• — Diablos... fue horrible.

    Comenta el tenno que sigue en el frío suelo de su orbitador, muchos años luz Chroma está en la misma postura, sentir el infierno viral en carne propia de una nube de gas sobrenatural que está acabando con la vida de la zona, ni siquiera las plantas lo logran.

    Hayden hace un esfuerzo para ponerse de pie, al mismo tiempo que Chroma.

    "Va a doler..."

    Corre el Warframe hacia la nube de gas que pronto se repite aquella experiencia dolorosa, la gruesa piel de Chroma lo protege sin embargo, Hayden desde remoto siente como sus pulmones se queman, sus ojos lagrimean y sus órganos vitales se encogen por ese poder insano.

    — ¡Groar!

    Chroma logra darle un puñetazo firme sobre el reforzado dispensador del veneno, un bicho acorazado y pequeño cuyas placas poseen tubos orgánicos que liberan más de ese humo mortal, pero luego de varios puñetazos logra reventar al bicho, aunque Hayden, se le paralizó el corazón y su cerebro es consumido por esa enfermedad del gas, dejando a un Chroma inmóvil como una estatua.

    ...

    Logro detener la producción del gas letal mientras llega otro Warframe, Zephyr especializada en el control del viento, quien logra invocar un tornado para atrapar el gas de la zona y contener esa arma biológica.
    — Diablos... fue horrible. Comenta el tenno que sigue en el frío suelo de su orbitador, muchos años luz Chroma está en la misma postura, sentir el infierno viral en carne propia de una nube de gas sobrenatural que está acabando con la vida de la zona, ni siquiera las plantas lo logran. Hayden hace un esfuerzo para ponerse de pie, al mismo tiempo que Chroma. "Va a doler..." Corre el Warframe hacia la nube de gas que pronto se repite aquella experiencia dolorosa, la gruesa piel de Chroma lo protege sin embargo, Hayden desde remoto siente como sus pulmones se queman, sus ojos lagrimean y sus órganos vitales se encogen por ese poder insano. — ¡Groar! Chroma logra darle un puñetazo firme sobre el reforzado dispensador del veneno, un bicho acorazado y pequeño cuyas placas poseen tubos orgánicos que liberan más de ese humo mortal, pero luego de varios puñetazos logra reventar al bicho, aunque Hayden, se le paralizó el corazón y su cerebro es consumido por esa enfermedad del gas, dejando a un Chroma inmóvil como una estatua. ... Logro detener la producción del gas letal mientras llega otro Warframe, Zephyr especializada en el control del viento, quien logra invocar un tornado para atrapar el gas de la zona y contener esa arma biológica.
    Me encocora
    Me shockea
    2
    0 turnos 0 maullidos 196 vistas
  • —Interesante y curiosa la forma en que la vida extendia sus lazos y los hacia entrelazarse de formas inexplicables. Un dia estaba en Stanford a punto de entrar en derecho y antes de poder darse cuenta vivia en un bunker que recogia toda la informacion mistica y sobrenatural del mundo. Y compartia ese espacio con su hermano, con un ángel, un nefilim, una tribrida y una mujer proveniente de la mitologia nordica.

    Y era... feliz. De un extraño modo, Sam habia comprendido que alli era donde debía estar... Por muy compleja y dura que fuera aquella vida... era maravillosa... Cuando era capaz de verla a través de los ojos de Hati Fenrirdottir


    #Personajes3D #3D #Comunidad3D
    —Interesante y curiosa la forma en que la vida extendia sus lazos y los hacia entrelazarse de formas inexplicables. Un dia estaba en Stanford a punto de entrar en derecho y antes de poder darse cuenta vivia en un bunker que recogia toda la informacion mistica y sobrenatural del mundo. Y compartia ese espacio con su hermano, con un ángel, un nefilim, una tribrida y una mujer proveniente de la mitologia nordica. Y era... feliz. De un extraño modo, Sam habia comprendido que alli era donde debía estar... Por muy compleja y dura que fuera aquella vida... era maravillosa... Cuando era capaz de verla a través de los ojos de [moonwolf] — #Personajes3D #3D #Comunidad3D
    0 turnos 0 maullidos 141 vistas
  • Infiltración
    Fandom Freerol
    Categoría Acción
    No pensé que volvería a tener en mis manos una de mis Dagas que usaba cuando cazaba seres mágicos, la única diferencia es que ahora estoy de lado de un ser sobrenatural en concreto de un licántropo y aún más un Alfa. Este me pidió el favor de que le ayudara a acabar con los cazadores que iban acabando con los suyos, se que me estoy metiendo en terreno desconocido pero echaba de menos esa sensación de tener sangre en mis manos. ¿ Mi lado psicópata sigue al flote ? ¿ La dosis que tomamos yo y Elek eran suficientes ? Bueno ahora tocaba llamar la atención a esos cazadores, de momento estaba en la zona más cercana a una guardida que me habían facilitado, mire de reojo a Elektra. Todo estaba muy calmado y eso me ponía tenso. Hasta que sentí una flecha pasar cerca de ambos.

    - ¿ Qué coño hacen los monstruos Argent en nuestro terreno ? -

    Hablo una voz masculina, se notaba que era de la misma rama que Elektra, solo que ella si habría dado el aviso pero dando en el brazo, ella no era de dar bienvenidas tan suaves como ese cazador.

