𝘴 𝘨𝘳𝘶𝘦𝘴𝘢. 𝘋𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘢 𝘢𝘭𝘵𝘶𝘳𝘢, 𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘲𝘶𝘦𝘯̃𝘢 𝘷𝘦𝘳𝘥𝘶𝘨𝘰 𝘰𝘣𝘴𝘦𝘳𝘷𝘢𝘣𝘢 𝘦𝘭 𝘰𝘤𝘢𝘴𝘰 𝘦𝘹𝘵𝘦𝘯𝘥𝘦𝘳 𝘴𝘶𝘴 𝘤𝘰𝘭𝘰𝘳𝘦𝘴 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘷𝘪𝘷𝘪𝘦𝘯𝘥𝘢𝘴. 𝘋𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘭𝜄́ 𝘱𝘰𝘥𝜄́𝘢 𝘷𝘦𝘳 𝘤𝘰𝘯 𝘤𝘭𝘢𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘭𝘢𝘴 𝘷𝘦𝘯𝘵𝘢𝘯𝘢𝘴 𝘦𝘯𝘤𝘦𝘯𝘥𝘪𝘥𝘢𝘴, 𝘢 𝘭𝘢𝘴 𝘢𝘭𝘮𝘢𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘮𝘰𝘷𝜄́𝘢𝘯 𝘥𝘦𝘵𝘳𝘢́𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘮𝘢𝘳𝘤𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘮𝘢𝘥𝘦𝘳𝘢: 𝘧𝘢𝘮𝘪𝘭𝘪𝘢𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘢𝘳𝘵𝜄́𝘢𝘯 𝘤𝘦𝘯𝘢𝘴 𝘴𝘦𝘯𝘤𝘪𝘭𝘭𝘢𝘴, 𝘷𝘰𝘤𝘦𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘭𝘭𝘢𝘮𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘱𝘰𝘳 𝘴𝘶 𝘯𝘰𝘮𝘣𝘳𝘦, 𝘴𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘪𝘯𝘤𝘰𝘮𝘰𝘥𝘢𝘣𝘢𝘯. 𝘝𝘦𝜄́𝘢 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘦𝘴𝘰 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘴𝘦𝘳𝘦𝘯𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘥𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘦𝘮𝘱𝘦𝘳𝘢𝘥𝘰𝘳𝘢, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘵𝘢𝘮𝘣𝘪𝘦́𝘯 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘯 𝘫𝘢𝘮𝘢́𝘴 𝘩𝘢𝘣𝜄́𝘢 𝘴𝘪𝘥𝘰 𝘪𝘯𝘷𝘪𝘵𝘢𝘥𝘢.

    𝘠, 𝘦𝘯 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘰 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘢 𝘷𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘦𝘤𝘵𝘢, 𝘭𝘢 𝘥𝘶𝘥𝘢 𝘳𝘦𝘨𝘳𝘦𝘴𝘢𝘣𝘢 𝘵𝘢𝘯 𝘱𝘶𝘯𝘵𝘶𝘢𝘭 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘥𝘦 𝘤𝘰𝘴𝘵𝘶𝘮𝘣𝘳𝘦.
    𝘚𝘶 𝘥𝘦𝘴𝘵𝘪𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘣𝜄́𝘢 𝘴𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘴𝘤𝘳𝘪𝘵𝘰 𝘤𝘰𝘯 𝘴𝘢𝘯𝘨𝘳𝘦, 𝘮𝘢𝘳𝘤𝘢𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘭𝘢 𝘷𝘦𝘯𝘨𝘢𝘯𝘻𝘢, 𝘺 𝘦𝘭 𝘦𝘤𝘰 𝘦𝘵𝘦𝘳𝘯𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘴𝘶𝘱𝘦𝘳𝘷𝘪𝘷𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢. “¿𝘏𝘢𝘣𝜄́𝘢 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘮𝘢́𝘴 𝘢𝘨𝘶𝘢𝘳𝘥𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭𝘭𝘢.ᐣ ¿𝘈𝘭𝘨𝘰 𝘤𝘢𝘱𝘢𝘻 𝘥𝘦 𝘴𝘶𝘢𝘷𝘪𝘻𝘢𝘳 𝘦𝘴𝘢 𝘴𝘰𝘭𝘦𝘥𝘢𝘥 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘪 𝘭𝘰𝘴 𝘴𝘪𝘨𝘭𝘰𝘴 𝘭𝘰𝘨𝘳𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘦𝘳𝘰𝘴𝘪𝘰𝘯𝘢𝘳.ᐣ “.
