Este Eragon está ubicado en el segundo libro de la saga El Legado. Especialmente pensado desde su estancia en Ellesméra en adelante.

AVISO: puede contener spoilers.

Lo que esté en color más oscuro es porque Eragon no tiene conocimiento de esa información aún.

 

 

 

 

 

Nombre
Eragon Bromsson

Apodos
Argetlam (Mano de Plata), Asesino de Sombra, Pequeñajo/Pequeñín (por Saphira), Espada de Fuego

Edad
17 años

Género
Masculino

Especie
Humano

Ocupación
Jinete de Dragón

Dragón
Saphira

Familia
Brom (padre), Selena (madre), Murtagh (hermano), Garrow (tío, fue como su padre) y Roran (primo).

 


(resumen extraído de Eldest, segundo libro de la saga)

Eragon, un granjero de 15 años, se ve sorprendido cuando aparece ante él una piedra azul de la cadena montañosa conocida como las Vertebradas. Se lleva la piedra a la granja donde vive con su tío Garrow y su primo Roran. Garrow y su ya difunta esposa, Marian, han criado a Eragon. Nada se sabe de su padre; su madre, Selena, era hermana de Garrow y nadie la ha vuelto a ver desde que nació Eragon.

Más adelante el huevo se quiebra y asoma una criatura hembra de dragón. Cuando Eragon la toca, le aparece en la palma de la mano una señal plateada y se forja entre sus mentes un vínculo irrevocable que convierte al muchacho en uno de los legendarios Jinetes de Dragones.

Los Jinetes de Dragones fueron creados miles de años antes, en la etapa posterior a la gran guerra entre elfos y dragones, con la intención de asegurar que nunca volvieran a producirse hostilidades entre esas dos razas. Los jinetes se convirtieron en fuerzas de paz, educadores, sanadores, filósofos naturales e insuperables hechiceros, pues la unión con los dragones los convertía en magos. Bajo la guía y protección, la tierra disfrutó de una era dorada.

Cuando llegaron los humanos a Alagaësia, fueron sumados también a esa orden de elite. Tras muchos años de paz, los monstruosos y belicosos úrgalos mataron al dragón de un joven jinete llamado Galbatorix. Enloquecido por la pérdida y por la negativa de sus mayores a concederle otro dragón, Galbatorix se empeñó en derribar a los Jinetes.

Robó otro dragón –al que llamó Shruikan y lo obligó a servirle por medio de la magia negra– y reunió a un grupo de trece traidores: los Apóstatas. Con la ayuda de esos crueles discípulos, Galbatorix derribó a los Jinetes; mató a su líder, Vrael; y se declaró rey de Alagaësia. Su éxito fue sólo parcial, pues los elfos y los enanos mantuvieron su autonomía en sus respectivas guaridas, y algunos humanos han establecido un país independiente, Surda, en el sur de Alagaësia. Dichas facciones han mantenido una tregua durante los últimos veinte años, tras las ocho décadas de guerra abierta que produjo la destrucción de los Jinetes.

La aparición de Eragon se da, entonces, en esa frágil situación política. Teme hallarse en peligro mortal –pues es de sobras conocido que Galbatorix mató a todos los Jinetes que no le juraron lealtad– y por ello oculta a su familia la existencia de la dragona mientras la cría. Mientras tanto, decide llamarla Saphira, el mismo nombre de un dragón mencionado en las historias de Brom, el cuentacuentos de la aldea. Poco después Roran abandona la granja para buscarse un trabajo que le permita ganar el dinero suficiente para casarse con Katrina, la hija del carnicero.

Cuando Saphira empieza a ser más alta que Eragon, dos figuras desconocidas y amenazantes, con aspecto de escarabajos, llamados Ra’zac, llegan a Carvahall en busca de la piedra que resultó ser huevo. Asustada, Saphira secuestra a Eragon y vuela hacia las Vertebradas. Eragon logra convencerla para que regresen, pero para entonces su casa ya ha sido destrozada por los Ra’zac. Eragon encuentra a Garrow entre las ruinas, torturado y malherido.

