Ivandore de Ebonhart fue un caballero nacido en las frías montañas del norte de Ebonhart, una tierra de fortalezas de piedra, bosques ancestrales y hombres forjados por la adversidad. Descendiente de una pequeña casa noble, fue educado desde niño en las artes de la guerra, la disciplina y la fe.

Durante su juventud sirvió como escudero y más tarde ingresó en la Orden de la Cruz Escarlata, una prestigiosa hermandad de caballeros cruzados conocida por sus armaduras blancas y sus cruces rojas. Su valor en batalla y su inquebrantable sentido del deber le permitieron ascender rápidamente entre sus filas, llegando a ser considerado un posible futuro Gran Maestre.

Sin embargo, durante la llamada Cruzada de Arkenfall, Ivandore descubrió que la guerra, presentada como una causa sagrada, ocultaba intereses políticos, corrupción y ambiciones de poder. Incapaz de ignorar la verdad, denunció públicamente a aquellos que manipulaban la fe para justificar la destrucción.

Su desafío tuvo un precio. Fue declarado traidor, perseguido por la misma orden a la que había dedicado su vida y dado por muerto tras una brutal purga. Pero sobrevivió.

Desde entonces, Ivandore vaga por los caminos de Asteria como un caballero errante. Ya no sirve a reyes, pontífices ni señores. Porta su enorme mandoble y lucha únicamente por aquello que considera justo, guiado por un código de honor propio.

Muchos lo conocen como "El Cruzado Caído", otros como "La Espada de Ebonhart". Para algunos es un hereje; para otros, un héroe. Pero allí donde la tiranía se alza y los inocentes sufren, siempre existe el rumor de que un caballero de armadura oscura cabalga desde el horizonte para enfrentarse a ella.

"La fe no reside en los templos ni en los tronos. Reside en los actos de quienes aún tienen el valor de hacer lo correcto."

 — Ivandore de Ebonhart.