    𝘈𝘲𝘶𝘦𝘭 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘯𝘰 𝘭𝘢 𝘩𝘦𝘳𝜄́𝘢… 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘭𝘢 𝘧𝘢𝘵𝘪𝘨𝘢𝘣𝘢 𝘮𝘢́𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘰 𝘯𝘰𝘳𝘮𝘢𝘭 𝘶́𝘭𝘵𝘪𝘮𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦. 𝘌𝘯 𝘭𝘰 𝘱𝘳𝘰𝘧𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘴𝘦𝘳, 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘴𝘪𝘵𝘪𝘰 𝘮𝘢́𝘴 𝘳𝘦𝘤𝘰́𝘯𝘥𝘪𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘢𝘭𝘮𝘢, 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘪𝘴𝘵𝜄́𝘢 𝘶𝘯 𝘢𝘯𝘩𝘦𝘭𝘰 𝘵𝜄́𝘮𝘪𝘥𝘰, 𝘤𝘢𝘴𝘪 𝘪𝘯𝘧𝘢𝘯𝘵𝘪𝘭, 𝘥𝘦 𝘴𝘦𝘯𝘵𝘪𝘳 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘮𝘢́𝘴. 𝘕𝘰 𝘴𝘢𝘣𝜄́𝘢 𝘦𝘹𝘢𝘤𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘴𝘪 𝘦𝘭 𝘢𝘮𝘰𝘳 𝘦𝘳𝘢 𝘴𝘶 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘶𝘦𝘴𝘵𝘢 —𝘦𝘴𝘢 𝘱𝘢𝘭𝘢𝘣𝘳𝘢 𝘭𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝜄́𝘢 𝘥𝘦𝘮𝘢𝘴𝘪𝘢𝘥𝘰 𝘧𝘳𝘢́𝘨𝘪𝘭 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘱𝘳𝘰𝘯𝘶𝘯𝘤𝘪𝘢𝘳𝘭𝘢 𝘴𝘪𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘢, 𝘱𝘰𝘤𝘰 𝘥𝘪𝘨𝘯𝘢 𝘥𝘦 “𝘴𝘰𝘴𝘵𝘦𝘯𝘦𝘳 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦 𝘴𝘶𝘴 𝘨𝘢𝘳𝘳𝘢𝘴”— 𝘴𝘪𝘯𝘰 𝘮𝘢́𝘴 𝘣𝘪𝘦𝘯, 𝘶𝘯 𝘴𝘦𝘯𝘵𝘪𝘥𝘰, 𝘶𝘯 𝘮𝘰𝘵𝘪𝘷𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘧𝘶𝘦𝘴𝘦 𝘴𝘰𝘭𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘰𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘭𝘦𝘷𝘢𝘣𝘢 𝘵𝘢𝘵𝘶𝘢𝘥𝘢 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘥𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘵𝘢𝘳.

    𝘗𝘦𝘳𝘰 𝘦𝘴𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘰 𝘴𝘦 𝘱𝘳𝘰𝘯𝘵𝘰 𝘴𝘦 𝘢𝘱𝘢𝘨𝘢𝘳𝜄́𝘢, 𝘵𝘦𝘮𝘦𝘳𝘰𝘴𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘦𝘳 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘶𝘣𝘪𝘦𝘳𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭𝘭𝘢 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢.
