[ 21:38 / San Pedro / Los Ángeles / U.S.A / En una sede de la inquisición... ]
14 años atrás...
El humo de los cigarrillos de marca barata llenaba el despacho de la antigua sede de la Inquisición en San Pedro. Sobre el escritorio de madera de roble, un fajo de fotografías forenses mostraba el horror de la residencia Crowley en Belmont Shore, Long Beach: mandíbulas desencajadas, extremidades rotas como ramitas y una niña de once años sentada, arropada por una manta y unos paramédicos junto a ella. Estaba ilesa físicamente, pero en aquella mirada observando al vacío se notaba que, psicológicamente hablando, era otra historia...
— Definitivamente no fue ella —Dijo una voz joven pero autoritaria. Era Eleonora, en aquel entonces una ambiciosa censora, observando las fotos con una frialdad quirúrgica— La trayectoria de las salpicaduras y la fuerza necesaria para desencajar un maxilar humano... Eso jamás coincidiría con las capacidades de una niña de 36 kilos
Frente a ella, estaba el predecesor del actual censor Harrison, un hombre con los dedos manchados de tinta, observaba una cruz en la pared mientras asentía a las palabras de la chica antes de hablar:

Algo resonaba, una, dos, cuatro, ocho veces. Y el sonido persistía, era limpio, letal; el sonido de carne humeda chocando, siendo brutalmente golpeada y sin impedimento alguno
— El padre que custodia la iglesia me comentó que los informes médicos dicen que la jovencita sufre de "Esquizofrenia paranoide"... A este paso los psiquiatras civiles van a encerrarla en un ala psiquiátrica de alta seguridad y se olvidarán de ella. Pero no podemos permitirlo, este... —El hombre señaló un gráfico muy alterado de ciertas frecuencias— Este es el caso más vigoroso de materialización que hemos registrado en décadas
—Entonces... Esa chica es más que una "antena" —Comento la censora
— Sería mejor compararla con un "imán" dado el caso... Pero no me gusta que hablemos así de una pequeña de tan solo 11 años —Intervino un joven Malphas, que en ese entonces servía como condotiero— Esta más que claro que ella no mató a sus padres, no quería que esto les pasará pero las cosas que ella ve... Las cosas que ella atrae... Esos malditos espectros fueron los que le hicieron esto a ella
— Bueno... ¿Por qué no reabrimos el protocolo "Leteo"? —Dijo Eleonora, mientras observaba a su viejo compañero observando la foto en dónde salía la niña para luego soltarla en la mesa
— ¿El protocolo "Leteo" dices? Si sabes que fue clausurado por una razón ¿Cierto? Lidiar con personas como está pequeña siempre tienden a ser más contraproducentes que benéficas —Comento el censor veterano mientras guardaba las fotos y cerraba el expediente con un golpe seco
— Lo se bien, Censor Letto, pero tampoco digo que sigamos este protocolo al pie de la letra, propongo reabrirlo pero está vez siendo más... "liberales". No la tendremos bajo el ala de la Santa Iglesia, no la reclutaremos, tampoco la entrenaremos. La dejaremos formando parte del sistema civil convencional, discretamente la tendremos bajo vigilancia y cuando veamos que el gobierno intenta llevarla en un dirección desfavorable pondremos en marcha a nuestros "médicos". Nos conviene que sigan creyendo que está loca, es más sencillo controlar a una presa cuando es el mismo mundo quien la aísla. Cuanto más crezca más miedo desarrollara, y así más fuerte se hará su don, nosotros utilizaremos esa señal

En condotiero Malphas volteó freneticamente para ver con enojo a la que hace algunos meses fue su compañera, que ella dijera algo tan cruel, que hablara del destino de un niño con tanta frialdad como si se tratara de una herramienta le daba un sentimiento de ira que era limitado por el escalofrío que le generaba ver cómo ella había cambiado tanto... El censor Letto veía como el condotiero apretaba el puño derecho pero lo mantenía pegado a la mesa, siguió su mirada y vio a la censora Eleonora esperando tranquilamente una respuesta de su parte, ignorando por completo el mal humor de su excompañero cazador, aquello le genero una sonrisa al anciano, pues el veía como la polaridad entre una persona capaz pero moralista y otra igual de capaz pero sin las limitaciones que podrían impedirle seguir en la institución generación tras generación siempre había casos como este pero el censor Letto no sabía que ante el tenía a la que sería la mujer más poderosa de la Santa iglesia, solo era cuestión de años...
[ 06:38 / Zlatá Dolina / Región de Orava / Eslovaquia / En otro rincón del mundo... ]
Era de mañana, un hombre estaba tranquilamente leyendo un periódico, una mujer terminaba de preparar el resto del desayuno mientras tarareaba una canción, el niño comía apresurado, pues estaba ansioso por ir a la escuela, se veía que tenía unos diez años aproximadamente, su cabello tan pelirrojo como el arrebol más intenso. De repente levantaba la mirada y observaba un cuadro con la imagen de una casa, el pequeño artículo junto a esta establecía que en ese lugar ocurrió una tragedia sin precedentes, luego estaban otros artículos que hablaban de política y eso el no lo entendía; mientras iba de camino al colegio junto a su padre recordo el artículo de la niña de la foto, se preguntaba que haría el si le ocurriera algo similar pero antes de que pudiera ponerse a pensar detenidamente al respecto, se encontró a un amigo por el trayecto y por andar conversando con este se le termino olvidando el artículo del periódico...

[ 13:07 / Condado de San Mateo / San Francisco / U.S.A / Alguna parte del cementerio de Colma... ]
Actualidad...
El sonido de la lluvia golpeando el suelo empedrado del cementerio sacó al censor Harrison de sus pensamientos. Mientras veía aquella tumba de la que alguna vez fue su mentor había pensado en el tiempo, en como las cosas habían cambiado, pero no con ello los métodos... A un costado comenzaba acercarse una silueta, el censor ni se inmuto, aquel que se acercaba no esperaba encontrarse con alguien aqui por lo que se detuvo unos segundos antes de seguir caminando hasta la tumba. El inquisidor Malphas fue hasta la tumba y dejo unas flores frente a esta, era bien sabido que este inquisidor no se llevaba bien con los censores, sin embargo habían unos pocos que a lo largo de su trayecto en la institución se habían ganado su respeto; el difunto censor Letto fue uno de estos, por eso hoy venía a demostrar sus respetos. Dejando las flores en el lugar, se levanto y dio media vuelta listo para retirarse, en ese momento el y Harrison cruzaron miradas, el inquisidor aún lo recordaba, despues de todo, este censor había estado a cargo de una misión de exterminio en la que el participo... Ambos sujetos compartieron un silencio significativo, Malphas le dió unas palmadas en el hombro al censor y se dispuso a marcharse, pero justo cuando quedo en paralelo con este ultimo, Harrison le hablo:
— Tu estuviste aquella vez con el ¿Cierto? Cuando reactivaron el Protocolo
Malphas en un principio no quería responder ¿Para qué? Si en algo conocía bien al censor a su lado era que el no era de los que preguntaban por duda, sino por reafirmación. Pero lo cierto era que al inquisidor le intrigaba porque sacaba ese tema ahora...
— No necesariamente, estuve el día que se presento la idea pero cuando fue oficialmente reactivado ya yo estaba al otro lado del mundo dandole caza a una criatura bastarda que ya ni recuerdo... ¿Por qué la pregunta?