    𝐄𝐋𝐄𝐊𝐓𝐑𝐀 𝐀𝐑𝐆𝐄𝐍𝐓
    No pensé que volvería a tener en mis manos una de mis Dagas que usaba cuando cazaba seres mágicos, la única diferencia es que ahora estoy de lado de un ser sobrenatural en concreto de un licántropo y aún más un Alfa. Este me pidió el favor de que le ayudara a acabar con los cazadores que iban acabando con los suyos, se que me estoy metiendo en terreno desconocido pero echaba de menos esa sensación de tener sangre en mis manos. ¿ Mi lado psicópata sigue al flote ? ¿ La dosis que tomamos yo y Elek eran suficientes ? Bueno ahora tocaba llamar la atención a esos cazadores, de momento estaba en la zona más cercana a una guardida que me habían facilitado, mire de reojo a Elektra. Todo estaba muy calmado y eso me ponía tenso. Hasta que sentí una flecha pasar cerca de ambos. - ¿ Qué coño hacen los monstruos Argent en nuestro terreno ? - Hablo una voz masculina, se notaba que era de la misma rama que Elektra, solo que ella si habría dado el aviso pero dando en el brazo, ella no era de dar bienvenidas tan suaves como ese cazador. [ThxgirlArgent91]
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me encocora
    2
    7 turnos 0 maullidos 943 vistas
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    // Amigos, tengo una crisis. Este bebé me gusta, es lindo y así, pero lo siento muy simple, muy...humano xD, estoy acostumbrado a llevar personajes mayoritariamente sobrenaturales, vampiros, demonios...jamás he tenido un PJ simplemente humano...y si lo he tenido han sido humanos de moral cuestionable: Narcotraficantes, asesinos y esas cosas, so...ahora mismo, quiero darle un tinte así a este niño, pero no sé, ¿les gustaría?//
    // Amigos, tengo una crisis. Este bebé me gusta, es lindo y así, pero lo siento muy simple, muy...humano xD, estoy acostumbrado a llevar personajes mayoritariamente sobrenaturales, vampiros, demonios...jamás he tenido un PJ simplemente humano...y si lo he tenido han sido humanos de moral cuestionable: Narcotraficantes, asesinos y esas cosas, so...ahora mismo, quiero darle un tinte así a este niño, pero no sé, ¿les gustaría?//
    Me shockea
    1
    3 comentarios 0 compartidos 237 vistas
  • Tener que ayudar a mi hermano en dar caza a otros cazadores es divertido, quién nos diría que íbamos a ayudar a seres sobrenaturales.
    Tener que ayudar a mi hermano en dar caza a otros cazadores es divertido, quién nos diría que íbamos a ayudar a seres sobrenaturales.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos 540 vistas
  • Los ojos plateados de Anthork no son solo un rasgo físico, son el reflejo de su poder, su linaje y su destino. En su manada, los Alphas no se eligen solo por la fuerza bruta, sino por una combinación de ferocidad, instinto y dominio absoluto sobre su esencia sobrenatural. Su mirada plateada es el sello de su supremacía, un brillo que emana de su propia naturaleza indomable.

    Desde su nacimiento, sus ojos fueron distintos, un presagio de grandeza y un recordatorio de su singularidad, tal vez por esa razón fue abandonado nada más nacer.
    Se dice que los lobos con ojos plateados llevan la esencia de la luna misma, bendecidos por los ancestros para liderar con fuerza y sabiduría. En la penumbra, su mirada resplandece como el acero bajo la luz, intimidante para sus enemigos y reconfortante para su manada.

    Más allá de su significado simbólico, sus ojos también le otorgan una percepción única. Puede ver más allá de lo evidente, captar los matices de las emociones y los cambios en la energía de su entorno con una precisión aterradora. Es un don y una maldición, pues nada escapa a su mirada afilada, ni la mentira ni la traición.

    Los ojos de Anthork no son solo su marca de Alpha, son su legado, su identidad y su advertencia silenciosa a cualquiera que ose desafiarlo.

    En su forma lobuna, el rojo en sus ojos no solo es un símbolo de furia, sino un instinto primitivo despertando. Es la señal de que la caza ha comenzado, de que su control se transforma en una violencia calculada, en la ira de un líder que no permitirá que su manada, su territorio o aquello que es suyo, sea arrebatado.

    Cuando sus ojos arden como brasas, no hay marcha atrás. Anthork no solo lucha, arrasa.
    Los ojos plateados de Anthork no son solo un rasgo físico, son el reflejo de su poder, su linaje y su destino. En su manada, los Alphas no se eligen solo por la fuerza bruta, sino por una combinación de ferocidad, instinto y dominio absoluto sobre su esencia sobrenatural. Su mirada plateada es el sello de su supremacía, un brillo que emana de su propia naturaleza indomable. Desde su nacimiento, sus ojos fueron distintos, un presagio de grandeza y un recordatorio de su singularidad, tal vez por esa razón fue abandonado nada más nacer. Se dice que los lobos con ojos plateados llevan la esencia de la luna misma, bendecidos por los ancestros para liderar con fuerza y sabiduría. En la penumbra, su mirada resplandece como el acero bajo la luz, intimidante para sus enemigos y reconfortante para su manada. Más allá de su significado simbólico, sus ojos también le otorgan una percepción única. Puede ver más allá de lo evidente, captar los matices de las emociones y los cambios en la energía de su entorno con una precisión aterradora. Es un don y una maldición, pues nada escapa a su mirada afilada, ni la mentira ni la traición. Los ojos de Anthork no son solo su marca de Alpha, son su legado, su identidad y su advertencia silenciosa a cualquiera que ose desafiarlo. En su forma lobuna, el rojo en sus ojos no solo es un símbolo de furia, sino un instinto primitivo despertando. Es la señal de que la caza ha comenzado, de que su control se transforma en una violencia calculada, en la ira de un líder que no permitirá que su manada, su territorio o aquello que es suyo, sea arrebatado. Cuando sus ojos arden como brasas, no hay marcha atrás. Anthork no solo lucha, arrasa.
    Me gusta
    Me encocora
    Me endiabla
    3
    0 turnos 0 maullidos 845 vistas
  • Los espías.
    Fandom Libre
    Categoría Acción
    La noche había caído sobre los bosques de Canadá, envolviendo la vasta extensión del territorio de Blood Moon en una penumbra salpicada por el resplandor de la luna llena. La nieve crujía bajo las botas de los transeúntes y el viento helado transportaba consigo el aroma de la madera quemándose en las chimeneas de las cabañas cercanas.

    En lo alto de un risco, con la vista dominando el extenso territorio, se encontraba él.

    Anthork en su forma humana.

    El Alpha de Blood Moon observaba desde su posición privilegiada, con los ojos plateados reflejando la luz de la luna como si fueran dos fragmentos de hielo pulido. Vestía con su habitual chaqueta de cuero oscura, abierta sobre una camiseta negra, y unos vaqueros desgastados. Su respiración era tranquila, controlada, pero la tensión en sus músculos indicaba que estaba atento, siempre listo.