    𝘊𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘴𝘶 𝘷𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘢𝘭𝘤𝘢𝘯𝘻𝘰́ 𝘭𝘢 𝘶́𝘭𝘵𝘪𝘮𝘢 𝘭𝜄́𝘯𝘦𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘴𝘰𝘭, 𝘶𝘯 𝘴𝘶𝘴𝘱𝘪𝘳𝘰 𝘦𝘴𝘤𝘢𝘱𝘰́ 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘱𝘦𝘤𝘩𝘰 𝘧𝘪𝘯𝘢𝘭𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦. 𝘊𝘰𝘯 𝘦́𝘭, 𝘴𝘶𝘴 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘴𝘦 𝘥𝘪𝘴𝘪𝘱𝘢𝘳𝘰𝘯 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘢𝘪𝘳𝘦 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘱𝘰𝘭𝘷𝘰, 𝘺 𝘦𝘭 𝘶́𝘭𝘵𝘪𝘮𝘰 𝘳𝘢𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘦𝘮𝘰𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘦𝘯 𝘴𝘶𝘴 𝘰𝘫𝘰𝘴 𝘴𝘦 𝘦𝘹𝘵𝘪𝘯𝘨𝘶𝘪𝘰́ 𝘫𝘶𝘯𝘵𝘰 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘭 𝘶́𝘭𝘵𝘪𝘮𝘰 𝘳𝘢𝘺𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘶𝘻.
    𝘗𝘢𝘳𝘢 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘷𝘰𝘭𝘷𝘪𝘰́ 𝘦𝘯 𝘴𝜄́, 𝘳𝘦𝘤𝘰𝘳𝘥𝘰́ 𝘦𝘯𝘵𝘰𝘯𝘤𝘦𝘴 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘳𝘢 𝘦𝘯 𝘦𝘴𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢: 𝘶𝘯𝘢 𝘩𝘪𝘫𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘰𝘴𝘤𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥, 𝘤𝘳𝘦𝘢𝘥𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘥𝘦𝘷𝘰𝘳𝘢𝘳 𝘦𝘭 𝘷𝘢𝘤𝜄́𝘰, 𝘯𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘭𝘦𝘯𝘢𝘳𝘭𝘰.
    𝘌𝘴𝘢 𝘷𝘦𝘳𝘥𝘢𝘥, 𝘧𝘳𝜄́𝘢, 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘺 𝘢𝘣𝘴𝘰𝘭𝘶𝘵𝘢 𝘷𝘰𝘭𝘷𝜄́𝘢 𝘢 𝘴𝘶 𝘴𝘪𝘵𝘪𝘰 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘢𝘵𝘢𝘳𝘥𝘦𝘤𝘦𝘳.

    𝘠 𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘦𝘭 𝘤𝘪𝘦𝘭𝘰 𝘴𝘦 𝘰𝘴𝘤𝘶𝘳𝘦𝘤𝜄́𝘢, 𝘢𝘤𝘦𝘱𝘵𝘰́ 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘻 𝘮𝘢́𝘴 𝘭𝘢 𝘮𝘰𝘯𝘰𝘵𝘰𝘯𝜄́𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘴𝘦𝘳 𝘭𝘰𝘯𝘨𝘦𝘷𝘰, 𝘦𝘴𝘢 𝘳𝘶𝘵𝘪𝘯𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘫𝘢𝘮𝘢́𝘴 𝘱𝘦𝘳𝘥𝘰𝘯𝘢 𝘯𝘪 𝘱𝘳𝘰𝘮𝘦𝘵𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘢𝘯𝘴𝘰 𝘢 𝘭𝘰𝘴 𝘪𝘯𝘮𝘰𝘳𝘵𝘢𝘭𝘦𝘴. 𝘘𝘶𝘦𝘳𝜄́𝘢 𝘤𝘳𝘦𝘦𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘭𝘨𝘶́𝘯 𝘥𝜄́𝘢 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘵𝘦𝘯𝘥𝘳𝜄́𝘢 𝘶𝘯 𝘧𝘪𝘯𝘢𝘭, 𝘯𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘧𝘢𝘭𝘵𝘢 𝘥𝘦 𝘨𝘰𝘻𝘰 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘭𝘢𝘣𝘰𝘳 (𝘦𝘭 𝘤𝘶𝘢𝘭 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘢𝘣𝘢) 𝘴𝘪𝘯𝘰 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘪𝘯𝘤𝘭𝘶𝘴𝘰 𝘭𝘢 𝘮𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦, 𝘦𝘯 𝘦𝘹𝘤𝘦𝘴𝘰, 𝘴𝘦 𝘷𝘶𝘦𝘭𝘷𝘦 𝘳𝘦𝘱𝘦𝘵𝘪𝘵𝘪𝘷𝘢.



