Transfondo
Etapa 1: Aprendizaje
En la imponente ciudad de superno, entre enormes catedrales de piedra blanca y callejones cubiertos por incienso y plegarias, Zelkova Legasov encontró un hogar cuando apenas tenía cuatro años. Fue acogido por la iglesia Católica de Melquisedec, una institución tan antigua como estricta, dedicada a formar hombres sabios y guardianes espirituales.
Allí creció bajo la tutela de dos grandes obispos: Puccio y Capaneo. Ambos fueron figuras fundamentales en su vida; hombres severos pero bondadosos que le enseñaron lectura y escritura universal hasta medicina, filosofía, historia doctrina religiosa. Gracias a ellos, Zelkova desarrolló una mente disciplinada y una profunda empatía hacía los demás. Desde pequeño mostraba una capacidad extraordinaria para aprender, absorbiendo conocimientos con rapidez y una humildad poco común.
A los diez años, debido a su prometedor desempeño, fue entregado al entrenamiento especial de Zenón, el legendario guardia personal del Papa. Bajo su tutela aprendió defensa, combate táctico y control corporal, preparándose para sobrevivir en un mundo dondd la fe sola no bastaba. Sin embargo, durante aquellos entrenamientos ocurrió algo imposible.
En cuestión, Zelkova descubrió que poseían habilidades sobrenaturales relacionadas con el humo. Podía generarlo desde su cuerpo, moldearlo y ocultarse entre densas neblinas. Lo que en otra época habría significado excomunión o ejecución, terminó siendo interpretado como un don peligroso pero valioso. Lejos de rechazarlo, la iglesia decidió protegerlo y ayudarlo a comprender aquella habilidad.
Puccio, Capaneo y Zenón se convirtieron entonces en sus maestros también en ese ámbito. Le enseñaron disciplina emcional y control espiritual para evitar que el poder le consumiera. Con el tiempo, Zelkova logró realizar auténticas maravillas: manipular cortinas de humo para defender personas, desaparecer entre sombras o utilizar la niebla como extensión de sus sentidos. Pero también comprendió el enorme peligro de sus capacidades; un solo descuido podía convertir su don en una amenaza mortal.
A pesar de todo, Zelkova nunca se dejó llevar por el orgullo. Su naturaleza desinteresada, su deseo genuino de ayudar y educación recibida dentro de Melquisedec moldearon el camino que finalmente eligió seguir: convertirse en cura. No buscaba poder ni reconocimiento. Solo quería servir a los demás.
Etapa 2: Tiempos mejores
A los catorce años, Zelkova ya era considerado uno de los jóvenes más prometedores de la iglesia de Melquisedec. Debido a su madurez y serenidad, comenzó a encargarse del confesionario. Al principio fue sencillo: escuchar pequeños pecados, dudas e inseguridades humanas. Pero con el paso del tiempo empezó a escuchad confesionea cada vez más oscuras y repulsivas. Crueldad, traiciones, violencia y deseos enfermizos fueron erosionando lentamente su inocencia.
Puccio y Capaneo notaron el desgaste emocional que aquello provocaba en él. Temiendo que perdiera la fe en las personas demasiado pronto, decidieron alejarlo temporalmente del confesionario y lo enviaron a una escuela cercana para que conviviera con jóvenes de su edad y conociera el mundo desde la perspectiva de un adolescente común.
La experiencia no fue sencilla. Zelkova evitaba los conflictos y rara vez levantaba la voz, pero tenía un defecto imposible de ocultar: no soportaba ver a otros siendo lastimados. Más de una vez intervino para defender estudiantes acosados, incluso sabiendo que no debía usar ni sus poderes ni técnicas de combate enseñadas por Zenón. En una de esas ocasiones terminó brutalmente golpeado. Regresó con el uniforme roto y un ojo morado, incapaz de responder con violencia.
Aquella tarde, adolorido y frustrado, se sentó solo en un balcón de la escuela mientras el viento frío reocorría los edificios de Superno. Y fue ahí donde conoció a la persona más importante de su vida.
Nattasha Freeman era una chics distsnte y silenciosa, alguien cuya frialdad parecía comparable al invierno mismo. Provenía de una familia adinerads que jamás le dio verdadero afecto; vivía rodeada de lujos, pero completamente sola. Al verlo herido, le pareció absurdo que alguien decidiera arriesgarse por un desconocido que pobablemente jamás le agraddcería.
-Eso fue tonto- le dijo ella con indiferencia.
Zelkova, todavía adolorido, simplemente sonrió.
-Tal vez... pero prefiero ser tonto antes que cobarde.
