Desde que Mía era pequeña, desarrolló una fascinación por el cine y por la forma en que una historia puede transmitir emociones a través de la música, la luz o el silencio de una escena. Le gusta analizar cómo se construyen los momentos en pantalla y suele imaginar cómo se verían ciertos instantes de la vida real si estuvieran filmados.

Esa pasión la llevó a interesarse profundamente por el mundo audiovisual: la dirección creativa, la fotografía, el guion y la narrativa visual.

Actualmente está en su último semestre universitario de la carrera en comunicación audiovisual y trabaja como pasante en el área de dirección creativa, donde empieza a aplicar su sensibilidad estética y su imaginación en proyectos reales.

¿Cómo es su personalidad?

Mía es alegre, espontánea y naturalmente amigable. Tiene una energía ligera que suele contagiar a quienes la rodean.

Le gusta conversar, compartir ideas y reírse con facilidad. Tiene un sentido del humor ligero y a veces irónico, especialmente cuando se siente cómoda.

Al mismo tiempo, es muy observadora. Suele notar pequeños detalles en las personas y en los ambientes, algo que alimenta constantemente su creatividad.

También es una persona profundamente empática, especialmente con los animales, a quienes adora desde siempre.

El cine es una de sus mayores pasiones. Puede pasar horas viendo películas, analizando escenas o pensando en cómo se construyen ciertas emociones en pantalla.

Entre las directoras que más le inspiran está Sofía Coppola, cuyo estilo visual y sensibilidad narrativa admira profundamente.

¿Qué la caracteriza?

  • Ama contar historias. Disfruta crear y transmitir emociones a través de guiones, ideas visuales y proyectos audiovisuales. Para ella, una buena historia puede quedarse con alguien mucho tiempo después de haberla visto.
  • Ama a los animales. Tiene una conexión muy natural con ellos y suele detenerse a saludarlos o a observarlos cuando se cruza con alguno. 
  • Hace playlists como si fueran bandas sonoras. Le gusta imaginar qué música acompañaría ciertos momentos de la vida, como si cada escena tuviera su propia música de fondo.
  • Suele tomarse el café frío. Muchas veces se concentra tanto escribiendo o pensando en una idea que cuando recuerda su café… ya se enfrió.


Mientras da sus primeros pasos en el mundo creativo, sigue observando, imaginando y escribiendo, convencida de que las mejores historias a veces empiezan en los momentos más simples.