    ─────────────────────────────────────────
    ⠁ ⠁ ⠂ ⠄ ⠄ ⠂ ⠁ ⠁ ⠂ ⠄ ⠄ ⠂ ⠁ ⠁ ⠂ ⠄ ⠄ ⠂ ⠁⠁⠂⠄⠄⠂⠁⠁⠂⠄ᩭᘏᗢ 𝘓𝘰𝘴 𝘱𝘦𝘲𝘶𝘦𝘯̃𝘰𝘴 𝘪𝘮𝘱𝘢𝘤𝘵𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘴𝘶𝘴 𝘱𝘢𝘵𝘢𝘴 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘭𝘰𝘴 𝘩𝘶́𝘮𝘦𝘥𝘰𝘴 𝘴𝘦𝘯𝘥𝘦𝘳𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘵𝘪𝘦𝘳𝘳𝘢 𝘳𝘰𝘮𝘱𝜄́𝘢𝘯 𝘦𝘭 𝘴𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰 𝘴𝘶𝘵𝘪𝘭𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘢𝘱𝘶𝘳𝘢𝘥𝘰 𝘱𝘢𝘴𝘰. 𝘌𝘯 𝘶𝘯 𝘵𝘳𝘰𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝜄́𝘢 𝘭𝘦𝘷𝘪𝘵𝘢𝘳, 𝘢𝘷𝘢𝘯𝘻𝘢𝘣𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘥𝘦𝘴𝘵𝘳𝘦𝘻𝘢 𝘦𝘴𝘲𝘶𝘪𝘷𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘴𝘪𝘯 𝘥𝘦𝘵𝘦𝘯𝘦𝘳𝘴𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘮𝘢𝘦𝘴𝘵𝘳𝜄́𝘢 𝘺 𝘷𝘦𝘭𝘰𝘤𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘢 𝘱𝘶𝘦𝘣𝘭𝘦𝘳𝘪𝘯𝘰𝘴 𝘥𝘪𝘴𝘵𝘳𝘢𝜄́𝘥𝘰𝘴, 𝘭𝘰𝘴 𝘤𝘢𝘳𝘳𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘷𝘦𝘯𝘥𝘦𝘥𝘰𝘳𝘦𝘴 𝘢𝘮𝘣𝘶𝘭𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴, 𝘯𝘪𝘯̃𝘰𝘴 𝘤𝘶𝘳𝘪𝘰𝘴𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘢𝘭𝘤𝘢𝘯𝘻𝘢𝘳𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘴𝘶𝘴 𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘦𝘹𝘵𝘦𝘯𝘥𝘪𝘥𝘢𝘴 𝘺 𝘩𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘳𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦, 𝘪𝘳𝘰́𝘯𝘪𝘤𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘴𝘦 𝘢𝘱𝘢𝘳𝘵𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘢 𝘴𝘶 𝘱𝘢𝘴𝘰. 𝘌𝘳𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘴𝘰𝘮𝘣𝘳𝘢 𝘢́𝘨𝘪𝘭 𝘳𝘦𝘤𝘰𝘳𝘵𝘢𝘥𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘵𝘢𝘳𝘥𝘦, 𝘨𝘶𝘪𝘢𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘶𝘯 𝘤𝘢𝘱𝘳𝘪𝘤𝘩𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘦𝘭𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝜄́𝘢: 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢𝘳 𝘢 𝘴𝘶 𝘭𝘶𝘨𝘢𝘳 𝘧𝘢𝘷𝘰𝘳𝘪𝘵𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘴𝘰𝘭 𝘴𝘦 𝘳𝘪𝘯𝘥𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘢𝘭 𝘩𝘰𝘳𝘪𝘻𝘰𝘯𝘵𝘦. 𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘢 𝘵𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘶𝘳𝘨𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘧𝜄́𝘴𝘪𝘤𝘢, 𝘴𝘪𝘯𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘪𝘵𝘶𝘢𝘭 𝘺 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢𝘳 𝘢 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘭𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘤𝘦𝘥𝜄́𝘢 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘮𝘶𝘺 𝘴𝘪𝘮𝘪𝘭𝘢𝘳 𝘢 𝘭𝘢 𝘱𝘢𝘻. 