ㅤㅤㅤ⸻ 𝘦𝘹𝘵𝘳𝘢𝘤𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝘪 𝘳𝘰𝘭 𝘤𝘰𝘯 𝕮𝖆𝖗𝖔𝖑𝖎𝖓𝖊 𝕱𝖔𝖗𝖇𝖊𝖘 ⸻
Se hizo el silencio entre los dos, un silencio que el propio Klaus terminó rompiendo al apartarse de Caroline y ser él mismo quien buscase la habitual botella de Alaric que, estaba seguro, todavía andaba escondida por algún lado. No tardó en encontrarla y servir dos vasos. Uno para cada uno. Le tendió uno a Caroline.
-Lo vas a necesitar, créeme….
— Estoy trabajando… – fue el primer comentario de la directora del internado, aunque ante la expectación de una posible respuesta completa y el hecho de que parecía predispuesto a hablar, cedió y tomó el vaso de líquido ámbar ligeramente más denso al tratarse de un whisky de buena calidad –. Gracias.
Al final, cuando ella accedió y tomó el vaso, el hibrido se sentó en el sofá de piel oscura y pensó en como empezar a contar aquello por lo que habia ido hasta el recóndito Mystic Falls.
Caroline tomó asiento a su lado en el sofá y se cruzó de piernas, un hábito adquirido durante años de faldas y por comodidad. Dejó el brazo sobre el respaldo del sofá y apoyó la mejilla en los nudillos mientras atendía a las palabras ajenas como quien es absorbido por una conversación muy interesante. Pero es que lo era, tanto el discurso como quien lo profería. Resultaba casi contradictorio después de haberse hecho a la idea de que no volvería a verle que estuviera allí, de nuevo. Era chocante y no le extrañaba haber pensado que era una ilusión… o cualquiera de las variantes que se había encontrado en sus viajes.
-Hemos regresado. Todos. Elijah, Hayley, yo… Incluso Thierry… Y varias criaturas sobrenaturales más a lo largo del mundo… Freya los ha estado buscando a todos… -dio un trago al vaso y lo dejó sobre la mesa que tenia delante. Después se remangó y le mostró el antebrazo a Caroline allí donde podía verse aquella cicatriz en carne viva en el interior de su brazo derecho- Todos tenemos esta marca… No sabemos qué demonios es, pero no se cura y… ninguna magia puede borrarla… Lo que sea que nos ha traido de vuelta nos ha marcado… Y no es por nada bueno. De eso estoy seguro… Ayúdame a descubrir quien es, Caroline… Te necesito….
La cadencia de las palabras de Klaus desembocó en una marca en su brazo. Dejó el vaso junto al contrario aunque sin llegar a probarlo y se inclinó sobre la marca que él le mostraba. Entornó ligeramente la mirada y descruzó las piernas para moverse un poco más cerca del cuerpo contrario atraída por esa novedad. Ceño fruncido, estuvo a punto de deslizar uno de los dedos en torno a lo que parecía una quemadura reciente, pero se detuvo por prudencia.
— ¿Te duele? – cuestionó habiendo girado la cabeza hacia él y aprovechó para hacer un contacto visual. Devolvió los ojos azules al origen de lo que parecía una curiosidad de chiquilla –. Parece muy reciente – algo que teniendo en cuenta la capacidad regenerativa de aquel hombre era más que digno de mención. Solo ¡magia realmente poderosa tenía ese tipo de influencia.
Se hizo el silencio entre los dos, un silencio que el propio Klaus terminó rompiendo al apartarse de Caroline y ser él mismo quien buscase la habitual botella de Alaric que, estaba seguro, todavía andaba escondida por algún lado. No tardó en encontrarla y servir dos vasos. Uno para cada uno. Le tendió uno a Caroline.
-Lo vas a necesitar, créeme….
— Estoy trabajando… – fue el primer comentario de la directora del internado, aunque ante la expectación de una posible respuesta completa y el hecho de que parecía predispuesto a hablar, cedió y tomó el vaso de líquido ámbar ligeramente más denso al tratarse de un whisky de buena calidad –. Gracias.
Al final, cuando ella accedió y tomó el vaso, el hibrido se sentó en el sofá de piel oscura y pensó en como empezar a contar aquello por lo que habia ido hasta el recóndito Mystic Falls.
Caroline tomó asiento a su lado en el sofá y se cruzó de piernas, un hábito adquirido durante años de faldas y por comodidad. Dejó el brazo sobre el respaldo del sofá y apoyó la mejilla en los nudillos mientras atendía a las palabras ajenas como quien es absorbido por una conversación muy interesante. Pero es que lo era, tanto el discurso como quien lo profería. Resultaba casi contradictorio después de haberse hecho a la idea de que no volvería a verle que estuviera allí, de nuevo. Era chocante y no le extrañaba haber pensado que era una ilusión… o cualquiera de las variantes que se había encontrado en sus viajes.