Garrow muere poco después, y Eragon jura perseguir y matar a los Ra’zac. Entonces se le acerca Brom, que sabe de la existencia de Saphira, y se ofrece a acompañarlo por sus propias razones. Cuando Eragon lo acepta, Brom le entrega la espada Zar’roc, que perteneció en otro tiempo a un Jinete, aunque se niega a explicarle cómo la ha conseguido.

Eragon aprende muchas cosas de Brom durante sus viajes, incluido el arte de pelear con al espada y el uso de la magia. Al fin pierden la pista de los Ra’zac y visitan la ciudad de Teirm donde Brom cree que su amigo Jeod podrá ayudarlos a ubicar su guarida.

En Teirm, Angela, la excéntrica herbolaria, adivina el futuro de Eragon y predice que los más altos poderes se enfrentarán por controlar su destino; un romane épico con alguien de rigen noble; el hecho de que algún día abandonará Alagaësia para no regresar jamás; y que será traicionado por un pariente. Su compañero, el hombre gato Solembum, también ofrece algún consejo. Luego, Eragon, Brom y Saphira parten hacia Dras-leona, donde esperan encontrar a los Ra’zac.

Brom termina por revelar que es un agente de los vardenos –un grupo rebelde empeñado en destronar a Galbatorix– y que se había escondida en la aldea de Eragon en espera de que apareciera un nuevo Jinete. Brom le explica también que hace veinte anos él y Jeod robaron a Galbatorix el huevo de Saphira. En ese proceso, Brom mató a Morzan, primero y último de los Apóstatas. Sólo quedan otros dos huevos de dragón y ambos permanecen en poder de Galbatorix.

Cerca de Dras-Leona, los Ra’zac atacan a Eragon y sus compañeros, y Brom recibe una herida mortal al intentar proteger al Jinete. Un misterioso joven llamado Murtagh ahuyenta a los Ra’zac y afirma que venía persiguiéndolos. Brom muere la noche siguiente. En su último aliento confiesa que en otro tiempo también él era un Jinete y que su dragón, ya muerto, se llamaba Saphira. Eragon entierra a Brom en una tumba de arenisca, que Saphira transmuta en puro diamante.

Sin Brom, Eragon y Saphira deciden universe a los vardenos. Por mala fortuna, Eragon es capturado en la ciudad de Gil’ead y llevado ante Durza, Sombra, mano derecha de Galbatorix. Con la ayuda de Murtagh, Eragon huya de la prisión y se lleva consigo a otra cautiva: Arya, la elfa, que permanece inconsciente. A esas alturas, Eragon y Murtagh se han convertido en grandes amigos.

Con su mente, Arya informa a Eragon de que es ella quien ha llevado el huevo de Saphira entre los vardenos y los elfos con la confianza de que algún día prendería ante alguna de sus criaturas. Sin embargo, sufrió una emboscada de Durza y se vio obligada a enviar el huevo a otra parte por medio de la magia; así llegó a manos de Eragon. Ahora Arya está gravemente herida y necesita la ayuda médica de los vardenos. Proyectando imágenes mentales, muestra a Eragon dónde encontrarlos.

Se produce una persecución épica. Eragon y sus amigos recorren más de 600 kilómetros en ocho días. Los persigue un contingente de úrgalos, que los atrapan en las escapadas montañas de Beor, Murtagh, que no quería ir con los vardenos, se ve obligado a confesar a Eragon que es hijo de Morzan.

Sin embargo, Murtagh a denunciado las obras de su padre y ha huido de los auspicios de Galbatorix par buscar su propio destino. Muestra a Eragon una gran cicatriz que cruza su espalda, infligida por Morzan cuando, siendo él todavía un niño, lanzó contra él su espada, Zar’roc. Así descubre Eragon qu su espada perteneció en otro tiempo al padre de Murtagh, el mismo que traicionó a los Jinetes ante Galbatorix y mató a muchos de sus antiguos camaradas.