𝘈𝘭 𝘢𝘭𝘤𝘢𝘯𝘻𝘢𝘳 𝘭𝘢𝘴 𝘢𝘧𝘶𝘦𝘳𝘢𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘶𝘦𝘣𝘭𝘰, 𝘦𝘭 𝘢𝘪𝘳𝘦 𝘤𝘢𝘮𝘣𝘪𝘰́ 𝘳𝘰𝘵𝘶𝘯𝘥𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦. 𝘌𝘭 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘶𝘮𝘦 𝘥𝘶𝘭𝘤𝘦 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘤𝘦𝘳𝘦𝘻𝘰𝘴 𝘴𝘦 𝘦𝘹𝘱𝘢𝘯𝘥𝜄́𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘣𝘳𝘪𝘴𝘢, 𝘮𝘦𝘻𝘤𝘭𝘢́𝘯𝘥𝘰𝘴𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘧𝘳𝘢𝘨𝘢𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘭𝘪𝘮𝘱𝘪𝘢 𝘺 𝘵𝜄́𝘱𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘤𝘳𝘦𝘱𝘶́𝘴𝘤𝘶𝘭𝘰. 𝘉𝘢𝘫𝘰 𝘦𝘭 𝘥𝘦𝘯𝘴𝘰 𝘥𝘰𝘴𝘦𝘭 𝘥𝘦𝘭 𝘣𝘰𝘴𝘲𝘶𝘦, 𝘭𝘢𝘴 𝘤𝘰𝘱𝘢𝘴 𝘵𝘦𝘯̃𝘪𝘥𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘳𝘰𝘴𝘢 𝘱𝘢́𝘭𝘪𝘥𝘰 𝘭𝘢 𝘦𝘴𝘤𝘰𝘭𝘵𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘵𝘳𝘢𝘺𝘦𝘤𝘵𝘰 𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘴𝘦 𝘢𝘤𝘦𝘳𝘤𝘢𝘣𝘢 𝘢𝘭 𝘢́𝘳𝘣𝘰𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘥𝘰𝘮𝘪𝘯𝘢𝘣𝘢 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘭𝘪𝘯𝘢, 𝘭𝘢 𝘢𝘵𝘢𝘭𝘢𝘺𝘢 𝘥𝘰́𝘯𝘥𝘦 𝘰𝘣𝘴𝘦𝘳𝘷𝘢𝘣𝘢 𝘶𝘯 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘦, 𝘱𝘰𝘳 𝘮𝘢́𝘴 𝘢𝘫𝘦𝘯𝘰, 𝘴𝘦𝘨𝘶𝜄́𝘢 “𝘧𝘢𝘴𝘤𝘪𝘯𝘢́𝘯𝘥𝘰𝘭𝘢”. 𝘍𝘳𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘢 𝘦𝘭𝘭𝘢, 𝘭𝘰𝘴 𝘵𝘦𝘫𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘢𝘯𝘵𝘪𝘨𝘶𝘰𝘴 𝘴𝘦 𝘭𝘶𝘤𝜄́𝘢𝘯 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦 𝘶𝘯 𝘮𝘢𝘳 𝘥𝘦 𝘯𝘪𝘦𝘣𝘭𝘢, 𝘺 𝘮𝘢́𝘴 𝘢𝘳𝘳𝘪𝘣𝘢, 𝘴𝘶 𝘴𝘪𝘵𝘪𝘰 𝘢𝘨𝘶𝘢𝘳𝘥𝘢𝘣𝘢, 𝘴𝘶 𝘵𝘳𝘰𝘯𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘥𝘦𝘤𝘳𝘦𝘵𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘳𝘢𝘮𝘢 𝘮𝘢́𝘴 𝘨𝘳𝘶𝘦𝘴𝘢. 𝘋𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘢 𝘢𝘭𝘵𝘶𝘳𝘢, 𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘲𝘶𝘦𝘯̃𝘢 𝘷𝘦𝘳𝘥𝘶𝘨𝘰 𝘰𝘣𝘴𝘦𝘳𝘷𝘢𝘣𝘢 𝘦𝘭 𝘰𝘤𝘢𝘴𝘰 𝘦𝘹𝘵𝘦𝘯𝘥𝘦𝘳 𝘴𝘶𝘴 𝘤𝘰𝘭𝘰𝘳𝘦𝘴 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘷𝘪𝘷𝘪𝘦𝘯𝘥𝘢𝘴. 𝘋𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘭𝜄́ 𝘱𝘰𝘥𝜄́𝘢 𝘷𝘦𝘳 𝘤𝘰𝘯 𝘤𝘭𝘢𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘭𝘢𝘴 𝘷𝘦𝘯𝘵𝘢𝘯𝘢𝘴 𝘦𝘯𝘤𝘦𝘯𝘥𝘪𝘥𝘢𝘴, 𝘢 𝘭𝘢𝘴 𝘢𝘭𝘮𝘢𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘮𝘰𝘷𝜄́𝘢𝘯 𝘥𝘦𝘵𝘳𝘢́𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘮𝘢𝘳𝘤𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘮𝘢𝘥𝘦𝘳𝘢: 𝘧𝘢𝘮𝘪𝘭𝘪𝘢𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘢𝘳𝘵𝜄́𝘢𝘯 𝘤𝘦𝘯𝘢𝘴 𝘴𝘦𝘯𝘤𝘪𝘭𝘭𝘢𝘴, 𝘷𝘰𝘤𝘦𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘭𝘭𝘢𝘮𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘱𝘰𝘳 𝘴𝘶 𝘯𝘰𝘮𝘣𝘳𝘦, 𝘴𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘪𝘯𝘤𝘰𝘮𝘰𝘥𝘢𝘣𝘢𝘯. 