Datos básicos:
Nombre real: Yasuren Yuragami
Edad: 38 años.
Altura: 190 cm.
Peso: 80 kg.
Cumpleaños: 15 de Mayo.
Historia
El Origen
Todo empieza con sus progenitores, ambos de clase media trabajadora, su madre en un inicio tenía un buen trabajo, pero tras casarse, optó por ser ama de casa. Su padre en cambio pasaba desde la mañana a la noche trabajando en una oficina. Eran una familia feliz, pero con el nacimiento de su primer hijo empezaron los problemas, las discusiones habían pasado a ser el día a día, siempre era lo mismo, problemas de dinero. La situación era cada vez más tensa, lo cual los alejaba cada vez más a ambos, el padre de Windburn ante tal problemática, decidió sucumbir ante la desesperación, en realidad siempre había soñado con ser millonario. Pero sabía de sobra que para una persona común y corriente como él era imposible, o no del todo, pero si que era una hazaña con muy bajas probabilidades de éxito.
Fue entonces cuando decidió dejarlo todo a la suerte, después del trabajo en lugar de ir a casa a pasar tiempo con su familia, sobretodo con su recién nacido hijo, empezó a frecuentar un casino en el barrio rojo de Kabuki-chō. Desde el momento en que puso un pie en el establecimiento no solo su destino, sino que el de toda su familia había sido sellado para siempre. Pues para su mala suerte, el lugar era controlado en totalidad por la Yakuza. El objetivo principal del local era el de lavar dinero, todos los trabajadores eran parte de este grupo. Pero de vez en cuando les gustaba aprovecharse de los incautos, aquellos que soñaban con ganar millones en una jugada, de esa forma manipularon al pobre hombre para incitarlo a seguir jugando con la promesa de que algún día ganaría y se volvería millonario, cosa que jamás pasó. Esperaron a que su deuda con ellos fuera tan grande que necesitaran de esclavizar sus descendientes durante varias generaciones para poder pagar todo, de esa forma tendrían la excusa perfecto dentro del marco legal para conseguir nuevos esclavos que trabajaran de gratis.
Cuando se enteraron de que su esposa era una mujer joven y bella, fue cuando decidieron que el esposo ya no les servía para nada, por lo que lo borraron del camino, haciéndolo pasar por un accidente de tráfico, pero en realidad todo había sido premeditado. Fue entonces que decidieron ir mejor por la madre, informándole de todo y, haciéndole heredar la deuda, después de todo para el momento de su muerte seguían casados.
Pero al ser una mujer, solo había una forma en la que la Yakuza podía explotar su belleza al máximo para exprimirle la mayor cantidad de dinero posible, esa era vendiendo su cuerpo en uno de los tantos burdeles de Kabuki-chō. Aguantó varios años esa tortura, con clientes cada vez más agresivos, que la trataban sin cuidado alguno, pero su única motivación era la de sacar adelante a Windburn, su hijo, quien apenas era un bebé para ese entonces. Sin embargo, un día inevitablemente ocurrió una desgracia, su cuerpo simplemente colapsó, no pudo más con el constante estrés físico al que era sometido cada día de su vida. Después de eso fue internada en el hospital, se estaba recuperando rápidamente porque solo necesitaba descansar. Windburn en ese entonces no sabía nada de por lo que pasaba su madre, pensaba que trabajaba limpiando casas, eso le decía siempre.
Un día mientras ninguna de las enfermeras la vigilaba tuvo un ataque de ansiedad muy intenso, sabía lo que le esperaba si se recuperaba, volver a la pesadilla, tener que seguir en ese infierno en la tierra. Fue por eso que a pesar de tener un hijo de tan solo 5 años, decidió hacerlo, subió a la azotea del hospital y se lanzó, perdiendo la vida tan pronto su cuerpo cayó contra el pavimento, ya estaba demasiado débil como para sobrevivir a eso.
El comienzo de la pesadilla
Y claro que Windburn tenía familia aparte de sus padres, familiares que en el funeral de su madre, le prometieron que todo estaría bien, que podía contar con ellos, que no lo iban a dejar solo. Porque a ese niño de 5 años era lo que más le preocupaba... Estar solo. Pero eso no iba a ser posible, porque la Yakuza volvió a meterse, la idea de adoctrinar a un niño de 5 años para que trabajara gratis para ellos como un esclavo era demasiado tentadora. Entonces fueron a amenazar a los familiares de Windburn revelando la inmensa deuda que le tocaba heredar y, que además si se metían ellos también tendrían que heredar parte de la misma. Y así de fácil le dieron la espalda a un Windburn de solo 5 años, fue la primera traición que sufrió y vino de su propia familia.