Justo antes de que los superen los úrgalos, Eragon y sus amigos son rescatados por los vardenos, que pareen surgir de la piedra. Resulta que los rebeldes se han instalado en Farthen Dûr, una montaña hueca de unos 16.000 metros de altura y otros tantos de anchura en la base. Allí se encuentra también la capital de los enanos, Tronjheim. Una vez dentro, llevan a Eragon ante Ajihad, líder de los vardenos, mientras Murtagh queda encarcelado por su parentesco. Ajihad explica muchas cosas a Eragon, como el dato de que los vardenos, elfos y enanos se han puesto de cuerdo en que cuando apareciera un nuevo Jinete, debía instruirlo inicialmente Brom para luego terminar su formación entre los elfos. Ahora, Eragon debe decidir si quiere seguir esa norma,

Eragon conoce al rey de los enanos, Hrothgar, y a la hija de Ajihad, Nasuada; es sometido a prueba por los gemelos, dos magos calvos y bastante desagradables que sirven a Ajihad; se entrena con Arya cuando ésta se recupera; y se encuentra de nuevo con Angela y Solembum, que se han unido a los vardenos. Además, Eragon y Saphira bendicen a una niña huérfana vardena.

La noticia de que los úrgalos se aproximan por los túneles de los enanos interrumpe la estancia de Eragon. En la batalla que se produce a continuación, Eragon se separa de Saphira y se ve obligado a luchar a solas contra Durza. Éste, mucho más fuerte que cualquier humano, vence con facilidad a Eragon y el abre una herida en la espalda, desde el hombro hasta la cadera. En ese momento Saphira y Arya rompen el techo de la cámara –un zafiro estrellado de dieciocho metros de altura– y distraen lo suficiente a Durza para que Eragon le atraviese el corazón. Libres del hechizo de Durza, los úrgalos se retiran por los túneles.

Mientras Eragon permanece inconsciente tras la batalla, recibe el contacto telepático de un ser que se identifica como Togira Ikonoka, el Lisiado que esta Ileso. Éste ofrece respuesta a todas las preguntas de Eragon y le urge a buscarlo en Ellesméra, donde viven los elfos.

Al despertarse, Eragon descubre que, pese a los esfuerzos de Angela, tiene una cicatriz enorme, parecida a la de Murtagh. Desanimado, comprende también que sólo ha matado a Durza por pura suerte y que necesita proseguir con su formación.

Al final de Libro Primero, Eragon decide que sí viajara en busca de Togira Ikonoka para aprender de él. Pues el destinado, de mirada gris, acelera su paso, resuena en la tierra el eco de las primeras notas de guerra y se acerca deprisa la hora de que Eragon dé un paso adelante y se enfrente a su único enemigo verdadero: el rey Galbatorix.

 

Eragon es un joven de, ahora, diecisiete años, de cabello moreno y algo largo; ojos oscuros. Con una altura promedio.

Durante sus viajes con Brom ha desarrollado un poco de musculatura y, debido a una herida en su hombro en la batalla contra los úrgalos, tuvo que aprender a utilizar la espada con la mano izquierda, fortaleciendo así ambos brazos por igual en el uso de la esgrima.

Posee la cicatriz en su espalda, de hombro a cadera, hecha pro Durza. Al hacer grandes esfuerzos esta empieza a doler de una forma agonizante y le impide a Eragon continuar con sus tareas y formación, pues el dolor parece empeorar con cada pequeño avance que realiza (llegando a quedar inconsciente).

[Post Juramento de Sangre] Rostro suave y anguloso como el de un elfo, con orejas puntiagudas como ellos, ojos rasgados y una piel pálida que parecía emitir un leve brillo. Según palabras de Eragon “parece un principito” y se ve hermoso, pero sin llegar a ser un elfo por completo. Más bello que cualquier humano, pero más tosco que cualquier elfo.

Además, la cicatriz en su espalda ya no está (junto con cualquier otra cicatriz de otros tiempos y manchas).

 

Lo que más se destaca en Eragon es su curiosidad, teniendo preguntas para todo y queriendo aprender todo, sin importar qué sea. Según su maestro, Oromis, llega a hacer tantas preguntas hasta el punto de ser irritante.

Tiene un fuerte sentido de la justicia y equidad, como cuando se enfureció al saber que la esclavitud esta permitida (y el estar en contra del reinado de Galbatorix). Y, a pesar de que matar no le otorga satisfacción (mucho menos mientras más avanza en su formación), sabe que es necesario en ocasiones.