𝘝𝘦𝜄́𝘢 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘦𝘴𝘰 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘴𝘦𝘳𝘦𝘯𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘥𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘦𝘮𝘱𝘦𝘳𝘢𝘥𝘰𝘳𝘢, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘵𝘢𝘮𝘣𝘪𝘦́𝘯 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘯 𝘫𝘢𝘮𝘢́𝘴 𝘩𝘢𝘣𝜄́𝘢 𝘴𝘪𝘥𝘰 𝘪𝘯𝘷𝘪𝘵𝘢𝘥𝘢. 𝘠, 𝘦𝘯 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘰 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘢 𝘷𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘦𝘤𝘵𝘢, 𝘭𝘢 𝘥𝘶𝘥𝘢 𝘳𝘦𝘨𝘳𝘦𝘴𝘢𝘣𝘢 𝘵𝘢𝘯 𝘱𝘶𝘯𝘵𝘶𝘢𝘭 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘥𝘦 𝘤𝘰𝘴𝘵𝘶𝘮𝘣𝘳𝘦. 𝘚𝘶 𝘥𝘦𝘴𝘵𝘪𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘣𝜄́𝘢 𝘴𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘴𝘤𝘳𝘪𝘵𝘰 𝘤𝘰𝘯 𝘴𝘢𝘯𝘨𝘳𝘦, 𝘮𝘢𝘳𝘤𝘢𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘭𝘢 𝘷𝘦𝘯𝘨𝘢𝘯𝘻𝘢, 𝘺 𝘦𝘭 𝘦𝘤𝘰 𝘦𝘵𝘦𝘳𝘯𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘴𝘶𝘱𝘦𝘳𝘷𝘪𝘷𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢. “¿𝘏𝘢𝘣𝜄́𝘢 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘮𝘢́𝘴 𝘢𝘨𝘶𝘢𝘳𝘥𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭𝘭𝘢.ᐣ ¿𝘈𝘭𝘨𝘰 𝘤𝘢𝘱𝘢𝘻 𝘥𝘦 𝘴𝘶𝘢𝘷𝘪𝘻𝘢𝘳 𝘦𝘴𝘢 𝘴𝘰𝘭𝘦𝘥𝘢𝘥 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘪 𝘭𝘰𝘴 𝘴𝘪𝘨𝘭𝘰𝘴 𝘭𝘰𝘨𝘳𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘦𝘳𝘰𝘴𝘪𝘰𝘯𝘢𝘳.ᐣ “. 𝘈𝘲𝘶𝘦𝘭 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘯𝘰 𝘭𝘢 𝘩𝘦𝘳𝜄́𝘢… 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘭𝘢 𝘧𝘢𝘵𝘪𝘨𝘢𝘣𝘢 𝘮𝘢́𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘰 𝘯𝘰𝘳𝘮𝘢𝘭 𝘶́𝘭𝘵𝘪𝘮𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦. 𝘌𝘯 𝘭𝘰 𝘱𝘳𝘰𝘧𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘴𝘦𝘳, 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘴𝘪𝘵𝘪𝘰 𝘮𝘢́𝘴 𝘳𝘦𝘤𝘰́𝘯𝘥𝘪𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘢𝘭𝘮𝘢, 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘪𝘴𝘵𝜄́𝘢 𝘶𝘯 𝘢𝘯𝘩𝘦𝘭𝘰 𝘵𝜄́𝘮𝘪𝘥𝘰, 𝘤𝘢𝘴𝘪 𝘪𝘯𝘧𝘢𝘯𝘵𝘪𝘭, 𝘥𝘦 𝘴𝘦𝘯𝘵𝘪𝘳 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘮𝘢́𝘴. 