Una vez fueron quitados del medio pudieron llevarse a Windburn a su nuevo hogar, una lujosa mansión compartida entre los cabecillas de la Yakuza que servía como base de operaciones además. Pero obviamente a Windburn no le tocó una habitación lujosa, para nada, era un esclavo y sería tratado como tal. Lo encerraron en un clóset con un espacio muy limitado en donde pasaría los próximos años de su vida. Aún no era útil como para darle tareas que hacer, pero podía ser un proyecto a futuro con potencial.
Los primeros días como era de esperarse de un niño de 5 años que acababa de perderlo todo, no hacía más que llorar, su único consuelo era el frío suelo porque no tenía ni una cama, ni un colchón ni un futón, ni mucho menos una almohada sobre la que dormir, esos eran privilegios que aún no había ganado. Durante años no hubo noche en la que no llorara sin parar hasta quedarse dormido o que sus ojos se secaran, lo que pasara primero. Si llegaba a alzar la voz aunque sea un poco alguien venía a maltratarlo física y verbalmente, de esa forma estaba siendo adoctrinado.
Solo tenía permitida una comida al día, la cual no era especialmente preparada para él ni mucho menos, eran tan solo las sobras de los jefazos. Los primeros años fueron una completa pesadilla, en la que le hicieron entender a través de golpes e insultos que no tenía ningún derecho, que debía ser nada más que una herramienta, lo único que importaba era ser útil, lo demás sobraba. Era la filosofía de la Yakuza que más tarde se presentaría oficialmente ante él como Sendari, era el nombre que recibía dicho grupo.
Con el pasar de los años de recibir el mismo trato lo fueron moldeando a su antojo hasta convertirlo en un recipiente vacío, sin emociones ni deseos, simplemente tareas que cumplir. Hubo una ocasión en la que Windburn pidió otra ración de comida y lo golpearon con tal fuerza que le dejaron una cicatriz que empezaba desde debajo de los labios hasta varios centímetros por encima de los mismos. Con el tiempo comenzó a entender cómo serían las cosas a partir de ahora, aprendió a reprimir sus emociones por completo, a veces olvidándose de su existencia.
Entonces cuando llegó a la adolescencia a sus 13 años comenzaron a ponerlo a prueba, para ver si podía ser útil, empezó por cosas simples como ser el chico de los recados, que mandaba los mensajes de la Yakuza a sus víctimas, a veces siendo tomado de burla, otras siendo golpeado en su lugar, pero lo hacía sin rechistar como se le había enseñado, eso hizo que las cosas empezaran a mejorar para él.
Le siguieron dando tareas simples sin importancia hasta que alcanzó los 18 años, en donde decidieron ingresarlo formalmente a la Yakuza, pero no sería tan sencillo, debía pasar por una prueba para demostrar no solo utilidad sino también lealtad. Entonces le dieron un arma, cargada con una sola bala, fallar no estaba permitido, en ese mundo no había lugar para las dudas. Y delante de varios miembros se le dio una orden muy clara. Matar a la mujer que le había estado trayendo la comida a la misma hora durante años. Resulta que había estado filtrando información del grupo a la policía, pero eso no se le dijo a Windburn, solo se le dio una orden muy clara y él... No lo dudó, tomó el arma de inmediato y, sin mostrar ninguna emoción en su rostro le disparó entre las cejas, poniendo fin a su vida. Para ese entonces se había convertido en lo que más quería Sendari, alguien completamente vacío por dentro.
El fin de un legado
Una vez se convirtió en miembro oficial de Sendari, comenzó una nueva etapa de su vida, ahora debía ser entrenado para futuras misiones que serían cada vez más peligrosas. En esto la Yakuza era más flexible, dejaba a sus miembros elegir el arte marcial que querían aprender, era más que nada un código de honor que todos debían seguir. Windburn algo caprichoso para ese entonces quiso escoger ser entrenado exclusivamente por maestros chinos en el arte del Wing chun. También aprendió a usar armas blancas, su favorita siendo el cuchillo de combate y armas de fuego, aunque de estas jamás pudo agarrarles el gusto. Lo que si no era opcional era someterse al entrenamiento del Tao. Resulta que los objetivos de Sendari iban más allá de los de cualquier grupo criminal, querían hacerse con el poder absoluto para poder pisotear a los demás.