Aquella respuesta arrancó una pequeña risa en ambos, y sin darse cuenta, ese momento marcó el inicio de una amistad sincera. Con el tiempo comenzaron a compartir tardes hablando sobre sus miedos, sueños, frustraciones y trivialidades. Nattasha encontró en Zelkova a alguien incapaz de juzgarla, mientras que él encontró en ella una calma que jamás había sentido.
Poco a poco, Zelkova logró convencerla de visitar la iglesia de Melquisedec. Lo que empezó como simple curiosidad terminó convirtiéndlse en un refugio emocional para ella. Por primera vez en su vida, Nattasha sintió que pertenecía a algún lugar.
Meses después, ambos terminaron onfesando lo evidente: estaban enamorados.
Como era inevitable, Nattasha acabó descubriendo los poderes de Zelkova. Zenón se mostró completamente en contra de aquella relación, convencido de que revelar un secreto tan peligroso podía convertirse en una debilidad fatal. Sin embargo, Puccio y Capaneo defendieron la decisión argumentando que Nattasha le daba algo que ningún entrenamiento podía ofrecerle: estabilidad emocional y una razón genuina para seguir creciendo. Y tivieron razón.
Motivado por ella, Zelkova alcanzó avances extraordinarios en el dominio de sus habilidades. Aprendió a volver su cuerpo intangible entre nubes de humo, deshacer y rehacer su cuerpo, alterar los sentidos de quienes lo rodeaban y crear clones ilusorios increíblemente convincentes. Más importante aún, finalmente desarrolló la fortaleza mental necesaria para soportar el peso emocional confesionario sin quebrarse. Sus progresos fueron rápidos y constantes.
Dos años después, con apenas dieciséis años, Zelkova contrajo matrimonio con Nattasha Freeman, quien desde entonces pasó a llamarse Nattasha Legasov. Durante un tiempo, la vida pareció sonreirles.
Etapa 3: La promesa nacida de un pecado:
El romance entre Zelkova y Nattasha floreció de una manera casi irreal. Durante un tiempo parecían vivir dentro de su propio Edén, aislados de la crueldad del mundo y de las sombras que rodeaban a la iglesia de Melquisedec. Entre oraciones, risas tímidas y noches tranquilas en los balcones de Superno, ambos encontraron la felicidad que jamás imaginaron tener.
Nattasha solía hablarle constantemente de un lugar de sus sueños. Una valle escondido, cubierto por flores moradas que crecían en zonas imposibles de alcanzar, más raras que un trébol de cuatro hojas. Decía que allí el viento olía limpio y que el cielo parecía más cercano. Era el único sitio que alguna vez llamó hogar, aunque nunca hubiese vivido realmente en él. Zelkova escuchaba cads descripción con atención, prometiéndose en silencioque algún día la llevaría allí. Pero como Adan y Eva, el paraíso no les duró demasiado.
Una noche, la iglesia de Melquisedec fue asediada por enemigos desconocidos. El ataque fue tan repentino y brutal que la masacre consumió los pasillos sagrados en cuestión de minutos. Los vitrales explotaron, las llamas iluminaron las catedrales y los gritos reemplazaron las plegarias.
Zelkova y Nattasha escapaban tomados de las manos entre corredores cubiertos de humo y sangre. A pesar de todo el entrenamiento recibido, ninguna preparación podía garantizar cómo reaccionaría una persona en una situación límite. Finalmente quedaron acorralados.
Sin otra opción, Zelkova liberó sus poderes de humo con una ferocidad jamás vista. Sus clones confundieron enemigos, las ilusiones alteraron sentidos y la niebla cubrió el campo de batalla hasta volverlo un infierno. Gracias a ello, la guardia de la iglesia logró reorganizarse y contener a los invasores. Parecía que habían salido ilesos, y de repente... una bala perdida atravesó el cuerpo de Nattasha.
El tiempo se detuvo para Zelkova. El sonido de la batalla desapareció por completo mientras ella caía entre sus brazos. Y en aquel instante, consumido por el dolor y una ira imposible de contener, despertó la habilidad más letal.
Zelkova descubrió que podía llenar los pulmones de otra persona con humo, asfixiándola desde el interior hasta apagar lentamente su vida.
Fue así como cometió el peor pecado de existencia. No solo mató a un enemigo derrotado, sino que también rompió el convenio sempiterno al actuar como juez, jurado y verdugo. La ira reemplazó a la compasión que había guiado toda su vida. Y aunque el enemigo murió... nada devolvió a Nattasha.
El funeral se realizó días después, bajo un cielo gris silencioso. Las campanas de Melquisedec sonaron lentamente mientras Zelkova se desgarraba las vestiduras y lloraba desconsaladamente frente al ataúd. Ya no quedaba serenidad en él, solo culpa y vacío.
Antes de morir, Nattasha le había hecho jurar una última promesa: llevar sus cenizas hasta aquel lugar cubierto de flores moradas del que tanto hablaba. Y Zelkova pensba cumplirla.
Decidido a no volver a ser débil jamás, se sometió al entrenamiento final enseñado por Zenón. Recorrió por dos años montañas heladas, bosques amazónicos y territorios árticos, sobreviviendo en algunos lugares más peligrosos del mundo. Cada cicatriz, cada noche sin dormir y cada batalla tenían un único propósito: completar la promesa hecha a la mujer que amaba.
No obstante, la iglesia jamás olvidó el pecado cometido. Zelkova fue expulsado de Melquisedec por haber asesinado a un hombre indefenso. Aun así, no hubo juicio ni intento de perseguirlo. Puccio, Capaneo e incluso Zenón comprendían demasiado bien el dolor que lo había llevado a cruzar esa línea. Simplemente... lo dejaron marchar.
Antes de partir, Zelkova se despidió de sus maestros por última vez. Sin uniforme sagrado, sin hogar y cargando únicamente las cenizas de su esposa, inició un viaje de peregrinación en motocicleta.
Nombre y apellido: Zelkova Legasov
Apodo: Padre Legasov
Edad: 18
Especie: Humano
Lugar de nacimiento: superno
Familia: Hijo único. Viudo
Descripción física: Mide 1,77 y posee un cuerpo delgado pero firme, marcado por el cansancio y años de esfuerzo. Su peso ronda los 72 kg, sufigiente para una figura equilibrada y ágil. Tiene hombros anchos, manos grandes y ásperas y una postura tranquila que transmite calma incluso en silencio. Sus ojos suelen verse apagados, como si cargaran noches sin dormir, aunque todavía conservan una extraña calidez.
Casa: oc
Ocupación: Cura
Habilidades: Su poder de humo/niebla no consiste únicamente en crear humo, niebla o vapor, sino el moldearla a su voluntad nacida de su energía espiritual. El humo surge de su cuerpo, escapando por sus manos, boca o incluso debajo de su ropa como si una sombra ardiera dentro de él. A veces es gris ceniza, otras veces completamente negro, espeso como alquitrán, acompañado por un ligero olor a incienso quemado.
El humo responde a sus emociones. Cuando permanece sereno, se mueve en silencio, rodeándolo como un manto protector. Pero cuando su dolor, miedo o ira aumentan, el humo se vuelve agresivo, turbulento y casi vivo, extediéndose por el entorno como una tormenta.
Entre sus técnicas están:
Ocultamiento absoluto: puede cubrir calles, habitaciones o bosques enteros con humos espeso, anulando la visión y desorientando a sus enemigos. Dentro de la niebla, su presencia desaparece casi por completo y puede proyectar su voz.
Desplazamiento fantasmal: su cuerpo puede deshacerse parcial o completamente en humo, para atravesar grietas, eludir ataques o moverse silenciosamente. Durante esos instantes parece más un espectro que un hombre.
Manos de humo: puede condensar el humo en brazos, cadenas o figuras humanas deformes que sujetan, arrastran o golpean a sus enemigos.
Asfixia espiritual: quienes permanecen demasiado tiempo dentro de la niebla comienzan sentir el pecho pesado, pensamientos negativos y un cansancio insoportable, como si el humo absorbiera lentamente su voluntad.
Regeneración: mientras esté rodeado de humo, sus heridas cicatrizan y recuperar extremidades perdidas, pues manipula el humo dentro suyo a su voluntad.
Presencia en la niebla: los enemigos ven siluetas humanas dentro del humo, rostros deformes o sombras que observan desde lejos. En pocas palabras, ilusiones.
A pesar de su enorme utilidad, el humo también refleja su estado mental. Cuanto más utiliza sus habilidades, más frío y vacío se siente emocionalmente. Aunque al día siguiente vuelve a la normalidad, suele limitar su uso, temiendo que en algún momento lo consuma por completo.
Combate táctico militar en golpes, llabes y agarres, teoría militar, buenos reflejos, alta tolerencia al dolor y en climas extremos, buena puntería en armas de fuego. Coordinación excelente, lo que le permite reaccionar rápido bajo presión.
Debilidades: Poderes de control del clima o viento.
Psicología del personaje: sereno y compasivo, acostumbrado a soportar el dolor en silencio. Sufre una depresión profunda que rara vez expresa abiertamente; en lugar de hablar de sí mismo, prefiere escuchar los problemas ajenos y ayudar a quien lo necesite, encontrando paz cuidando a otros. Aunque suele mostrarse pacífico y paciente, en el fondo arrastra una constante sensación de vacío y melancolía.
Trivia o miscelánea: Buen cocinero, masajista y conocimientos medicos. Sabe manejar vehiculos, en especial motocicletas y le gusta el jazz. Fuma demasiado.