-Hemos regresado. Todos. Elijah, Hayley, yo… Incluso Thierry… Y varias criaturas sobrenaturales más a lo largo del mundo… Freya los ha estado buscando a todos… -dio un trago al vaso y lo dejó sobre la mesa que tenia delante. Después se remangó y le mostró el antebrazo a Caroline allí donde podía verse aquella cicatriz en carne viva en el interior de su brazo derecho- Todos tenemos esta marca… No sabemos qué demonios es, pero no se cura y… ninguna magia puede borrarla… Lo que sea que nos ha traido de vuelta nos ha marcado… Y no es por nada bueno. De eso estoy seguro… Ayúdame a descubrir quien es, Caroline… Te necesito….
La cadencia de las palabras de Klaus desembocó en una marca en su brazo. Dejó el vaso junto al contrario aunque sin llegar a probarlo y se inclinó sobre la marca que él le mostraba. Entornó ligeramente la mirada y descruzó las piernas para moverse un poco más cerca del cuerpo contrario atraída por esa novedad. Ceño fruncido, estuvo a punto de deslizar uno de los dedos en torno a lo que parecía una quemadura reciente, pero se detuvo por prudencia.
— ¿Te duele? – cuestionó habiendo girado la cabeza hacia él y aprovechó para hacer un contacto visual. Devolvió los ojos azules al origen de lo que parecía una curiosidad de chiquilla –. Parece muy reciente – algo que teniendo en cuenta la capacidad regenerativa de aquel hombre era más que digno de mención. Solo ¡magia realmente poderosa tenía ese tipo de influencia.
ㅤㅤㅤ⸻ 𝘦𝘹𝘵𝘳𝘢𝘤𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝘪 𝘳𝘰𝘭 𝘤𝘰𝘯 [BarbieBxtch] ⸻
Se hizo el silencio entre los dos, un silencio que el propio Klaus terminó rompiendo al apartarse de Caroline y ser él mismo quien buscase la habitual botella de Alaric que, estaba seguro, todavía andaba escondida por algún lado. No tardó en encontrarla y servir dos vasos. Uno para cada uno. Le tendió uno a Caroline.
-Lo vas a necesitar, créeme….
— Estoy trabajando… – fue el primer comentario de la directora del internado, aunque ante la expectación de una posible respuesta completa y el hecho de que parecía predispuesto a hablar, cedió y tomó el vaso de líquido ámbar ligeramente más denso al tratarse de un whisky de buena calidad –. Gracias.
Al final, cuando ella accedió y tomó el vaso, el hibrido se sentó en el sofá de piel oscura y pensó en como empezar a contar aquello por lo que habia ido hasta el recóndito Mystic Falls.
Caroline tomó asiento a su lado en el sofá y se cruzó de piernas, un hábito adquirido durante años de faldas y por comodidad. Dejó el brazo sobre el respaldo del sofá y apoyó la mejilla en los nudillos mientras atendía a las palabras ajenas como quien es absorbido por una conversación muy interesante. Pero es que lo era, tanto el discurso como quien lo profería. Resultaba casi contradictorio después de haberse hecho a la idea de que no volvería a verle que estuviera allí, de nuevo. Era chocante y no le extrañaba haber pensado que era una ilusión… o cualquiera de las variantes que se había encontrado en sus viajes.
-Hemos regresado. Todos. Elijah, Hayley, yo… Incluso Thierry… Y varias criaturas sobrenaturales más a lo largo del mundo… Freya los ha estado buscando a todos… -dio un trago al vaso y lo dejó sobre la mesa que tenia delante. Después se remangó y le mostró el antebrazo a Caroline allí donde podía verse aquella cicatriz en carne viva en el interior de su brazo derecho- Todos tenemos esta marca… No sabemos qué demonios es, pero no se cura y… ninguna magia puede borrarla… Lo que sea que nos ha traido de vuelta nos ha marcado… Y no es por nada bueno. De eso estoy seguro… Ayúdame a descubrir quien es, Caroline… Te necesito….
La cadencia de las palabras de Klaus desembocó en una marca en su brazo. Dejó el vaso junto al contrario aunque sin llegar a probarlo y se inclinó sobre la marca que él le mostraba. Entornó ligeramente la mirada y descruzó las piernas para moverse un poco más cerca del cuerpo contrario atraída por esa novedad. Ceño fruncido, estuvo a punto de deslizar uno de los dedos en torno a lo que parecía una quemadura reciente, pero se detuvo por prudencia.
— ¿Te duele? – cuestionó habiendo girado la cabeza hacia él y aprovechó para hacer un contacto visual. Devolvió los ojos azules al origen de lo que parecía una curiosidad de chiquilla –. Parece muy reciente – algo que teniendo en cuenta la capacidad regenerativa de aquel hombre era más que digno de mención. Solo ¡magia realmente poderosa tenía ese tipo de influencia.