Es entonces cuando gracias a su amplia red de contactos dieron con un ermitaño que pese a ser supuestamente un humano que clamaba haber vivido durante más de 200 años, no aparentaba más de 50. Además conocía un arte antigua conocida como el Tao, una energía vital que existe en todas las cosas, vivas e inanimadas. Todos los miembros de Sendari tenían la obligación de dominar ese poder. Con el pasar de los años Windburn siguió con sus entrenamientos, mientras recibía misiones cada vez más atroces, desde asesinatos hasta secuestros, no importaba si eran menores de edad, porque para Sendari nada era demasiado bajo mientras hubiera una buena cantidad de dinero de por medio.
Mientras que cada miembro era recompensado con grandes sumas de dinero por las misiones bien hechas, Windburn tenía que consolarse con que su deuda fuera reducida muy lentamente. No fue hasta que cumplió los 30 años que finalmente logró pagarla toda, alcanzando la libertad por la que tanto sufrimiento había tenido que pasar. Pero a pesar de todo, no tenía otra forma de vivir, por lo que siguió trabajando para Sendari, ahora recibiendo dinero en grandes cantidades como el resto. Un día se enteró por miembros del grupo que estaban hablando de él, de lo ocurrido con sus padres. Pero a pesar de saberlo decidió seguir en Sendari, sabía que vivir una vida normal con un trabajo convencional ya no era una opción para él, con las atrocidades que había cometido sin ninguna pizca de remordimiento ni siquiera podía seguir considerándose humano. Todos en ese grupo eran unos completos monstruos desalmados.
El renacer de un alma
Esto ocurrió cuando Windburn tenía ya 35 años, con varias décadas de servicio en Sendari, el ermitaño que los instruyó en el Tao, al ver lo mucho que habían progresado y, sabiendo sus ambiciones por alcanzar un poder superior al de los humanos, decidió contarles una leyenda de la cual formó parte. Resulta que en alguna parte de Japón, yacía una isla llamada Shinsenkyo, también conocida como "La tierra de los inmortales". En donde se decía que existía un elixir que concedía la vida eterna y, también te otorgaba el poder de los dioses. Para alcanzar ambas cosas primero debían volverse adeptos en el Tao, ahora estaban listos para el siguiente paso del plan.
Dicha isla en el pasado, en la época de los samuráis, había sido usada para enviar a criminales condenados a muerte a buscar el elixir junto a sus verdugos, por orden del shogunato de ese entonces. Si lo conseguían se les otorgaría un indulto que perdonaría todos sus crímenes hasta el momento. Antes de partir el ermitaño explicó algunas cosas más, Shinsenkyo estaba plagada de monstruos que, alguien con el dominio del Tao podía derrotar fácilmente, también agregó la existencia del Tao floral, el cual solo podía obtenerse en dicha isla. Para adquirir la inmortalidad, debían inyectarse Tao en el cuerpo usando partes de los monstruos de la isla y lograr un balance entre ambas fuerzas.
Debía ser en un instante, de lo contrario morirían. Con todo eso sobre la mesa, Sendari envió varias embarcaciones hacia dicha isla, no eran todos sus miembros, pero si más de la mitad, eran alrededor de 100 hombres, contando al ermitaño y a Windburn. Fue poner un pie en Shinsenkyo e inmediatamente ser atacado por monstruos los cuales derrotaron fácilmente usando el Tao, como habían entrenado. Todo estaba marchando bien, demasiado fácil para ser verdad.
Cuando llegaron a cierta zona de la isla, alrededor del centro un individuo misterioso apareció frente a ellos, se veía como un humano pero no lo era. Sin decir nada empezó a atacarlos, el ermitaño entró en pánico al instante. Se suponía que esos seres no debían existir ya, que habían sido eliminados, pero uno de ellos había sobrevivido. Todos lo entendieron en ese momento, ese individuo poseia el poder y la inmortalidad que Sendari había estado buscando. Un solo individuo arrasó con la mitad de Sendari, 50 hombres cayeron en menos de un minuto, sus movimientos eran irreales, tan veloces que el ojo humano no podía percibirlos. Pero no murieron de una forma brutal, no, con solo un ataque de sus cuerpos empezaban a brotar flores en todas partes, incluso los ojos.