— Por que estaba pensando que tal vez tu eras el indicado para dirigir la siguiente operación —Despues de pronunciar esas palabras harrison se dio la vuelta, sus ojos transmitían el mismo fastidio que solo aquellos cansados de la vida mundana podían generar
— ¿Y esa chica sigue con vida? —Preguntaba Malphas con supuesto desinterés
— Pues en la sede aún hay monitores que muestran la señal GPS de un microchip oculto en cierto frasco de pastillas que suele llevar una joven caucasica de unos 25 años llamada Alaska Crowley... ¿Tú que crees? Pero claro, que estupido de mi parte preguntar algo que bien tu sabes
— ...
Malphas se giro para quedar de frente al sujeto que frente a el no era muy diferente a una rama delante de un arbol, el rostro indiferente del inquisidor fue reemplazado por uno de absoluta seriedad que, en el fondo, solo demostraba una molestia ardiente. Los años de experiencia le habían ayudado a disimular mejor sus emociones pero no por ello estaba dispuesto a hacerlo cuando no era estrictamente necesario , el censor le sostuvo la mirada sin problema, el sabía que había tocado un nervio, que esta podría su ultimo día respirando... Y lo cierto era que estaba aterrado, pero no pensaba demostrarlo, esto era parte de su trabajo, si no podía lidiar con situaciones no estaría en el puesto que esta ahora, por eso ambos hombres se quedaron allí de pie por unos extensos segundos mientras la lluvia se intensificába aún más. Al final Malphas decidió responderle con una sonrisa cínica mientras decía:
— Hmph... Pero claro que lo sé, así como tu sabías que yo vendría al cementerio a esta hora y solo estabas esperándome para que hablaramos pues yo nunca iría a tu despacho, no me sorprende que los censores sigan siendo tan astutos como una vibora
— ¿Qué te puedo decir?... —Dijo el censor Harrison, mientras levantaba ambos hombros y se colocaba tambien de frente al inquisidor, evitando así que viera la gota de sudor frio que ahora escurría por su nuca— Los cardenales han dado luz verde a la proxima extracción, informes reportan una... "Variable externa" detectada en los niveles inferiores de (pendiente). Es algo grande y necesitamos que esta chica lo saque de las sombras; Tu equipo ya esta list-
— El equipo de extracción lo armo yo, no ustedes —Dijo el Inquisidor de forma tajante
Harrison suspiró ante la interrupción, el esperaba que despues de aquella misión este sujeto hubiera cambiado o más bien madurado un poco, pero seguía siendo igual de maleducado. El censor le entrego un sobre envuelto en material aprueba de agua y le dijo que allí estaría toda la información que necesitaría, pero antes de marcharse dijo con una sonrisa gélida
— Solo te dire que se asegúren bien de que la chica no se despierte antes de tiempo y vea a los cazadores dejándola en su departamento como si nada...
Y de esta manera el censor se alejo del lugar dejando que la lluvia cubriera su silueta y la de su paraguas en la distancia, el inquisidor camino hasta un arbol cercano y una ves que se aseguro de que no se mojaría, abrió el sobre, adentro había una carpeta con unos cuantos documento, pero solo le interesaba una cosa, las fotos, su mano encontro una y la saco del sobre, en ella se veía un versión más adulta y reciente de la señorita Crowley captada por una cámara de seguridad. Se veía cansada, ojeriza... Exactamente como la Iglesia la necesitaba y eso le dolía un poco al inquisidor, quien le respondía al censor en su mente:
( Ella no lo hará, para cuando el sol salga, ya estará de vuelta en su cama, creyendo que tuvo otra pesadilla sobre monstruos y hombres de negro... Pero mira cuanto has crecido... )
Malphas guardo la foto con una sonrisa amarga en el sobre, lo guardo bien para que no se mojara nada, abrió su paraguas y comenzó a dirigirse hasta la salida del cementerio armando en su mente al equipo de personas indicadas para el trabajo, estos debían ser personas capaces de entrar y salir sin que el activo note la diferencia entre un sueño y la realidad. Despues de unos minutos caminando, ya en su mente tenía a los precisos, así como a quien lideraría la inserción, este era un condotiero con el cual había trabajado hace un tiempo...
