Existió alguna vez un talentoso y prometedor estudiante de medicina llamado Francois Le'Blanc.
Este muchacho consiguió un empleo de medio tiempo en la enfermería del Resort Colton, un lujoso y ostentoso sitio vacacional que sería lugar de varios fatídicos acontecimientos. El Resort tenía todo lo que se pudiera pedir de un espacio vacacional, pero ni sus doce piscinas ni su salón de baile de ambientación victoriana eran lo más famoso del lugar.
No, no, lo más famoso, curiosamente, era una de la mucamas. El Resort Colton era el primer lugar del mundo en tener una mucama robot, la sensación del mundo científico, Magnolia Faraday.
"¿Cómo es ella?"
"¿Hablaste con ella hoy?"
"¿Cómo son sus ojos?"
"¿Come lo mismo que nosotros? ¿Hace ruidos raros? ¿Le ponen aceite en las rodillas?"
Día tras días tras maldito día, Francois tenía que escuchar esas y otras preguntas de su familia, amigos y conocidos. ¿Qué había de fascinante en una muñeca de hojalata, en todo caso?
No lo entendía y empezaba a desagradarle. Y el desagrado se convirtió en desprecio.
Desprecio, quizás, justificado el día en el que la robot hizo estallar el Reactor que había debajo del Resort
Francois murió ese día, alcanzado por la radiación y las ondas que distorsionaban el tiempo y el espacio... pero algo nuevo nació.
Calamity, the Awakener