Pero por extraño que pareciese, no parecían sufrir, sonreían como si estuvieran experimentado el placer más grande de sus vidas mientras sus cuerpos daban los últimos soplos de vida. Fue entonces que todo quedó claro, ese ser les estaba inyectando grandes cantidades de Tao floral en sus cuerpos de modo que crear un balance era imposible, todos fueron arborificados. Por primera vez en décadas Windburn volvió a sentir, sintió miedo, pánico, desesperación, en ningún momento se le cruzó por la cabeza luchar contra esa criatura, era un monstruo con piel humana. Aunque le cortasen la cabeza o las extremidades simplemente le volvían a crecer como las raíces de una planta.
Por suerte el ermitaño estaba a la altura de ese individuo y se sacrificó para que los demás pudieran escapar, empezando una brutal pelea para ganar tiempo mientras el resto de Sendari, entre los que estaba Windburn, pudieran escapar. Corrió hacia la playa para subirse a una embarcación, pero fue entonces que su intuición le dijo que no lo hiciera, que mejor tomara una balsa de emergencia y así lo hizo, comenzó a remar como nunca.
Pero hay algo que el ermitaño nunca dijo, quienes llegan a Shinsenkyo, el paraíso infernal, no pueden escapar de ahí, porque en el fondo del mar habitan criaturas monstruosas que atacan las embarcaciones, y así sucedió, los otros 49 miembros de Sendari que estaban en distintas embarcaciones huyendo por su vida, fueron arrastrados hasta el fondo del oceáno. Solo Windburn tuvo la suerte de escapar, 99 personas murieron delante de sus ojos en un instante, algunos de ellos habían sido compañeros con los que había compartido buenos momentos.
Y por primera vez en décadas Windburn lloró, recordando el día en que perdió a su madre, nuevamente lo había perdido todo, se había quedado solo, lo que más le aterraba en esta vida.
Las consecuencias
Volvió a Japón pero obviamente no era un tonto, sabía que no podía presentarse ante Sendari él solo y contarles lo sucedido, nadie le creería, así que no volvió. Fue entonces que nació la idea de cambiarse el nombre de Yasuren Yuragami a simplemente Windburn para pasar desapercibido, con sus ahorros fundó un bar llamado Blind Shot, en donde pretendía usar el poder del Tao para servirle a los clientes las bebidas que más necesitaran. Pero también era una tapadera para ocultarse de los miembros restantes de Sendari que, ahora lo veían como un traidor que asesinó a 99 de sus hermanos en una isla desértica.
En la actualidad a sus 38 años trata de vivir una vida tranquila, en ocasiones es encontrado por Sendari y, por más que trata de explicar lo que ocurrió ese día todo es en vano, terminan en una pelea en la que uno de los dos termina perdiendo la vida.
A menudo tiene pesadillas con lo que pasó ese día, no ha sido capaz de contarle lo que tuvo que vivir a nadie porque sabe que no le creerán, es un peso con el que tendrá que cargar durante el resto de su vida. Y lo peor, es que al haber cultivado el Tao durante muchos años, su esperanza de vida es muy superior a la de un humano común y corriente. Por lo que aparenta menos edad de la que realmente tiene y, aunque no se cuide, no afectará a su salud casi nada, está condenado a tener una larga vida con esos tortuosos recuerdos en su cabeza cada día.
Habilidades y Combate
Tao: Es la energía vital que fluye en todas las cosas, incluso los objetos inanimados. Se consume Tao incluso para respirar, pero la mayoría no son conscientes de ello. La clave para dominar el Tao es el principio de los opuestos, fuerza y debilidad. Debes aceptar ambas cosas en ti y crear un balance para ser capaz de dominarlo. Puede usarse como una armadura invisible para rodear tu cuerpo y evitar heridas letales. También para aumentar la potencia ofensiva, siendo capaz de matar a una persona normal con solo dar un golpe. También se puede imbuir en un arma aumentando su potencia en gran medida.
El Tao existe en todos los seres vivos, por tanto aquellos que lo dominen pueden percibirlos, anticiparse a los movimientos de alguien más, e incluso encontrar sus puntos débiles en donde el Tao fluye menos. Windburn tiene un gran dominio de todas las aplicaciones del Tao, siendo su principal fortaleza en los combates.
Wing Chun: Un arte marcial chino que consiste en dar rápidas sucesiones de ataques usando cada parte de las extremidades del cuerpo humano, tanto de los brazos como de las piernas.
Combate con armas: Windburn también tiene un amplio conocimiento y experiencia en combate con distintos tipos de armas, pero la que mejor se le da es con cuchillos, dagas, espadas cortas, ese tipo de armas son su especialidad.