    El equilibrio en su territorio se había visto amenazado en las últimas semanas. Cazadores furtivos, traficantes de sangre y órganos sobrenaturales… Basura que se creía con derecho a pisar sus dominios. No eran humanos corrientes, sino un grupo bien organizado, con armas diseñadas para cazar seres como él. Había recibido quejas, testimonios de desapariciones, rastros de enfrentamientos. Aún no los había atrapado, pero sabía que estaban cerca.

    Respiró hondo, dejando que el aire invernal llenara sus pulmones. El bosque murmuraba a su alrededor, y su instinto le decía que no estaba solo.

    Alguien se acercaba, Anthork no se movió, no tenía por qué. Su territorio, sus reglas.

    —Si piensas esconderte en mis dominios, más vale que sepas en qué territorio estás pisando —su voz grave y dominante rompió el silencio, resonando en la inmensidad de la noche.

    Si era un enemigo, no dudaría en acabar con él.
    Si era un aliado, más le valía tener buenas razones para estar allí.
    La noche había caído sobre los bosques de Canadá, envolviendo la vasta extensión del territorio de Blood Moon en una penumbra salpicada por el resplandor de la luna llena. La nieve crujía bajo las botas de los transeúntes y el viento helado transportaba consigo el aroma de la madera quemándose en las chimeneas de las cabañas cercanas. En lo alto de un risco, con la vista dominando el extenso territorio, se encontraba él. Anthork en su forma humana. El Alpha de Blood Moon observaba desde su posición privilegiada, con los ojos plateados reflejando la luz de la luna como si fueran dos fragmentos de hielo pulido. Vestía con su habitual chaqueta de cuero oscura, abierta sobre una camiseta negra, y unos vaqueros desgastados. Su respiración era tranquila, controlada, pero la tensión en sus músculos indicaba que estaba atento, siempre listo. El equilibrio en su territorio se había visto amenazado en las últimas semanas. Cazadores furtivos, traficantes de sangre y órganos sobrenaturales… Basura que se creía con derecho a pisar sus dominios. No eran humanos corrientes, sino un grupo bien organizado, con armas diseñadas para cazar seres como él. Había recibido quejas, testimonios de desapariciones, rastros de enfrentamientos. Aún no los había atrapado, pero sabía que estaban cerca. Respiró hondo, dejando que el aire invernal llenara sus pulmones. El bosque murmuraba a su alrededor, y su instinto le decía que no estaba solo. Alguien se acercaba, Anthork no se movió, no tenía por qué. Su territorio, sus reglas. —Si piensas esconderte en mis dominios, más vale que sepas en qué territorio estás pisando —su voz grave y dominante rompió el silencio, resonando en la inmensidad de la noche. Si era un enemigo, no dudaría en acabar con él. Si era un aliado, más le valía tener buenas razones para estar allí.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    10
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    3
    5 turnos 0 maullidos 794 vistas
  • Alpha herido.
    Fandom Libre
    Categoría Acción
    La noche en Canadá era fría y silenciosa, excepto por el sonido de las zapatillas de Anthork resonando en el pavimento mientras caminaba hacia su restaurante. La luna plateada, su eterna compañera, iluminaba su silueta imponente, no esperaba problemas esa noche, pero el destino tenía otros planes.

    El olor a sangre y adrenalina llegó a él antes de que pudiera ver la escena. Un grupo de cazadores rodeaba a uno de sus aliados, un brujo que trabajaba para la manada Blood Moon. Lo tenían contra la pared, cuchillos brillando en la penumbra, una furgoneta oscura lista para llevárselo.

    —Maldita escoria sobrenatural… vas a valer una fortuna en el mercado.

    Anthork no necesitaba más razones, en un parpadeo, se lanzó al ataque.

    Un puño quebró una mandíbula. Un grito. Un disparo fallido. El Alpha era un torbellino de fuerza y rabia… pero no lo había visto venir.

    El golpe llegó sin aviso.

    Un bate de béisbol de plata chocó contra su costado con una fuerza brutal. El dolor quemó su carne como si le hubieran prendido fuego por dentro. El veneno de la plata entró en su sistema nervioso como agujas ardientes, debilitándolo al instante.

    Gruñó, tambaleándose. Trató de mantenerse en pie, pero otro golpe le dobló las rodillas. El brujo aprovechó el caos para escapar, corriendo hacia la seguridad del bosque, Anthork no tuvo esa suerte.

    Con las últimas fuerzas que le quedaban, se transformó. Su cuerpo se rompió y se reconstruyó en el aire, un lobo gigante de pelaje oscuro y ojos plateados emergió en su lugar. Ignoró el dolor y corrió, dejando un rastro de sangre en la nieve.

    No sabía cuánto tiempo había huido, ni hasta dónde había llegado, lo único que sabía era que la plata envenenaba su sangre, y su visión se volvía borrosa.

    Dio un último paso… y se desplomó.