Es terco, fiel a sus convicciones, pero determinado y con una gran fuerza de voluntad (la mayoría del tiempo) aunque todo parezca ir en su contra.

Siempre cuida más de los demás que a sí mismo. Un ejemplo de ello es cuando se enfurece cuando insultan a Saphira más que cuando lo insultan a él. En sí, su enojo es lo que hace que estalle muchas veces, incluyendo la frustración, pues es de irritarse rápido en ciertas situaciones. Aun así, empezó a aprender a ser paciente.

Aunque tiene su orgullo e impulsos, hay momentos donde se da cuenta de sus errores y vuelve a una posición más humilde e introspectiva, ya fuese porque lo experimentó en carne propia o porque alguien más lo hizo reflexionar con otros puntos de vista.

[Post Juramento de Sangre] Al poder conectarse con todo a su alrededor, abrir su mente a otros seres vivos, sentir lo que sienten, o incluso a buscar en la mente de otros, Eragon se vuelve mucho más empático de lo que era antes (que, por ejemplo, esto hace que deje de consumir carne), además de un poco más sabio. Desde el inicio de su formación en Ellesméra ha cambiado mucho, tanto física como mentalmente en diferentes aspectos.

 

Eragon es un Jinete poderoso, prometedor. Debido a su curiosidad y ganas de aprender su aprendizaje se desarrolla rápido. Aunque es especialmente bueno en crear fuego, improvisar hechizos, en le arte de la espada y duelos de magos.

Brom destacó su talento natural y raro con la espada, pudiendo progresar mucho en unos meses con un estilo rápido y elegante, lo que le permite estar mano a mano con oponentes con mucha más experiencia, al punto de derrotar a Brom en una práctica y darle buena pelea a Murtagh, quienes habían pasado varios años practicando este arte.

También es un hábil arquero y cazador, con una puntería certera y capaz de rastrear y esperar durante horas a una presa. Conoce las Vertebradas como la palma de su mano y puede sobrevivir allí por varios días cuando va en busca de carne para el sustento de su familia. Según Roran, Eragon es mejor montañero y cazador que él.

Su magia es de tener un color azul, tal vez por su vínculo con Saphira.

[Post Juramento de Sangre] Después de su entrenamiento con Oromis, Eragon se vuelve aún más poderoso al saber más del idioma antiguo, al aprender a extraer energía del ambiente si lo requería y a usar hechizos no verbales.
Con el aumento de sus habilidades, Eragon se convierte en un espadachín mejor que la mayor parte de humanos, enanos y algunos elfos. No obstante, sigue teniendo problemas con oponentes mucho más hábiles y con más experiencia, como Arya o Murtagh.

 

Antes de irse de Farthen Dûr, hizo un pacto de lealtad hacia Nasuada (quien tomó el manto de líder tras la muerte de Ajihad) y el servirle cuando ella necesite.

Odia a los úrgalos por las muertes que han causado, cree que son solo animales salvajes, criaturas primitivas, inferiores. Sin embargo, cuando vuelve de Ellesméra se da cuenta que hay mucho más detrás y cambia su postura a una más empática tras entrar en la mente de cuatro úrgalos, incluyendo a Garzhvog.

Al llegar a Ellesméra tuvo que renunciar a la carne, sin entender realmente porqué ya que era algo que a el le gustaba mucho (y que, para los humanos, denotaba estatus alto). Esto lo comprendió tras la mejora de sus habilidades.

Oromis y Glaedr se volvieron maestros de él y Saphira. Oromis es el Lisiado que está Ileso.

Desde su estadía con los elfos llegó un punto donde Oromis le dijo que solamente hable en el idioma antiguo para practicarlo mejor, esto incluía hacerlo con Saphira y se acostumbró bastante rápido, aunque en un principio le costó. Ayudó con su escritura y gramática en sí.

Como resultado de su vínculo con Saphira, Eragon a veces tiene visiones del futuro. No las comprende del todo hasta que suceden en el presente.

No es bueno con las adivinanzas.