Un suspiro, más parecido al bufido que escaparía de la garganta de un felino disgustado. Los bolígrafos sobre las hojas de papel, la mirada perdida en algún punto ajeno totalmente a ese espacio, a esa realidad. Sus manos entrelazadas tras su nuca, justo debajo de la coleta, y en su rostro, el hastío, el cabreo y la frustración de una estudiante que es incapaz de absorber todo lo que debe para un futuro examen.

 

Vuelve a bajar despacio los ojos, de nuevo hacia esos párrafos señalados, explicados, reescritos una y mil veces, intentando encontrar sentido a su propia gramática. Son varios los diccionarios jurídicos que tiene abiertos sobre la mesa, como si aquello, por alguna razón divina, fuera a suponer una ayuda inesperada pero más que bienvenida.

 

- Maldito derecho administrativo... y encima acaba de cambiar la ley así que ahora, todas las referencias son diferentes y parte de los materiales de esta facultad están... bueno...- cierra uno de esos diccionarios y observa la fecha en la que fue publicado.- digamos que están... algo anticuados.- vuelve a hacer un pequeño gesto de desesperanza y cambia de postura en la silla, intentando encontrar una que le sea cómoda, pero ninguna parece serlo. Finalmente, opta por levantarse y estirar las piernas, los brazos, todo el cuerpo.

 

En aquél lugar reinaba el silencio, si bien no era algo sepulcral y respetuoso como cabría esperar en una biblioteca, era el suficiente para que los estudiantes pudiesen tener un espacio en el que concertarse, al menos aquellos que buscaran un lugar de estudio. Otros, en cambio, lo preferían utilizar como nexo para socializar y encontrarse con los demás amigos y compañeros, ya que no era raro que esos grupos tan diversos estuvieran formados por gente de diferentes cursos. La formación académica era lo que los englobaba a todos ellos como futuros profesionales, pero extraños y tremendamente raros eran los casos en los que ese fuera el pegamento que los aglutinase. Ni siquiera los profesores, fuera de los estrictamente necesario, versaban sus conversaciones acerca de las materias.

 

- Y aún me quedan un par de temas para el examen...- la mente de Ninet, por mucho que intentara evadirse, no dejaba de darle vueltas a lo que le preocupaba. Nunca había tenido excesivos problemas con las asignaturas, cosa que en parte, había despertado levemente la envidia de algunos compañeros y la admiración de tantos otros.

 

Algún rumor comenzaba a escucharse, nada fuera de lo común, acerca de su excelente rendimiento académico debido a la ayuda particular de cierto profesor, aderezados, los más hirientes, con cierta mención al uso ex profeso de habilidades manuales y corporales. Ella había optado por hacer caso omiso, pues de lo contrario, hubiera sido alimentar con leña un fuego que tarde o temprano acabaría por extinguirse. Puede que a ella le tocara sufrirlo ahora, pero más tarde sería otra compañera, después que si dos chicos estaban juntos y tras ello, dos profesores teniendo relaciones extramatrimoniales... había días que ella pensaba que estaba en una escuela infantil en lugar de una facultad de Derecho.

 

Agitó la cabeza ante la idea que se dibujó, por un mero instante, en su mente. Erik era un amigo de familia, alguien leal, incondicional y que siempre había estado allí académicamente para ella y su padre, y más allá de la facultad, lo que la familia hubiera requerido. Aún no le había agradecido suficiente que acudiese tan pronto al tanatorio hacía ya varios meses, y eso lo tenía pendiente en su agenda. Quizá hacerle un postre, o puede que una botella de vino, o invitarle a casa para...

 

- O hacer algo que no parezca una cita...- dijo entre dientes, agitando levemente la cabeza deshaciéndose de esa idea y de las propias habladurías a las que había dicho que no haría caso.

 

Se vuelve a sentar, dejándose caer sobre la silla para intentar ponerse a estudiar. Apenas tiene ánimo para coger el bolígrafo y antes de poder posar la punta sobre el papel, una voz llama su atención.

 

- Se hace duro, pero ánimo. Si te sirve de consuelo... no es la asignatura más difícil de la carrera.- una joven un par de años mayor que ella, sonríe desde el otro lado de la mesa.

 

Ninet eleva los ojos, con una mirada suplicante.

 

- No me digas eso... con lo que se me está atragantando esto...- vuelve a bajar la mirada a sus apuntes y manuales.

 

- Bueno, no te lo digo si no quieres, pero más allá de la broma o no, tan sólo es coger práctica. Y algo me dice... que dentro de lo que cabe no te es desconocido el temario.-

 

La joven, tras recoger los materiales y guardarlos en el estuche, dándose por vencida en ese momento, deja escapar un pequeño suspiro.- Veo que … mi fama me precede. No me digas que has venido a restregármelo, por favor... no estoy de humor para teorías y habladurías.

 

- Te va a sorprender, pero diría que no tengo ni idea de qué me hablas. Me refería a que eres la hija de Jean Paul, que está en cuarto curso, preparándose para el máster, ¿verdad?

 

Ninet se sonroja al ver el ridículo que acaba de hacer y sólo puede asentir ante aquella afirmación.

 

- Tranquila mujer, mi nombre es Maelle, es un placer. Soy compañera de tu padre y habla maravillas de ti. A juzgar por cómo te ha descrito y que me dijo que andarías por aquí, he supuesto que eras tu.

 

- En...encantada, mi nombre es Ninet... un placer. Disculpa, yo... creía que...-

 

- Lo sé, no te preocupes, yo también tuve lo mío cuando estaba en primero. Todo se pasa. Haes muy bien pasando del tema, si te puedo dar mi opinión, pero bueno, en cualquier caso, hay veces que es mejor parar en lugar de seguir dando cabezazos contra la pared. Anda, recoge las cosas y vamos a tomar un café, que no te vendrá mal.

 

Ninet recoge todo y se echa la mochila al hombro. Juntas caminan fuera de la biblioteca y se dirigen a su destino.

 

- Antes de nada, Maelle, dime por favor que no eres una enviada de mi padre para ver qué tal estoy y cuidar de mí... con Erik tengo más que suficiente...-

 

- Mujer, qué mal pensada eres. No, simplemente me ha parecido muy interesante todo lo que cuenta de ti y quería saber si era verdad .Además, ¿qué hay de malo hacer nuevas amigas? Mujer, que no soy tan mayor... apenas nos llevamos un par de años, jo...-

 

- No... yo no quería... vaya forma de empezar, ¿verdad? No hago más que dar las cosas por supuestas y no podría estar más que equivocada...

 

- Ya te he dicho que no te preocupes. Si no me meto donde no me llaman... diría que hasta ahora no te has relacionado mucho fuera de lo estrictamente académico. Bueno, eso va a cambiar hoy.- abre la puerta de la cafetería y amabas entran en el lugar.