    Su respiración era pesada, el Alpha estaba a salvo, al menos eso pensaba, ahora el cazador podría ser la presa.
    La noche en Canadá era fría y silenciosa, excepto por el sonido de las zapatillas de Anthork resonando en el pavimento mientras caminaba hacia su restaurante. La luna plateada, su eterna compañera, iluminaba su silueta imponente, no esperaba problemas esa noche, pero el destino tenía otros planes. El olor a sangre y adrenalina llegó a él antes de que pudiera ver la escena. Un grupo de cazadores rodeaba a uno de sus aliados, un brujo que trabajaba para la manada Blood Moon. Lo tenían contra la pared, cuchillos brillando en la penumbra, una furgoneta oscura lista para llevárselo. —Maldita escoria sobrenatural… vas a valer una fortuna en el mercado. Anthork no necesitaba más razones, en un parpadeo, se lanzó al ataque. Un puño quebró una mandíbula. Un grito. Un disparo fallido. El Alpha era un torbellino de fuerza y rabia… pero no lo había visto venir. El golpe llegó sin aviso. Un bate de béisbol de plata chocó contra su costado con una fuerza brutal. El dolor quemó su carne como si le hubieran prendido fuego por dentro. El veneno de la plata entró en su sistema nervioso como agujas ardientes, debilitándolo al instante. Gruñó, tambaleándose. Trató de mantenerse en pie, pero otro golpe le dobló las rodillas. El brujo aprovechó el caos para escapar, corriendo hacia la seguridad del bosque, Anthork no tuvo esa suerte. Con las últimas fuerzas que le quedaban, se transformó. Su cuerpo se rompió y se reconstruyó en el aire, un lobo gigante de pelaje oscuro y ojos plateados emergió en su lugar. Ignoró el dolor y corrió, dejando un rastro de sangre en la nieve. No sabía cuánto tiempo había huido, ni hasta dónde había llegado, lo único que sabía era que la plata envenenaba su sangre, y su visión se volvía borrosa. Dio un último paso… y se desplomó. Su respiración era pesada, el Alpha estaba a salvo, al menos eso pensaba, ahora el cazador podría ser la presa.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    10
    Estado
    Disponible
    Me shockea
    Me endiabla
    3
    95 turnos 0 maullidos 1120 vistas
  • "𝒥𝓾𝓃𝓽ℴ𝓼 𝓼ℴ𝓶ℴ𝓼 𝓶𝒶𝓼 𝓯𝓊𝓮𝓇𝓽ℯ𝓼...
    Fandom Supernatural / The vampires diaries
    Categoría Acción
    ㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑 𝐕𝐈
    ㅤㅤㅤ... ¿𝓷𝓸 𝓵𝓸 𝓿𝓮𝓼?"
    ㅤㅤㅤ𝘀𝙩𝑎𝑟𝘵𝑒𝑟 𝘱𝘢𝙧𝑎 → Hope Mikaelson


    — Al parecer ella le dijo que le quería, en ese congelador, y él…

    — Él da bastante pena ahora mismo…

    — ¿Sabéis que parecéis dos marujas? ¿Y qué puedo oíros perfectamente?

    Dean termina por dejar la hamburguesa sobre el plato, únicamente para coger el botellín de cerveza que acompañaba a su cena.
    Sentía las miradas de Sam y Castiel clavadas en su espalda, pero ellos no veían el gesto de hartazgo que les estaba dedicando.
    Aquello era lo malo de vivir todos juntos como una gran familia feliz. Que la intimidad, tanto en los momentos buenos, como en los malos, brillaba por su ausencia.

    — Estas hecho un asco Dean. Ninguno de los dos sois felices así.

    Sam termina por sentarse a su derecha, dirigiéndole a él directamente por fin, aquel comentario.

    — ¿Alguna vez hemos tenido alguna relación que no haya terminado en desastre, Sammy? No me importa una mierda lo demás mientras ella este a salvo.

    Castiel repite el movimiento de Sam, pero a su izquierda.

    — La verdad, he visto muchas decisiones que tomáis los humanos y no entiendo, pero esta… esta me parece particularmente estúpida.

    Sam estaba diciéndole algo a raíz del comentario de Castiel, pero lo cierto es que Dean había desconectado de absolutamente todo. No quería explicarse con su familia, ni escuchar todas las razones desglosadas por puntos de como la había cagado.
    Por esas mismas razones, el mayor de los hermanos se levanta de golpe, provocando que la silla haga un ruido bastante desagradable ante su poca delicadeza.

    — No os aguanto.

    Y así, sin más coge su plato y su cerveza y desaparece de la biblioteca. Sin mirar atrás, con el único objetivo de llegar a su “cueva” sin cruzarse con Hope por el camino.


    >> De aquella conversación habían pasado dos meses.
    Dos meses en los que Sam aún había intentado hablar con él sobre aquel tema, con el mismo resultado que aquella primera vez.
    Dos meses en los que habían seguido resolviendo casos.
    Dos meses en los que la vida del bunker había seguido su curso, a pesar de que el ambiente se incomodara de golpe cada vez que uno de los dos entraba en una estancia en la que el otro ya estaba.
    Dos meses en los que Dean había observado a Hope en silencio, cuando sabía que ella no le miraba, revolcándose ligeramente en su miseria autoimpuesta, reconociendo los sentimientos que a pesar de no querer aceptarlos, la tribrida le provocaba.

    Pero también habían sido dos meses realmente tranquilos en lo que a Miguel y la seguridad de Hope se trataba. Hecho que tan solo ayudaba a Dean a reafirmarse en su postura en los momentos de mayor debilidad. En aquellas noches en la que las pesadillas le superaban y buscaba la figura dulce y cálida de la Mikaelson al otro lado de la cama.
    Su mirada cómplice al otro lado de la habitación.
    Su sonrisa.
    Sus curvas delicadas, y su piel increíblemente suave bajo sus manos toscas y ásperas.

    Pero si algo se le había dado bien durante toda su vida a Dean, además de matar seres sobrenaturales, había sido ocultar sus sentimientos. Hundirlos bajo capas y capas de negación ignorar el miedo, la frustración y el dolor en favor de las personas que quería.
    Lo había hecho con Sam, y ahora lo hacía con Hope.

    Si, podia tratar de engañar al resto, de mantener su fachada, pero lo cierto era que su mente no le dejaba un solo minuto de paz, ni si quiera mientras sus ojos recorrían un portal de noticias abierto en el portátil, en busca de algo de interés.
    Hasta el punto de que por poco se pierde un titular que no hubiera llamado la atención de nadie, al menos de nadie que no supiera buscar lo sobrenatural en lo corriente.

    “𝑰𝒏𝒒𝒖𝒊𝒆𝒕𝒖𝒅 𝒆𝒏 𝑴𝒐𝒓𝒓𝒊𝒍𝒍: 𝒍𝒂 𝒗𝒊𝒐𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 𝒄𝒓𝒆𝒄𝒆 𝒚 𝒍𝒂 𝒄𝒂𝒍𝒎𝒂 𝒔𝒆 𝒅𝒆𝒔𝒗𝒂𝒏𝒆𝒄𝒆”

    𝐿𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑎𝑙𝑔𝑢𝑛𝑎 𝑣𝑒𝑧 𝑓𝑢𝑒 𝑢𝑛 𝑟𝑖𝑛𝑐𝑜́𝑛 𝑡𝑟𝑎𝑛𝑞𝑢𝑖𝑙𝑜 𝑑𝑒 𝑊𝑦𝑜𝑚𝑖𝑛𝑔 𝑎ℎ𝑜𝑟𝑎 𝑒𝑛𝑓𝑟𝑒𝑛𝑡𝑎 𝑢𝑛𝑎 𝑝𝑟𝑒𝑜𝑐𝑢𝑝𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑜𝑙𝑎 𝑑𝑒 𝑣𝑖𝑜𝑙𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎. 𝐸𝑛 𝑙𝑜𝑠 𝑢́𝑙𝑡𝑖𝑚𝑜𝑠 𝑚𝑒𝑠𝑒𝑠, 𝑙𝑜𝑠 𝑑𝑒𝑙𝑖𝑡𝑜𝑠 ℎ𝑎𝑛 𝑎𝑢𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑑𝑜 𝑑𝑟𝑎́𝑠𝑡𝑖𝑐𝑎𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑒𝑛 𝑀𝑜𝑟𝑟𝑖𝑙𝑙, 𝑔𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑎𝑙𝑎𝑟𝑚𝑎 𝑒𝑛𝑡𝑟𝑒 𝑠𝑢𝑠 ℎ𝑎𝑏𝑖𝑡𝑎𝑛𝑡𝑒𝑠. 𝑅𝑜𝑏𝑜𝑠, 𝑣𝑎𝑛𝑑𝑎𝑙𝑖𝑠𝑚𝑜 𝑦 𝑎𝑔𝑟𝑒𝑠𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 ℎ𝑎𝑛 𝑡𝑟𝑎𝑛𝑠𝑓𝑜𝑟𝑚𝑎𝑑𝑜 𝑙𝑎 𝑟𝑢𝑡𝑖𝑛𝑎 𝑑𝑖𝑎𝑟𝑖𝑎 𝑒𝑛 𝑢𝑛𝑎 𝑐𝑜𝑛𝑠𝑡𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑝𝑟𝑒𝑜𝑐𝑢𝑝𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛.
    𝐿𝑜𝑠 𝑣𝑒𝑐𝑖𝑛𝑜𝑠 𝑡𝑒𝑚𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 𝑠𝑖𝑡𝑢𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑠𝑒 𝑠𝑎𝑙𝑔𝑎 𝑑𝑒 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑜𝑙, 𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎𝑠 𝑙𝑎𝑠 𝑎𝑢𝑡𝑜𝑟𝑖𝑑𝑎𝑑𝑒𝑠 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑛𝑡𝑎𝑛 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑒𝑛𝑒𝑟 𝑙𝑎 𝑒𝑠𝑐𝑎𝑙𝑎𝑑𝑎 𝑑𝑒𝑙𝑖𝑐𝑡𝑖𝑣𝑎. 𝑆𝑖𝑛 𝑟𝑒𝑠𝑝𝑢𝑒𝑠𝑡𝑎𝑠 𝑐𝑙𝑎𝑟𝑎𝑠 𝑛𝑖 𝑠𝑜𝑙𝑢𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 𝑖𝑛𝑚𝑒𝑑𝑖𝑎𝑡𝑎𝑠, 𝑀𝑜𝑟𝑟𝑖𝑙𝑙 𝑠𝑒 𝑒𝑛𝑓𝑟𝑒𝑛𝑡𝑎 𝑎 𝑢𝑛𝑎 𝑝𝑟𝑒𝑔𝑢𝑛𝑡𝑎 𝑖𝑛𝑞𝑢𝑖𝑒𝑡𝑎𝑛𝑡𝑒: ¿𝑝𝑜𝑑𝑟𝑎́ 𝑟𝑒𝑐𝑢𝑝𝑒𝑟𝑎𝑟 𝑠𝑢 𝑝𝑎𝑧 𝑎𝑛𝑡𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑒𝑎 𝑑𝑒𝑚𝑎𝑠𝑖𝑎𝑑𝑜 𝑡𝑎𝑟𝑑𝑒?

    Por supuesto aquella noticia, podría no ser absolutamente nada, pero había signos claros y alarmantes que cualquier cazador sabría ver a kilómetros, y justamente por eso, y en parte por su necesidad de alejarse del bunker, al menos por un par de días, Dean no tarda en lanzar su eterna bolsa de viaje al maletero del Impala, después de dejar una nota pegada en la nevera.
    Por delante tenía seis horas de viaje. Seis horas en las que tan solo estaría él, Baby, la carretera y los mejores éxitos del rock más clásico.
    Era prácticamente catártico. Y si después de aquel viaje podia patear el culo a algo… la guinda del pastel.

    Por primera vez en mucho tiempo disfruta del viaje, no apura la velocidad permitida, no recorta horas al reloj, tan solo conduce, y al llegar a Morrill, aparca el Impala y en un primer momento se dedica a caminar por el pueblo, simplemente se deja llevar, si la noticia era verídica, no le costaría mucho encontrar problemas.



    ᶠᵒᵗᵒ ᶜʳᵉᵃᵈᵃ ᵖᵒʳ: Hope Mikaelson
    ㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑 𝐕𝐈 ㅤㅤㅤ... ¿𝓷𝓸 𝓵𝓸 𝓿𝓮𝓼?" ㅤㅤㅤ𝘀𝙩𝑎𝑟𝘵𝑒𝑟 𝘱𝘢𝙧𝑎 → [thetribrid] — Al parecer ella le dijo que le quería, en ese congelador, y él… — Él da bastante pena ahora mismo… — ¿Sabéis que parecéis dos marujas? ¿Y qué puedo oíros perfectamente? Dean termina por dejar la hamburguesa sobre el plato, únicamente para coger el botellín de cerveza que acompañaba a su cena. Sentía las miradas de Sam y Castiel clavadas en su espalda, pero ellos no veían el gesto de hartazgo que les estaba dedicando. Aquello era lo malo de vivir todos juntos como una gran familia feliz. Que la intimidad, tanto en los momentos buenos, como en los malos, brillaba por su ausencia. — Estas hecho un asco Dean. Ninguno de los dos sois felices así. Sam termina por sentarse a su derecha, dirigiéndole a él directamente por fin, aquel comentario. — ¿Alguna vez hemos tenido alguna relación que no haya terminado en desastre, Sammy? No me importa una mierda lo demás mientras ella este a salvo. Castiel repite el movimiento de Sam, pero a su izquierda. — La verdad, he visto muchas decisiones que tomáis los humanos y no entiendo, pero esta… esta me parece particularmente estúpida. Sam estaba diciéndole algo a raíz del comentario de Castiel, pero lo cierto es que Dean había desconectado de absolutamente todo. No quería explicarse con su familia, ni escuchar todas las razones desglosadas por puntos de como la había cagado. Por esas mismas razones, el mayor de los hermanos se levanta de golpe, provocando que la silla haga un ruido bastante desagradable ante su poca delicadeza. — No os aguanto. Y así, sin más coge su plato y su cerveza y desaparece de la biblioteca. Sin mirar atrás, con el único objetivo de llegar a su “cueva” sin cruzarse con Hope por el camino. >> De aquella conversación habían pasado dos meses. Dos meses en los que Sam aún había intentado hablar con él sobre aquel tema, con el mismo resultado que aquella primera vez. Dos meses en los que habían seguido resolviendo casos. Dos meses en los que la vida del bunker había seguido su curso, a pesar de que el ambiente se incomodara de golpe cada vez que uno de los dos entraba en una estancia en la que el otro ya estaba. Dos meses en los que Dean había observado a Hope en silencio, cuando sabía que ella no le miraba, revolcándose ligeramente en su miseria autoimpuesta, reconociendo los sentimientos que a pesar de no querer aceptarlos, la tribrida le provocaba. Pero también habían sido dos meses realmente tranquilos en lo que a Miguel y la seguridad de Hope se trataba. Hecho que tan solo ayudaba a Dean a reafirmarse en su postura en los momentos de mayor debilidad. En aquellas noches en la que las pesadillas le superaban y buscaba la figura dulce y cálida de la Mikaelson al otro lado de la cama. Su mirada cómplice al otro lado de la habitación. Su sonrisa. Sus curvas delicadas, y su piel increíblemente suave bajo sus manos toscas y ásperas. Pero si algo se le había dado bien durante toda su vida a Dean, además de matar seres sobrenaturales, había sido ocultar sus sentimientos. Hundirlos bajo capas y capas de negación ignorar el miedo, la frustración y el dolor en favor de las personas que quería. Lo había hecho con Sam, y ahora lo hacía con Hope. Si, podia tratar de engañar al resto, de mantener su fachada, pero lo cierto era que su mente no le dejaba un solo minuto de paz, ni si quiera mientras sus ojos recorrían un portal de noticias abierto en el portátil, en busca de algo de interés. Hasta el punto de que por poco se pierde un titular que no hubiera llamado la atención de nadie, al menos de nadie que no supiera buscar lo sobrenatural en lo corriente. “𝑰𝒏𝒒𝒖𝒊𝒆𝒕𝒖𝒅 𝒆𝒏 𝑴𝒐𝒓𝒓𝒊𝒍𝒍: 𝒍𝒂 𝒗𝒊𝒐𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 𝒄𝒓𝒆𝒄𝒆 𝒚 𝒍𝒂 𝒄𝒂𝒍𝒎𝒂 𝒔𝒆 𝒅𝒆𝒔𝒗𝒂𝒏𝒆𝒄𝒆” 𝐿𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑎𝑙𝑔𝑢𝑛𝑎 𝑣𝑒𝑧 𝑓𝑢𝑒 𝑢𝑛 𝑟𝑖𝑛𝑐𝑜́𝑛 𝑡𝑟𝑎𝑛𝑞𝑢𝑖𝑙𝑜 𝑑𝑒 𝑊𝑦𝑜𝑚𝑖𝑛𝑔 𝑎ℎ𝑜𝑟𝑎 𝑒𝑛𝑓𝑟𝑒𝑛𝑡𝑎 𝑢𝑛𝑎 𝑝𝑟𝑒𝑜𝑐𝑢𝑝𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑜𝑙𝑎 𝑑𝑒 𝑣𝑖𝑜𝑙𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎. 𝐸𝑛 𝑙𝑜𝑠 𝑢́𝑙𝑡𝑖𝑚𝑜𝑠 𝑚𝑒𝑠𝑒𝑠, 𝑙𝑜𝑠 𝑑𝑒𝑙𝑖𝑡𝑜𝑠 ℎ𝑎𝑛 𝑎𝑢𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑑𝑜 𝑑𝑟𝑎́𝑠𝑡𝑖𝑐𝑎𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑒𝑛 𝑀𝑜𝑟𝑟𝑖𝑙𝑙, 𝑔𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑎𝑙𝑎𝑟𝑚𝑎 𝑒𝑛𝑡𝑟𝑒 𝑠𝑢𝑠 ℎ𝑎𝑏𝑖𝑡𝑎𝑛𝑡𝑒𝑠. 𝑅𝑜𝑏𝑜𝑠, 𝑣𝑎𝑛𝑑𝑎𝑙𝑖𝑠𝑚𝑜 𝑦 𝑎𝑔𝑟𝑒𝑠𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 ℎ𝑎𝑛 𝑡𝑟𝑎𝑛𝑠𝑓𝑜𝑟𝑚𝑎𝑑𝑜 𝑙𝑎 𝑟𝑢𝑡𝑖𝑛𝑎 𝑑𝑖𝑎𝑟𝑖𝑎 𝑒𝑛 𝑢𝑛𝑎 𝑐𝑜𝑛𝑠𝑡𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑝𝑟𝑒𝑜𝑐𝑢𝑝𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛. 𝐿𝑜𝑠 𝑣𝑒𝑐𝑖𝑛𝑜𝑠 𝑡𝑒𝑚𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 𝑠𝑖𝑡𝑢𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑠𝑒 𝑠𝑎𝑙𝑔𝑎 𝑑𝑒 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑜𝑙, 𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎𝑠 𝑙𝑎𝑠 𝑎𝑢𝑡𝑜𝑟𝑖𝑑𝑎𝑑𝑒𝑠 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑛𝑡𝑎𝑛 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑒𝑛𝑒𝑟 𝑙𝑎 𝑒𝑠𝑐𝑎𝑙𝑎𝑑𝑎 𝑑𝑒𝑙𝑖𝑐𝑡𝑖𝑣𝑎. 𝑆𝑖𝑛 𝑟𝑒𝑠𝑝𝑢𝑒𝑠𝑡𝑎𝑠 𝑐𝑙𝑎𝑟𝑎𝑠 𝑛𝑖 𝑠𝑜𝑙𝑢𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 𝑖𝑛𝑚𝑒𝑑𝑖𝑎𝑡𝑎𝑠, 𝑀𝑜𝑟𝑟𝑖𝑙𝑙 𝑠𝑒 𝑒𝑛𝑓𝑟𝑒𝑛𝑡𝑎 𝑎 𝑢𝑛𝑎 𝑝𝑟𝑒𝑔𝑢𝑛𝑡𝑎 𝑖𝑛𝑞𝑢𝑖𝑒𝑡𝑎𝑛𝑡𝑒: ¿𝑝𝑜𝑑𝑟𝑎́ 𝑟𝑒𝑐𝑢𝑝𝑒𝑟𝑎𝑟 𝑠𝑢 𝑝𝑎𝑧 𝑎𝑛𝑡𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑒𝑎 𝑑𝑒𝑚𝑎𝑠𝑖𝑎𝑑𝑜 𝑡𝑎𝑟𝑑𝑒? Por supuesto aquella noticia, podría no ser absolutamente nada, pero había signos claros y alarmantes que cualquier cazador sabría ver a kilómetros, y justamente por eso, y en parte por su necesidad de alejarse del bunker, al menos por un par de días, Dean no tarda en lanzar su eterna bolsa de viaje al maletero del Impala, después de dejar una nota pegada en la nevera. Por delante tenía seis horas de viaje. Seis horas en las que tan solo estaría él, Baby, la carretera y los mejores éxitos del rock más clásico. Era prácticamente catártico. Y si después de aquel viaje podia patear el culo a algo… la guinda del pastel. Por primera vez en mucho tiempo disfruta del viaje, no apura la velocidad permitida, no recorta horas al reloj, tan solo conduce, y al llegar a Morrill, aparca el Impala y en un primer momento se dedica a caminar por el pueblo, simplemente se deja llevar, si la noticia era verídica, no le costaría mucho encontrar problemas. ᶠᵒᵗᵒ ᶜʳᵉᵃᵈᵃ ᵖᵒʳ: [thetribrid]
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me shockea
    1
    9 turnos 0 maullidos 1223 vistas
  • ᴇʟíᴀꜱ
    ──────
    En Knaresborough cada nueva generación de neófitos "Llamas de sangre" eran censados y asignados a una unidad de nodrizas quienes los criarían y educarían desde el momento que terminaran de lactar, asignándole nombres aleatorios con el fin de no poder ser identificados por sus padres a medida que crezcan, el vínculo paternal era roto al momento que la madre dejaba de amamantar, luego de eso, sería un adiós para siempre.

    Así pasaba con cada infante de esta tribu que cada año crecía en número volviéndose más y más poderosa.

    Los padres asumían el arrebatamiento de sus hijos como algo natural parte del ciclo de vida. Los nuevos habitantes del pueblo serían inducidos a un duro entrenamiento y adoctrinamiento militar apenas tuvieran consciencia del porqué y con qué fin habían sido concebidos.

    Este no era el caso de Elías, hijo de Hamza, un Llama de Sangre y Astrid, arquera Nórdica quien se había asentado en la tribu sin saber lo que significaría ser madre en un lugar como ese. La única forma de que una extranjera sea aceptada y recibida en Knaresborough era procrear y pasar por el rito de brazas calientes en cuencos con agua de mar durante la luna sangrienta para que así, por este pacto, el niño naciera con poderes de fuego... un soldado más para la ambiciosa colección del gobernante en ese entonces.

    Las madres quedaban con quemaduras de segundo grado en gran parte de sus cuerpos, era el costo de procrear bebés con poderes sobrenaturales

    Astrid, como las demás sufrió el mismo destino, tardó un largo tiempo en sanar las cicatrices que las brazas habían hecho en su piel. Ella, después de todo este sacrificio no daría su único hijo así como así, lo amaba sin conocerlo aún, no lo dejaría ir. Tenía que encontrar la manera de no perderlo.

    Pasó el tiempo y Elías era un hermoso y feliz bebé pelirrojo de pocos meses, cuando con mucho pesar Astrid le pidió a su esposo Hamza que lo marcara en su espalda, una huella al rojo vivo que no se borarría, la señal que aún estando lejos les indicaría quien era su hijo. Y así fue, el niño creció ganándose el respeto y cariño de las personas que estaban a su cargo. Mientras sus padres biológicos jamás dejaron de verlo y compartir con él a escondidas entregando todos sus conocimientos y amor a su preciado hijo.
    Como pocos pudo conocer a sus padres y mantener una relación de familia en lo secreto de las vigilias, en la soledad y con ellos podía llamarse con su legítimo nombre: Elías, pero para todos los demás era conocido como Gaspar el joven promesa.

    En una de tantas veladas con sus padres recibió una noticia que traía consigo una gran responsabilidad: Su madre Astrid esperaba una niña; su nombre sería Elizabeth y por ella también haría el rito de la luna roja aunque eso significara pasar por el doloroso proceso de sanación.

    Pasó el tiempo y Elizabeth pequeña todavía ya era parte de un grupo que en el futuro tenían todas las fichas puestas para ser el escuadrón combativo más letal de los últimos tiempos.

    A diferencia de su hermano, Liz no fue marcada ya que sus padres fueron asesinados por alta traición (a penas ella nació) al descubrir que mantenían contacto con su hijo, más nunca descubrieron de quien se trataba.
    Elías hizo unos arreglos con una de las nodrisas que afortunadamente lo tenían en gran estima para registrar con el nombre real a la pequeña pelirroja, nunca se presentó ante ella como su familiar, la observaba y cuidaba a distancia siempre que podía.

    El año del Búho llegó y con este el terrible genocidio de toda la tribu, muchos murieron y a él lo tomaron prisionero, entre cinco fue engrillado y arrastrado hasta un barco para hacerlo esclavo en el viejo continente. Su mundo se había destrozado por completo el corazón le dolía causando en cada palpitar agudas punzadas, pero entonces la vio... su pequeña hermanita se escabullía para ser libre. Elizabeth lo logró, eso quería creer, era una chispa de esperanza. Lograría escapar y la encontraría donde sea que estuviera sólo tenía que esperar el tiempo adecuado.

    A͟͞c͟͞t͟͞u͟͞a͟͞l͟͞i͟͞d͟͞a͟͞d͟͞ ͟͞

    Seis años pasaron para lograr su ansiada independencia después de un largo y tortuoso tiempo como esclavo al fin pudo emprender su búsqueda. Recordaba a Elizabeth como una niña, sería difícil dar con ella dependiendo sólo de sus memorias.
    Por suerte para él, después de un par de años de intensa investigación arribó a uno de los poblados donde Liz había adquirido cierta popularidad como la Reina Escarlata: una guerrera de ojos carmesí y la furia de su llama que consumía todo a su paso. Elías no dudó, era ella.

    Siguió migaja por migaja que obtenía de información recorriendo cada lugar que Liz había pisado hasta que despues de miles de kilómetros recorridos de travesía llegó a Kyoto.

    ── Te encontraré Elizabeth, aunque sea lo último que haga
    ᴇʟíᴀꜱ ────── En Knaresborough cada nueva generación de neófitos "Llamas de sangre" eran censados y asignados a una unidad de nodrizas quienes los criarían y educarían desde el momento que terminaran de lactar, asignándole nombres aleatorios con el fin de no poder ser identificados por sus padres a medida que crezcan, el vínculo paternal era roto al momento que la madre dejaba de amamantar, luego de eso, sería un adiós para siempre. Así pasaba con cada infante de esta tribu que cada año crecía en número volviéndose más y más poderosa. Los padres asumían el arrebatamiento de sus hijos como algo natural parte del ciclo de vida. Los nuevos habitantes del pueblo serían inducidos a un duro entrenamiento y adoctrinamiento militar apenas tuvieran consciencia del porqué y con qué fin habían sido concebidos. Este no era el caso de Elías, hijo de Hamza, un Llama de Sangre y Astrid, arquera Nórdica quien se había asentado en la tribu sin saber lo que significaría ser madre en un lugar como ese. La única forma de que una extranjera sea aceptada y recibida en Knaresborough era procrear y pasar por el rito de brazas calientes en cuencos con agua de mar durante la luna sangrienta para que así, por este pacto, el niño naciera con poderes de fuego... un soldado más para la ambiciosa colección del gobernante en ese entonces. Las madres quedaban con quemaduras de segundo grado en gran parte de sus cuerpos, era el costo de procrear bebés con poderes sobrenaturales Astrid, como las demás sufrió el mismo destino, tardó un largo tiempo en sanar las cicatrices que las brazas habían hecho en su piel. Ella, después de todo este sacrificio no daría su único hijo así como así, lo amaba sin conocerlo aún, no lo dejaría ir. Tenía que encontrar la manera de no perderlo. Pasó el tiempo y Elías era un hermoso y feliz bebé pelirrojo de pocos meses, cuando con mucho pesar Astrid le pidió a su esposo Hamza que lo marcara en su espalda, una huella al rojo vivo que no se borarría, la señal que aún estando lejos les indicaría quien era su hijo. Y así fue, el niño creció ganándose el respeto y cariño de las personas que estaban a su cargo. Mientras sus padres biológicos jamás dejaron de verlo y compartir con él a escondidas entregando todos sus conocimientos y amor a su preciado hijo. Como pocos pudo conocer a sus padres y mantener una relación de familia en lo secreto de las vigilias, en la soledad y con ellos podía llamarse con su legítimo nombre: Elías, pero para todos los demás era conocido como Gaspar el joven promesa. En una de tantas veladas con sus padres recibió una noticia que traía consigo una gran responsabilidad: Su madre Astrid esperaba una niña; su nombre sería Elizabeth y por ella también haría el rito de la luna roja aunque eso significara pasar por el doloroso proceso de sanación. Pasó el tiempo y Elizabeth pequeña todavía ya era parte de un grupo que en el futuro tenían todas las fichas puestas para ser el escuadrón combativo más letal de los últimos tiempos. A diferencia de su hermano, Liz no fue marcada ya que sus padres fueron asesinados por alta traición (a penas ella nació) al descubrir que mantenían contacto con su hijo, más nunca descubrieron de quien se trataba. Elías hizo unos arreglos con una de las nodrisas que afortunadamente lo tenían en gran estima para registrar con el nombre real a la pequeña pelirroja, nunca se presentó ante ella como su familiar, la observaba y cuidaba a distancia siempre que podía. El año del Búho llegó y con este el terrible genocidio de toda la tribu, muchos murieron y a él lo tomaron prisionero, entre cinco fue engrillado y arrastrado hasta un barco para hacerlo esclavo en el viejo continente. Su mundo se había destrozado por completo el corazón le dolía causando en cada palpitar agudas punzadas, pero entonces la vio... su pequeña hermanita se escabullía para ser libre. Elizabeth lo logró, eso quería creer, era una chispa de esperanza. Lograría escapar y la encontraría donde sea que estuviera sólo tenía que esperar el tiempo adecuado. A͟͞c͟͞t͟͞u͟͞a͟͞l͟͞i͟͞d͟͞a͟͞d͟͞ ͟͞ Seis años pasaron para lograr su ansiada independencia después de un largo y tortuoso tiempo como esclavo al fin pudo emprender su búsqueda. Recordaba a Elizabeth como una niña, sería difícil dar con ella dependiendo sólo de sus memorias. Por suerte para él, después de un par de años de intensa investigación arribó a uno de los poblados donde Liz había adquirido cierta popularidad como la Reina Escarlata: una guerrera de ojos carmesí y la furia de su llama que consumía todo a su paso. Elías no dudó, era ella. Siguió migaja por migaja que obtenía de información recorriendo cada lugar que Liz había pisado hasta que despues de miles de kilómetros recorridos de travesía llegó a Kyoto. ── Te encontraré Elizabeth, aunque sea lo último que haga
    Me encocora
    Me gusta
    7
    15 turnos 0 maullidos 1314 vistas
Ver más resultados
Patrocinados