𝘕𝘰 𝘴𝘢𝘣𝜄́𝘢 𝘦𝘹𝘢𝘤𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘴𝘪 𝘦𝘭 𝘢𝘮𝘰𝘳 𝘦𝘳𝘢 𝘴𝘶 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘶𝘦𝘴𝘵𝘢 —𝘦𝘴𝘢 𝘱𝘢𝘭𝘢𝘣𝘳𝘢 𝘭𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝜄́𝘢 𝘥𝘦𝘮𝘢𝘴𝘪𝘢𝘥𝘰 𝘧𝘳𝘢́𝘨𝘪𝘭 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘱𝘳𝘰𝘯𝘶𝘯𝘤𝘪𝘢𝘳𝘭𝘢 𝘴𝘪𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘢, 𝘱𝘰𝘤𝘰 𝘥𝘪𝘨𝘯𝘢 𝘥𝘦 “𝘴𝘰𝘴𝘵𝘦𝘯𝘦𝘳 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦 𝘴𝘶𝘴 𝘨𝘢𝘳𝘳𝘢𝘴”— 𝘴𝘪𝘯𝘰 𝘮𝘢́𝘴 𝘣𝘪𝘦𝘯, 𝘶𝘯 𝘴𝘦𝘯𝘵𝘪𝘥𝘰, 𝘶𝘯 𝘮𝘰𝘵𝘪𝘷𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘧𝘶𝘦𝘴𝘦 𝘴𝘰𝘭𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘰𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘭𝘦𝘷𝘢𝘣𝘢 𝘵𝘢𝘵𝘶𝘢𝘥𝘢 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘥𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘵𝘢𝘳. 𝘗𝘦𝘳𝘰 𝘦𝘴𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘰 𝘴𝘦 𝘱𝘳𝘰𝘯𝘵𝘰 𝘴𝘦 𝘢𝘱𝘢𝘨𝘢𝘳𝜄́𝘢, 𝘵𝘦𝘮𝘦𝘳𝘰𝘴𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘦𝘳 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘶𝘣𝘪𝘦𝘳𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭𝘭𝘢 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢. 𝘊𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘴𝘶 𝘷𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘢𝘭𝘤𝘢𝘯𝘻𝘰́ 𝘭𝘢 𝘶́𝘭𝘵𝘪𝘮𝘢 𝘭𝜄́𝘯𝘦𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘴𝘰𝘭, 𝘶𝘯 𝘴𝘶𝘴𝘱𝘪𝘳𝘰 𝘦𝘴𝘤𝘢𝘱𝘰́ 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘱𝘦𝘤𝘩𝘰 𝘧𝘪𝘯𝘢𝘭𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦. 𝘊𝘰𝘯 𝘦́𝘭, 𝘴𝘶𝘴 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘴𝘦 𝘥𝘪𝘴𝘪𝘱𝘢𝘳𝘰𝘯 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘢𝘪𝘳𝘦 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘱𝘰𝘭𝘷𝘰, 𝘺 𝘦𝘭 𝘶́𝘭𝘵𝘪𝘮𝘰 𝘳𝘢𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘦𝘮𝘰𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘦𝘯 𝘴𝘶𝘴 𝘰𝘫𝘰𝘴 𝘴𝘦 𝘦𝘹𝘵𝘪𝘯𝘨𝘶𝘪𝘰́ 𝘫𝘶𝘯𝘵𝘰 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘭 𝘶́𝘭𝘵𝘪𝘮𝘰 𝘳𝘢𝘺𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘶𝘻. 𝘗𝘢𝘳𝘢 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘷𝘰𝘭𝘷𝘪𝘰́ 𝘦𝘯 𝘴𝜄́, 𝘳𝘦𝘤𝘰𝘳𝘥𝘰́ 𝘦𝘯𝘵𝘰𝘯𝘤𝘦𝘴 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘳𝘢 𝘦𝘯 𝘦𝘴𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢: 𝘶𝘯𝘢 𝘩𝘪𝘫𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘰𝘴𝘤𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥, 𝘤𝘳𝘦𝘢𝘥𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘥𝘦𝘷𝘰𝘳𝘢𝘳 𝘦𝘭 𝘷𝘢𝘤𝜄́𝘰, 𝘯𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘭𝘦𝘯𝘢𝘳𝘭𝘰. 