El deseo más grande de Nyx es volver a ver las estrellas.

Desde el día que nació, su cielo nocturno estaba lleno de luz, con las estrellas brillando en el cielo alumbrando sus noches y brindándole la paz necesaria para saber que estaría bien e incluso durante el día era capaz de ver las estrellas, en sus padres, en sus tíos, en sus tias, incluso en las personas que lo rodeaban, con una tonalidad armónica de colores que solo lo empujaban a seguirles sabiendo que estaría seguro.

 

Pero un día perdió la capacidad de ver el color del mundo. Una a una de sus brillantes estrellas comenzaron a desvanecerse hasta que la noche mas oscura termino por cubrir todo a su alrededor. Todo lo que un día tuvo vida, color o incluso sabor se volvio insípido, el día y la noche no tenían diferencia. Nyx se pregunto si eso se sentía estar muerto, pero su "amigo" solo le dedico palabras de aliento:

 

-Algún día... -Era lo que susurraba siempre- Algún día serás capaz de entender a la oscridad... Tu eres el único que puede devolver todo a su sitio, solo debes dejar que te consuma para volver a encontrar la luz.