Había pasado bastante tiempo desde que Terra me trajo al mundo de humanos, por no hablar de la maldición que me impuso solo por matar a mi hermana. 

Ya había pasado mi letargo en una de las zonas más frías de la Tierra, ahora simplemente me sentía aburría ya que no sé a dónde iba a dar. Pero me dencante por la Europa del este. Concretamente en la zona de Rumania, tuve que pagar varios carruajes y mientras por mi sed de sangre me iba encargando ya sea de hombres e incluso de mujeres que iban en busca de viajar a salvo. 

Al llegar a ducha zona estaba envuelta de una bruma, las aldeas escaseaban, por no hablar de las miradas de desconfianza de la gente. Si algo me causaba incomodidad era esas cruces en las casas, no entiendo el motivo de aquello. 

-¿ A qué se debe las cruces lord ? - 

Pregunté al cochero que había conseguido manipular, mientras nos íbamos adentrando por una zona rocosa. 

-¿ No lo sabéis ? Se trata para ahuyentar al mal, se dice que en estas tierras está el mismo diablo - 

Me tape la boca para ocultar mi risa, como era de esperar el ser humano sigue con esas tonterías. Siguen con ese gran miedo que todo el mundo habla, pero seamos sinceros yo soy el mal según Terra. 

-Oh ahora entiendo porque viajamos de día y no de noche- 

Le digo mientras escucho como los caballos se ponen un poco nerviosos, la zona había sido invadía por una espesa bruma.  Tuve que cerrar algo los ojos, incluso para una ninfa como yo no estaba habitada a tal hecho atmosférico. 

El sonido de un aullido hizo que el cochero se le pusiera la carne de gallina y yo la verdad fue un sonido como un espectro sin forma. 

-Debemos llegar a la zona de la aldea... No puede estar tan lejos, agarrarse por favor señorita- 

Volvió a dar a los caballos con un látigo, estos emitieron un relincho y seguían pero se les notaba tensos. Sea lo que fuera ese lobo estaba muy cerca, lo presiento no tengo la menor duda. Entonces nos vimos atrapados por una manada de lobos, pero el que más estaba destacando era un lobo negro y enorme. No, no era una ilusión este se acerco al caballo y este se empezó a poner más agitado. 

-Alejate de nosotros bestia-

Gritaba el hombre, con cautela salí de la carroza y me acerqué a este. Por su parte se puso nervioso. 

-¡ Señorita ! Ya le he dicho que no hiciera ninguna estupidez - 

Decía al borde de la ira, se le notaba la vena del cuello y me acerco a él subiendo el escalón. 

-Se te ve muy tenso -

Antes de que pudiera decir algo, con mis garras atravieso su camisa de algodón y doy con su corazón. 

-Asg-

No fue capaz de articular palabra ninguna y saco su corazón para darle un mordisco. El cadáver del hombre cae al suelo y yo me siento en el asiento, por parte de los lobos estos rodearon el inerte cuerpo y el más grande me miro fijamente mientras me estaba dando el festín. 

Para mí sorpresa este se volvió en una niebla de color negra como el carbón y apareció en ese momento un hombre con el pelo negro, vestía con ropa elegante. 

-Os han dicho alguna vez que sois la mujer más bella del mundo -

Se le notaba un acento bastante cerrado, pero era tal pulcro. 

-Si me lo han dicho - 

Sigo devorando el corazón y él se acerca a mí con calma no escucho ni sus pasos ni latidos de corazón. 

-¿Qué sois querida?-

Termino el corazón y me limpió la mano en un pañuelo de mi bolso. 

-Soy una ninfa ¿ Y vos ? No sois humanos ya que no siento sus latidos - 

Él sonríe mostrando colmillos afilados y ahora todo encaja, el mal que hablaban los aldeanos era él. 

-Un vampiro, un ser de la noche, alguien que se alimenta de sangre y vos me habéis robado mi presa- 

Sonrió levemente fingiendo ser inocente de lo que le hice a ese idiota. Para luego guardar el pañuelo. 

-Lo lamento tanto pero también me debo alimentar, como compesacion le ofrezco mi sangre- 

Le digo mientras le estiró mi brazo hacia él y él toma mi muñeca para hacerme bajar. Sus ojos eran curiosos, pero no tenían ningún efecto en mi. 

-¿ Cuál es vuestro nombre? - 

Pregunta intrigado, mientras acaricia mis nudillos. 

-Sae ¿ Y el suyo ?-

Pregunto mientras me acerco más a él, pero por su parte huele mi muñeca. 

-Vlad mi lady - 

Sin avisar nada clava sus colmillos en mi antebrazo y suelto un suspiro haciendo que cierre los ojos. No sé cuánto tiempo se va a tirar bebiendo de mi sangre. 

Al cabo de un rato veo como se separa de mi y sonríe. 

-Permiteme invitarla en mi humilde morada Sae por favor - 

Asiento mientras caminamos la manada de lobos empiezan su propio festín, con ese cadáver y ya de paso también juegan a pilla pilla con los caballos que no tardan mucho en ser sus presas. 

Por nuestra parte la bruma dejo ver un hermoso castillo con una piedra gris oscura hermoso, pero más hermoso fue el interior. 

-Podeis quedaros todo el tiempo del mundo querida- 

Me dice mientras me suelta la mano y por mi parte decido explorar el lugar, sin duda era único. Y quizás me quede bastante tiempo, lo que no sé cómo iremos con el tema de la comida, pero tengo entendido de que cerca hay una aldea. 

Y así fue desde esa noche tanto Vlad como yo nos unimos, lo único que me dejaba a veces sola para buscar nuestra comida, pero no me aburría en absoluto ya que di con la biblioteca del castillo y me puse a leer ya sea libros que hablaban de azañas de héroes o de historias de un amor apasional. 

Los días van pasando y por ende el frío invierno que había condenado a ese lugar dio paso a la primavera, la estación que más he odiado en toda mi existencia. Además de que cai enferma, me sentía débil pero no tanto como cuando se acerca mi letargo. 

Tuvo que venir un sanador de la aldea para verme, Vlad estaba asustado por primera vez desde que vivo con él. Pero yo estaba tranquila después de todo se lo que ocurre y es que estoy en cinta de un bebé. Pero este bebé no es de un ser humano, sino de la maldad hecha carne. 

Todo irá bien si se trata de un varón, pero si es dama debo deshacerme de ella, ya que no quiero que ninguna cría intente arrebatarme mi vida.