𝘌𝘴𝘢 𝘷𝘦𝘳𝘥𝘢𝘥, 𝘧𝘳𝜄́𝘢, 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘺 𝘢𝘣𝘴𝘰𝘭𝘶𝘵𝘢 𝘷𝘰𝘭𝘷𝜄́𝘢 𝘢 𝘴𝘶 𝘴𝘪𝘵𝘪𝘰 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘢𝘵𝘢𝘳𝘥𝘦𝘤𝘦𝘳. 𝘠 𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘦𝘭 𝘤𝘪𝘦𝘭𝘰 𝘴𝘦 𝘰𝘴𝘤𝘶𝘳𝘦𝘤𝜄́𝘢, 𝘢𝘤𝘦𝘱𝘵𝘰́ 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘻 𝘮𝘢́𝘴 𝘭𝘢 𝘮𝘰𝘯𝘰𝘵𝘰𝘯𝜄́𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘴𝘦𝘳 𝘭𝘰𝘯𝘨𝘦𝘷𝘰, 𝘦𝘴𝘢 𝘳𝘶𝘵𝘪𝘯𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘫𝘢𝘮𝘢́𝘴 𝘱𝘦𝘳𝘥𝘰𝘯𝘢 𝘯𝘪 𝘱𝘳𝘰𝘮𝘦𝘵𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘢𝘯𝘴𝘰 𝘢 𝘭𝘰𝘴 𝘪𝘯𝘮𝘰𝘳𝘵𝘢𝘭𝘦𝘴. 𝘘𝘶𝘦𝘳𝜄́𝘢 𝘤𝘳𝘦𝘦𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘭𝘨𝘶́𝘯 𝘥𝜄́𝘢 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘵𝘦𝘯𝘥𝘳𝜄́𝘢 𝘶𝘯 𝘧𝘪𝘯𝘢𝘭, 𝘯𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘧𝘢𝘭𝘵𝘢 𝘥𝘦 𝘨𝘰𝘻𝘰 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘭𝘢𝘣𝘰𝘳 (𝘦𝘭 𝘤𝘶𝘢𝘭 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘢𝘣𝘢) 𝘴𝘪𝘯𝘰 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘪𝘯𝘤𝘭𝘶𝘴𝘰 𝘭𝘢 𝘮𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦, 𝘦𝘯 𝘦𝘹𝘤𝘦𝘴𝘰, 𝘴𝘦 𝘷𝘶𝘦𝘭𝘷𝘦 𝘳𝘦𝘱𝘦𝘵𝘪𝘵𝘪𝘷𝘢. ─────────────────────────────────────────
    Me gusta
    Me entristece
    Me encocora
    9
    0 turnos 0 maullidos
  • —Esto es a lo que me refiero, yo soy colorido y llamativo, bien al estilo de los geniales años 80
    —Esto es a lo que me refiero, yo soy colorido y llamativo, bien al estilo de los geniales años 80
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • —¡Nada, no hay nada ahi!..

    —Denji tomo la cubeta, se fue hasta la puerta la abrio y pateo la cubeta tan fuerte y lejos como pudo, el cubo cayo un par de pisos abajo hasta que se escucho como choco contra algo, acto seguido se escucho un quejido y un insulto que venia desde abajo—
    —¡Nada, no hay nada ahi!.. —Denji tomo la cubeta, se fue hasta la puerta la abrio y pateo la cubeta tan fuerte y lejos como pudo, el cubo cayo un par de pisos abajo hasta que se escucho como choco contra algo, acto seguido se escucho un quejido y un insulto que venia desde abajo—
    Me enjaja
    1
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados